Las travesías de Alexei Rodionov

Comparto con mis lectores estos apuntes de Alexei Rodionov, ciudadano ruso, matemático, profesor universitario y aventurero. Hace muchos años llegó a Sur America y se radicó primero en Lima y más tarde en Medellín. Leyéndolo se descubre su pasión por la aventura y las maravillas naturales:

Hola Juan Fernando.

Me llamo Alexei.

Me gusta caminar el monte sin abrir, subir las quebradas por el lecho, remar canoas y navegar veleros improvisados en los ríos, los lagos y en el mar. No tengo afición especial por la pesca o por la casería pero tampoco pierdo la oportunidad si me resulta una. El uso de medios técnicos es el mínimo.

Alexei

La ruta de mi orgullo es la combinada Caracolí – Virginias – Cavernas de Nus – Puerto Nare. El primer trayecto se hace en “motorodillo”, el segundo caminando, las cavernas se visitan de la manera natural y el último trayecto se hace nadando.

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Descubriendo la Quebrada La Ayurá (2)

A partir de la tienda “La Última Copa” continuaba, tal vez por dos kilómetros más, una carretera muy estrecha y pendiente hasta que definitivamente no había más paso para vehículos y comenzaba un camino de herradura antiguo. Pero esto lo descubrí luego.

La AyuráLa AyuráLa AyuráLa Ayurá

En esa segunda incursión observé con asombro que en ese punto, donde la tienda recibe la brisa de la quebrada, el agua de La Ayurá era bastante limpia. La quebrada pasaba por debajo de un puente (muy seguramente hoy en día también) y justo antes de éste se desprendía un camino que continuaba por su margen izquierda. Tomé ese camino y comencé a remontarla. 200 metros arriba del puente me esperaban las sorpresas.

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Descubriendo la Quebrada La Ayurá (1)

De nuevo en los inicios, aún antes de conocer a mis maestros, incursioné por las montañas de Envigado buscando el nacimiento de la quebrada La Ayurá. No recuerdo haber llegado hasta el nacimiento mismo pero sí tuve la oportunidad de descubrir, luego de agotadoras jornadas de caminata, paisajes maravillosos con panorámicas inigualables del Valle de Aburra.

VentanaSanta GertrudisSanta Gertrudis

La mayoría de las personas que viven en Envigado son muy cercanas a la quebrada La Ayurá. Yo diría que es la corriente de agua más importante del municipio, lo cruza de oriente a sur occidente aumentando su caudal hasta desembocar al Río Medellín, cerca de la estación Ayurá del Metro de Medellín.

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La primera travesía a pie

En vacaciones universitarias de mitad de año en 1986, después de muchas artimañas para convencer a Santiago y Juan Eugenio, mis dos mejores amigos del colegio, para que realizáramos una travesía a pie desde Envigado hasta Las Palmas, emprendimos la marcha una mañana soleada de domingo.

Flor de SietecuerosSinsonteAscenso de La Ayurá

La historia es parecida a la de Cristóbal Colón, en sus debidas proporciones por supuesto!! Era la primera travesía a pie planeada, programada, organizada por mí. Por oídas sabía que había un camino que subía por la Loma del Escobero pasaba por el Chinguí, donde estaba ubicada la finca en la que yo vivía, continuaba hacia la tienda el Farolito, cruzada por el costado nor-occidental del antiguo yermo de los monjes Camandulenses (o Camaldulenses) y subía hasta la finca La María para descender finalmente hasta la inspección de policía Las Palmas en el borde oriental del municipio de Envigado. Evidencias de la existencia y condiciones del camino, no las tenía; cálculo de cuán largo podría ser el recorrido, apenas se suponía; capacidad de los caminantes de lograr el cometido, estaba por probarse. Calculé dos litros de CocaCola para los tres (nadie vaya a seguir este ejemplo, en el mercado existen mejores bebidas hidratantes!!), tres paquetes de papas fritas, tres latas de atún y media bolsa de pan. El equipo consistía en una chaqueta impermeable y una cachucha cada uno y 150 pesos para el pasaje en bus de los tres, de regreso a Medellín en caso de que lográramos salir al otro lado.

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Cómo comenzó todo

Cuando se vive durante 18 años en una finca, es inevitable aprender a querer la naturaleza; más aún si por alguna razón desconocida dentro de uno se encuentra latente un espíritu de aventura que lo impulsa a explorar y descubrir.

Pargo

Si me hubiesen preguntado a los 10 años qué querría ser cuando grande, mi garganta habría respondido: “Veterinario” pero mi alma hubiera dicho: “Explorador”, finalmente a los 18 años comencé a estudiar “Ingeniería Civil”, ni lo uno, ni lo otro, y hoy soy más administrador que Ingeniero… los laberintos de la vida…

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