El Rescate del Delfín

Texto: Jorge Alberto Ramírez Zuluaga, 8 de abril de 2012

Delfines

“El martes 3 de abril de 2012, cerca del medio día y antes de llegar a Cabo Corrientes, tuvimos el avistamiento de un grupo de delfines entre los cuales estaba uno que tenía una boya enredada en su aleta dorsal, lo cual no lo dejaba sumergirse… Se invitó a los buzos que quisieran ayudar en la liberación del elemento que no lo dejaba desplazarse bien, pues el grupo que lo acompañaba lo rodeaba y no lo dejaba solo, éste se movía lentamente y por más que se veía que trataba de bajar no lo hacía…

Pues nos alistamos… salieron en un zodiac, 5 buzos, si mal no recuerdo, creo que todos eran instructores, jeje todos salieron en narizonas y con su respectivo equipo básico. Apenas salieron los del primer grupo, los delfines se desplazaron del sitio por donde los estaban buscando y se alejaron, pero cada vez se iban acercando más al barco… ya cerca de nosotros, esperábamos que nos dieran el permiso a saltar, pues el barco no estaba en neutro y podíamos ser más los accidentados junto con el delfín. Para ese momento estábamos a 10 metros de él y sin poder saltar, era lo más cerca que se había estado y no podíamos hacer nada…

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Arreglaron el otro zodiac, donde salimos Álvaro de Castro y yo, nosotros si salimos con traje de neopreno y equipo básico (aletas, careta y snorkel)… Bajo el traje me puse un cuchillo para poder cortar cualquier tipo de cuerda que tuviera enredada el delfín (curiosamente nadie más llevó cuchillo)…. Empezamos a hacer la aproximación y se fueron tan rápidamente que no pudimos ver hacia donde…

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En esa búsqueda de más o menos unos 40 minutos, encontramos otros dos grupos de delfines que nos desorientaban del objetivo y estando a unos 600 mts del María Patricia, nos gritan que estábamos cerca de ellos…, salimos rápidamente al encuentro… me tiro lo antes posible, sin perder contacto visual con el delfín enredado… ya estando a unos dos o tres metros de él, con la cabeza ligeramente sumergida, veo que se puede soltar de la boya tan fácilmente que se me ocurrió que tal vez nuestra cercanía lo había hecho moverse de alguna manera que hizo que se soltara y se sumergió… Mi felicidad fue inmensa… saco la cabeza y lo que vi, un poco deshilachado, fue algo como un costal de esos de tela de polipropileno o polisombra… blanco con negro… me acerco más para agarrarla y sacarla del mar y que no vuelva a enredar a ningún otro animal, no sin antes arriar unos cuantos madrazos al que había tirado el costal… Y cuando toco el costal… no había tal, lo que parecía un costal era un delfín de unos 80 a 90 cms de largo, muerto, flotando con la barriguita hacia arriba, ya sin la mandíbula superior, sin ojos, ni cabeza, tampoco tenía aleta dorsal, ni espalda, estaba casi medio, es decir, sólo la mitad del cuerpo, hacia abajo, por eso parecía una boya o un costal blanco con una mancha negra, la mancha negra era su cola que era lo único que tenía completo; al tocarlo y ver lo que era me dio un pesar que no sabría describir, sumerjo mi cabeza, y veo al grupo de delfines que estaban debajo de nosotros, el grupo era de unos 15 o tal vez 20, me les quise acercar pero para hacerlo tenía que hacer una apnea… la hice, baje 30 pies, más o menos 10 metros nada más, ahí estaban el delfín más grande, hermoso, espectacular, me miraba estando de lado y 3 delfines más que lo acompañaban, estando a escasos 50 cms de él y al mirar a mi alrededor y al verlos me di cuenta que seguían mirando hacia arriba donde estaba el delfín muerto, descubrí que lo que miraban era su cuerpo..

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Ahí comprendí que lo que hacíamos era interrumpir una especie de ceremonia de despedida; irrumpimos involuntariamente en un ritual de celebración de vida y no de muerte, ritual que ayudaba al que se iba a tener un descanso eterno en esas bellas y tranquilas aguas y a los que quedaban… a demostrarle que una despedida, con una gran compañía y en ese paraíso, es la mejor celebración de vida…

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Salí a superficie, le dije a todos los que apenas llegaban que era un delfín muerto y que lo que hacían era llevarlo remolcado sobre la aleta dorsal, como llevándolo a su destino y que afortunadamente no era ninguna boya, ni costal, ni nada, que volviéramos al barco y que los dejáramos terminar lo que habían empezado, llevar a su ser querido a su último viaje…

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Nos fuimos, subimos a los zodiacs, con la tristeza de la muerte de un delfín en nuestras aguas, pero con la alegría de saber que no era una de tantas barbaridades que hacemos por ensuciar nuestros océanos y con el mayor agradecimiento con Harold Botero, que puso a disposición de una operación de rescate y por qué no, de salvamento de un delfín, su barco María Patricia, sus zodiacs, su tripulación, su combustible (que además de no ser barato, no fue poco, porque el tiempo de esta operación fue tal vez poco más de una hora y media) y obviamente agradecimiento con los compañeros de viaje que por este tiempo que pasamos buscando el grupo de delfines hizo que perdiéramos uno de nuestros buceos… pero valió la pena.”

11 comments

  1. El Caminante El Caminante   •     Autor

    Hola Jorge Alberto, que bueno que te gustó!!!! Abrazos!

  2. Jorge Alberto Ramírez Zuluaga   •  

    Acabo de darme cuenta que esa nota que escribí en mi muro de Facebook hace casi 2 años, estaba publicada, de verdad que me dio mucha alegría ver que algo que quise escribir por un acontecimiento que me tocó profundamente en el viaje a bucear en el pacifico Colombiano haya sido replicado y ademas con fotos tan bellas. Además, que tuvieras la delicadeza de poner mi nombre completo y la fecha en que lo escribí.
    De Corazon, mil y mil gracias Juan Fernando, al ver esta publicacion ilustrada con fotos tan bellas me hiciste sentir otra vez como ese dia llegando a Cabo Corrientes.
    Un fuerte abrazo y …. Mil gracias de nuevo.

  3. El Caminante El Caminante   •     Autor

    Gracias Rosalba por leerme!!

  4. Rosalba Camelo   •  

    Los felicito por ese corazón tan grande que tienen y ser buenos con los animales que son indefensos y el hobre abusa de ellos. Linda historia.

  5. MARTHA OTALORA   •  

    ME ENCANTO LA HISTORIA!!!

  6. El Caminante El Caminante   •     Autor

    Hola Martha, gracias por tu mensaje!!

  7. El Caminante El Caminante   •     Autor

    Hola Janet, impactante, no?

  8. El Caminante El Caminante   •     Autor

    Gracias María por tu comentario!!

  9. María   •  

    Qué nota tan bonita… Gracias por compartirla.

  10. janet torres   •  

    Me impactaron las dos actitudes y acciones, la tuya y el grupo de rescatistas. La de los delfines en su propio funeral.

  11. Martha Agudelo Yepes   •  

    Hermosísima historia….por favor envíen más, este es el tipo de información que prefiero leer… por supuesto muy grato saber de Harold Botero con quien tuve el gratísimo placer de bucear hace muchos años en Gorgona en compañía de los amigos de Aqualand Sport de Bogotá. Hace poco otro muy querido amigo e instructor de buceo estuvo con el : Jorge William Sanchez Latorre. Amo los delfines, espero saber más de ellos….

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