En respuesta al columnista de Soho, yo digo, ¡sí necesitamos más teloneros colombianos!

Por Diego Londoño
@Elfanfatal

Si no creemos en nuestra música, ¿entonces quién? Esa fue la pregunta que me quedó luego de leer el inconsciente y descontextualizado artículo que publicó hace unos días la Revista Soho. En este texto, no se podía hablar de una manera más despectiva e irrespetuosa sobre los músicos teloneros en Colombia, y más allá de ellos, sobre nuestra propia creación e industria musical colombiana. Lo primero es que no voy a criticar la posición del periodista que lo escribió, es algo muy personal y cada quien decide en qué se gasta su plata, y cuál es su apuesta por el arte. Pero sí quiero expresar con respeto, que la publicación por parte del medio de comunicación, en este caso la Revista Soho, fue irresponsable. Para muchos, incluyendo a Leonardo Castro, persona que escribió la columna, es un argumento válido no tener más teloneros, pero para otros, como en mi caso, tenerlos es la posibilidad de construir vida, de seguir haciendo historia y de potenciar el trabajo que cientos de músicos en el país han realizado durante años.

Eso de solo ir a ver el artista internacional, por el cual pagué, es un argumento que en definitiva no tiene ningún valor ni respeto por el arte colombiano.

Así que por el respeto que le tengo al trabajo de músicos colegas en todos los rincones de Colombia, a los que quisiera ver en escenarios internacionales tocando sus canciones y más aún, en su territorio como teloneros de los más grandes artistas del mundo, debo escribir este texto, para decirle al periodista y al medio de comunicación que, contrario a lo que piensan, este es uno de los mejores momentos en la industria musical colombiana, es el momento donde figuramos en el mapa y hasta nos ganamos premios internacionales. Pero más allá de los premios, que poca relevancia tienen, es el momento donde agrupaciones como LosPetitFellas, Pedrina y Río, Tr3sDeCorazón, Doctor Krápula, Bomba Estéreo, Nepentes, Monsieur Periné, Tarmac, I.R.A, Chocquibtown, Carlos Elliot Jr, Mr. Bleat, Diamante Eléctrico, Puerto Candelaria, Providencia, y una larguísima lista que no alcanzaría en el espacio de esta columna, están triunfando en los escenarios del mundo como Coachella, SXSW, Womex, Vive Latino, Lollapalooza, entre otros. Lástima que por ustedes sí aplique eso de “nadie es profeta en su tierra”.

En la música y el arte hay muchos sueños, muchas familias implicadas, mucha vida y también mucho dinero (ensayos, cuerdas, transporte, discos, videos), como para que una columna irresponsable se tire en procesos que hasta ahora toman vuelo. La invitación siempre será a la crítica constructiva con la música, con la propuesta, de esto aún nos falta y debería no tomarse personal. Quizá esto ayude a que el nivel se ponga a tono con el de los músicos internacionales. Lo que no es aceptable, es respaldar un artículo sin contexto ni conocimiento, y lleno de actitud destructora hacia el arte del país. Lo de afuera no es lo único, ni lo mejor ¿Quieren que las personas conozcan las bandas teloneras y se sepan las canciones que interpretan?, entonces permitan que tengan su espacio y puedan sonar. En otros países, un telonero es una oportunidad única para conocer nuevas revelaciones y sonidos ¿Por qué acá no? Si el objetivo del texto era simplemente provocar y ganar seguidores para su querida revista, pues es un irrespeto con los lectores. Mejor sigan con sus temas y no se metan con la música, no es un campo que les compete.

The Rolling Stones, Coldplay, Foo Fighters, Metallica, Madonna, y los que quieran citar, si mucho vienen una o dos veces en la vida a Colombia; ¿luego qué?, ¿nos quedamos esperando sin aportar a nuestra misma música? Mi apuesta es ir a los conciertos de agrupaciones nacionales, comprar sus discos y seguir proponiendo teloneros, para que los que no conocen empiecen a creer y a seguir, y también, para demostrarle a gran cantidad de público y empresarios escépticos que sí se puede, pues Los Stones o Madonna también fueron artistas de bares.

¿Ustedes de qué lado están? Si no creemos en nuestra música, ¿entonces quién?.

¿No le gusta el reggaetón? Entonces respete

Por Diego Londoño
@Elfanfatal

Hace pocos días leía un artículo donde una emisora prohibía la rotación del reggaetón dentro de su parrilla de programación. Esta situación es muy respetable, pues cada medio de comunicación tiene su filtro, su curaduría y estética sonora. Además de esto, es un proceso sano, pues son muchas las radio frecuencias que tienen como banda sonora este género.

Pero a lo que en realidad quiero ir con este texto, es que esa misma columna generó diversas opiniones radicales e irrespetuosas en redes sociales en contra de quienes gustan del ritmo cadencioso. Sí, en pleno siglo XXI.

Por mi parte, y perdonen el yoísmo, no soy ni reggaetonero, ni vallenatero, ni nada que se le parezca. Soy amante de la música, me gusta el punk, el metal, el blues, el soul, el jazz, el rap, el rock y por mis gustos, no tengo por qué irrespetar al otro y menos sentirme potencialmente agredido por escuchar estos tipos de música. Lo curioso e impactante del asunto, es que esta intolerancia en la actualidad se da incluso dentro de las mismas familias. Sea lo que sea, cante lo que cante, báilese como se baile, es música y debería ser un motivo para entender que en la diferencia nos encontramos.

Algunos de los comentarios que he leído y escuchado son: “No más reggaetón en Colombia”, “necesitamos un golpe en contra del género” “debemos impulsar el hundimiento del reggaetón”. Comentarios que son iguales a los de un homofóbico o un xenófobo.

En los años cincuenta y sesenta, la sociedad colombiana no podía tolerar a un jovencito que escuchara rocanrol y que tuviera el cabello largo. En los ochenta, los metaleros y punkeros no se podían cruzar, pues sus diferencias estéticas y sonoras irremediablemente llevaban a la violencia.

De la misma manera, los amantes del tango fueron catalogados como malevos o putas, o en su defecto, los rockeros, punkeros o metaleros, eran ladrones, viciosos y peligrosos. Ahora vivimos una situación similar.

Creo poderosamente en la diferencia, y también tengo claro que una cosa es ser rígido con el criterio al no escuchar algo que se sale de los principios sonoros propios, y otra muy diferente es imponer con violencia verbal o física un gusto personal.

Por ejemplo: ¿sería justo que los reggaetoneros sacaran una campaña en contra del rock, el blues, la salsa o la música electrónica? Están en todo su derecho, sin embargo sería algo absurdo y anacrónico. O por otro lado ¿será que nos creemos de mejor familia y tenemos una condición de superioridad que nos permite a nosotros hacerlo?

No defiendo a ningún género musical, ni a los unos, ni a los otros. Soy un firme enamorado de la música en todas sus expresiones y con eso basta. Por eso mismo hago un llamado a la tolerancia, pues solo así demostraremos lo poco de humanidad que aún nos queda, y más en el arte, donde el único radicalismo que debería existir sería el del respeto.

En conclusión, deberíamos convivir con lo que lo que nos gusta y con lo que no, y más si se trata de música ¿Qué piensan ustedes?.