Armero pasó de delantero sin gol a lateral con mucha llegada

Pablo Armero suma un gol en la Eliminatoria y fue uno de los de más minutos en la búsqueda del cupo hacia el Mundial.

Pablo Armero suma un gol en la Eliminatoria y fue uno de los de más minutos en la búsqueda del cupo hacia el Mundial.

Eduardo Lara le habían hablado muy bien de un delantero rápido nacido en Tumaco, la misma tierra de Willington Ortiz, y cuyo nombre era Pablo Stifer Armero.

Convencido de que le hablaban de un dichado de virtudes en las redes contrarias le hizo seguimiento al morocho de 1,74 metros de estatura que salió del semillero Nottingham Forest que dirigía Arquimides Mina en el barrio Alfonso López de Cali, pasó por el club Boca y fue formado en América por el difunto Édgar Mallarino.

Vaya sorpresa “me llevé”, relata el exentrenador de las selecciones de Colombia, cuando convocó a Armero para un combinado patrio sub-16 en 2002.

Lara reconoce que “me encontré con un delantero alegre y rápido, pero de muy poco gol. Ante esa situación le dije que lo mejor era que lo aprovecháramos de lateral, porque tenía buena salida, velocidad y centraba bien. Pablito aceptó y empezó su proceso en el Suramericano de Bolivia-2003 y el Mundial sub-17 de Finlandia, donde fuimos cuartos”.

El cambio de posición le sirvió tanto que gracias a su buen funcionamiento América lo puso a debutar en el profesionalismo en 2004 y “lo hizo tan bien, que después fue campeón de Juegos Bolivarianos y Centroamericanos.

Eduardo es respetuoso de su colega José Pekerman, pero admite que debe ser uno de los fijos entre la lista de los 23 que disputarán el Mundial de Brasil-2013. El por qué está en que “se quedó con el puesto porque perfeccionó su estilo jugando en el Palmeiras de Brasil, ganó experiencia en Europa y con el Wesham inglés ganará más elementos”.

Mantiene su alegría

Lara fue el que le dio continuidad a Armero en la selección absoluta y lo hizo porque “le vi progresos”. Pese a que no lo dirige desde finales de 2009, el entrenador vallecaucano considera que “Armero ha cambiado para bien, pero mantiene sus características especiales: la alegría, el buen ambiente, la humildad y la velocidad, con la que enmienda sus falencias en marca y su capacidad para superar las adversidades, ya que salió de una familia humilde de Tumaco”.

Haber sido delantero en sus inicios fue fundamental para que Pablo le dé salida a sus equipos y llegue con facilidad al área contraria, virtud que Lara trató de potencializarle mientras lo dirigió “exigiéndole mucha claridad en los centros”.

Miñia, quien viene armando el baile en la Selección en las dos eliminatorias que lleva, jugó la última Copa América y en 2011 fue el mejor lateral izquierdo de la liga italiana, sigue tan humilde que él mismo se goza. Lara recuerda que “vive mostrando su mocho, ya que en el morro, como llama al mar, perdió parte del dedo gordo de una de sus manos”.

Todavía faltan tres meses para conocer los privilegiados que irán a Brasil-2014 y apenas empieza su adaptación al fútbol inglés, pero el mismo Pablo Armero mantiene intactos los sueños gracias al respaldo de José Pekerman y al sabor que le pone a la Selección.

Sin dejar de darle gracias a Dios por todas las bendiciones, Pablo está convencido de que manteniendo “el compromiso y la mentalidad ganadora que nos ha caracterizado en los últimos años” estará en la lista de los 23.

Para ello tiene claro que no pude dejar de “rendir y correr” si quiere culminar el objetivo que se trazó en 2002 cuando Lara lo acercó a la Sub-16: “jugar el Mundial de mayores y con fe lo vamos a alcanzar”.

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