Jara lleva al Medellín en su corazón

El paraguayo Jorge Daniel Jara le dio goles al Medellín. Hoy añora ser su técnico.

El paraguayo Jorge Daniel Jara le dio goles al Medellín. Hoy añora ser su técnico.

 Jorge Daniel Jara fue al Mundial de la antigua Unión Soviética con Paraguay en 1985, aunque una lesión no lo dejó jugar y después de actuar en el DIM pasó al Bucaramanga en 1993, donde muchos lo extrañaron por sus goles y pensaron que debió hacer parte del onceno subcampeón.

Este paraguayo fue un goleador de raza, eso lo comprobaron aquellos que vieron gran parte de los 42 tantos que anotó en 123 partidos que lo convirtieron en el guaraní de más juegos y anotaciones en el onceno entre los 14 que han pasado por la institución.

Si bien Sportivo Luqueño fue el que lo promocionó en 1983, Universidad de Tamaulipas de México le dio roce internacional en 1987 y el Suramericano Juvenil de 1985 lo convirtió en figura, Jara es tan agradecido que desde Asunción, resalta que su paso por el Medellín entre 1989 y 1992 fue determinante para consolidarse y consagrarse como futbolista.

¿Cómo fue su estadía en el DIM?

“Jugar en el Medellín fue realizar el sueño deseado, ya que era el desafío que hacía tiempo esperaba tener y por supuesto desde un principio tuve la sensación de que habría sintonía entre ambas partes como sucedió. De ahí que adopté a la capital antioqueña como mi ciudad y por supuesto es lo que más añoro en la vida, volver a mi querido Medallo”.

¿Quién gestionó su llegada al Medallo?

“Llegué gracias al gran maestro César López Fretes, quien me vio jugar en un amistoso en Paraguay entre Tembetary, mi equipo en ese entonces, y el Sport Colombia que él dirigía. Me contactó, habló con Epifanio Rojas, en aquel tiempo dueño de mi pase, y ahí empezó el negocio”.

¿Por qué el gran equipo de ustedes no fue campeón?

“Quizás nos faltó la experiencia de no haber tratado de conseguir sólo el resultado como hacen muchos clubes, ya que el equipo siempre salía a deleitar a la gente antes que pensar en lo que convenía para llegar a lo más alto del campeonato”.

¿Cómo celebró el título rojo en 2002 desde afuera?

“Con mucha felicidad, porque en 1993, cuando se estuvo cerca del cetro no pude festejar en Bucaramanga. En 2002 la celebración fue más familiar al encontrarme muy lejos; igual, la alegría fue indescriptible”.

¿Cómo recuerda a la hinchada?

“No me considero un ídolo, más bien creo que siempre existió un gran respeto entre ambos y gracias a eso me gané el cariño simplemente de la gente. Los ídolos siempre están arriba, en cambio yo sólo quiero estar entre mi gente roja”.

¿Qué significado tiene el centenario del club?

“El significado más importante es haber hecho parte en un pequeño lugar de la historia del club. Me tocó festejar los 75 años jugando en mi Poderoso y ahora en el centenario, aunque estoy retirado, me siento todavía parte de mi querido DIM. Tuve experiencias incomparables al lado de Carlos Castro, Óscar Pareja, Pelusa Pérez y Carlos Valderrama, un genio del fútbol y grande como persona, entre otros”.

¿Anécdotas y cosas especiales con Medellín?

“Jugando en el Atanasio siempre ingresaba con mi hijo antes de los partidos y hacía el gol como cábala. Otra, por ejemplo y una de las más recordadas por todos, fue en un clásico cuando un balón me cae en la cabeza y se metió para el gol.Una tuvo que ver con el día que busqué la revancha ante el finado Andrés Escobar (minutos antes me había roto la frente): ingresé por oriental e iba directo a él y en esa hubo un rechazo del Mico García, piqué habilitado y le pasé la pelota entre las piernas a René Higuita y gol para el 3-2 sobre Nacional”.

¿Qué hace en la actualidad?

“Desde el año 2005 soy entrenador de futbol y actualmente dirijo a los planteles de la sub 18 y 20 de mi club el General Díaz, equipo que ascendió por primera vez a la división mayor del fútbol paraguayo este año 2013”.

¿Cómo visualiza el futuro del DIM?

“Como todos esperamos que nuestro equipo sea mejor cada día, pero eso conlleva mucho sacrificio no sólo de parte de la dirigencia y jugadores, sino también de todos los que amamos al rojo de la montaña. Siempre en positivo y soñando que alguna vez el DIM consiga la estabilidad dirigencial que le ha faltado, porque eso de pasar por manos de muchos dueños conlleva que a veces se pierda la idiosincrasia en este caso del club amado por todos”.

Pareja fue el conductor elegido del DIM

Óscar Pareja y su socio John Wílmar Pérez se mantienen como ídolos del DIM y esperan que el centenario lo haga más grande.

Óscar Pareja y su socio John Wílmar Pérez se mantienen como ídolos del DIM y esperan que el centenario lo haga más grande.

El calendario marcaba el 15 de  noviembre de 1987 cuando un volante creativo sobresaliente en las selecciones antioqueñas recibió el voto de confianza del técn ico Herman Cuca Aceros, quien vio en Parejita -así le decían-, al hombre ideal para conducir al DIM esa temporada.

Óscar Alexánder Parejahabía pasado por las categorías menores de la Universidad Pontificia, al igual que Álvaro Santamaría y Ponciano Castro. “Alcanzamos a ganar dos veces nuestra categoría en la Liga con el técnico Rodrigo Berrío”.

Ese equipo tenía tanta calidad que una gestión del dirigente Gustavo López de Mesa lo acercó al conjunto escarlata para que Pareja iniciara una etapa que incluyó participación en un Suramericano juvenil y la unión al grupo base en el que estaban Germán Fernández, Javier Arango, Silvano Spíndola, William Night y Luis Octavio Ormeño Gómez.

Con ellos debuté en el profesionalismo, gracias al apoyo del profe Julio Comesaña, el 17 de noviembre de 1987 ante Millonarios con el que quedamos 1-1 con el gol de Spíndola”, recuerda el hoy entrenador del Colorado Rapids de Estados Unidos.

Mostrar calidad en su estreno, a los 19 años de edad, le sirvió a Pareja ser el capitán del equipo un año después. Fue jugador rojo por siete temporadas y colaboró para llevarlo, por primera vez, a la tercera ronda de la Copa Libertadores. Y hasta para llegar, en 1995, al Deportivo Cali, en el que se coronó campeón en 1996.

Para mí el Medellín es la casa, el primer amor, dura para siempre y terminás volviendo a él. De ahí que cada vez que voy a la ciudad trato de ver un partido del Poderoso y la gente me hace sentir nostalgia”.

Casi dos décadas después de dejar la casaca roja y con la serenidad y experiencia que le dan sus 44 años, admite que “Medellín no alcanzó el título en esa época, porque situaciones ajenas al juego no lo permitieron”. Además, piensa que jugar campeonatos de 60 fechas de duración para sacar un campeón “significaba que había que luchar contra todo”.

Hizo goles especiales                                                                                     Hoy, Óscar siente nostalgia al no retribuirle con un título a la hinchada el “inmenso cariño y la forma como acudía masivamente al estadio para vernos”. Igual, está tranquilo, porque cree que “hicimos un buen juego demostrando que el dinero nunca fue lo más importante para nosotros” y logró algunas actuaciones inolvidables como cuando le marcó dos goles al Junior, el 18 de julio de 1993, uno desde la mitad de cancha para vencer a los tiburones 5-0 en el Atanasio Girardot. En su carrera alcanzó 31 tantos en 470 juegos entre 1987 y 1998 jugando con DIM, Cali y en la MLS.

 

Entre las situaciones inolvidables con el DIM Óscar Alexánder también tiene presentes “el primer gol, el tanto olímpico que le metí al Cúcuta en 1992, mi amistad con John Wílmar Pelusa Pérez, haber jugado con Carlos Gambeta Estrada, Pibe Valderrama y Julio César Uribe. Y cómo no recordar el apoyo de la Putería Roja, la Danza del Sol, mis técnicos, los amigos y tantas cosas buenas que me dejó el paso por el club”.

Si bien muchos lo ubican en el equipo ideal del Poderoso, ese inolvidable jugador que jugó con la camiseta número ocho cree que la formación centenaria del Medellín debe estar conformada por “Caimán Sánchez (Aldo Bobadilla); Hugo Gallego, Rafael Villazán, Jorge Olaechea, Turrón Alvarez, Ponciano Castro, Mario Agudelo, Choronta Restrepo,  Pato Aguilera (Mao Molina), Charro Moreno y Osmar Oreste Corbatta.

Desde su debut en 1987, Pareja soñó con ser ídolo de esa afición sufrida e incondicional, especialmente a partir del día en que su padre le dijo “vas a jugar bien y vas a ser el capitán de ese equipo”. Esa idea la reforzó un domingo en la noche cuando un partido DIM-Cúcuta debió postergarse para el lunes debido a la lluvia y en la época en la que el uruguayo Carlos Pato Aguilera se robaba los aplausos y hacía su show.

El DIM nunca ha caminado solo, es el equipo del pueblo; sus planteles siempre han sido grandes, técnico o directivo que haya pasado por el club cuenta con una hinchada emprendedora, de casa pobre y corazón millonario, gente que todavía suda, se rompe las manos, se juega la vida y el pan de su familia sin hacerle mal a nadie”.

Parejita, ídolo rojo de todos los tiempos es consciente de que “al Medellín le faltado respaldo empresarial, estructura, inversiones sólidas y dinero para superar las crisis económicas que han atentado contra su estabilidad”.

Hoy espera que los nuevos propietarios “le impriman el manejo de empresa que necesita desde hace décadas”, pero recalca que él siempre verá a los hinchas como “únicos dueños del DIM”.

“Este año el DIM conseguirá dos estrellas”: Sergio Fajardo

Sergio Fajardo, gobernador de Antioquia, le ve futuro al Independiente Medellín y cree que tendrá un gran año.

Sergio Fajardo, gobernador de Antioquia, le ve futuro al Independiente Medellín y cree que tendrá un gran año.

Sergio Fajardo Valderrama, gobernador de Antioquia, le ve futuro al conjunto rojo con la nueva administración, pero resalta que sólo comprará una acción del Independiente Medellín cuando sepa quiénes son los verdaderos dueños de la institución, que en noviembre de este año cumplirá su primer centenario de existencia.

Admite que cuando va a jugar el DIM siente cosquillas en el estómago, reconoce que cuando gana saca pecho y con hidalguía acepta que una derrota del club de sus amores significa comenzar mal la semana y ponerse de mal humor por la piedra que le da.

Por todos los inconvenientes administrativos decidió dejar de seguir al club en el 2012, sólo lo hacía por la televisión, aunque también se alcanzó a ilusionar con la sexta estrella y con la capacidad que mostró el técnico Hernán Darío Gómez.

Niega que haya invertido en la institución y que haga parte del Equipo del Pueblo S.A. (agrupación que compró el 62 por ciento de la institución). Sin embargo, es optimista con el cambio que llegó y lo tiene tan motivado la nómina que conformaron que se atrevió a pronosticar que “en sus 100 años Medallo terminará con siete estrellas en su escudo” en la Liga Postobón.

 

¿Por qué la pasión roja?

“La verdad no es ficción, desde que me conozco soy hincha del Medellín, es decir desde que tengo uso de razón. Mi papá y mis tíos eran seguidores rojos”. 

¿Cómo fue su primera vez viendo al Medellín en el estadio?

“Fui con mi padre a ver un juego de pretemporada ante Peñarol de Uruguay. Recuerdo que el tablero estaba en sur y yo escasamente tenía cinco años de edad”.

¿Cuáles jugadores lo impresionaron en sus comienzos?

“El que más recuerdo es a Osmar Orestes Corbatta. Por él escribí un cuento que se llama Niño Orestes. Lo ví jugar con los grandes de la época como José Vicente Grecco. Otro que no se me olvida es ese gran volante Mario Agudelo, elegante para jugar”.

¿Cómo seguía al DIM de chico?

“Mi pasión alcanzó para coleccionar en mi cuarto todos los equipos de Colombia, salían en la Revista Vea Deportes, especialmente al DIM. Al rojo también lo seguía por la radio, ya que mi padre lo prendía cuando se afeitaba en la mañana y ahí aprendí a sintonizar las emisoras que hablaban de fútbol y transmitían los partidos del DIM”. 

¿Cuándo fue de su cuenta al estadio?

“Como mi padre iba de vez en cuando, le pedía a mis tíos que me llevaran y luego fui con mis primos cuando éramos grandes”. 

¿Dónde se ubica en el Atanasio?

“Hoy tengo 56 años y aún me siento en el mismo lugar donde lo hice con mi padre de niño, es un sitio sagrado. Voy a preferencia baja y siempre lo hago de camiseta o camisa blanca. Ni de Alcalde ni ahora como Gobernador voy al palco especial, me gusta abajo con los demás hinchas”. 

¿Qué siente viendo al Medellín?

“La misma emoción de niño. Cada partido me parece la primera vez que veo al DIM, aunque nunca lo he dejado de seguir”. 

¿Cómo se prepara para un partido?

“Mi rutina ha sido seleccionar la ropa de la suerte liderada por un suéter, no necesariamente una camiseta del Medellín, me gusta más ir de blanco y un jean azul. Leo antes en la prensa y el internet las nóminas y novedades para no llegar desarmado al estadio. También tenía como cábala fumar, cuando se podía, dos cigarrillos en el primer tiempo y dos en el segundo.

Cuando viví en Bogotá cada que se presentó el rojo lo vi con mis hijos Alejandro y Mariana”. 

¿Sufrió mucho con la falta de títulos?

“Mi mejor amigo, ya muerto, era enfermo del Nacional. Me molestó hasta que empezamos a ganar; por fortuna los fieles del DIM somos muy recursivos, porque cuando se la montan a uno por 45 años desarrolla una personalidad especial para enfrentar el mundo”. 

¿Qué siente cuando pierde o gana el equipo?

“Siempre que pierde el DIM quedo aburrido y cuando gana paso una semana alegre. La derrota del club me genera cierta berraquera y me pone a hablar impotente en la casa; el malestar es bastante”. 

¿Va regularmente al estadio?

“Hace rato no lo hago, pero igual sigo el equipo por los medios de comunicación. Cuando estaba de Alcalde sólo iba a los clásicos y me iba con camisa blanca y me sentaba en el mismo lugar de niño al lado de los hinchas de Nacional y nunca recibí insulto alguno o una descortesía de un seguidor verdolaga”. 

¿Cómo se informa?

“Averiguo los resultados, programación y nóminas. Ahora es muy fácil, lo bravo fue cuando me tocó el doctorado en 1980 en Estados Unidos, me tocaba encerrarme a buscar en un radio el resultado. Me llegaba la prensa de El Colombiano los lunes una semana después y así era muy duro. Y una llamada salía muy costosa”. 

¿Una anécdota especial?

“Soñé muchas veces que era el arquero del Medellín y sacaba todas las pelotas que me lanzaban. Eso fue hasta los 40 años, la edad productiva de los porteros, después curiosamente no volví a soñar con el DIM. En los sueños cumplí mi vida útil de deportista como cancerbero del rojo”. 

¿El título del 2002 qué?

“Celebré con tranquilidad, elegancia y sin grosería, porque la calidad no se tiene que estar pregonando, ya que de una se nota”. 

¿Título del 2004 en el clásico?

“Estaba de Alcalde y mi secretario de gobierno era Alonso Salazar hincha de Nacional. Lastimosamente mi gran preocupación era la seguridad en la ciudad y no la nueva final del Medallo. Fue una semana interesante, logramos que los hinchas de ambos elencos se dieran la mano y sacamos adelante el juego, mientras que en el país esperaban que nos matáramos por un clásico más. Demostramos que somos gente decente, fui al clásico de camisa blanca y me tocó sancionar a los rexixtentex porque prendieron pólvora sin permiso en el primer juego, mientras los seguidores de Nacional me reprochaban por un supuesto permiso que nunca dí.                                                                     Los rojos dijeron que por culpa mía iba a perder el DIM, porque no los dejaba sacar los trapos y al final se dio la cuarta estrella, me fui para la casa tranquilo y feliz por el título y la calma de la ciudad”.

¿El año pasado lo afectó la derrota en la final?

“En el 2012 me hice a un lado y sólo seguí al equipo por televisión, pero sé que dio más de sus capacidades y el técnico Hernán logró dar demasiado con poco; en la final DIM mereció llevarse la estrella, me alcancé a ilusionar.                                                                                                                            A mis amigos primero les decía jugamos como nunca y perdimos como siempre, pero en el 2012 les dije jugamos a nada y ganamos como nunca. Nos faltó ser campeones”. 

¿Qué espera del actual Medellín?

“Le doy una noticia para publicar: este año Medellín será campeón en el primer y segundo semestre para terminar el 2012 con siete estrellas. Ya las vi alumbrar”. 

¿Cuáles requisitos se necesitan para ser hincha del DIM?

“Tener sentimiento, personalidad, aguante, perseverancia, serenidad y paciencia. Hay que ser capaces de ver ganar a otros.                                                                                                                             Ser hincha del DIM es un sentimiento, eso no lo regalan, ni es pensado, se lleva por dentro, hay que tener algo por allá en el interior que lo convierte a uno cuando ve al rojo jugar. Yo veo al Medellín y digo este es el mio”.

¿El centenario qué significa para usted?

“Es algo bonito, único y maravilloso ser Gobernador y ver al DIM festejando su centenario. Sin embargo todo se arregla es en la cancha y el reto del Medellín es ganarse mínimo una estrella para celebrar los 100 años”.

¿Cuáles jugadores lo marcaron en el DIM?

Corbatta, Mario Agudelo, Herman Cuca Aceros, Héctor Chichí Molina, Uriel Cadavid (quien tenía una gran pegada con la zurda), Canocho Echeverri, el arquero gordo Oswaldo Ayala, la Rata Gallego, Ponciano Castro, el mejor puntero izquierdo del rojo. Oscar Pareja, Pelusa Pérez, Eduardo Malásquez, Cholo Sotil, José Pekerman, un gran hincha del club; y Jackson Martínez, quien será un gran goleador en un equipo grande de Europa, y Amaranto Perea”.

¿Con qué más lo marcó Medallo?

“El DIM me hizo feliz cuando vivía en Bogotá y un periodista me llevó al camerino del equipo en un partido ante Millonarios y logré que el Pibe Valderrama, en 1992, ingresara con mi hijo hasta la mitad de la cancha en El Campín. De niño no pude entrar al camerino, pero mi hijo lo logró y ese recuerdo me pone a llorar porque era increíble ver a mi pequeño de la mano del Pibe haciendo lo que yo nunca pude, salir con todo el equipo a la mitad de la cancha. De verdad que se me salían las lágrimas”.

¿Un sueño personal con el rojo?

“Si yo hubiera tenido plata en la vida hubiera comprado al Medellín, ese es mi gran sueño. Espero que llegue el día en que pueda decir voy a comprar una acción del Medellín. Eso será cuando sepa a quién le estoy comprando, quién me la está vendiendo y quién es el dueño del Medellín, porque aún no he podido saber de quién es el equipo”.

¿Le ve futuro al DIM?

“Usted está hablando con un hincha del Medellín y le veo futuro en todos los sentidos; será un gran año”.

¿Una tristeza muy roja?

¿No me gusta ir a ver fútbol a la casa de los amigos; solamente una vez y me fue muy mal. Fue en 1993 cuando DIM quedó campeón por siete minutos. Gocé parejo y todo era felicidad hasta que llegó ese gol del Junior. Ese fue el dolor más grande que me ha producido el DIM; pues mis amigos verdes me molestaron durante mucho tiempo”.