Así es una noche en un glamping

0 Glamping Bubble Sky

Debo confesar que desde hace meses tenía la inmensa curiosidad de conocer un glamping, ese tipo de alojamiento novedoso del que muchos hablan.

Así que busqué en las plataformas de reserva online, encontré 22 en Antioquia y decidí pasar una noche en uno de los que aparecía con mejor calificación por parte de los usuarios. El que visité se llama Bubble Sky pero hay otros igualmente bien calificados y con servicios similares.

Llegué fácil, está ubicado a solo 45 minutos de Medellín en la vía a La Ceja. Todo el recorrido en carretera pavimentada. La primera sensación es la de estar en una reserva natural, no se veían las cabañas. La hora del check in es a la 1:00 de la tarde.

1 Recepcion glamping Bubble Sky

La recepción es pequeña y bonita. Primero pasé por un control de bioseguridad mucho más exigente que el de cualquier otro lugar y me registré. Una persona del glamping cargó mi equipaje y me invitó a seguir por un sendero rumbo a la burbuja asignada. Yo solo llevé el morral con la cámara de fotos.

2 Sendero glamping Bubble Sky

Crucé una puerta de la cual colgaban una especie de bambalinas de bambú. Luego encontraría otra puerta igual al ingreso de la burbuja, por supuesto sin llaves. Caminamos unos 3 minutos por entre un hermoso bosque. Me impactó el silencio. Solo se escuchaban algunos pájaros.

Este es un tipo de alojamiento recomendado principalmente para parejas. Algunos lo usan para momentos especiales como proponer matrimonio, y en ese caso las argollas bajan del cielo en un dron, o para celebrar aniversarios o fechas especiales. Sin embargo, también hay alternativas para grupos familiares, que pueden disfrutar de villas que son como fincas muy completas en las que hay varias habitaciones.

3 Deck glamping Bubble Sky

Finalmente, encontramos la segunda puerta con un timbre y me pareció curioso. Ahí recibí un radio y me explicaron cómo usarlo. El compromiso del personal del glamping es que solo se acercan cuando son llamados por el radio y al llegar se anuncian con el timbre.

Observé el lugar. A la izquierda el baño, a la derecha un columpio y un jacuzzi con agua caliente al aire libre. Un poco más atrás un asadero y una malla catamarán en la que uno se puede acostar y tener la sensación de estar a más de 10 metros de altura. Y al fondo, una burbuja con un pasillo de entrada y una especie de iglú donde queda la habitación.

4 Ingreso habitacion glamping Bubble Sky

El joven que me acompañaba, uno de los casi 20 trabajadores que pasaron de hacer diferentes actividades en el pueblo a convertirse en anfitriones hoteleros, me advirtió que para ingresar a la habitación hay dos puertas. La primera da acceso al pasillo en el que encontré una nevera bien dotada. “Lo que está en la puerta está incluido, lo demás tiene costo”, me dijo. En la puerta encontré jugos de cajita, agua y algunas otras cosas. También un kit para el desayuno con huevos, chorizos, arepas de queso mantequilla y café. Los artículos que debía pagar en caso de consumir eran básicamente licores. Al lado de la nevera había una caja con cubiertos y servilletas. En otra cajonera diferentes artículos de aseo. Finalmente, vi un paquete de masmelos para calentar por la noche, si uno quiere, en una fogata ubicada afuera, en un lugar muy bien dispuesto para eso. Para encender el fuego llamé por el radio y en 5 minutos vino alguien y se encargó de todo.

Luego estaba la segunda puerta, que es la que da acceso al dormitorio. “Cuando entre o salga debe cerrar una puerta antes de abrir la otra, no vaya a abrir las 2 al mismo tiempo porque se desinfla la burbuja”, me explicó. Me dio risa y pregunté si a alguien le había pasado, además me resultó chistoso que eso pudiera pasar si se va la luz pues el sistema funciona con un equipo que permanentemente está renovando el aire que hay dentro del domo. El joven me dijo que hay una planta de energía para esas emergencias pero demora en prender unos 3 minutos y en ese tiempo se alcanza a desinflar un poco la burbuja. Preferí no abrir las puertas al tiempo durante mi estadía.

5 Habitación glamping Bubble Sky

La habitación me pareció bellísima. La cama es muy amplia y está dotada con una lencería que me hizo sentir muy cómodo. Lo que más me impactó es que me enseñaron a manejar un control del que se maneja la temperatura del colchón. Para el frío de la noche en esa zona del oriente antioqueño fue muy agradable. Vi que tenía barandas en las cuatro esquinas y unas telas en forma de velos como se usaban en las épocas antiguas, creí que era solo un elemento decorativo pero en la noche entendí su importancia. Debía cerrarlas por los lados y en la parte de arriba para evitar que la luz de la mañana me despertara muy temprano pues la habitación no tiene techo.

Sobre la cama encontré batas de baño y una canasta con dulces, galletas, crispetas y barras de cereal. Al lado una silla colgante, un telescopio, un cajón con juegos de mesa y una mesita. No había televisor y eso me gustó. Sí había aire acondicionado pero no lo necesité. La habitación me pareció realmente fantástica.

6 Interior habitacion glamping Bubble Sky

La palabra glamping viene de la combinación de glamour y camping, es decir, se trata de vivir la experiencia de acampar pero con muchísimas comodidades. El concepto tomó fuerza en Europa hace más de 15 años, especialmente por algunas películas que lo convirtieron en un asunto aspiracional. En Antes de Partir, cinta de 2007, los personajes interpretados por Jack Nicholson y Morgan Freeman incluyen “ir de glamping” en la lista de las cosas que hay que hacer antes de morir; y en Sex and teh City el personaje de Sara Jessika Parker y sus amigas viajan de Nueva York a África y se alojan en un glamping ubicado en el desierto.

Los hay de varios tipos, no todos son tipo burbuja o iglú. Algunos tienen forma de cono y otros parecen una gran tienda de campaña. Lo que diferencia a los glamping de otros formatos es que recrean la sensación de salir de acampar.

7 Zona comida glamping Bubble Sky

La zona para preparar la cena también tiene su encanto. Ahí encontré un asadero amplio que funciona con pipeta de gas y al lado una mesa con 2 sillas. Tiene todos los elementos necesarios para que uno mismo se prepare la comida, como cuando se va de camping, pero para los que no somos muy aficionados a la cocina, hay 2 opciones: llamar por el radio a un joven chef del glamping para que se acerque y prepare la cena o pedir un domicilio a un restaurante cercano.

Quienes quieren cocinar pueden llevar todos los ingredientes o pedir, con un costo extra, unas costillas o unos chorizos para asar.

8 Ducha glamping Bubble Sky

El baño es un espacio especial. La decoración exalta la naturaleza. En la foto se ve a la izquierda el lavamanos en piedra y a la derecha la puerta, que más bien es una cortina de lazos hechos con bambú. La ducha, al aire libre y con forma de regadera, produce una sensación maravillosa. Por supuesto tiene agua caliente.

9 Spa glamping Bubble Sky

La noche fue muy tranquila, la verdad dormí plácidamente. Al otro día, con un costo adicional, tomé el servicio de spa. Fue la mejor idea, la calidez de las personas que me atendieron fue . Hay diferentes opciones de acuerdo al tiempo y a los elementos que se usen.

La verdad es una experiencia muy distinta a cualquier otra y vale la pena. La tarifa por pareja en este glamping es de $ 650.000 en semana y $ 1’050.000 en fin de semana. En ese rango de precios hay varios en Antioquia, con comodidades similares, principalmente en Guatapé, el Alto de las Palmas y Venecia. En Santa Elena también hay varios, incluso allí la oferta es más amplia y es posible encontrar sitios, con servicios mucho más básicos, desde $ 150.000. Me cuentan que próximamente se abrirán nuevas opciones en los municipios de La Unión y San Carlos.

10 Mirador glamping Bubble Sky

En un año tan complejo para la hotelería me alegró saber que este tipo de alojamientos se ha mantenido con una ocupación cercana al 80%. Es un formato que llegó hace unos 5 años a Colombia pero que todavía resulta novedoso para muchas personas y ya se nota una incremento en la repitencia, es decir, para muchas personas no es algo que se hace una sola vez para conocer sino que empieza a ganar seguidores frecuentes.

Ya estuve en un glamping. Fue una experiencia fantástica y la recomiendo, aunque por supuesto, todo depende de los gustos y el presupuesto de cada quien.

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Así es volar en época de covid

Protocolo vuelos post covid 6

La aerolínea Satena me invitó a volar de Medellín a Barranquilla con el fin de que yo conociera la experiencia de viajar en avión en estos días en los que estamos conviviendo con el covid.

1. Al llegar al aeropuerto encontré 4 personas haciendo el control de ingreso. Una me revisó el pasabordo, otra registró mis datos, otra me tomó temperatura y la última me aplicó gel antibacterial.

Protocolo vuelos post covid 1

2. Adentro, me llamó la atención lo vacío que se veía el aeropuerto. Actualmente están operando apenas entre el 10 y el 20 por ciento de los vuelos que se atendían en marzo, además, ahora no pueden entrar acompañantes a despedir ni recibir viajeros. Así que los pasillos están despejados y mantener el distanciamiento es fácil.

Protocolo vuelos post covid 9

3. Las cafeterías están abiertas, tanto antes de cruzar el filtro como dentro de las salas de espera. Así que se puede comer algo antes de viajar.

4. Los aeropuertos son, por lo que he conocido hasta ahora, los sitios con mayores controles y en los que la gente parece ser más respetuosa para evitar el contagio. Me he sentido en más riesgo cuando he ido a comprar algo en una tienda de barrio o cuando utilicé el transporte público.

5. La prueba covid solo se está exigiendo para viajar a San Andrés, Vaupés, Vichada y Guainía. En estos casos, la prueba se hace 48 horas antes de viajar por medio de la EPS de cada persona y el costo será asumido por el Gobierno, aunque quien lo prefiera puede hacerla por su cuenta.

6. Me presenté en la puerta de abordaje. La fila se ve muy larga, porque hay que mantener la distancia con los demás pasajeros, pero avanza rápido. El proceso fue sencillo. También se hace “fila india” con distanciamiento antes de subir al avión.

Protocolo vuelos post covid 4

7. En la sala de espera las sillas están marcadas de tal forma que las personas se mantengan alejadas. Lo que vi fue mucha gente pendiente de la pantalla de su celular y pocos conversando.

Protocolo vuelos post covid 2

8. A la hora de pasar a bordo, me impactó que el personal de la aerolínea está usando trajes antifluido de pies a cabeza. Mi primer pensamiento es que parecía algo exagerado, pero rápidamente reaccioné. Ninguna medida que ayude a minimizar el contagio es exagerada. Me parece bien que se cuiden y de esa manera cuiden a los viajeros.

Protocolo vuelos post covid 3

9. Nos dieron autorización para pasar al avión. Ya no se hacen filas por grupos de prioridad de abordaje sino por filas, abordando de atrás hacia adelante. Realmente vi que funciona bien.

10. Por el sistema de sonido la tripulación dice que el equipaje de mano debe ir debajo del asiento, que no se deben usar los portaequipajes que están en la parte superior. Pero algunas personas, por indisciplina o por estar distraídas, incumplen la indicación. Luego pasa alguien de la aerolínea revisando y buscando a los dueños de los bolsos para que los retiren de ahí… mmm… a veces nos complicamos con lo más fácil.

11. Durante el vuelo no se puede usar el baño, por lo menos por ahora que tenemos únicamente vuelos domésticos que duran entre 30 y 70 minutos. Tampoco se sirve agua ni tinto. En el vuelo que yo hice casi todos los pasajeros viajaban solos y tan pronto como despegó el avión, se quedaron dormidos. Mejor así.

Protocolo vuelos post covid 7

12. Al llegar al destino, en mi caso Barranquilla, el desembarque se hizo en orden, como debía hacerse desde antes del covid. Nunca he entendido por qué cuando el avión se detenía inmediatamente todos los pasajeros se levantaban a esperar apiñados en el pasillo hasta que podían salir. Ojalá, debido a las medidas adoptadas en esta emergencia, entendamos que nos demoramos lo mismo si nos vamos levantando y saliendo en orden, primero los de adelante y finalmente lo que vienen en la parte de atrás.

13. Al llegar al destino, aparecen las medidas preventivas otra vez. De nuevo, gel antibacterial antes de salir del avión y un puesto de control atendido por el personal del aeropuerto con toma de temperatura y registro de datos personales. Así fue al llegar a Barranquilla y así se hace en todos los aeropuertos.

Protocolo vuelos post covid 8

14. Mientras salgo me hago una reflexión en silencio. Si hace 3 meses me hubieran invitado a viajar en avión me hubiera negado radicalmente. Pero hoy acepté encantado y espero volver a viajar pronto y a menudo. Creo que he entendido algo que me pareció absurdo la primera vez que lo escuché: tenemos que aprender a convivir con el virus. Debemos cuidarnos mucho, salir lo menos posible y evitar los riesgos al máximo… pero no podemos encerrarnos todos indefinidamente, eso es imposible.

Protocolo vuelos post covid 5

15. Finalmente, celebro el regreso del transporte aéreo. Es un servicio público fundamental, es un dinamizador de la economía, es la polea que hace girar a muchas otras industrias. Qué sensación tan extraña y tan esperanzadora tuve hoy cuando ese avión despegó y volví a volar después de 5 meses.

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Colombia no te olvidará… buque Monarch

Monarch 2 Juan

Si usted viajó en el Monarch, el barco de Pullmantur, entenderá por qué hoy lo recuerdo con un inmenso sentimiento de nostalgia. Para miles de colombianos, el Monarch es el símbolo de la primera vez que montamos en un crucero

De los grandes logros del sector turístico colombiano en los últimos años fue el haber puesto al país en el mapa de los cruceros y, particularmente, conseguir que se estableciera una ruta permanente, con embarque cada semana en el puerto de Cartagena.

Aunque no fue la primera embarcación dispuesta para la ruta, sin lugar a dudas el ícono de esa conquista fue el buque Monarch, el barco en el que han navegado más colombianos en toda la historia.

Pero llegó la pandemia. El Monach luchó contra el covid-19 como si fuera un paciente más y, tristemente, se convirtió en otra víctima de la devastadora crisis que está padeciendo el turismo en el mundo. Tras varios meses de andar casi vacío por las aguas de varios mares, llegó a su destino final.

Monarch 1 Buque

Foto: El majestuoso buque Monarch saliendo del puerto de Aruba.

El último viaje del Monarch

El 7 de marzo zarpó del puerto de Cartagena, como todos los sábados, el buque Monarch. Había llegado en la mañana procedente de Panamá. Muchos de los turistas extranjeros habían bajado para recorrer los atractivos de Cartagena. Unos 1.200 pasajeros emprendían el camino de regreso a casa. Otros, llenos de ilusión, cumplieron en la tarde con los trámites necesarios para embarcar y subieron al barco para comenzar su viaje.

Monarch 3 Bienvenida

Foto: Al subir al barco los viajeros encontraban una tripulación amable y de buena disposición. Una de las diferencias con otros cruceros era el ambiente latino y la atención en español, características muy valoradas por los turistas colombianos.

Monarch 3 Recepcion

Foto: La recepción del barco. En la práctica el Monarch era un hotel de 1.193 habitaciones.

Todo parecía normal hasta el viernes 13 de marzo, fecha de mal agüero. El Monarch llegó a Colón, en Panamá, y las autoridades de ese país, en principio, solo permitieron que bajaran los ciudadanos de nacionalidad panameña. Los demás, entre ellos unos 500 colombianos, tuvieron que quedarse a bordo mientras se decidía qué hacer. El virus había estallado en América y los gobiernos estaban cerrando fronteras. Fue la última vez que el Monach navegó con pasajeros.

En los días siguientes, la naviera logró el permiso para que los viajeros pudieran descender y se encargó de conseguirles tiquetes aéreos para que lograran regresar a sus ciudades antes de que cerraran los aeropuertos. Pero el barco tuvo que permanecer en Colón.

¿Por qué era importante el Monarch?

Hasta el 2.008 era muy difícil para una familia colombiana promedio disfrutar de la experiencia de un crucero. Para tomar uno había que viajar para embarcarse fuera del país, lo que hacía que todo resultara muy costoso y dependiera de la aprobación de una visa, cosa que en aquella época era una tarea bien compleja.

Pero, gracias a los avances que venía teniendo el turismo por aquellos años en el país, una compañía española incluyó a Cartagena en una ruta permanente. Así llegó Pullmantur, con el decidido apoyo de las agencias de viajes mayoristas y el reto de despertar en Colombia el interés por esta modalidad de viaje.

El primer barco que trajo Pullmantur fue el Ocean Dream, que tenía una capacidad de 1.422 pasajeros. Luego, debido al éxito comercial de la ruta, la naviera decidió cambiar de embarcación y llegó el Horizon, que podía transportar 1.828 viajeros.

Pero el gran barco, el que quedó grabado para siempre en la memoria de los colombianos, fue el Monarch, con capacidad para 2.752 pasajeros en sus 12 cubiertas. Era un gigante construido en Francia que había sido inaugurado en 1991 y que venía procedente de Royal Caribbean. Llegó a Cartagena el 27 de abril de 2013 y se convirtió en el crucero de los colombianos.

Monarch 4 Escaleras

Foto: La imponente vista del interior del barco desde el ascensor panorámico.

Monarch 5 Piscina

Foto: La piscina era uno de los sitios más concurridos durante los días de navegación, cuando el barco no anclaba en ningún puerto.

Monarch 6 Juan piscina

El Monach zarpó de Cartagena en 231 ocasiones y cada vez embarcó allí, en promedio, 1.200 pasajeros, es decir, a lo largo de 7 años 277.200 personas abordamos en Colombia. Por eso digo, sin temor a equivocarme, que es la embarcación en la que más colombianos hemos amanecido navegando en altamar. Cuántas historias vivimos los colombianos en el Monach, cuántos viajes de reencuentros familiares, cuántas convenciones de empresas, cuántas lunas de miel, cuántas celebraciones…

Monarch 7 Pasillo

Foto: imagen de los pasillos en las diferentes cubiertas, el tapiz tenía impresa la rosa de los vientos, muy conocida entre los marineros.

Monarch 8 Restaurante

Foto: Uno de los momentos más solemnes a bordo era la cena con el Capitán. 

El final de la historia

El Monach permaneció en el puerto de Colón por varias semanas. La naviera, en principio, esperaba poder reiniciar operaciones el 3 de julio, pero las medidas preventivas anunciadas por parte de los gobiernos hicieron aplazar los planes.

Sorpresivamente, el mundo se enteró de la llegada del Monarch a Gibraltar, tras cruzar el Atlántico, el 13 de junio. Después de una escala técnica allí, el buque siguió su camino hacia Nápoles, donde fue despojado de toda la maquinaria de valor. Su último destino fue el puerto de Aliaga, en Turquía, famoso por la presencia de las más importantes empresas de desmantelamiento de buques, es decir, una plataforma de desguaces navales.

Pullmantur Facebook

El 23 de julio, a través de su página de Facebook, Pullmantur confirmó la triste noticia sobre el destino de 2 de sus 3 embarcaciones. El lacónico texto, acompañado de la fotografía que comparto, decía:

“Hoy el Monarch y Sovereign llegan al final de su viaje. Una gran travesía llena de alegría, emociones, conversaciones, historias… llena de vida. Un gran escenario de reencuentros familiares, de vacaciones soñadas por miles de pasajeros. Acogedores hogares de la gran familia que forma nuestra tripulación: sin vosotros la experiencia de nuestros pasajeros no sería igual. Monarch y Sovereign, siempre seréis parte de la historia de la compañía. Ahora seguimos trabajando para volver a operar a la mayor brevedad posible, nuestro mayor deseo”.

La esperanza es que Pullmantur logre salir bien de la difícil situación que ha provocado la pandemia y que reanude sus operaciones desde Cartagena. Dicen que al Monach lo reemplazaría el Grandeus of the see, un barco de similar capacidad, pero más joven y lujoso.

Por ahora, solo quería compartir con ustedes esta tristeza y guardar esos días de mi primer crucero en el rincón reservado para los mejores recuerdos. El buque Monach, descansa en paz.

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Room office, tendencia que llegó a los hoteles y se mantendrá aún después del covid

Room office Accor 1

De las crisis siempre nacen ideas. Unas tienen corta vida, otras se adaptan y perduran. La idea del servicio “Room office” apenas se está probando, pero sus creadores, de la cadena hotelera Accor, creen que va a tener demanda incluso después de la pandemia. Y ya otros hoteles están ofreciendo el mismo servicio.

Es “una opción para los huéspedes que desean teletrabajar o tener reuniones virtuales”, según indica el comunicado oficial del grupo hotelero, que además explica que son “habitaciones en las que la cama será remplazada por un escritorio y una silla, para ofrecer oficinas privadas, con baño propio, a quienes buscan un espacio silencioso, tranquilo, cómodo y seguro para trabajar, que se complementa con todos los servicios que estén operativos en el hotel”.

Después de leer el boletín de prensa, la curiosidad me animó a hablar con Delfim Pinheiro, Director de Operaciones para los hoteles de marcas medianas y económicas de Accor en Colombia y Ecuador. Lo sentí muy seguro de los beneficios que puede traer este modelo para un segmento de clientes que requiere un espacio cómodo y privado para atender algunas reuniones virtuales.

Inicialmente se acondicionaron 10 habitaciones en el Hotel Ibis Budget Itagüí y el servicio ya se ofrece en los 3 hoteles que Accor tiene abiertos por ahora en el país. En la medida que se sigan reiniciando las operaciones en los demás hoteles de la cadena, se irá habilitando esta opción en cada uno. “Es muy fácil hacerlo, simplemente retiramos la cama y adaptamos la habitación como oficina”, me explicó Pinheiro.

¿Cómo funciona y qué costo tiene?

La habitación de un hotel es un sitio muy cómodo para trabajar, además, el usuario puede haces uso del room service cuando lo necesite.

Room office Accor 2

En el caso del Ibis Budget Itagüí, que fue el primero en abrir, se estableció un horario de 8:00 a.m. a 8:00 p.m. para el servicio de “Room office” y un máximo de 2 personas para atender reuniones. En la medida en que las restricciones de aislamiento se flexibilicen, será posible disponer de otros espacios como salas de reuniones en los hoteles que cuenten con ellas.

El costo de un día de “Room office” es de aproximadamente, el 50% del valor de una noche hotelera, aunque eso varía según el tipo de hotel. El primer experimento se hizo en el Ibis Budget Itagüí, con una tarifa de 48 mil pesos por día, y los resultados hasta ahora han sido muy positivos.

El Diez Hotel Categoría Colombia, ubicado en la zona rosa de El Poblado, también está ofreciendo el servicio de hotel-oficina. En este caso la tarifa es de 120 mil pesos con almuerzo, estación de café y parqueadero incluido. Este hotel ha decidido no retirar la cama para permitir al cliente tomar una siesta. El horario dispuesto en este hotel para quienes quieren tener un día de trabajo allí es de 7:00 a.m. a 5:00 p.m.

¿Este servicio se prestará solo durante la pandemia o cree usted que tendrá demanda después de superada la crisis del covid?, le pregunté a Delfim Pinheiro. “En los hotles Accor lo vamos a mantener, este producto quedará después de que pase la pandemia”, me respondió.

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Reapertura del turismo: una noticia buena y una mala

Viajeros post covid

1 de julio de 2020

Hace días unos amigos hablaban sobre el futuro del turismo. Unos muy optimistas, otros muy negativos en sus pronósticos. En un momento me preguntaron cómo veo el panorama para el sector. Mi respuesta pareció recordarles un viejo chiste: les tengo una noticia buena y una mala, contesté.

Hace unos días María Neira, Directora de Salud Pública de la Organización Mundial de la Salud, advirtió que en 2020 no habrá vacuna para el Covid-19 y que, en el mejor de los casos, se tendrá para el primer trimestre del próximo año. Eso nos deja en un escenario complejo pero realista. La incertidumbre de los primeros días de esta pandemia hizo que muchos se paralizaran, literalmente. Pero ya los gobiernos y los empresarios comenzaron a tomar acciones concretas para reactivar la actividad económica aun sabiendo que eso lleva implícito un alto riesgo.

La noticia buena para el turismo es que, al parecer, ya estamos aceptando que habrá que convivir con el virus por mucho tiempo y la negación inicial a los viajes viene disminuyendo. La gente está manifestando en redes sociales un deseo inmenso por volver a la playa o recorrer pequeños pueblos cerca de la naturaleza. Según encuestas realizadas a finales de mayo y principios de junio, el porcentaje de personas decididas a viajar en 2020 ha crecido y se ubica en el 29% en Colombia y en el 28% en Perú. Y el número de indecisos es alto, 34% en Colombia y 23% en Perú; lo que nos lleva a pensar que la cifra de viajeros reales llegará más o menos al 50%, que no está nada mal para las condiciones actuales. Una más reciente, realizada por Viajes Éxito, dice que el 40% de los consultados aseguró tener más ganas de viajar ahora que antes de la llegada del virus y el 37% respondió que tienes los mismos deseos de hacerlo. Es decir, el bloqueo generalizado de los primeros días se ha revertido y, como advertía la presidente de Anato, Paula Cortés, apenas el Gobierno lo autorice, la gente va a querer salir de viaje inmediatamente.

Está claro que la mayoría de los viajes se harán a destinos cercanos. Los grandes circuitos por Europa o por países exóticos de Asia y África, quedarán aplazados. Ni siquiera los parques de Orlando o las playas de Cancún, tan de moda hasta hace poco, lograrán seducir a los colombianos por ahora. Pero habrá viajeros dispuestos a salir, aunque tengan que tomar mil precauciones. Quienes lanzaron gritos apocalípticos diciendo que el turismo había muerto, se equivocaron.

La mala noticia es que, aunque superemos el miedo, el impacto del Covid-19 en la economía provocará una caída sin precedentes. En Colombia la tasa de desempleo pasó del 9 al 21 por ciento y el Centro de Investigación Económica y Social Fedesarrollo calcula que mientras en 2019 la economía del país creció un 3.3%, este año se contraerá mínimo en el 2.7%. En esas condiciones, la recuperación del turismo no será fácil.

La oferta, posiblemente, se va a reestablecer en todos los mercados entre finales de agosto y principios de septiembre, pero la demanda tardará mucho tiempo en volver a los niveles que se tenían antes de la pandemia. En palabras simples, la gente va a tener ganas de viajar, pero no habrá con qué. Algunas personas que no se han afectado mucho podrán pagar un viaje costoso. Pero el grueso de la población vivirá serias dificultades económicas durante un período muy prolongado. Es evidente que muchos colombianos han perdido su empleo, otras han tenido que aceptar reducirlo significativamente o salir a licencias no remuneradas. Esas personas no tendrán en su presupuesto familiar un rubro para viajar o deberán cambiar de planes y hacer una salida mucho más económica de lo que tenían planeado antes de esta crisis. Así que la facturación del sector turístico caerá de una forma dramática.

Los meses que vienen serán difíciles, sin embargo, hay dos razones para ser optimistas: por una parte, sabemos que el sector turístico tiene una capacidad inmensa para sobreponerse ante las dificultades y, por otra, es más que evidente que los seres humanos cada día queremos viajar más, y lo vamos a hacer. Eso sí, cada uno lo hará cuando pueda y a donde pueda.

 

En Medellín se va a abrir el primer “hotel-cápsula”

Hotel cápsula 2

De este tema hay varias cosas que me llaman la atención. Pero antes de contarles mis sorpresas, es posible que algunos se estén preguntando ¿qué es un hotel-cápsula?

Bueno, digamos que en la mayoría de los hoteles a los huéspedes se les renta una habitación y en muchos hostales se les renta una cama dentro de un salón en el que hay varios camarotes, así que se comparte la habitación. Pues, en este tipo de alojamientos lo que se renta es una cápsula, sí, tal cual como lo leen.

Para hacernos una idea, veamos un par de fotos, es la mejor manera de entender el concepto.

Hotel cápsula 1

(Todas las imágenes: Cortesía de los promotores del proyecto)

Hotel cápsula 3

Ahora bien. Empecé a revisar el tema y encontré 4 asuntos que me sorprendieron:

  1. Los “hoteles-cápsula” son mucho más antiguos de lo que uno podría creer. El primero se abrió en la ciudad de Osaka, en Japón, ¡el 1 de febrero de 1979!
  2. No son exclusivos de Japón. Ya existen en muchos países de Asia, Europa, Norteamérica, e incluso, en Brasil, Argentina, Bolivia y Perú.
  3. ¡Ya existen en Colombia! Y no han cerrado ni siquiera en tiempos de cuarentena por el Covid-19. Hay 2 hoteles tipo cápsula en Bogotá, uno en Chapinero y uno en un sector popular de la capital, pero que tiene buena ocupación debido a que está ubicado a una cuadra del Hospital de Kennedy y eso le genera muchos huéspedes.
  4. Mi mayor sorpresa: Justo en una época en que todos los hoteles están cerrados, a alguien se le ocurrió abrir el primer “hotel-cápsula” de Medellín.

Sin duda, este tema provoca muchas preguntas. Trataré de responderlas:

¿Dónde estará ubicado el nuevo “hotel-cápsula” que pronto abrirá en Medellín? ¿Cómo será?

Ya está definido que será en el barrio Prado Centro. Los promotores van a adecuar una casa amplia en esa zona pero días antes de recibirla se decretó el aislamiento obligatorio y se tuvo que aplazar todo el cronograma. Apenas se pueda hacer la entrega de la casa, comenzarán las obras de remodelación y en el menor tiempo posible el “hotel-cápsula” abrirá sus puertas.

El hotel de Medellín tendrá 30 cápsulas, es decir, capacidad para 30 huéspedes.

¿A quién se le ocurrió abrir “hoteles-cápsulas en Colombia y por qué?

Álvaro Ovalle es un hombre joven que ha vivido en Europa y China. Además, ha tenido la oportunidad de viajar por muchos países. Después de ver cómo funciona este tipo de alojamientos en varias ciudades, decidió abrir un hotel en Bogotá y luego otro, y a través de franquicias está próximo a abrir el de Medellín y uno en Melgar. Cualquiera pensaría que ésta es la peor época para abrir hoteles, pero Álvaro cree que en un año ya deben tener 7 u 8 con la marca Caps Future Rooms en el país.

¿Cómo es dormir en una cápsula?

El espacio resulta mucho más amplio de lo que se puede ver a simple vista. Se trata de un cubículo de 2 metros de largo, 1 metro de ancho y unos 90 centímetros de alto. Las cápsulas van unidas a los lados y en 3 niveles una encima de otra.

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(Imagen: Captura de video)

¿Cómo se sube uno si le toca arriba, en el tercer nivel?

No es difícil. Como las cápsulas están dispuestas para que las personas estén acostadas, no son muy altas. El tercer nivel está a solo 1.70 metros del suelo y para subir el huésped encuentra unos apoya pies en los parales de los lados y unas barandas para agarrarse con las manos.

Hotel cápsula 9

(Imagen: Captura de video)

¿No se sienten los ronquidos de los vecinos de cápsula? ¿No hace mucho calor adentro?

El material con el que están fabricadas las cápsulas aísla el ruido casi en un 100%. El único contacto con el pasillo se da por el espacio por el que se ingresa a la cápsula, que es el lado donde quedan los pies. Allí la cápsula se cierra con una puerta plegable de cuero sintético. Con respecto a la temperatura, las habitaciones en las que están ubicadas las cápsulas son climatizadas y adentro no se concentra mucho el calor.

Hotel cápsula 4.jpeg

(Imagen: Captura de video)

¿Dónde guarda uno el equipaje?

Cada cápsula tiene asignado un locker de 1 metro de altura, 40 centímetros de ancho y 40 centímetros de fondo. Por seguridad, el huésped puede usar su propio candado o utilizar uno que le entrega el hotel.

¿Y uno dónde se baña?

Por supuesto, el hotel tiene una zona de baños amplia y muy cómoda. En el locker cada huésped encuentra una toalla.

Hotel cápsula 7.jpeg

(Imagen: Captura de video)

¿Qué otras zonas comunes tiene un “hotel-cápsula”?

El de Medellín tendrá los espacios básicos que tienen muchos alojamientos de este tipo: una sala de televisión con sofás, una zona de video-juegos, una pequeña cafetería y una terraza que funciona como área para fumadores. Otros “hoteles-cápsula” en el mundo cuentan además como un salón de coworking, es decir, una especie de oficina colectiva en la que los huéspedes encuentran escritorios, a veces computadores y conexión a wi-fi.

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(Imagen: Captura de video)

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(Imagen: Captura de video)

¿Cuánto costará una noche en el “hotel-cápsula” que abrirá en Medellín?

Se espera que tenga los mismos precios de los que ya funcionan en Bogotá: $ 25 mil pesos en una cápsula estándar y $ 35.000 en una cápsula VIP. La diferencia está en que la VIP es un poco más amplia y está equipada con una tablet que tiene conexión a internet.

Después de conocer estos detalles, posiblemente todavía tengan dudas, especialmente aquellas personas que sienten angustia en lugares cerrados. Pero la experiencia vale la pena. ¿Se alojaría usted en un “hotel-cápsula”?

Las 11 tendencias que marcarán el futuro del turismo

Playa Es hora de Viajar

El turismo fue tal vez el primer sector que sintió el “garrotazo económico” del coronavirus y será uno de los últimos en recuperarse. No es fatalismo, hay que asumirlo. Pero no todo está perdido, por el contrario, es sorprendente el optimismo de la gente del sector.

Los amigos con los que hablamos nos dicen estar ansiosos por empezar de nuevo, reabrir la operación y darle impulso a esta actividad con más ganas. Eso nos emociona.

En las actuales circunstancias es difícil predecir qué puede pasar, pero con base en muchas conversaciones con dirigentes del turismo colombiano y colegas periodistas de otros países, hemos construido un listado de las 11 tendencias que marcarán la actividad turística en los próximos meses:

1. Los vuelos comerciales tardarán en normalizarse

Aunque las aerolíneas dicen estar listas para reiniciar operaciones tan pronto termine el actual aislamiento obligatorio, el 13 de abril, de manera extraoficial se cree que el Gobierno no permitirá reanudar la operación comercial todavía y lo más posible es que solo haya vuelos comerciales desde el 1 de junio. El reinicio de operaciones será lento, con pocos aviones y pocas frecuencias en un proceso de normalización que puede tomar varios meses.

2. Las tarifas van a bajar a niveles impensados

Muchos amigos nos dicen que uno de los retos es defender las tarifas a como dé lugar. Como filosofía de negocio es válido, pero no creemos que vaya a ser posible en la realidad. Creemos que vendrá una etapa de subsistencia para las empresas turísticas en la que la gran mayoría buscará apenas sobrevivir en medio de condiciones muy adversas y una bajísima demanda. La recuperación tardará meses, creemos que se irá hasta muy entrado el 2021 y en ese largo camino, tristemente, muchos van a desaparecer. Los que puedan sostenerse, lo harán, aunque tengan que recurrir a la estrategia de las bajas tarifas.

3. Las tarifas aéreas no caerán tanto como las de otros sectores

Aunque habrá una fuerte presión hacia la baja en todos los eslabones de la cadena, la aviación comercial no podrá sostener tarifas muy bajas como los demás sectores por 2 razones.

-Es posible que, durante un tiempo, como medida de prevención, se obligue a las aerolíneas a no vender los asientos del centro, para mantener una distancia mínima entre los pasajeros. Es decir, un avión promedio que vuela con 28 filas de a 6 sillas, 3 a cada lado, deberá dejar libre las dos del medio. Venderá solo 4 de esas 6 sillas, las 2 ventanillas y las 2 del pasillo. Eso significa reducir la capacidad del avión en un 33%. De las 168 sillas que tendría ese avión, que usamos como ejemplo, solo se podrán vender 112. Quiere decir que los costos del vuelo no se dividirán entre 168 pasajeros sino entre 112.

-La segunda razón es que se incrementarán las medidas de limpieza y prevención. Es decir, cada avión tendrá que estar más tiempo en tierra entre un vuelo y otro para cumplir con protocolos de higiene mucho más exigentes. Y posiblemente las compañías aéreas tendrán que contar con personal adicional para acondicionar todo antes de cada vuelo. Eso se traducirá en una menor eficiencia de la operación que redundará en mayores costos.

4. Los primeros viajeros no serán los que buscan vacaciones

Algunos amigos del turismo nos han dicho que, pasada la etapa de confinamiento en las casas, la gente sentirá la necesidad de salir para contrarrestar la sensación de encierro. Nosotros creemos que la gente saldrá a fincas o pueblos cercanos, pero no tomará vacaciones de forma inmediata. Los dos primeros segmentos que se animarán a volar, creemos que serán estos:

-Viajeros que algunos llaman étnicos, o sea, que estudian o trabajan lejos de sus familias y van a regresar apenas puedan. Y volverán a viajar con frecuencia como habitualmente lo hacían.

-Los corporativos de nivel medio. Los presidentes de compañías se cuidarán mucho y evitarán los desplazamientos. Y los viajes de empleados de menor nivel serán muy restringidos. Empezarán a volar algunos ejecutivos comerciales, ingenieros y técnicos que desarrollan su trabajo, necesariamente, de forma presencial.

5. Los hoteles reabrirán lentamente

Muy pocos hoteles están prestando servicio aún y por supuesto algunos lo hacen solo para casos especiales pues no están llegando viajeros a ningún lado. Aunque en principio, la medida de aislamiento social obligatorio va hasta el 11 de mayo, en el sector hotelero existe la casi certeza de que la situación se prolongará hasta final de mes. Por eso, la mayoría de los hoteles de cadena y muchos hoteles independientes creen que solo en junio podrían estar recibiendo huéspedes de nuevo.

La dinámica en los complejos hoteleros cambiará un poco. Desaparecerán los buffets por un buen tiempo y la alimentación será servida a la mesa o en muchos casos, con seguridad, los viajeros optarán por el room services para evitar contacto con otros huéspedes. En las habitaciones solo habrá lo necesario, desaparecerán los objetos decorativos, los revisteros y demás elementos que no sean indispensables pues los viajeros buscarán absoluta asepsia.

6. El turismo ha perdido un muy buen segmento, los adultos mayores

Los mayores de 60 años, por ser más vulnerables al virus, serán más temerosos para salir. Y este segmento es muy representativo para cierto tipo de turismo, especialmente resorts todo incluido y cruceros. Pasará mucho tiempo antes de que retomen su ritmo normal de viajes, lo que golpeará mucho las finanzas del sector pues este segmento tiene por lo general los dos elementos más importantes para hacer turismo: dinero y tiempo libre.

7. Los viajes vacacionales serán cercanos e individualistas

Los viajes por placer van a reaparecer muy tímidamente, pero se programarán en pareja o grupos familiares muy pequeños. Y las personas van a querer estar lo más aisladas posible del resto de los turistas. Además, todos buscarán destinos cercanos, en principio, lugares a donde puedan llegar en su propio carro, quienes tienen esa opción. El turismo doméstico se reactivará primero y tendrán mejor ocupación aquellos alojamientos rurales y destinos que no hayan construido su modelo sobre la base de atractivos concurridos.

8. El turismo internacional regresará en 2021

Aunque los vuelos comerciales se reanuden más o menos en junio, al principio la gente no va a querer ir al exterior, además muchos países, posiblemente, van a restringir el ingreso de extranjeros. Los destinos estrella que soportaban en buena medida las cifras de muchos mayoristas y agentes de viajes, no se recuperarán este año, como es el caso de España, Turquía y México. Dependiendo de la evolución de la pandemia los viajeros podrían estudiar la opción de viajar al exterior solo para la temporada de fin de año, pero no habrá una recuperación real hasta el 2021, y eso si los contagios logran ser controlados de manera efectiva.

9. Los cruceros tendrán las ocupaciones más bajas de la historia

Los grandes barcos están parados en los puertos. El Monarch, que es el que opera regularmente en Colombia con embarque en Cartagena, está actualmente anclado en Colón (Panamá). Y aunque las navieras dicen que esperan volver a navegar desde junio, va a ser difícil encontrar viajeros y puertos que permitan su llegada. Algunos creen que mantener un barco quieto en un puerto es tan costoso y complejo que las empresas van a querer navegar con las condiciones mínimas para la operación. Si así fuera, con seguridad los pasajeros que estén dispuestos a embarcarse en este tipo de planes van a encontrar bajas tarifas y pocos compañeros de viaje a bordo.

10. El panorama más oscuro es para el turismo de eventos

En la lógica de la lucha contra el virus, uno de los postulados principales tiene que ver con evitar las aglomeraciones. Salones de eventos, recintos feriales y plazas de conciertos, por ejemplo, son lugares en los cuales se puede propagar el contagio fácilmente, así que están prohibidos hasta nueva orden. Eso pone en una situación muy difícil a los llamados OPC (operadores profesionales de congresos), a las empresas de logística de sonido, video, tarimas, etc.; y a muchos hoteles cuyo componente de grupos es significativo.

Los grandes eventos de ciudad, que atraen mucho turismo, tampoco se podrán realizar, por lo menos de forma presencial. Este año, creo, no tendremos Festival del Bambuco en Neiva (junio), ni Torneo Internacional del Joropo en Villavicencio (junio). La Feria de las Flores en Medellín (agosto) no recibirá visitantes nacionales ni extranjeros… y tal vez ni siquiera haya Feria de Cali (diciembre).

11. El gran reto será recuperar la confianza del viajero

El turismo tendrá que afrontar muchos cambios y muchos desafíos: Tenemos un dólar carísimo que influye en los costos de las tarifas aéreas, las grandes cuentas corporativas están revaluando sus presupuestos de viajes, muchas personas han perdido sus trabajos y no van a tener dinero para viajar en un buen tiempo, etc. Pero el mayor desafío, sin lugar a dudas, será recuperar la confianza de las personas para que vuelvan a salir tranquilas de sus ciudades. La gente durante mucho tiempo va a sentir miedo de pasar por los aeropuertos o las terminales de transporte, no se va a sentir a salvo en un avión o en un bus… muchos van a querer mantener las medidas de aislamiento de forma voluntaria por el mayor tiempo posible. Y eso por supuesto, será un factor que va a dificultar la recuperación del turismo.

Finalmente, aunque el panorama es muy complejo, hay que recordar que el turismo, especialmente en Colombia, ha demostrado una capacidad de resistencia que raya con lo increíble. Un sector que ha sido capaz de reponerse a todos los momentos dolorosos que todos recordamos y no queremos ni mencionar, también podrá recuperarse de esta crisis. Ojalá que pueda hacerse en el menor tiempo posible y con la menor afectación para miles de personas que viven del turismo en el país.

Las anécdotas de Héctor Mora

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Con motivo del repentino adiós de Héctor Mora se me vinieron muchas cosas para decir de él. Y me decidí por la más sencilla pero que sé que es la que él hubiera elegido: recordar algunas de las anécdotas de sus viajes.

Un paisa en el Sahara

Mi primer programa lo hice en Marruecos. Allí encontré a un paisa que vendía y alquilaba camellos en el Desierto del Sahara. Se llamaba Abraham Orozco y allá se hacía llamar Ibrahim. Su abuelo había sido arriero en Sonsón. El viajaba en un barco de la Flota Mercante Grancolombiana. Se bajó en Marruecos, se emborrachó, y al otro día cuando se despertó el barco ya se había ido. Así que le tocó quedarse a vivir allá y recordó el oficio de su abuelo con las mulas. Lo encontré por casualidad en la ciudad de Goulimine, entre Marruecos y Mauritania. Todavía muchos lo recuerdan.

Entrevista muda

Una vez fui a entrevistar a la Madre Teresa de Calcuta. No tenía cita así que tuve que insistir una semana par que me recibiera. Logramos hacer la entrevista y luego nos dimos cuenta de que no había grabado audio. Tuvimos que acudir a alguien que le leyera los labios en inglés para sobreponer la traducción con una voz en español. Nadie se dio cuenta y con esa entrevista me gané uno de los 5 Premios Simón Bolívar que obtuve en mi carrera.

El barrio chino

Una vez llegamos con una excursión de turistas a Beijing. Dos señoras se me acercaron y me pidieron que les dijera cómo ir de compras “al barrio chino”. Qué más les iba yo a decir: Señoras, ¡estamos en China!

El Papa chiquito

En un viaje a Polonia, en la ciudad de Vadovice, entrevisté a la Helena Czepanska, quien había sido la niñera de Juan Pablo II. Le pregunté cómo recordaba al Papa cuando era niño y me respondió que “era un gordito que vivía con un dedo metido en la nariz”.

Los guerrilleros de España

Solo me censuraron una vez. Hice una entrevista a los guerrilleros de ETA en el País Vasco y promocionamos el programa diciendo que “En España hay más guerrilleros que en Colombia”. El programa empezó y a los pocos minutos lo cortaron y pusieron un concierto de tiple en Tunja. Llamé a Inravisión a preguntar qué pasaba y me dijeron que era una orden de la Ministra de Comunicaciones ante una solicitud del Embajador de España.

La esposa de Pancho Villa

Una vez entrevisté a la esposa de Pancho Villa en el estado de Chihuahua. Se llamaba Luz Corral de Villa y me aseguró que vivía de las regalías que le pagaba Hollywood por las películas. Al terminar la entrevista me sacó aparte y con mucho misterio me ofreció venderme una pistola original de Pancho Villa. Con discreción le pregunté al delegado de la Secretaría de Cultura si podía tener problemas para sacar el arma del país. Y me respondió: “Yo se la puedo ayudar a sacar legalmente, pero le advierto que doña Luz con ese cuento vende 4 ó 5 pistolas cada semana”.

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¡Todos a Guatapé!

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Después de la tragedia del pasado domingo 25 de junio solo hay una cosa que nos queda por hacer: ir a pasear Guatapé. Es la mejor manera de aportar a la recuperación del municipio.

Por supuesto, al principio la atención se tenía que concentrar en las víctimas y sus familias. Y luego, en la revisión de protocolos de seguridad y en la investigación para establecer qué pasó. Pero pasados unos días, la pregunta tiene que ser “¿Y ahora qué hacemos?”.

Guatapé es un municipio de unos 6 mil habitantes, de los cuales 5 mil viven en el centro urbano. Y cada fin de semana llegan entre 10 y 20 mil turistas. En un puente festivo la cifra sube a más de 30 mil. Y de eso vive el 80% de la población, del dinero que gastan los turistas y que dinamiza la economía local.

Yo fui Director de Turismo de la Alcaldía de Guatapé hace unos años. Y me impresionaba ver el efecto que tenía el turismo en el día a día de la gente. Cuando llovía mucho el fin de semana, el ambiente era triste toda la semana siguiente. Se percibía en el ambiente sin tener que preguntar porque la lluvia siempre provocaba una disminución de visitantes. En cambio, cuando el fin de semana había buen clima o una celebración especial como el Día de la Madre, la energía de la gente parecía desbordada al lunes. Todos saludaban con simpatía, sonreían alegremente. Y claro, ese lunes todos pagaban deudas, había filas en el supermercado, en la cooperativa de ahorro… se notaba la pequeña abundancia.

Mis amigos que tienen hoteles y restaurantes en Guatapé están preocupados. El próximo fin de semana es puente y estamos en plenas vacaciones de colegios, época que es recibida en Guatapé con la esperanza de que lleguen viajeros de todos lados y activen la economía. Pero ante lo sucedido, temen que muchos prefieran no ir. Y eso podría ser muy negativo para los guatapenses.

Del turismo viven los dueños de los hoteles, de los restaurantes, de las lanchas, de las moto-chivas que hacen las veces de taxis, de los toldos del malecón… etc. Y no solo los dueños, también los empleados, muchos de los cuales trabajan por días y dependen de que haya buena ocupación para que los llamen. Y también viven los de las tiendas, almacenes, bares, panaderías, ferreterías y todo tipo de negocios que no le venden a los turistas sino a los guatapenses, pero que saben que sus ventas dependen de que la gente tenga plata y eso solo ocurre cuando han llegado muchos visitantes. En las épocas de baja cantidad de turistas la economía se resiente. Toda.

Así que lo mejor, para que ayudemos a la gente de Guatapé, es organizar viaje para este puente, o para los próximos días. Si le tiene miedo al agua o el dolor todavía le impacta, no se meta al agua, pero disfrute de los demás atractivos, La Piedra, los zócalos, el Monasterio de los Benedictinos, etc.

Lo sucedido ha golpeado anímicamente a los guatapenses. Ahora les preocupa que también los golpee económicamente. Esta vez, para ayudar no hay que recoger mercados ni ropa. La manera de hacerlo, es simple: ir a Guatapé.

Allá nos vemos.

 

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Viajar ahora es una disculpa para no ir a una reunión

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Todos los días me llegan boletines de prensa, estudios técnicos y resultados de encuestas que tienen que ver con turismo. Pero esta semana recibí uno que de verdad sorprendió. Y fueron dos las sorpresas.
Y digo que me sorprendí porque, primero, no creí que a nadie se le ocurriera hacer una encuesta para preguntarle a la gente si ha viajado para evitar tener que  ir a una invitación que le da pereza. Y segundo, por enterarme de que de cada 100 españoles que viajan, 18 lo hacen solo para tener una disculpa creíble y no tener que asistir a alguna reunión social.

Encuestaron a 3.000 personas de 6 países: España, Italia, Alemania, Portugal, Francia e Inglaterra. Se les preguntó cuáles eran sus razones para viajar al extranjero en sus vacaciones. Las respuestas más comunes fueron:
1. Tengo ganas de conocer ese país o ciudad (33%)
2. Necesito un descanso del trabajo y del estrés diario (24%)
3. Quiero pasar tiempo con mis seres queridos (19%).

Hasta ahí todo bien. Pero la cuarta motivación más fuerte fue definida como “evitar tener que ir a una reunión familiar, una boda o un acto social”.

Los encuestadores entregaron los resultados por nacionalidades. Los que parecen ser más antipáticos son los españoles. El 18% viaja para no tener que aceptar una invitación y poder decir que no va a ir porque justo en esa fecha estará fuera del país. Los porcentajes realmente son altos:
1. Españoles 18%
2. Italianos 15%
3. Portugueses 14%
4. Alemanes 12%
5. Franceses 10%
6. Británicos 9%

El equipo encuestador se sorprendió con los resultados. Yo, además, me hubiera sorprendido por la sinceridad de la gente. En Colombia seguramente muchos se han inventado viajes para no ir a una reunión familiar, pero nadie lo confesaría.

El caso es que los encuestadores quisieron profundizar un poco más, así que preguntaron cuál era el motivo para no querer ir a esa reunión. Estas fueron las cinco respuestas más comunes:

1. No puedo o no quiero asumir los gastos que me supone asistir.
2. Ese tipo de eventos nunca acaban bien.
3. No soporto a la mayoría de la gente que va a asistir.
4. Quien lo celebra no me cae especialmente bien
5. No conozco a la mayoría de la gente que va.

Cuando finalmente se les preguntó por qué no decían simplemente que no querían, el 60% respondió que decir que ya tenían reservado un viaje al extranjero les parecía una mejor excusa para que no les insistieran mucho.

El estudio lo hizo Jetcost, una compañía que se define como “un buscador que compara los precios ofrecidos por más de 250 agencias de viajes y líneas aéreas para encontrar los mejores precios para cada viaje”. Las cifras y la foto fueron enviadas por la agencia de prensa de Jetcost.

Yo lo que creo es que hay mucho desocupado. El que hizo la encuesta, yo que decidí escribir un artículo sobre este tema y usted que lo está leyendo. Pero bueno, algo aprendimos, ya tenemos disculpa para cuando nos vuelvan a invitar a una reunión o a una fiesta a la que no queramos ir.

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