Mao Molina sueña con terminar en el Medellín

Mao Molina es uno de los hinchas fieles del Medellín, donde ha jugado en dos etapas.

Mao Molina es uno de los hinchas fieles del Medellín, donde ha jugado en dos etapas.

Entre los 70 campeones de la era moderna del Independiente Medellín hay uno que sobresale. Se llama Mauricio Molina, terminó ovacionado el miércoles en el Atanasio Girardot por la hinchada y fue el cerebro de la tercera estrella, ese que consiguió el equipo en 2002-2 luego de 45 años de búsqueda.

Mao ve la final de la Liga Postobón abierta, pareja y le recomienda a sus colegas del DIM “fortalecerse mentalmente para aprovechar el buen potencial que tienen apoyados en la técnica y el gran poder ofensivo que han mostrado en la temporada”.

Molina, quien aún tiene un año de contrato en el fútbol coreano con el Seúl Fútbol Club, sueña con terminar su carrera en el conjunto escarlata. Sin embargo, aclara que esa decisión no está en sus manos, porque aspira a salir por la puerta de adelante en el equipo asiático.

¿Cómo lograron el sufrido título de 2002?

Luego de estar en el puesto 17 con el profe Reinaldo Rueda, nos unimos y creímos en nosotros mismos para hacernos fuertes mentalmente y pensar sólo en la final”.

¿Y de los obstáculos qué?

El principal fue la furia de la hinchada y su presión, porque nos agredía verbalmente por estar en la cola, con decir que un día salimos en tanqueta. Por fortuna nos unimos y aprovechamos el talento de los muchachos, entre ellos Amaranto Perea, Andrés Orozco, Ricardo Calle, Roberto Carlos Cortés, JohnJavier Restrepo, Tressor Moreno y David Montoya. Todos teníamos nuestra especialidad y nos complementábamos bien”.

¿Cuándo se sintieron campeones hace 12 años?

Ni con el 2-0 en el Atanasio en el primer partido con Pasto, porque aún faltaba en el sur, donde la altura golpea, perdimos un penalti y terminamos con dos jugadores menos. Cuando el árbitro determinó el 1-1 final en el estadio Libertad, ahí sí no la creímos, porque fue una estrella bien sufrida, anhelada y necesitada por la afición roja en el torneo de la Dimayor”.

¿En qué influyó el técnico?

Víctor Luna fue determinante al creer en los jugadores. Nos convenció de que éramos los mejores y podíamos acabar con el peso de 45 años sin títulos para el Medellín. Fuera de eso, contamos con u motivador como el siquiatra Carlos Palacio, quien nos trabajó mentalmente para terminar con esa historia negativa”.

¿Cómo fue la fiesta?

En el estadio y en un cuarto del hotel de Pasto cantamos y gritamos llenos de pasión. Luego nos recibieron en carro de bomberos, recorrimos a Medellín y dimos la vuelta olímpica en el Atanasio. Fue una fiesta difícil de olvidar por la felicidad colectiva”.

¿Cómo analiza al DIM?

El miércoles vi a un Medellín de calidad, técnica y vocación ofensiva. También aprecié a un equipo que sufre mucho cuando recibe goles”.

¿Ve al Medellín con opción?

La final está abierta, más cuando Santa Fe es un equipo amarrado y defensivo que vino a especular a Medellín para llevarse el resultado con contragolpes. Si el Medellín se fortalece anímicamente, no comete los errores del primer partido y sigue siendo un buen visitante puede aspirar, porque el título aún no está definido pese al triunfo del Santa Fe”.

¿Está para volver al rojo?

Sería hacer realidad otro de mis sueños, pero vuelvo y digo que esa decisión no está en mi poder. Llevo casi 10 años por fuera y la idea es rematar mi carrera en la casa, pero aún tengo contrato con Seúl Fútbol Club hasta diciembre del 2015. Este año tuve muchas lesiones que no me permitieron jugar mucho, sin embargo, hice 6 goles y vine a mi tierra a recargar baterías para culminar mi último año en Corea del Sur”.

Molina fue el director olímpico del Medellín

Mao Molina es añorado por los hinchas del DIM por sus goles para el título de 2002 y el tanto olímpico que le anotó a Nacional.

Mao Molina es añorado por los hinchas del DIM por sus goles para el título de 2002 y el tanto olímpico que le anotó a Nacional.

De pequeño en los semilleros del Envigado Fútbol Club Mauricio Molina cogió fama por la manera como le pegaba a los tiros libres y manejaba la pelota. A los 18 años ya era profesional con Envigado y marcaba diferencia en el rentado colombiano, razón por la cual las miradas de los técnicos de los principales clubes del país no lo perdían de vista y lo querían tener en sus filas.

Pacho Maturana notó desde el principio que le sobraba calidad y por ello lo convocó a la Selección de Colombia para la Copa América de 2001 con escasos 21 años de edad y no se equivocó, porque allí Mao también puso a prueba su potencial y aportó para que el país ganara por primera vez este torneo continental.

Se anhelaba que alguno de los clubes tradicionales de Antioquia se quedaran con los derechos de este volante zurdo que en sus inicios fue fundamentado por Francisco el Bogotano González, en Sajos, pero Independiente Santa Fe se adelantó y en ese 2001 se lo llevó a aguntar frío a Bogotá, donde una lesión lo sacó de circulación durante tres meses.

El presente de Mauricio no era claro y aún así Javier Velásquez, el mismo presidente que lo proyectó en Envigado, fue a Cali a echarle el cuento para que lo acompañara en su nuevo reto administrativo. Todavía lesionado y sin ritmo de competencia, Mao le dijo sí a su papá en el fútbol y se vino en 2002 para el conjunto escarlata, en el que con el número 20 en la espalda, un gol en la final ante Pasto y su técnica exquisita fue uno de los quijotes que se encargó de subir al cielo a los fieles rojos para recoger la tercera estrella.

Su figuración en el DIM fue de tantos picos altos que en 2003, después de ratificar su calidad en la Copa Libertadores, terminó en el Morelia de México para iniciar la carrera de trotamundos, porque a partir de ese año ha jugado en siete países (Argentina, Emiratos, Serbia, Brasil con Santos al lado de Neymar, y Corea del Sur). Claro que en 2005 tuvo otro paso por el Poderoso con un sello histórico: el gol olímpico que le convirtió al Nacional el 15 de junio en la derrota 2-1 de su equipo.

Su sello era la pelota quieta, la prueba está en que de los 44 goles que ha conseguido en el rentado colombiano 20 fueron de tiro libre. Por esa vía anotó 12 en Envigado (de los 26 que hizo), 2 en Santa Fe (de 5 que consiguió) y 5 en el Medellín, de los 13 que convirtió en sus dos períodos (también logró 4 internacionales con los escarlatas: tres en Libertadores y uno en la Copa Suramericana).

¿Cómo llegó al DIM?

“Estaba lesionado de una pubalgia, hacía la recuperación en Cali, estaba en el hotel y recibí la llamada de Javier Velásquez diciéndome que me quería contratar. Me sorprendí, porque vivía un momento difícil de mi carrera, no sabía cuándo volvía a jugar y él depositó, al igual que la institución roja, toda la confianza en mí y el arreglo fue muy fácil. ‘No olvido que don Javier, un verdadero padre para mí, me dijo: Quiubo mijito va a venir a jugar conmigo en el DIM, usted sabe que no tenemos problema para arreglar’ y así fue”.

¿El rojo lo flechó desde niño?

“Mi historia con DIM arrancó desde niño, ya que toda la familia paterna es roja, mi abuelo, mi padre era enfermo por el rojo y mis tíos. De pequeño siempre iba con mi papá al Atanasio a ver los juegos del rojo cuando jugaban Luis Octavio Ormeño Gómez, Luis Barbat, Petiso Zárate, Henry Zambrano, Carlos Castro, Panelo Valencia, Pelusa Pérez y Jorge Daniel Jara. Mi padre sólo me llevaba a ver al Medallo”.

¿Cómo fue el arranque en forma con el DIM?

“Empezamos el segundo semestre con el profe Reinaldo Rueda, después él se fue para las selecciones menores de Colombia y Víctor Luna se encargó del plantel con un manejo exitoso. A mi llegada estaba Juan José Peláez, quien dejó el equipo para Rueda, con quien fue duro porque estábamos casi de últimos y la hinchada estaba inconforme por el rendimiento. Luna asumió y empezó una historia inolvidable para nosotros. Arrancamos a ganar partidos, Víctor nos llenó de confianza, hizo que creyéramos en nosotros, nos convenció de que era posible cambiar el maleficio rojo de 45 años gracias. Alcanzar la estrella soñada no solamente fue un desahogo para los jugadores y directivos, sino también para los hinchas”.

¿A quiénes se encontró en el club?

“Me tocó con David González, Roberto Carlos Cortés, Ricardo Calle, John Javier Restrepo, Amaranto Perea, Alexánder Jaramillo, Andrés Orozco, Róbinson Muñoz, Tressor Moreno y David Montoya, entre otros”.

¿Cuál era el estilo del rojo en 2002?

“Teníamos un elenco con demasiada tenencia de pelota, pasábamos rápido de defensa a ataque, contábamos con dos voladores por las bandas (Roberto Carlos Cortés y William Vásquez Chacón o Ricardo Calle), Choronta era muy claro como manejador y lanzador, además de contener muy bien. Adelante jugábamos con un tridente que no tenía delanteros, pero sí jugadores de mucho gol como David Montoya, Tressor y yo. Éramos falsos delanteros y nos movíamos tanto por toda la cancha que a los defensores les costaba referenciarnos”.

¿Hubo un secreto especial para ganar después de 45 años?

“Ese DIM de 2002 era un excelente equipo, para mi gusto el mejor de los últimos 13 años, en juego, táctica, técnica y juego vistoso.Además contamos con un cuerpo técnico empeñado en hacernos creer que teníamos el mejor equipo del país. Antes de los partidos así no lo hacía saber Luna y el siquiatra Carlos Palacio gracias a las charlas motivacionales para fortalecer la parte mental.

Al principio nos chocaba tanta reunión, pero con el paso de los partidos, los triunfos y la superación de obstáculos nos convencimos de que eso sí servía. Nos metimos en el cuento, aceptamos todas las locuras de Luna y armamos un grupo de amigos fuerte, en la parte mental y futbolística, para terminar con esa maldición de 45 años sin alzar el trofeo de campeón”.

¿Cómo se adueñó de la titular?

“Cuando llegué fue duro por la lesión, venía de seis meses parado y me costó agarrar el ritmo de juego. A principio de 2002 me operaron y eso hizo más díficil alcanzar el nivel, más cuando con Rueda poco podía aportar individual y colectivamente. Con Luna aparecieron los minutos, las oportunidades y ese semestre del título logré 9 goles para ayudar en la estrella, incluyendo uno en la final en Pasto”.

¿Sus recuerdos de la final?

“Fue dramática, porque veníamos de un 2-0 a favor en el Atanasio, pero llegamos a Pasto y no pudimos conciliar el sueño debido a la bulla que nos hizo la hinchada nariñense en las afueras del hotel. Eran las 5:00 de la mañana y no me había dormido por la locura afuera y la ansiedad. Empezó el partido y Pasto nos arrolló, se perdió un gol en la línea de meta y todo indicaba que tendríamos problemas. Llegó un penalti a favor y al perderlo David Montoya nos pusimos más nerviosos y se prendieron las alarmas. 

Por fortuna a los cinco minutos de perder la pena máxima hice un lindo gol de tiro libre, eso nos dio aire, pero Nelson Rivas me metió una patada y fue expulsado. Luego, empezando el segundo tiempo, el juez Óscar Julián Ruiz me mostró la roja en una jugada ante Carlos Salazar para equilibrar. Eso le dio más dramatismo al encuentro, Pasto nos empató y las cosas parecían peor cuando ingresó Édgar Pánzer Carvajal y al minuto fue expulsado, porque en el primer contacto levantó a un rival por detrás. Por fortuna los compañeros supieron aguantar para dar la anhelada vuelta olímpica del Poderoso, luego de 45 años de sequía, ya que desde 1957 no ganaba en Colombia”.

¿Algún gol especial?

“Pienso que el hincha no olvida el gol olímpico que le marqué a Nacional, pero para mí el más especial fue el que logré en Pasto de tiro libre para asegurar el título del rentado”.

¿Anécdotas?

“Recuerdo la celebración en Pasto, los hinchas rojos eran pocos y nos metimos todos en una habitación a saltar, gritar y corear el nombre de cada uno de los integrantes del club. Fue un momento muy lindo, ya que cada uno se liberó de los prejuicios de los demás por ser mejores o tener otras cosas que uno no posee”.

¿Cómo fue lo de la Copa del 2003?

“Fue una ilusión muy grande y al final un golpe duro, porque Medellín era un equipo que enamoró a toda Suramérica con su fútbol. Fuimos contundentes, tuvimos una forma vistosa de jugar, teníamos la base de 2002. Estuvimos a un paso de llegar a la final. No se me olvida que en el juego de vuelta de la semifinal ante Santos, Tressor Moreno igualó la serie con su gol y no olvido que Álex, el defensor central del club brasileño me decía: ‘No corrás más Mao que no podemos’ y era el primer tiempo. Teníamos buena presión, la cancha estaba pesada, había llovido y estábamos cerca del segundo gol, pero en una falta de mitad de cancha se fueron arriba con un autogol. Eso lo sentimos, además el rival contaba con Elano, Diego, Robinho, Renato, Fabio Costa. Faltando 15 minutos empaté 2-2 y estábamos cerca de los penaltis, pero en el minuto de adición ellos nos hicieron el 3-2 y con ello terminó la aventura de la primera final copera del Medallo”.

¿El gran nivel los proyectó?

El equipo rojo de 2002 y 2003 fue especial y generó tantos comentarios positivos por su estilo de juego y capacidad de los deportistas que Choronta salió para México, Amaranto emigró a Boca Juniors, Orozco pasó al Racing, yo fui al Morelia, David Montoya a Liga de Quito, Baloy para Gremio y Tressor volvió al exterior”.

¿Qué significó su paso por el club?

“Lo más importante es que dejamos una marca, le quitamos el peso a los demás jugadores, se terminó con ese lema de este año sí, este año sí. Lo cambiamos por este año también”.Me siento orgulloso, porque cambiamos para bien la historia del Medellín. Fue una hasta 2002 y otra después de ese diciembre”.

¿Tiene un once ideal?

“David González (dos veces campeón, era joven y seguro); Ricardo Calle (único en ganar tres títulos con el club), Amaranto Perea, Andrés Orozco, Roberto Carlos Cortés; John Javier Restrepo, John Wílmar Pérez, Óscar Pareja, Petiso Zárate, Mao Molina; Jackson Martínez (el de más goles en los torneos cortos de la Dimayor). El técnico debe ser Víctor Luna, quien ha sido de amores y odios en el rojo, pero lo que nos dio, enseñó y metió en la cabeza, le dan créditos de gran entrenador. Logró que creyéramos en nosotros”.

¿Quiénes han sido los grandes dirigentes?

“El gran dirigente rojo siempre será Javier Velásquez, el papá para todos nosotros, a quien la hinchada roja le debe agradecer toda la vida por el cambio que le dio al club. Cuando llegó lo salvó de la desaparición, fue un administrador exitoso en el Medellín, tuvo buen ojo para armar un equipo competitivo, lo saneó económicamente. Lejos es el mejor dirigente del plantel en sus 100 años por tantas cosas buenas que le entregó a la institución en todos los aspectos. Dejó atrás las épocas malas, negras, paró el equipo, nos mantuvo al día, superó todos los problemas”.

¿Qué significan 100 años para el DIM?

“Es demasiada historia, son muchas historias por contar. No se necesita ser el más ganador y el más exitoso para sentir la pasión de la hinchada roja. Hay que estar adentro para sentirla y conocer el amor incondicional que se genera. Los 100 años se quedan cortos para tantas sensaciones especiales”.

¿Un hecho inolvidable con el Medallo?

“Un día me llamaron al lobby del hotel, concentrado con el DIM, llegó un hincha invidente que vino de Nueva York y me quería conocer. No podía ver mis goles ni mi rostro y sí que menos el color rojo del plantel, pero me tocó y me hizo sentir la verdadera pasión que significa esta institución agradeciéndome por las cosas lindas que habíamos hecho con el conjunto. Me robó muchas lágrimas y me puso la piel de gallina”.

¿Qué le ha faltado al equipo?

“El club ha pasado por muchos momentos difíciles y malas administraciones que no lo han dejado ser más grande. Con su hinchada, fuerza y sentimiento debería ser más exitoso, contar con su sede y proyectarse mejor. Ojalá este centenario sirva para que se consolide como empresa y fortalezca su base”.

¿Y de la hinchada del DIM qué?

“Hay un fenómeno extraño con el rojo. El hincha continúa fiel, pero antes iban 30.000 por juego y eran incondicionales pese al sufrimiento y a los fracasos. Y apenas empezó a ganar se volvió más exigente y eso que el equipo lleva seis finales en una década. No se puede criticar y juzgar a la hinchada, porque las malas administraciones la han hecho desistir, se acomodó un poco en los últimos años cansada de las malas administraciones. Claro que el amor por el equipo sigue intacto y muy vivo”.

 

Leonel puso a volar las águilas doradas

Leonel Alvarez con su asistente Sergio Guzmán

Leonel Alvarez con su asistente Sergio Guzmán

Sin respirar, derrochando sudor, poniendo a prueba el compromiso de todos y sin dejar nada para después arrancó la era Leonel Álvarez en Itagüí Ditaires.

Una manada de muchachos deseosos de aprender, varias caras conocidas ocupando otros cargos (Sergio Guzmán, asistente, y Edison Prono Velásquez, preparador de arqueros) y dos refuerzos que invitan a soñar, caso de John Javier Restrepo y Johan Fano, fueron los elementos que engalanaron el regreso a prácticas del conjunto dorado.

Fueron 29 jugadores los que estuvieron bien despiertos y eso lo valoró el estratega entrante, que aprovechó la mañana para empezar a poner en forma el plantel en dos frentes: el físico y el táctico. Del primero se encargaron Carlos Gómez y Róbinson Moncada, en el segundo Leonel llevó la batuta permitiéndole algunas palomitas a Jeringa Guzmán.

Sobre su inicio con las águilas doradas que trabajarán “de manera fuerte la primera semana” para luego enfocarse al estreno, Leonel indicó que “el primer entrenamiento fue de observación, aunque tenía conocimiento grande de los jugadores; arrancamos con compromiso, responsabilidad, repaso de las líneas y gran disposición”.

Esa claridad del estratega, más la convicción de que “Choro y Fano son ganadores y sabrán a arropar a los jóvenes”, ilusionaron de entrada ayer los integrantes del equipo. Prueba de ellos es que Felipe Correa admitió que “iniciamos una muy interesante en el club y eso nos motiva para pelear la Liga Postobón”.

Conocer que el presidente Fernando Salazar le prometió en público ayer “otro cuatro refuerzos para que Itagüí se mantenga en la tónica de ser animador de las rondas importantes” y saber que Carlos Arboleda, Ánderson Zapata, Javier López y Cléider Alzate sólo saldrían vendidos, condujeron a Leonel Álvarez a ilusionarse públicamente diciendo que “acá también podemos soñar con el título”.

John Javier Choronta fue la sorpresa de las contrataciones en Itagüí.

Opiniones de optimismo

John Javier Restrepo

“Me presentaron y estoy feliz de volver a la competencia a un club con un técnico que conozco y sé que es trabajador, conocemos su accionar, es una persona que inyecta buena energía, tiene ambición y conceptos claros.

Me gusta este equipo, se ha mantenido bien, tiene continuidad, buenas divisiones menores; ha mostrado capacidad en finales y ha llegado lejos. Este club tiene buen futuro.

Pasar al Itagüí no es rebajar, porque es una entidad importante, uno busca estar bien y las águilas tienen aspiraciones para pelear algo”.

Johan Fano

“No fue fácil arreglar, había otras posibilidades económicas mejores, pero la decisión fundamental fue por la presencia de Leonel y de contar con un estratega capaz que me puede aportar mucho. En la charla inicial, el entrenador me pidió ayudar a los muchachos y que pusiera una volquetada de arena para el bien del equipo.

Primero está la institución, ojalá lleguen muchas alegrías, goles y buenas cosas en estos seis meses, inicialmente, que defenderá esta camiseta con la ilusión de aportar”.

Johan Fano se mostró convencido de que triunfará en las águilas doradas.

Sergio Guzmán

“Excelente esta linda oportunidad que me brindan Dios y Leonel de ser el asistente del Itagüí. Le confieso que me sorprendí porque no había dimensionado lo que significa para el club. Estoy feliz de estar con un técnico de la capacidad de Leo, ahora en otra función y dispuesto a asumir para colabrarle a mis excompañeros y seguir creciendo personalmente.

La idea es aportar el conocimiento del grupo, eso lo hablamos antes de la presentación. Uno siempre aspira un nuevo escalón, lo que les digo es que todo llega, me llegó la oportunidad y aquí estoy feliz y agradecido con Dios por estar al lado de la capacidad de un técnico como Leo”.

 

 

Choronta no aguantaba más desorden en el DIM

John Javier Restrepo se cansó de no sonreír en el Medellín. Le dio pena tanto resultado negativo.

 

John Javier Restrepo se cansó de no sonreír en el Medellín. Le dio pena tanto resultado negativo.

John Javier Restrepo no había renunciado antes, porque “no fui capaz y amo al Medellín”. Lo hizo desde el lunes, porque “me da vergüenza con la hinchada apreciar un equipo reventado en todos los sentidos y que sólo jugaba un tiempo y después se derrumbaba”.

Esas fueran las principales explicaciones que dio Choronta a los 34 años para decirle adiós, como jugador, al equipo que lo vio nacer para el fútbol profesional en 1998, con el que logró dos títulos (2002 y 2009) y al que le gustaría volver en un futuro lejano en otro cargo.

No se va resentido del Independiente Medellín, pero el capitán y el capo escarlata, les vuelve a dejar en claro a los directivos que “si no refuerzan bien el equipo y planean mejor lo que viene la institución corre el riesgo de descender y eso sería muy triste con miras al centenario que se avecina”.

 

¿Qué lo motivó a pasar la renuncia al DIM?

“La cuarta eliminación me golpeó duro, tanto incumplimiento me puso a pensar en lo que tenía planeado hace medio año, la crisis económica, la pobre campaña de la cual todos fuimos culpables y el entorno poco favorable”.

 

¿Cuánto tiempo se demoró para decidirse?

“Cerca de medio año, con decirle que en diciembre estaba decidido, pero no fui capaz de retirarme por tantas cosas que me seguirán uniendo al DIM, donde nací para el fútbol”.

 

¿Quién le ayudó a tomar la decisión?

“Mi esposa Natalia Ochoa fue vital. No quería sufrir más por un equipo que hace rato no viene haciendo las cosas bien. Por el bien de mis hijos Sofía y Maximiliano era mejor dar un paso al costado”.

 

¿Por qué no lo hizo antes?

“Quería colaborar con mi experiencia y hasta dejando de cobrar muchas veces para sacar esto adelante, pero sentí tanta impotencia y vergüenza con la afición que me tocó explotar, porque no aguanto otro torneo tan malo”.

 

¿Cree que con su salida el DIM_mejorará?

“Yo me voy para no seguir tirando por la borda la buena imagen construida durante 15 años de profesionalismo y espero que con mi salida el equipo tenga un aire con gente fresca que venga a aportar algo diferente”.

 

¿Ya le pagaron todo?

“Para nada, solo me abonaron un mes de los cinco que me debían, aunque los directivos dicen que en los próximos días se pondrán a paz y salvo conmigo y los demás”.

 

¿Es cierto que usted tuvo que darle pasajes a varios compañeros?

“En muchas ocasiones y también dejé de cobrar para que les pagaran a los muchachos y ni lo uno ni lo otro”.

 

¿Por qué la crisis del DIM?

“Porque se planificó mal el grupo y abusaron poniendo tantos jóvenes a la vez. La realidad es que el DIM está reventado económicamente y eso afecta todo lo demás”.

 

¿Ve al club en el descenso?

“Sería muy triste llegar al centenario en la Primera B, pero si no se replantea y se arma un buen equipo para el semestre que viene se corre ese riesgo”.

 

¿Qué le faltó alcanzar con la camiseta roja?

“La Copa Libertadores, ese siempre fue mi anhelo”.

 

¿Volvería?

“Después de que me retire sería capaz de volver a un cargo diferente, porque no me quiero ir del fútbol, ya que esto es lo mio”.

 

¿Ya tiene ofertas?

“No tengo burro amarrado como especulan por ahí, pero mi meta es jugar otros dos años más para dedicarme al estudio, porque quiero ser directivo u entrenador”.

 

¿Qué le dijo el presidente Jorge Osorio Ciro?

“No creía que me iba a decidir, pensaba que era charlando lo que decía sobre mi salilda. Me aceptó la carta de renuncia y me dijo que tenía las puertas abiertas”.

 

¿Se siente defraudado por la dirigencia roja?

“Al presidente Jorge Osorio Ciro lo conozco desde que era médico y ambos queremos al DIM, pero mi relación solamente era laboral y por más que quisiera cumplir no lo podía hacer porque la situación tocó fondo”.

 

¿Y si le pagan todo y lo llaman de todo volvería?

“La cuestión no es de plata, es de tristeza, impotencia, un ambiente enrarecido y un ciclo cumplido”.

 

¿Qué sintió con la eliminación roja?

“Vergüenza con la gente. Pensamos que con la llegada del profe Hernán Gómez y los triunfos en los clásicos despegaríamos, pero todo se vino al piso porque sólo jugábamos bien un tiempo y después nada salía”.

 

¿Usted que mostró el nivel que debía?

“Uno a veces cree que está haciendo las cosas bien y si no fue así ofrezco disculpas, porque siempre intenté dejar el corazón y meterla toda la cancha”.

 

¿Se sintió solo en la cancha?

“No es eso, lo que pasó fue que los directivos cometieron un error subiendo tanto muchacho de una. Yo les hice ver antes de arrancar el torneo que había que armar un buen equipo y no tuvieron ese concepto en cuenta”.

 

¿Alguien lo amenazó por la eliminación?

“Por fortuna no, pese al desespero de la hinchada que al igual que nosotros lució impotente por tantas cosas malas. Creo que la gente me quiere y yo traté de responderle en cada partido, pero amo al Medellín, club que es un sentimiento para mi”.

 

¿Perdió la alegría en el club?

“Me costó decidir la renuncia, pero la pena y la vergüenza por la cuarta eliminación seguida de las finales me generaron mucha tristeza y me convencieron que tanto el club como yo merecemos un cambio”.

 

¿Qué le dijo Bolillo Gómez?

“El profe Hernán me apoyó diciéndome que siguiera hacia delante. Yo le expliqué mi situación y entendió, porque es consciente de la difícil situación que vive el DIM”.

 

¿Un mensaje para la hinchada?

“Respeto al que paga una boleta por verlo a uno. Por ello sentí pena al no brindar alegrías y al apreciar que mi sentido de pertenencia no alcanzaba para algo mejor. A la hinchada le agradezco por todo el respaldo brindado en el tiempo que estuve con la institución. Me voy consciente de que  me brindaron cariño y me voy deseándoles lo mejor con una institución que amo y por eso la decisión tomada para no hacerle daño”.

 

¿Hasta cuándo iba su contrato?

“Hasta junio de 2013 y como los derechos son mios no hubo problema para finalizar. Ahora solo espero que me cumplan lo pendiente para seguir dedicándome a mi familia y buscar otro panorama”.

 

¿Quiénes más renunciarán?

“No sé, porque eso es algo muy personal. Lo que si pienso es que si la situación sigue tan dura seguramente varios compañeros darán un paso al costado”.

 

Cifras

Equipos: 4 (DIM, 1998-2003 y 2008-2012), Cruz Azul (2003-2006), Tigres (2006-2007), Tiburones (2007-2008)

Títulos: DIM en 2002 y 2009

Con Colombia: ganó la Copa América de 2001 y jugó la Eliminatoria de 2002 y 2006, consiguiendo dos goles.

 

Jugadores del DIM podrían quedar libres por falta de pago

Los jugadores del DIM explotaron ante el incumplimiento.

 

Tener que hacer “vaca” para evitar que a varios compañeros los desalojen de sus apartamentos por falta de pago y padecer la impotencia que se siente al abrir la nevera y encontrarla vacía, pese a estar trabajando, motivó a los jugadores del Independiente Medellín a hacer público el incumpliento salarial de los directivos.

A través de una carta, firmada por 23 miembros (siete no lo hicieron por varios factores, como estar en otro lado e irse antes de la práctica), el grupo le hizo saber a Coldeportes, con la asesoría de Acolfutpro, que “tenemos atrasos entre dos y seis meses en sueldos, bonificaciones y primas”.

John Javier Choronta Restrepo y Bréiner Castillo, quien no firmó “porque estaba con la Selección”, explicaron que tomaron la decisión al ver que “ya ni el sueldo básico nos lo están dando” y con el ánimo de evitar que se acrecente la crisis deportiva y económica que vive la institución próxima a su centenario.

Los rojos apenas “explotaron” esta semana, porque estaban analizando las consecuencias en contra del Poderoso, caso la pérdida del reconocimiento deportivo. Y si la situación empeora, según Carlos González Puche (Acolfutpro), varios jugadores podrían quedar en poder de sus derechos deportivos.

Eso gracias a que Coldeportes estudiará el caso, exigirá documentación y en 60 días entregaría un fallo similar al del Pereira, que ha perdido tres partidos por no  tener la documentación.

Conscientes de ese riesgo, los directivos tuvieron una reunión con el plantel ayer, pero los jugadores se mantuvieron firmes en su posición y les dieron 15 días de plazo para ponerse a paz y salvo. De lo contrario agilizarán con Coldeportes para que tome medidas drásticas.

En esa reunión, del martes en la noche, el presidente Jorge Osorio Ciro admitió que les adeudan 790 millones de pesos a los deportistas y que está a la espera de un préstamo bancario para responder.

También desmintió que “el Medellín esté quebrado porque debemos ese dinero, ya que el equipo vale al año 12.000 millones de pesos, continuamos trabajando, esperamos salir adelante y somos conscientes de que necesitan cambios, repensar el plantel ojalá con el técnico Hernán Darío Gómez y pagar las deudas para que nos quiten el reconocimiento”.

 

 

Voces de inconformidad y compromiso

“Hay que pensar en sacar esto adelante, ganando los partidos que vienen. No firmamos la carta, porque ya habíamos salido del entrenamiento, pero somos un grupo y estamos unidos pensando en lo mismo”.

Javier Calle, volante

 

“A todos nos deben plata, por eso el grupo se unió. A unos les deben poco, a otros mucho, pero hay atraso. Firmamos bajo cualquier circunstancia porque esto tiene que cambiar así tengamos reuniones con los directivos. La idea no es pararnos, porque somos profesionales siempre y queremos ayudarle a la institución a salir de esta situación lamentable para todos. Tenemos un contrato en el que aparece sueldo menor a las primas pactada y nos adeudan de ambas partes”.

Leiton Jiménez, defensor

 

“No firmé la carta, porque estaba en Bogotá con la Selección de Colombia el 2 de mayo. Sin embargo, desde allá apoyé la idea, porque a mi me deben dos meses y medio, a otros tres meses y medio y otros más arriba. El atraso es también en bonificaciones y primas”.

Bréiner Castillo, arquero

 

“Decidimos mandar la carta a  Coldeportes, con la asesoría de Acolfutpro y el visto bueno del técnico Hernán Gómez, porque la situación cada día es peor. No nos pronunciamos antes por solidarizarnos con el club y conscientes de que se le podía hacer daño con el reconocimiento deportivo. Yo hasta desistí de una oferta en Estados Unidos, pero es muy incómodo tanto atraso, porque todos tenemos necesidades y obligaciones”.

John Javier Restrepo, volante del DIM

 

“Hay que sumar para evitar los problemas del descenso, pero también nos decidimos a mandar la carta a Coldeportes, porque hay compañeros que no tienen con qué responder por sus familias debido a los atrasos salariales del club. Por todos los inconvenientes, lo que nos adeudan, los incumplimientos y otras cosas más fue que no esperamos más. Esto tocó fondo y no podemos seguir pasando problemas porque los directivos no nos responden laboralmente”

Felipe Pardo, delantero del DIM