El fútbol colombiano vive un nuevo dorado

Este fue el equipo titular de la Selección de Colombia que aseguró la clasificación al Mundial de Brasil-2014 con el empate 3-3 ante Chile en Barranquilla.

Este fue el equipo titular de la Selección de Colombia que aseguró la clasificación al Mundial de Brasil-2014 con el empate 3-3 ante Chile en Barranquilla.

El año 2013 se podría calificar como uno de los mejores en la historia del fútbol colombiano. Sin temor a equivocaciones se puede hablar de un nuevo dorado, aunque el de la época de los años cincuenta fue en el campeonato doméstico y en esta oportunidad se combinan los equipos con las selecciones.

La temporada arrancó con el título del Suramericano Juvenil conseguido en Argentina el 9 de febrero con el técnico antioqueño Carlos Piscis Restrepo y el cupo para el Mundial de Turquía, donde se consiguió el octavo lugar.

Continuó con el subcampeonato en el Festival de Toulon, Francia, en mayo con el mismo técnico Piscis Restrepo y el equipo que logró la medalla de oro en el Suramericano en tierras gauchas.

“Acá hay potencial humano y contamos con todos los recursos para hacer grandes campañas y retomar el protagonismo en el fútbol internacional. Además, nuestros jugadores vienen mejorando en madurez y gracias a su roce internacional resuelven más fácil las distintas situaciones”, comentó Carlos Restrepo.

El nuevo dorado colombiano prosiguió con el tercer lugar del Independiente Santa Fe en la Copa Libertadores, en julio, bajo la orientación del joven Wilson Gutiérrez. Un gol de diferencia ante Olimpia evitó la llegada a la final del torneo, en la cual no está el país desde 2004 cuando estuvo Once Caldas, campeón de ese año con Luis Fernando Montoya.

Sobre esto el entrenador Wilson Gutiérrez indicó que “es producto del buen trabajo que hacemos, de la profesionalización de nuestros jugadores y de la continuidad en los procesos”.

A esto se le sumó lo más importante de los últimos 16 años: la clasificación para el Mundial de Brasil-2014. El combinado patrio manejado por el argentino José Pekerman y con 20 figuras internacionales, terminó segundo en la Eliminatoria Suramericana y con 30 puntos y por primera vez en la historia será cabeza de grupo de la Copa Mundo.

“Nos convencimos de que podíamos llegar lejos, se combinaron varios factores y sobró el compromiso colectivo con el país; siempre intentamos mejorar y por eso estamos listos para hacer el mejor Mundial de Colombia”, recalcó José Pekerman.

Antes de concretarse el regreso a la máxima cita del fútbol (luego de tres eliminatorias con más bajas que altas), el estratega Felipe Taborda logró el cupo para el Mundial femenino sub-17 al culminar en el segundo lugar del Suramericano de Paraguay contabilizando cuatro puntos en la ronda final que ganó Venezuela.

La cultura del éxito prosiguió con la buena actuación de los clubes colombianos en la Copa Total Suramericana. Por primera vez en la segunda ronda contó con cuatro elencos: Nacional, Itagüí, Pasto y Equidad. Finalmente, los verdes y dorados avanzaron hasta los cuartos de final demostrando que el balompié está progresando y dejando una grata imagen por la combinación de técnica y la táctica con el fútbol progresivo.

Sobre ello el presidente de las águilas doradas, Fernando Salazar, comentó que teníamos con qué llegar más lejos, pero terminamos felices por la campaña realizada, ya que en nuestro primer año fuimos la revelación y se nos escapó la semifinal por un gol”.

 Remate por lo alto

Finalmente, llegaron los dos títulos en los Juegos Bolivarianos de Perú para colaborar en el primer triunfo de Colombia sobre Venezuela en 75 años de historia. Derrotó 3-1 a Ecuador.

Piscis Restrepo alcanzó la medalla de oro con los hombres en la categoría sub-18, mientras que Felipe Taborda remató con el primer lugar en la rama femenina al doblegar 5-4 a Venezuela desde el punto penalti en el último encuentro.

Los niños también querían ser partícipes del nuevo dorado colombiano y llegaron a la final del Suramericano sub-15 de Bolivia, donde perdieron la final 1-0 con Perú con el entrenador Jorge Serna.

Feliz por este gran año del fútbol nacional Luis Bedoya, presidente de la Federación Colombiana (Colfútbol) comentó que “ahora sólo nos queda hacer uno de los mejores mundiales de la historia en Brasil, porque con el apoyo de la dirigencia, el Gobierno, el compromiso de los jugadores y el aporte del cuerpo técnico armamos una gran selección”.

Además, el máximo dirigente del balompié en este país visualiza un futuro más halagador, porque “ya tenemos nuestra propia sede deportiva en Bogotá con hotel, canchas, auditorios, zona húmeda y todas las comodidades que se requieren para continuar proyectando nuestros jugadores y recuperando el protagonismo internacional que se merecen aquellos que hacen proceso y trabajan con planificación”.

TITULOS DEL FUTBOL COLOMBIANO EN SELECCIONES 

Año Certamen Sede Categoría  Técnico

1946 Juegos Centroamericanos B/quilla Absoluta José Arana Cruz (per.)

1951 Juegos Bolivarianos Caracas Amateur Carlos T. Obonaga (vall.)

1987 Juvenil CSF Col. Sub-20 Finot Castaño-GallegoH

1993 Prejuvenil CSF Col. Sub-17 Germán González (bog.)

1994 Copa de las Américas CSF Col. Sub-23 Pedro Sarmiento (ant.)

1997 Juegos Bolivarianos Arequipa Sub-18 Germán González

1999 Esperanzas de Toulon Francia Sub-21 Luis F. Suárez (ant.)

2000 Esperanzas de Toulon Francia Sub-21 Reinaldo Rueda (vll.)

2001 Copa América Col. Absoluta Francisco Maturana

2005 Juvenil CSF Col. Sub-20 Eduardo Lara

2005 Juegos Bolivarianos Col. Sub-18 Eduardo Lara

2006 Juegos Centroamericanos Cartagena Sub-21 Eduardo Lara

2008: Suramericano Femenino Chile Sub-17 Pedro Rodríguez

2010: Juegos Suramericanos Medellín sub-17 Ramiro Viáfara

2010: Suramericano Universitario UPB (le ganó a Brasil allá), Raùl Zapata

2011 Esperanzas de Toulon Francia sub20 le ganó 3-1 a Francia en penaltis después de 1-1 (el técnico fue Eduardo Lara)

2013 (17 títulos) Suramericano Juvenil Mendoza 2-1 a Paraguay último juego. Piscis

2013 Bolivarianos Perú Felipe Taborda 5-4 penaltis a Venezuela sub20 fem

2013 Bolivarianos Perú Piscis Restrepo 3-1 a Ecuador sub18 masculino

Amaranto Perea todavía se siente del DIM

Luis Amaranto Perea jugó con Jorge Horacio Serna en el DIM.

Luis Amaranto Perea jugó con Jorge Horacio Serna en el DIM.

Luis Amaranto Perea es un ejemplo único de superación, de esos que se dan hoy de vez en cuando en la vida y que generan envidia de la buena, porque pocos pueden contar tranquilamente que pasó de vender helados por las principales calles de la capital antioqueña a ser campeón con Independiente Medellín, monarca intercontinental con Boca Juniors, leyenda del Atlético de Madrid, subcampeón con Cruz Azul de México y referente de la defensa de la Selección de Colombia durante una década.

Con su buen estado físico, comportamiento de señor, capacidad deportiva y mente soñadora, Perea llegó tan lejos que fue uno de los pocos jugadores hechos en Independiente Medellín que figuraron en Europa y se sostienen en el exterior por sus condiciones (entre los otros aparecen César Quintero y Jackson Martínez). Su velocidad le dio un lugar especial en el Atlético, donde entre 2004 y 2012 se codeó contra los oncenos de mayor alcurnia del Viejo Continente como Milán, Barcelona y Real Madrid, y midió sus fuerzas ante los principales jugadores del planeta, caso del argentino Lionel Messi, el portugués Cristiano Ronaldo y el ibérico Andrés Iniesta por citar sólo a los que ocuparon los tres primeros lugares en las últimas elecciones del Mejor Jugador del Mundo.

Este zaguero central, que hizo sus pinitos en los elencos Cristal Caldas e Italia de Turbo y que se mostró oficialmente en el Palacio de las Novias, no se cansa de agradecerle a Dios “por todas las bendiciones que me ha brindado; con su ayuda y mi capacidad he conseguido cosas muy importantes como jugar una gran Copa Libertadores con el DIM, ser campeón con Boca Juniors, estar en la Copa América y la Eliminatoria con Colombia, sostenerme en España ganando una Intertoto, dos veces la Europa League y una Supercopa de Europa”.

A sus 34 años de edad conserva la humildad que se le conoció en 1998 cuando vendía helados en la capital paisa y se paseaba por las canchas Marte tratando de impresionar con su estado atlético y condiciones a los estrategas. Y lo consiguió porque entre 2000 y 2003 fue irremplazable en el Poderoso.

Así los dirigentes de la escuadra colchonera valorizaran sus derechos derechos deportivos en más de 30 millones de euros en 2008, su familia (su esposa es la atleta Digna Luz Murillo y tiene dos hijos varones con la misma figura del papá) y él hayan recibido la nacionalidad española, Amaranto no cambió y conservó esa personalidad firme que lo mantiene como uno de los hombres de confianza del entrenador José Pekerman para el sueño mundialista de Brasil-2014.

El señorío adquirido lo llevó a ser campeón con el Poderoso en 2002, le sirvió para ser una de las figuras de la Copa Libertadores de 2003 y le significó el voto de  confianza del reconocido técnico argentino Carlos Bianchi, quien apenas fue testigo de sus condiciones en el Poderoso de hace 10 años, le hizo señas a los directivos del Boca Juniors para que adquirieran sus derechos deportivos.

La velocidad, propia de atletas mundialistas, sus 1.81 metros de estatura, seguridad en la marca, capacidad para jugar de central o lateral y la responsabilidad que muestra en cada compromiso fueron los argumentos que exhibió Perea en el cuadro xeneize y los que lo convirtieron en estandarde del elenco colchonero que apenas en 2012 le culminó el contrato para que se quedara con sus derechos deportivos y terminara en el mexicano Cruz Azul, club con el que hizo sus primeros dos goles como profesional apenas en 2013 y en el que a los tres meses consiguió el título de la Copa de México.

Su consigna siempre ha sido “Mi responsabilidad es sostenerme en el fútbol internacional, porque si hago las cosas bien podrán llegar más colombianos. Con esfuerzo, convencimiento en mis condiciones y manteniendo siempre la calma en los momentos difíciles, que han sido muchos, cumplí muchas metas trazadas. Ser campeón con el DIM después de 45 años de tristezas del cuadro escarlata, triunfar con Boca Juniors, ser un referente del Atlético, tener el privilegio de jugar en uno de los grandes de México como Cruz Azul y mantenerme en la Selección es algo que genera orgullo y lo compromete a uno como profesional y persona, ya que los más jóvenes quieren aprender de uno”.

A diferencia de otros deportistas en el país, esos logros y tantos elogios no han “mareado” a Luis. Al contrario, lo han revitalizado. Él sabe de lo que significa para sus cuatro hermanos, su papá Amaranto, su madre Feliciana, sus dos hijos Juan David y Daniel, y su esposa Digna Luz Murillo, quien representó a Colombia en los Juegos Olímpicos de Atenas-2004.

Lo positivo de Amaranto es que no se ha conformado con triunfar. Sus logros y ganancias las ha compartido con los menos favorecidos, especialmente en Urabá, donde es tildado de héroe. La demostración de ese cariño ganado a pulso fue cuando en 2003 quedó campeón argentino e intercontinental con Boca Juniors: lo recibieron en caravana desde el aeropuerto de Carepa y generó una locura colectiva por las calles.

Los niños de la escuela de fútbol de Currulao, corregimiento de Turbo, reciben la colaboración económica en implementación e indumentaria para que participen en los torneos regionales y construyan ese castillo de sueños que nunca se le derrumbó a Amaranto.

Su padre Amaranto Perea Pestaña maneja los cerca de 200 pequeños de la escuelita municipal. “Cada fin de año Lucho viene y le colabora a los niños con muchas donaciones y no solo su gratitud y generosidad me mantienen orgulloso, es su personalidad y caballerosidad; mi hijo sigue siendo humilde y el mismo que un día se fue a buscar otros rumbos a Medellín y tuvo que vender helados para empezar a sobresalir”.

Uno de los sueños de Luis Amaranto Perea era jugar en Europa y es de los pocos que se mantuvo en la Liga ibérica casi una década, en la que compartió el éxito con Falcao García (jugaron en el mismo Atlético) y Aquivaldo Mosquera, y por donde también pasaron sus compatriotas Carlos el Pibe Valderrama, René Higuita, Leonel Álvarez, Freddy Rincón, Edwin Congo y Harold Lozano.

Amaranto era un ser más que normal antes de surgir en ese DIM de 2002, que dio la vuelta olímpica en Pasto y que enloqueció a la sufrida afición escarlata con la tercera estrella que estaba en espera desde 1957 cuando se alcanzó la segunda. Once años después de esa gesta admite que “el Medellín siempre estará en mi corazón, porque fue en el que me dí a conocer internacionalmente; todos los recuerdos rojos son inolvidables al igual que sus grandes dirigentes como Fernando Jiménez y Javier Velásquez, ojalá este centenario le sirva al equipo para ganar más grandeza y consolidarse como la gran institución que ha sido”.

En las páginas del DIM tiene su espacio ganado como uno de los grandes, por su temple y seguridad entre 2000 y 2003, pero a Amaranto le falta algo para que su consagración sea total: un Mundial. Esa posibilidad la buscaba desde la eliminatoria de Alemania-2006 con los técnicos Pacho Maturana, Reinaldo Rueda, Jorge Luis Pinto, Leonel Álvarez. La alcanzó en octubre con José Pekerman.

En el fútbol es de reafirmar a diario el buen momento. Esto es lo que intento con Cruz Azul y en el combinado patrio preparándome a tope para actuar, porque soy de los que no gusta bajar los brazos y siempre desea venir de atrás hacia delante, como ha sido mi vida. En esta Eliminatoria partimos de la seguridad, la motivación y el compromiso en todas las líneas y de no repetir los mismos errores anteriores para alcanzar la clasificación que nos permita devolverle la alegría al país con la vuelta a los mundiales”.

Esa seguridad que se le nota a Amaranto en la conversación es la misma que se tiene en su función de padre. Le  gustaría que sus hijos siguieran el mundo del deporte que los ha acompañado en familia; sin embargo, está preparado para apoyarlos en caso de que tomen otro camino y decidan emprender aventuras como las que tuvo que protagonizar él desde Currulao para sobresalir y convertirse en uno de los jugadores insignias en los 100 años del Independiente Medellín.

Este centenario nos pone orgullosos a todos los que pasamos por el rojo y a los que lo seguimos a la distancia; hay que disfrutarlo y aprovecharlo para que el Poderoso alcance otra dimensión y continué siendo el motivo de satisfacción y la principal alegría de esa gran hinchada que acude a cada uno de sus compromisos a alentarlo para que siga siendo una fábrica de alegrías y uno de los más importantes en el fútbol colombiano. Ojalá la pasen bien y espero estar en la celebración, porque el Medellín siempre será mi casa”.