Un merecido homenaje: Los Yetis en Altavoz

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Termina el proceso dedicado a los conciertos clasificatorios del Festival Altavoz, los que darán la ruta para lo que sucederá antes de que acabe el año con el Altavoz Internacional.

Jurados de varias partes del país y del mundo se encontraron para seleccionar las bandas que continuarán la fase siguiente del Festival, antes de culminar 2017.

Una idea: homenajes

Altavoz es un evento esperado por las bandas del país y por fanáticos de la música que vibran con los sonidos en vivo.

Por suerte, desde hace un par de años, viene evolucionando para bien, proponiendo industria, formación y mostrando sonidos diferentes a la fórmula que de entrada funcionaría para el público.

La propuesta está haciendo la tarea, sin embargo, desde su creación en 2004 está en deuda con los homenajes, necesarios para el agradecimiento, para el respeto y para la memoria colectiva de pasadas y nuevas generaciones.

Y si hablamos de un festival con tendencia al rock, y a géneros como el ska, reggae, rap, hardcore, debemos pensar en las raíces de esos géneros en Medellín y Colombia. Y en el rock, inevitablemente así a muchos no les guste, se llama Los Yetis.

¿Por qué?

Unos jovencitos de la burguesía envigadeña que a inicios de 1964 pensaron en la música de manera diferente, y navegaron en contra de una ciudad pacata, religiosa y moralmente radical.

Además de tener el cabello con una extensión considerable, en un momento en el que era vetado, también tenían guitarras colgadas y toda la rebeldía en la sangre de un nuevo sonido para Colombia: el rocanrol.

¿Quiénes eran esos Yetis que en plena ciudad industrial se atrevían a desafiar la mansedumbre del rebaño con sus melenas alborotadas, sus gargantas de volcán y sus guitarras que estremecían el silencio con la furia de una locomotora?

Eran la banda pionera del rock en Medellín.

Los Yetis fueron los primeros en recibir la influencia del exterior de The Beatles, The Yardbirds, The Rolling Stones, y luego, esa misma referencia, la convirtieron en canciones inocentes desde lo musical y agrias desde lo literal, pues sobre Medellín y particularmente sobre Los Yetis, recayó la represión del cabello largo en los años 60.

Se acercaron al Nadaísmo, crearon canciones al lado de los rebeldes poetas. Lograron materializar un concepto llamado rock al estilo colombiano, viajaron por toda Colombia, grabaron discos, ganaron uno de oro que luego dejaron olvidado en un taxi en Medellín, fueron los promotores de ese naciente festival llamado Ancón, y además de muchas otras hazañas, fueron y siguen siendo inspiración para varias generaciones.

Los Yetis luego de 53 años siguen tocando, ensayando, componiendo y con la energía viva para aceptar el homenaje que el país no les ha hecho.

Festival Altavoz, público de Medellín y Colombia, ¿no creen que es necesario hacerlo ya? Siguen vivos, suenan con la fidelidad de su momento de creación y, les debemos tanto, que un homenaje se queda corto.

Yo propongo a Los Yetis, y ustedes, ¿por quién quisieran celebrar?

2 comments

  1. anita   •  

    Yo tambien voy por los Yetis. (La gallinita josefina)

  2. Marta Luz Delgado Olano   •  

    Amo a los Yetis, están en mis recuerdos. En el barrio El Departamento de San Javier, en mi casa nos reuníamos todos amigos y amigas a bailar y tomar algunos guaros. En dos ocasiones, nos llegaron unos jóvenes con sus instrumentos, que si queríamos ellos tocaban, no tenia costo, solo un poco de guaro. Fueron las mejores rumbas de mi vida, bailando con los jóvenes que después conocimos como los Yetis. (Año 1964 o 65)

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