Mis Primeras Caminatas – Montebello – Sabaletas – Santa Bárbara

Después de este paréntesis acerca de mi travesía reciente por el fabuloso Desierto de La Tatacoa en el Huila, quiero retomar las historias de mis primeras caminatas.

Montebello - Sabaletas - Santa BárbaraMontebello - Sabaletas - Santa Bárbara

Ya les conté como fueron los inicios y aquellas caminatas maravillosas por las montañas de Envigado. Más tarde, cuando conocí a mis “maestros”, comencé a caminar mucho más continuamente. Quizás la primera caminata que realicé con ellos fue Motebello – Sabaletas – Santa Bárbara. Fue una caminata muy interesante por lo novedosa de la experiencia.

A continuación transcribo la crónica de esta caminata, tal y como la escribí en esa época remota (1990).


Montebello – Sabaletas – Santa Bárbara – “Los Quirama”
Diciembre 23 de 1990

A las 7:00am nos encontramos en el Café Popular del parque de Envigado, Don Carlos, Don Jesús y yo. Los planes eran recoger a Patricia en Versalles, tomar un vehículo hasta Montebello donde iniciaríamos la caminata.

A las 7:30am, después de un humeante y café, salimos del parque rumbo al puente del “Pan de Queso”, donde tomaríamos el bus hacia Versalles. Cuando íbamos a la altura de la Glorieta del Éxito de Envigado se detuvo un Renault 4 blanco al lado de nosotros; era Patricia con un amiga. Su tía había muerto y se dirigían al entierro y por lo tanto no podría acompañarnos. Así las cosas, nosotros tres continuamos nuestro camino.

Media hora más tarde estábamos viajando en un bus que en 45 minutos nos llevó hasta la pequeña población de Versalles, a unos 20 km de Caldas -  Antioquia y más allá del Alto de Minas. Después de tomarnos otro café en uno de los restaurantes a orilla de la carretera, nos dirigimos a pie hacia la entrada a Montebello. Allí abordamos un colectivo bastante amplio. En compañía de otros 13 ó 14 pasajeros iniciamos el recorrido hacia el municipio vecino. Versalles es un pequeño corregimiento de Santa Bárbara y el municipio de Montebello tiene como corregimiento a Sabaletas.

Cynthia, Gloria, Juan y El Arriero

Cynthia, Gloria, Juan y El Arriero en una caminata posterior

Pronto Don Carlos comenzó a contarle a todos los pasajeros una de sus anteriores caminatas. Se trataba de una caminata clásica cercana a Medellín: Alto de Minas – El Retiro. En pocos minutos nos vimos envueltos en una fascinante conversación. Uno de los campesinos que nos acompañaban en el colectivo decía que en ese filo (arriba del Alto de Minas rumbo a El Retiro) habitaban duendes y hasta los describió como pequeños hombrecillos que cubrían su cabeza con un gorro y que quizás con magia embrujaban y “embobaban” a los caminantes que se aventuraban por aquellos parajes solitarios, haciéndolos perder en el monte y que muy pocas víctimas sobrevivían a ese embrujo!!

Siendo las 9:15 de la mañana, nos encontrábamos en la oficina de la EDATEL (Empresa Departamental de Telecomunicaciones) en Montebello, Don Carlos quería hacer una llamada telefónica. Yo mientras tanto fui a comprar un “rejo” para mi zurriago. Luego entramos a conocer la iglesia, nos tomamos un refresco en una de las tiendas del pueblo e iniciamos la caminata.

Montebello se encuentra aproximadamente a 2.200 metros sobre el nivel del mar y Sabaletas que era nuestro primer destino a 1.000 metros pero en proyección horizontal no están separados más de 5 kilómetros. Esto puede dar una idea de la pendiente del camino que tomamos, el cual iba en línea recta por todo el filo de la montaña. Más tarde descubrimos la existencia de un camino más descansado y que va por una cañada a la izquierda del que tomamos, aunque se veía que era un poco más largo.

A lo largo del camino nos encontramos con campesinos que subían a Montebello o bajaban a Sabaletas. Muchos de ellos con “bestias” cargadas de café. Al fondo observábamos, cada vez más cerca, a Sabaletas. A medida que bajábamos comenzamos a ver abundantes cultivos de café, plátano, naranja, mangos y otros frutales propios del clima templado.

Aproximadamente a las 12:00m llegamos a una casa campesina en la cual pedimos un poco de agua. Fuimos amablemente invitados a pasar. La dueña de la casa nos obsequió “claro” y agua y estuvimos conversando extensamente del café que se cultiva en la región.

Cuarenta minutos más tarde llegamos a la carretera que conduce de Santa Bárbara a Sabaletas y 5 minutos después nos detuvimos en una casa a la entrada del pueblo donde nos regalaron algunos mangos maduros y donde se habló también del café con el dueño de la casa.

Finalmente a eso de la 1:00pm llegamos muy cansados al histórico pueblo de Sabaletas.

Sabaletas es un pequeño pueblo encerrado por dos quebradas cristalinas. Sus pobladores son todos descendientes del Cacique Quirama y por lo tanto todos o su gran mayoría son de apellido Quirama!! Fue fundado en 1541 por Jorge Robledo y desde esa época es custodiado por una hermosa y pequeña capilla de arquitectura colonial.

Walter, Cynthia, Ethel y Don Carlos en una caminata posterior

Walter, Cynthia, Ethel y Don Carlos en una caminata posterior

Sus pobladores aseguran que bajo la colina que soporta el pueblo existen numerosos túneles tal vez obra de los indígenas, tal vez obra de los españoles…

Almorzamos en el atrio de la iglesia y a las 2:30pm emprendimos nuevamente el camino, ahora con rumbo a Santa Bárbara. Este último tramo de aproximadamente tres horas y media es todo en subida pero con una pendiente muy pequeña. Mientras caminábamos observábamos la montaña que descendimos en la mañana para llegar a Sabaletas y casi no podíamos creer lo que veíamos al descubrir que Montebello estaba altísimo con relación a nuestra presente ubicación.

A medida que caminábamos sentíamos más y más el cansancio producido por la difícil bajada para llegar a Sabaletas y se hacía cada vez más penoso el continuar el camino. Después de un gran esfuerzo logramos llegar a Santa Bárbara.

El último bus salía de Santa Bárbara a las 6:30pm pero nosotros nos detuvimos a tomar un café y cuando fuimos a abordar el bus ya no habían puestos disponibles y nos tocó salir a la carretera para tomar alguno que viniera quizá de Manizales, Pereira o del Valle del Cauca. Finalmente nos tocó viajar de pie y a las 8:30pm me bajé por fin en La Aguacatala. A las 8:50pm me senté exhausto en el sofá de mi habitación!!

4 comments

  1. El Caminante El Caminante   •     Autor

    Espero que no pares de caminar!!

  2. Mireya Ardila   •  

    Que buena caminata la que cuentas, me hace acordar de una caminata q hace poco hice, (soy nueva en el tema tengo que admitirlo), en la que aprendí el precio de la exploración por los “accidentes” que pueden ocurrir durante la travesía, los barrancos, la pringamoza, la lluvia, el cansacio, los perros que salen ladran y persiguen y hasta el frío pueden desmotivarte, generarte angustia e incluso pensar que no lo vas a lograr, sin embargo cuando miras los paisajes descubres la belleza de las montañas, sus cascadas tal vez, y el silencio que permite escuchar las aves y los perros ladrar a lo lejos, piensas que todo el “sufrimiento” vale la pena. Más frustrante sería devolverse ante el primer impase, es el reto por hacer lo que pocos hacen y descubrir la otra Colombia, (por ahora). Seguiré volviendo al camino, seguiré aprendiendo del camino y espero tal vez algún día compartir mis experiencias con otros y poder decirles vale la pena no importa lo que cueste. Gracias por invitarme y permitirme vivir estas experiencias.

  3. El Caminante El Caminante   •     Autor

    Gracias Checho por tu comentario. Tienes toda la razón. A veces uno termina metido en propiedad privada sin permiso y lo hacen devolver, gajes del oficio!! gajes de la exploración. Otras veces uno termina metido en caminos sin salida, pantanosos, escabrosos, y como el fin de semana pasado, llenos de Pringamoza!!! ja ja!!! y es la pringamoza o los barrancos los que lo hacen devolver a uno!! Unas veces los dueños cargando una escopeta, otras veces los perros bravos, otras veces los toros bravos, otras veces los barrancos y otras veces la pringamoza!!! Gajes de oficio!!! Saludos!!

  4. Checho   •  

    Estas anecdotas me hacen acordar de mis caminatas por lomas y la “amabilidad” de la gente. Le cuento Juan que cierto día, con mis amigos, quisimos subir de Bello hasta San Feliz por Potrerito, Chorro del Hato… tuvimos que pasar por propiedad privada con la inocencia de todo buen explorador, subimos hasta donde pudimos, oiga que “falda, loma, pendiente” mejor dicho un camino empinado como las montañas de Montebello, rodamos más de lo que andamos, que cosa tan brava! a mitad de camino apareció un perrito de esos que ladran de más, nosotros nos asustamos y paramos. Detrás, un señor cargando una escopeta… Creía que eramos ladrones. En fin, después de explicarle tuvimos que volver atrás y entendimos que antes de una caminata hay que hacer pre-recorridos y establecer contacto con los dueños de los predios por donde andamos. Así aprendimos Juan.

    Hoy, con los mismos amigos y en parte gracias a tus anectodas, queremos seguir recogiendo historias de caminantes, por los caminos de nuestra tierra…
    Hay que seguir aprendiendo en el camino.
    Suerte Juan.

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