¿Se acabaron las ganas de hacer conciertos?

Foto por Juan Fernando Ospina
Foto por Juan Fernando Ospina

Foto por Juan Fernando Ospina

Recuerdo con cariño y nostalgia la esencia del punk que me tocó vivir. Una historia que no tuvo sonido en HD, instrumentos de alta gama, conciertos con boletería de empresas recaudadoras, ni discos con carátulas ilustradas. Menos, grandes tarimas giratorias ambientadas cromáticamente con luces inteligentes y con ingenieros de sonido experimentados. Con lo que sí se contaba era con amigos con cientos de “casetos” para regrabar encima de cintas de ranchera, vallenato y hasta chistes; también, pinturas para diseñar las camisetas que la cabeza imaginara, hilo para coser los parches en las chaquetas o morrales, y en definitiva, unas ganas incontrolables de ´pantanear` la ciudad y vivir el sonido que en ella habita. De bus en bus, de sur a norte, se iba por un concierto, cd, casette o longplay.

20 de julio del año 2003, concierto de la Falsa Independencia en el barrio Manrique, un parche creado por uno de los punkeros vieja guardia de la ciudad conocido como “El canoso”, casi nadie sabía que su nombre era Jorge. Este autogestionado festival se realizó en una cancha de microfútbol, sin tarima. Todos en el asfalto: el sonido, los instrumentos, los músicos y el público.

El lugar estaba repleto, y la publicidad fue a través de fanzines y del voz a voz que circulaba en todos los ejes latitudinales de la ciudad. Los postes y las paredes de Medellín eran el mejor altoparlante.

La expectativa que tenía en mi corazón por este concierto era tan gigante como mis nervios. Ese día debutaría como baterista en un grupo de punk en el que venía tocando desde hacía algunos meses, su nombre era “Presos de Libertad”, no sonábamos bien, no éramos virtuosos ni especialistas en el sonido, pero nos gustaba hacer ruido, vivir de cada guitarrazo y además de todo eso, pasábamos bueno. Mi vida corría peligro, o por lo menos mi integridad física, tenía tres advertencias: dos naranjas y un tomate, esa era la amenaza si me equivocaba en alguna canción. En el público me vigilaban dos francotiradores con crestas y camisas anárquicas.

Ya era el momento de subir a escena, en tarima estaba “La Pugna”, una banda fuerte, con el gutural como estandarte y con un baterista que sí tocaba de verdad. Me llené de miedo. Antes de acabar su concierto, tres patrullas y siete motos de la Policía llegaron de manera agresiva a apagar el sonido, el concierto no tenía permiso. Los punkeros indignados empezaron a reprochar. Algunos de ellos fueron a dar a los calabozos, otros recibieron bolillazos, el concierto no llegó ni a la mitad y por mi parte no pude debutar en vivo con mi banda de punk.

Esta es una historia que no olvidaré nunca, y que como dije inicialmente, extraño con nostalgia, pues ahora son pocos los conciertos de este tipo, la esencia de la música en vivo ha tomado otro matiz, ya que si los músicos no son invitados con todo el protocolo a grandes festivales pagados por Alcaldía, Gobernación o alguna empresa privada, no vale la pena, no tiene validez, ni para hoja de vida, ni para la vida misma.

Pareciera ser que los conciertos pequeños, cercanos, guerreros, ahora no son bien vistos ni por músicos ni por público ¿Dónde quedó la esencia de la música? ¿Desde cuándo el Estado es el que nos dice cuándo debemos hacer música? Solo por hablar de un ejemplo y de un teatro en el país, el Carlos Vieco sonaba por la iniciativa de los músicos, no por la del político de turno.

Es claro que el paso por festivales de gran producción y cientos de asistentes, es el sueño de todo músico que quiere profesionalizarse, es una apuesta que he defendido, además, la internacionalización es importante y vital para ser competitivos en la actual industria musical, pero ojo, esto no es lo único. Los procesos se deben ver reflejados en las agrupaciones, y la esencia de la música no se debe perder: sonar a toda costa, sea en un garaje o en una tarima repleta de cámaras y luces.

Los tiempos han cambiado, la forma de vivir la música también, pero el ‘hazlo tú mismo’ es un concepto que no va a pasar, que hace parte de la vida misma. Por eso celebro que existan iniciativas de festivales independientes y espacios donde suena la música, sea en el lugar que sea, y con el presupuesto que se tenga.

Si no haces parte del festival, hazlo, el no depender nos enseña a tener libertad. Los espacios pasan, la música queda y debería seguir sonando a la par del corazón.

Camilo Suárez, una aguja por el surco del asfalto

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Vestía camiseta roja, con una “CH” encerrada en un corazón, y aunque no era un chapulín, no paraba de agitar las manos y de moverse para alentar al público, saltando de lado a lado como una pelota de hule en ese escenario repleto de rock. Usaba un chipote chillón para detener el tiempo: con un golpe se detenían los músicos y el público, y con dos, formaba una fiesta protagonizada por las melenas, los gritos y el olor a juventud. Para los que vivieron este momento, seguro lo tendrán grabado en su memoria.

A ese personaje caricaturesco, llamado Juan Camilo Suárez Roldán Martínez, le decían “Burro”, cuando entre risas en la tarima, presentaban a la banda llamada Bajo Tierra, como la quebrada Santa Elena pasando por la avenida La Playa. Su sonido, sin mucha pretensión, impactaba, y cantaba historias que los muchachos no paraban de tararear, de silbar, de bailar. Bajo Tierra le cambió el horizonte sonoro, el presente y el futuro al rock colombiano.

Paralelo a esta banda, la voz del Burro sonaba en Los Cucuyos, una banda integrada por Federico López, Lucas Guingue, Jaime Pulgarín “Papo” y Pedro Villa, de la que hoy sacaríamos una gran agrupación de rock nacional. Ellos alumbraban su sonido con covers de The Clash y otras bandas que resonaban en su cabeza. Y antes, este personaje también debutó en Cancerbero, una banda creada en 1987, con la sonoridad propia de la época, de los instrumentos hechizos y las ganas frenéticas de rocanrol.

Años después, El Burro aparece como un maduro parlanchín del rock, con menos cabello en su cabeza, más delicadeza y elegancia en sus movimientos, y con un atuendo digno de todo un don. Sus nuevas historias se materializan en la agrupación Parlantes, y con ella, nos sigue cumpliendo sueños sonoros a los amantes del rock hecho entre montañas.

Hablamos a través de un chat un miércoles en la noche. Le pregunto si le molesta, si le gusta chatear. Responde con un no y sonríe con una carcajada que no suena en la pantalla: “Normal, mejor conversar. Aquí la cerveza es en muñequitos, ¡salud!”.

Le pregunto por la primera canción que le voló la cabeza pero no la recuerda. “Es muy difícil hacer memoria de ese momento, porque justamente me voló la cabeza”. Sin embargo, la pregunta lo remite a la casona amplia donde creció al lado de sus padres, en el barrio La Castellana en Medellín, donde antes todo eran mangas. Allí escuchaba música en un radio viejo azul, lo último en tecnología, dos pilas pequeñas y a sonar. El radio pasó por sus manos pero también por las de Zunilda, Rosario, Matilde y Ofelia, las señoras que cocinaban y limpiaban la casa. En su barrio escuchó a “Perales”, el pregonero que pasaba cantando cuanta melodía se le atravesara. Esas tonadas a alto volumen le cambiaron el mundo, y fueron, quizá, las primeras que le volaron la cabeza.

¿Por qué Burro? “Dicen, porque soy de carga y paso fino, por el villancico y por el malevo Cambalache ‘lo mismo un burro que un gran profesor’.”

Él, un candidato a doctor por lo que lee y escribe, es un maestro en el arte de hacer canciones y convertirlas en historias de ciudad y en himnos generacionales que se cantan con el corazón. Otra cerveza en emoticón, un abrazo a la distancia y un chat que se cierra a las 9:12 de la noche.

Como músico, letrista y cantante, Camilo se apropia de la ciudad y de sus historias, mientras que con sus manos canta lo que su boca va narrando. El Burro le hace guiños a la poesía, a los escritores, a los vendedores de ciudad, a las historias escondidas bajo la clandestinidad de los semáforos. Su rol se vuelve canto peregrino, pregón de calle con el glamour que solo da lo que ha leído, lo que ha cantado, lo que ha vivido, como un disco rayado, como un canto rayado, como un canto rodado, como un judío errante que canta los pasos, como una aguja por el surco del asfalto.

Cuando Andrea Echeverri me sacó la lengua

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Este, es un relato personal, un día con una flor aterciopelada.

Su cabello ya no era rubio, y aunque había crecido más que en los días frenéticos del año 1995, su longitud, con algunas canas, no alcanzaba sino hasta el nivel de sus orejas. Sus tatuajes estaban intactos, al igual que su voz, la misma que desde entrados los años noventa engalanó con toda la sinceridad nuestro rock colombiano.

Sí, hablo de Andrea Echeverri, la florecita rockera que supo sacarle la lengua a todo un país, la que le cantó sus verdades, y las puso en la mente y corazón de miles de personas. Ella, más que la voz femenina del rock colombiano, es el símbolo de una generación que, a través del arte, construyó posibilidades para encontrarnos en el amor.

Al verla de lejos, mientras se acerca, pienso en decirle todo lo que siempre tuve guardado, todo lo que decenas de personas le querrían decir. Pensé en fotos, en abrazos, en canciones, pero solo puede saludar cortésmente y seguir mi camino junto a ella en silencio. Eran las 7 de la mañana, y el trabajo no daba espera. De televisión a radio, luego a prensa y por último un recorrido por Medellín, una ciudad que le guarda amores y, así muchos no sepan, que también la vio crecer en algún momento de su niñez.

Diego quiero caminar ¿Sumercé va conmigo?

Pero, es pleno centro Andrea. – Responde su manager.

No importa, vamos.

Se detiene en cada esquina, saluda, recibe y entrega sonrisas. Hasta ella misma se saca una foto para uno de sus afortunados seguidores.

Recorrió las calles de Medellín como su propio barrio, como un caminante más; no porque no la reconozcan, sino porque no genera distancia con la gente, por el contrario, le gusta estar cerca. Yo seguía en silencio tras su paso, hasta que el rocanrol hizo de las suyas, y rompimos el hielo. Revivió las historias rockeras de La Peste, Ekhymosis, Estados Alterados, Bajo Tierra y Rodrigo D, mientras cantábamos canciones caminando por Junín. Todas las cantó, se las sabía. Su discurso es coherente; en las canciones, en las conversaciones y en la vida real. Es una mujer sin estuche.

Luego de más de 20 años de carrera musical, de pasar por el punk, el rock, el pop y la balada, Andrea, la aminoácida, rechinante y reluciente florecita del rock colombiano, está más vigente que nunca. Y aunque su registro vocal, mezzosoprano, impresione a más de un académico del canto lírico en el mundo, eso es lo que menos importa, o por lo menos a ella. Lo verdaderamente relevante es que su vida se ha reflejado en sus canciones, y su símbolo de mujer rock es el más claro ejemplo de sinceridad estética, musical y humana. Ese camino que decidió seguir debería ser inspiración para más mujeres; menos labial, menos laca y más corazón.

La fidelidad de su creación ha sido vivida, paso a paso, nota a nota, palabra a palabra, como un dejavú que se va haciendo realidad. Ha sobrepasado las crisis de la música, la llegada del internet, el regreso del vinilo y no sé cuántas cosas más; todo, como una bella historia musical cubierta con la sinceridad de su voz aterciopelada.

Llega la noche, y con ella el momento de la despedida luego de horas de trabajo, de estar al lado de La Ruiseñora, de la voz de toda una generación. Nos damos un abrazo que guardaré en mi memoria, y como si leyera mi mente me dice:

Mariquis, ¿nos tomamos una foto? Sorprendido, respondo con una sonrisa. Ella me saca la lengua y yo sonrío mientras hago lo mismo. Congelo ese instante para siempre.

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El blues colombiano tiene un nuevo hijo: Pablo Alzate

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Por Diego Londoño
@Elfanfatal

Colombia pasa por un momento musical interesante. Nuevos sonidos desde esta parte de el mundo, se proyectan con fuerza y personalidad. Y precisamente, quiero hablar de un músico que  ha decidido caminar por un terreno lleno de melancolía, historias, y guitarras con vida propia. Su nombre Pablo, su apellido blues, como una canción que narra su vida, su existencia y sus ganas de gritarle al mundo que su camino está en el sonido azul. Él se empieza a configurar como una de las nuevas voces del sonido blues colombiano, y nos presenta su más reciente sencillo: Souls on Fire.

 

¿No le gusta el reggaetón? Entonces respete

Por Diego Londoño
@Elfanfatal

Hace pocos días leía un artículo donde una emisora prohibía la rotación del reggaetón dentro de su parrilla de programación. Esta situación es muy respetable, pues cada medio de comunicación tiene su filtro, su curaduría y estética sonora. Además de esto, es un proceso sano, pues son muchas las radio frecuencias que tienen como banda sonora este género.

Pero a lo que en realidad quiero ir con este texto, es que esa misma columna generó diversas opiniones radicales e irrespetuosas en redes sociales en contra de quienes gustan del ritmo cadencioso. Sí, en pleno siglo XXI.

Por mi parte, y perdonen el yoísmo, no soy ni reggaetonero, ni vallenatero, ni nada que se le parezca. Soy amante de la música, me gusta el punk, el metal, el blues, el soul, el jazz, el rap, el rock y por mis gustos, no tengo por qué irrespetar al otro y menos sentirme potencialmente agredido por escuchar estos tipos de música. Lo curioso e impactante del asunto, es que esta intolerancia en la actualidad se da incluso dentro de las mismas familias. Sea lo que sea, cante lo que cante, báilese como se baile, es música y debería ser un motivo para entender que en la diferencia nos encontramos.

Algunos de los comentarios que he leído y escuchado son: “No más reggaetón en Colombia”, “necesitamos un golpe en contra del género” “debemos impulsar el hundimiento del reggaetón”. Comentarios que son iguales a los de un homofóbico o un xenófobo.

En los años cincuenta y sesenta, la sociedad colombiana no podía tolerar a un jovencito que escuchara rocanrol y que tuviera el cabello largo. En los ochenta, los metaleros y punkeros no se podían cruzar, pues sus diferencias estéticas y sonoras irremediablemente llevaban a la violencia.

De la misma manera, los amantes del tango fueron catalogados como malevos o putas, o en su defecto, los rockeros, punkeros o metaleros, eran ladrones, viciosos y peligrosos. Ahora vivimos una situación similar.

Creo poderosamente en la diferencia, y también tengo claro que una cosa es ser rígido con el criterio al no escuchar algo que se sale de los principios sonoros propios, y otra muy diferente es imponer con violencia verbal o física un gusto personal.

Por ejemplo: ¿sería justo que los reggaetoneros sacaran una campaña en contra del rock, el blues, la salsa o la música electrónica? Están en todo su derecho, sin embargo sería algo absurdo y anacrónico. O por otro lado ¿será que nos creemos de mejor familia y tenemos una condición de superioridad que nos permite a nosotros hacerlo?

No defiendo a ningún género musical, ni a los unos, ni a los otros. Soy un firme enamorado de la música en todas sus expresiones y con eso basta. Por eso mismo hago un llamado a la tolerancia, pues solo así demostraremos lo poco de humanidad que aún nos queda, y más en el arte, donde el único radicalismo que debería existir sería el del respeto.

En conclusión, deberíamos convivir con lo que lo que nos gusta y con lo que no, y más si se trata de música ¿Qué piensan ustedes?.

Un nuevo sol para Estéreo Picnic 2015

La clase que se graduará tocando en el próximo Festival Estéreo Picnic ha resultado más que sobresaliente, buenas propuestas y ante todo muy buena música.

Durante la sexta edición de nuestro festival tendremos la oportunidad de escuchar los temas del vinilo (certificado como el) más vendido de las últimas dos décadas. Se trata del estadounidense Jack White interpretando lo mejor de su ya inmortal nuevo trabajo Lazaretto. El ex White Stripes también estuvo nominado a los VMA por los Mejores Efectos Especiales del video del sencillo que da nombre al disco. La música de este héroe del rock garajero, también está nominada a la edición No.57 de los Premios Grammy. En esta ocasión estará compitiendo en varias categorías, incluyendo Mejor Interpretación Rock por la canción ‘Lazaretto’, Mejor Canción Rock por ‘Jack White III’ y Mejor Álbum de Música Alternativa por Lazaretto.

Los ingleses Alt-J estarán batiéndose también en ese último grupo de los premios con su segundo larga duración This Is All Yours. Por su lado, la agrupación de Washington D.C., SOJA, competirá por Mejor Álbum Reggae con su Amid the Noise and Haste. La verdad podrá conocerse durante la noche del próximo 8 de febrero de 2015, en la ceremonia de premiación de los Grammy que se llevará a cabo en el Staples Center de Los Ángeles, California.

El sábado 14 de marzo el Parque 222 verá la ascención del DJ más grande del momento en Bogotá. Durante el año importantes medios como NME, Rolling Stone y Dj Mag nos dieron cuenta de que el éxito mundial de Calvin Harris no era algo pasajero.

El escocés logró romper todos los records en listas durante 2014 con sus sencillos multiplatino, además de haber sido catalogado como el pinchadiscos mejor pago del mundo por segundo año consecutivo. Su trabajo discográfico Motion sostiene el trono entre los mejores álbumes de Dance/Electronic de Billboard. Y Harris se convirtió en el primer artista en poner 3 sencillos dentro del top 10 del Hot Dance/Electronic Songs: ‘Summer’ (No 9), ‘Outside’ (No 7) y ‘Blame’ (No 2).

2014 fue también un año muy ocupado y lleno de grandesa de estadio para los reyes absolutos del nuevo rock. El tour Mechanical Bull de Kings of Leon recorrió el mundo dando cientos de shows antes de que su montaje inconmesurable embista la tarima del FEP. La gira del sexto trabajo discográfico de esta prodiga banda de Nashville vendió una cifra record de más de 300.000 entradas antes de terminar el primer semestre del año, lo que desde muy temprano los ubicó dentro de los mejores 25 tours del año.

Por su parte, otro gran logro para uno de los artista más esperados en 2015 fue el del álbum Torches de Foster The People, que alcanzó el puesto 12 en las listas de Official Album Charts este año.

Nuestro bohemio favorito, Andrés Calamaro, cerró este año con triple broche de oro. Esto incluyó el DVD Pura Sangre, el CD Jamón del Medio (con grabaciones en vivo de muchos de sus mejores conciertos en su gira latinoamericana) y un Latin Grammy por su sencillo ‘Cuando no estás’ en la categoría Mejor Canción Rock. A su lado, y recuperado del cancer que lo agobió en los últimos tiempos, el poeta vagabundo Draco Rosa reapareció en las listas con su trabajo Vida y el sencillo ‘Amantes hasta el fin’ obtuvo 3.2 millones en “impresión de audiencia”, sin haber tenido mayor inversión en promoción. De esta manera, el puertorriqueño escaló en la lista Latin Airplay de Billboard y se hizo de un preciado gramófono en la ceremonia más importante de la música.

El multiganador del Grammy y figura más importante de su género, Skrillex, también llega al FEP reventando conteos de todas las índoles. Más de 12 millones de singles vendidos, ganador del DJ Awards 2014 en la categoría Mejor DJ de DrumN’Bass/Dub Step, su disco Recess entre los 25 mejores álbumes del año de Rolling Stone, casi 4 millones de seguidores en Twitter y más de 19 millones en Facebook, lo posicionan como uno de los artistas obligatorios de esta sexta versión del Picnic.

La movida electrónica a cargo de comandantes de los decks tendrá en sus filas de infantería a un artista muy esperado que con innovadores videos y un sonido particular, ha llegado a ser uno de los DJs más bloggeados del año según Hype Machine. Hablamos de Chet Faker que junto a SBTRKT y el ya mencionado Alt-J, posicionaron en lo más alto de los charts álbumes como Built On Glass, Wonder Where We Land y This Is All Yours, respectivamente.

En un año impecable para Rudimental, su sencillo ‘Waiting All Night’ fue elegido el Mejor Sencillo Británico en la edición de este año de los Brit Awards.

Para la revista Semana, los discos del año pasado también sonarán en el Picnic. Amor y deudas de Puerto Candelaria This Is Gozar de Herencia de Timbiquí sonarán en el cielo bogotano cuando el folclor de este para de joyas locales prendan la fiesta de nuestro Festival.

Grupos como el rolo Milmarías, ganó el premio Virgin Hermoso Ruido y viajó a México para mostrar su “finura sabrosincera”. Ahora harán equipo con bandas como Planes, Pedrina y Río, Telebit, Elsa y Elmar, Federico Franco y muchos más para mostrar nuevos temas que tuvieron gran acogida en 2014 y para representar la emergente escena local que verá en el Picnic un gran paso a la ventana del mundo.

Medellín en Canciones: Un libro que cuenta la ciudad

Medellín en Canciones

“El rock como cronista de la ciudad”


MECweb


Lanzamiento

20 de septiembre

8:00 pm

Fiesta del libro y la Cultura – Salón Humboldt (Jardín Botánico)

Medellín en Canciones “el rock como cronista de la ciudad”, es el segundo libro del periodista Diego Londoño, publicado por la editorial Ediciones B Colombia; en el cual a través de 27 canciones de rock, y sus historias, se cuenta la historia de Medellín desde los años ochenta hasta ahora. La particularidad de este libro es su énfasis: elegir como columna vertebral el rock, el metal y el punk, para realizar un mapa que retrata desde las entrañas la ciudad de Medellín en los últimos 40 años.

Es un producto periodístico, que ayuda a satisfacer una necesidad frente a la carencia de contenidos investigativos sobre el rock, aporta a la historia de la ciudad y de la música misma. También, ofrece un panorama para comprender el rock paisa según los momentos históricos, los sonidos, el contexto social. Qué dice, qué aportó cada canción y qué significó en el desarrollo de la música y la historia de esta urbe. Su resultado básicamente es mostrar como el rock a través de los años, describe y cuenta los momentos claves en la historia de Medellín, en temáticas como la violencia urbana, los amigos, el amor, la pobreza, inequidad social y desplazamiento, la ecología, las relaciones interpersonales, la política o los lugares de la ciudad.

Este libro evidencia la historia, los imaginarios, las realidades, crudezas y esperanzas de esta ciudad; los barrios desde sus diferencias y su cotidianidad; el centro de la ciudad con el comercio, la delincuencia, el transeúnte y su afán; los bares y la rumba, la droga, los encuentros, la noche y la algarabía; los conciertos, los sonidos, la crítica y la multitud; las calles, sus personajes, el amor, la muerte, la violencia, el olor a asfalto y la vida del rock en la ciudad. El reto de Medellín en Canciones, además de tener sonido e historia en sus páginas, fue llegar a las anécdotas fascinantes y en muchos casos ocultas de cada una de las canciones que hacen parte de la historia de la ciudad a través del rock.

Agrupaciones importantes para la historia sonora del país hacen parte de este libro, como el caso deBajo Tierra, Kraken, Estados Alterados, I.R.A, Frankie Ha Muerto, Parlantes, Fértil Miseria, Masacre, Mojiganga, Neus, Burkina, Los Suziox, G.P, Athanator, Posguerra, Unos Vagabundos, Escepticos, Reencarnación, Pestes, Carbure, P-NE, Nación Criminal, Polvo de Indio, Desastre Capital, Organismos, No Raza y Danger.

“Soy un lector apasionado, a través de los libros llegué a conocer los artistas más influyentes y desconocidos. Un libro sobre Los Beatles, música chilena, africana, o el blues, todo me llevaba por nuevos caminos que me hacían entrar a mundos mágicos y misteriosos. Medellín tiene música y tiene historia también. En sus acordes están las miserias y alegrías de su pueblo. Medellín en Canciones nos revela estas historias y nos invita a conocer la ciudad a través de la música”.

Claudio Narea, guitarrista de Los Prisioneros de Chile


“Este libro, está hecho de canciones aguerridas para una juventud necesitada de catarsis. Liberar, contar, proyectar a través de la música y las letras, las experiencias de una ciudad y un momento histórico intenso, doloroso y real. Son historias de guerreros musicales armados de guitarras, voces y  acordes,  que con sus visiones sonoras siguen influyendo con su mensaje y su valor la escena música nacional”. Héctor Buitrago, bajista de Aterciopelados.

“Medellín En Canciones” rinde homenaje a esas voces que construyen una resistencia estética y conceptual, necesaria para nuestra reflexión como sociedad y obligatoria para la profunda revisión, no sólo de la música independiente colombiana, sino de la propia historia de las últimas décadas de nuestro país.

Álvaro “El profe” González Villamarín, Radiónica.


“Si bien Fito Páez afirmaba que “el mundo cabe en una canción”, la realidad de Medellín puede ser un tanto más compleja. Son varias las canciones que la han evocado, y cada una se centra en un aspecto y todas parecen complementarse hasta lograr algo muy cercano al retrato preciso, definitivo. Ésa es la impresión que queda después de asomarse a este libro”.
Juan Carlos Garay, periodista y escritor

“Este libro, tan necesario en una ciudad con pocos textos publicados sobre música local, es como diría la canción de Frankie ha muerto, una “gota de sangre donada al dolor”, o mejor dicho, un aporte sustancial a la existencia del rock y su anclaje en Medellín.

Medellín en Canciones surge como bálsamo para expiar la música con sentido desde una ciudad que se niega a dejar de gritar: ¡Rock n roll!”

Santiago Arango Naranjo



Bienvenidos a vivir Medellín en Canciones


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Hasta siempre…Cerati

Por Diego Londoño
@Elfanfatal

La trayectoria musical de Cerati, además de prolífica, fue majestuosa. Cientos de canciones musicalizaron los cambios generacionales de vidas rockeras en todo el mundo. Empezando por la grandiosa e influyente banda Soda Stereo, que inspiró a agrupaciones colombianas a hacer rock como Aterciopelados, Bajo Tierra, Estados Alterados, Los Árboles, Catedral, entre muchísimas otras; Soda, pasará a la historia como uno de los proyectos que potenció e iluminó el camino del rock en habla hispana. La disolución de Soda Stereo dio como resultado otra etapa musical y creativa en la vida de Gustavo. El disco Colores Santos inicia la etapa solista de Cerati. Al lado de Daniel Melero crea canciones de vanguardia con armonías cadenciosas y un absoluto sentir rockero.

Luego de esto, se inunda de su sentir solitario, para adentrarse en lo que sería la materialización de un sueño musical y poético. Amor amarillo abre esta etapa maravillosa, que se cierra precisamente con un disco premonitorio: Fuerza Natural.

En resumen, toda esta trayectoria musical mostró el camino y la raíz de cómo hacer rock al estilo latino, con glamour y con una gran riqueza sonora. La historia de vida de Gustavo Adrián Cerati es la historia del rock latinoamericano, una historia que puede contarse a través de sus mismas canciones. Su música resistió dictaduras, modas, la misma evolución del rock en el mundo y ahora resistirá su propia muerte, para dejarnos como tesoros sagrados los sonidos, las historias y las preciosas canciones que podremos guardar por siempre en el corazón.

Por esto y por mucho más es que el rock en el mundo está de luto, y es justo luego de su muerte, que dimensionaremos al gran artista y letrista que perdimos.

Ha partido Cerati, pero sus canciones permanecerán en el tiempo musicalizando las historias diarias que este argentino decidió vivir por nosotros. “Poder decir adiós…es crecer”, dice una de sus canciones, y ahora en medio de un dolor profundo, lo despedimos, pero también celebramos su vida, su obra y el legado que dejó para el mundo de la música.

Gus, ¡Gracias totales…!

“Sangre joven que hierve”, nuevo compilado de HagalaU

• Se abre la convocatoria para el tercer compilado del sello Discos HagalaU.

• Esta vez los invitados a participar son grupos y solistas de todo el país con máximo 5 años de formación.

• Recepción de material hasta el viernes 11 de abril a las 11:59p.m. Hora colombiana.

HagalaU como proyecto de comunicación musical urbana y en su apuesta de trascender con el circuito de música independiente, se acerca este 2014 a sus 14 años de actividades y lo hace presentando la tercera convocatoria de su sello Discos HagalaU.

El sello es una iniciativa que empezó en el 2012, ha presentado dos álbumes recopilatorios y tiene como objetivo principal aportar a la construcción de memoria con uno de los patrimonios inmateriales esenciales de la ciudad: Las canciones.  El primer compilado fue un trabajo temático divido en nueve capítulos (como “La piel o el amor” o “La ciudad y el barrio que caminas”) recopilando 18 canciones con propuestas sonoras distintas: grupos como Laberinto E.L.C, Nepentes, Los restos, Puerto Candelaria y solistas como Alejo García y La Fiera fueron los protagonistas de ese primer volumen.

Luego, en noviembre de 2013 fue lanzado el segundo compilado dedicado  a los sonidos liderados por “chicas” y que se tituló “Las mujeres y el universo”, placa en la que participaron artistas y proyectos como Resina Lalá, Magdalena, Le Muá, Lianna, Goli, Mary Hellen, Paula Ríos y Dosis; a diferencia del primero este abrió la convocatoria a todo el país y en el disco final participaron 5 artistas nacionales como Resina Lalá (participó en Loolapalloza Chile 2013), Lianna (invitada el Festival Estéreo Picnic 2014) y Lucía Vargas, rapera bogotana que ha girado por países como Alemania y Dinamarca.

El tercer compilado se enfoca en los proyectos auditivos nuevos (que no tengan más de cinco años de trayectoria) de todo el país, seleccionando 15 bandas o solistas que conformarán la tercera entrega del sello Discos HagalaU.

Estas son las pistas para participar:

– Enviar una canción propia en formato WAV.  La obra debe estar terminada.  No se aceptan covers.

– Adjuntar una reseña de la banda indicando la fecha de formación, integrantes y los 3 conciertos más importantes que han ofrecido.

– Adjuntar la letra de la canción y la temática de la misma.

– Datos: nombre y apellido del  contacto del grupo o solista, correo electrónico del grupo, twitter, facebook (u otros), número telefónico y dirección web.

– Foto para publicaciones.

– La información adjunta debe enviarse al correo info@hagalau.net

– Los discos son para libre distribución, no son para la venta y buscan ofrecer diferentes sonoridades.

– La convocatoria busca grupos de ska, reggae, dub, metal y punk (en sus diferentes vertientes), indie y afines, folclor experimental, rap, nueva música colombiana, electrojazz, salsa urbana, electrónica, rock, pop, world music…

– Cierre de convocatoria: viernes abril 11 de 2014.  11.59 p.m.

Fiesta Reggae en Medellín

Fiesta Reggae

Después de una larga espera, regresa Trench Town para inaugurar la Fiesta Reggae ¨Irie Roots¨ en el Blue.

Después de un largo tiempo de creación sonora, estos cinco músicos que han dado vida a importantes proyectos de reggae en el país, deciden formar una banda tributo al reggae, música que emerge desde aquella isla que nos ha contagiado con su feeling.

En la voz líder, Esteban Zapata, en el bajo Juan Carlos Herrera, integrantes de la reconocida banda Donkristobal and The Warriors, en la batería, Mylor Sly de Positive Vibration, en la guitarra, voz y coros, Luis Fernando Paniagua de la aclamada banda Roots, en los teclados Camilo Ochoa que ha participado con grandes proyectos del género reggae.

Como si fuera poco, también estará Dj- Ras Senkua uno de los mejores y más representativos Dj’s en la escena reggae de la ciudad. Senkua prendera la fiesta con su selecto Dance Hall, Dub, Ragga y Reggae.

La fiesta será en la discoteca Blue (Cll 10 # 40-20, Poblado) el jueves 14 de noviembre.