La paz y el fútbol deben prevalecer en el clásico 275

John Viáfara y Macnelly Torres invitan a que el clásico 275 se viva en paz dentro y fuera de la cancha.

John Viáfara y Macnelly Torres invitan a que el clásico 275 se viva en paz dentro y fuera de la cancha.

Hablando con Luis Octavio Ormeño Gómez el arquero del Deportivo Independiente Medellín durante dos décadas (entre 1970 y 1990) y hoy entrenador de arqueros del club, admitía que lo único que lo pone triste en el fútbol es la violencia, esa que ha alejado demasiada gente del estadio Atanasio Girardot y que ha impedido que a un clásico vayan 44.000 personas como era la costumbre.

Hernán Bolillo Gómez, técnico del DIM, también se sueña viendo a una afición roja y verde respetándose como lo hacía en los ochenta, compartiendo un pollo en las tribunas del escenario, admitiendo la derrota y celebrando el triunfo sin necesidad de ofender al perdedor.

Juan Carlos Osorio, técnico, anhela la victoria este sábado con Nacional, pero respeta al rival, resalta sus bondades y la capacidad del estratega contrario y es un convencido de que si el encuentro se vive en paz los ganadores seremos todos los antioqueños.

Porque el encuentro 275 entre rojos y verdes, que para mayor goce y tranquilidad debería jugarse un día en la tarde y no en las noches como se está empeñando la Dimayor omitiendo los riesgos que el horario produce, debe ser una fiesta modelo en la que todo se valga menos el irrespeto contra los demás y la agresión del ganador o el perdedor.

Macnelly Torres, quien anda en uno de sus mejores momentos con el onceno verdolaga, tiene experiencias de clásico en la Costa con Junior y en Chile con Colo Colo, también es de los que piensa que lo mejor de un partido entre compañeros de plaza es dedicarse al buen fútbol y a marcar diferencia es en la cancha y no con actuaciones lamentables en las gradas, fuera del estadio o en los barrios de la ciudad.

Todos tienen derecho a celebrar y al duelo de la derrota, más no a atacar a otro que también goza cuando el equipo de sus amores hace un gol o sufre al verlo caer deportivamente. Lo ideal es la sana convivencia, más entre amante del deporte.

Seguramente la exigencia de documento y boleta en mano antes del primer anillo de seguridad, la ley seca que se decretó y los casi 2.000 policías garantizarán la seguridad en el encuentro 275 entre los dos equipos tradicionales de Antioquia que la última vez terminaron 1-1 (6 de diciembre de 2012). Sin embargo, también es válido que los espectadores sean conscientes de que la vida merece respeto y no termina por perder o ganar un partido de fútbol.

Los jugadores se comprometieron a no generar violencia con sus actuaciones en la cancha, ustedes señores aficionados, también prometan apostarle, el sábado a las 7:45 p.m. por la novena fecha de la Liga Postobón-I, a la paz y a sacar de taquito la violencia de los estadios para que las familias vuelvan y este deporte sea otra vez sinónimo de vida y no sinónimo de muerte.

Historial de los clásicos

PJ: 274

Triunfos verdes:111

Triunfos rojos: 77

Empates: 86.

Goles verdes: 364

Goles rojos: 315

 

 

El clásico paisa afecta la economía de los comerciantes del estadio

Los vendedores aseguran que cuando hay clásico un domingo las ventas disminuyen un 90%

Los vendedores aseguran que cuando hay clásico un domingo las ventas disminuyen un 90%

Hace 10 años la palabra clásico para los comerciantes de la Unidad  Deportiva Atanasio Girardot era sinónimo de fiesta y muchos ingresos.

Hoy ocurre todo lo contrario, ya que cuando juegan Nacional y Medellín las ventas disminuyen y hasta su integridad corre riesgos, debido a las numerosas medidas de seguridad y a los distintos inconvenientes que se presentan entre las hinchadas.

En vez de alegrarse, porque el fútbol vuelve a la capital paisa un día domingo, casi dos años? después, Luis Aníbal Rúa anda preocupado por la presentación de verdes y rojos del 23 de septiembre en el máximo escenario de los paisas.

Él admite que “era lo mejor que nos podía pasar hace una década, pero actualmente genera más ingresos y mayor tranquilidad un encuentro entre Nacional y Quindío que un duelo entre los equipos tradicionales del departamento”.

Según este pequeño comerciante de camisetas, hace 15 años, en los alrededores del Atanasio el día del clásico “las ventas bajan 90 por ciento gracias a que la gente con capacidad adquisitiva se aleja por las medidas y temor a enfrentamientos entre barras”.

Algo similar piensa Nelson Cardona, quien vive hace 17 años de la venta de frutas y jugos en uno de los locales ubicados en la Unidad Deportiva. Para él los clásicos deben jugarse “los sábados en la noche” para que los comerciantes no se afecten social, laboral y económicamente.

Le preocupa que “debido a que nos cerrarán temprano la ciclovía y las familias se alejarán del sector por el partido, los ingresos bajarán un 70 por ciento y nos tendremos que ir temprano a la casa a esperar otra oportunidad para cuadrar la semana”.

Ni sabiendo que 1.400 policías estarán al tanto de la seguridad del encuentro correspondiente a la novena fecha de la Liga Postobón-II le genera tranquilidad a Dorian Galarzo.

Con algo de impotencia reconoce que para “no regresar con las manos vacías a la casa, donde me esperan con el sustento diario mis dos nietos y la esposa”, le tocará madrugar este domingo a vender sus dulces y helados a la ciclovía, porque “apenas empiece el clásico lo más seguro es que se venda poco y guardemos temprano para evitar molestias”.