Un aplauso para el día sin carro

En mi casa aceptaremos la invitación del Día sin carro porque creemos que hacemos una contribución al medio ambiente de la ciudad. Por eso, unos se movilizarán en transporte público y como yo vivo cerca del cole, iré en bicicleta.

Me gustó el lema de la campaña del Día sin carro: Respiremos… Vivamos el Planeta, porque nosotros los jóvenes estamos llamados a tener una conciencia ecológica, pues a muchos de los adultos no les interesan estas convocatorias.

Para los que no sabían de donde surgió esta iniciativa, mi tío David, que casi todo lo sabe, me comentó que el Día sin carro, con carácter obligatorio, se institucionalizó por Acuerdo del Concejo de Medellín No. 21 de 2008.

Desde ese año, el Área Metropolitana, la Alcaldía de Medellín y los municipios del Valle de Aburrá celebran el Día de la Tierra con el Día sin carro.

Es cierto que algunas personas se perjudican y que muy seguramente las ventas en los almacenes se merman, pero yo creo que un solo día al año y conocido con anticipación, hace que todos nos preparemos y no sintamos mucho la incomodidad de no poder utilizar el vehículo particular.

Recuerden que el horario de no uso del carro mañana es entre las 7:00 de la mañana y 6:00 de la tarde.

Les dejo un mensajito final: independientemente del Día sin carro, otra forma de querer el planeta es sembrar árboles, demorarnos menos en la ducha o usar focos ahorradores de energía.

No es más, muchas gracias por los mensajes de esta semana.

Atención en el corredor de la Ana Díaz

En Simón Bolívar, más exactamente en el corredor ecológico de la quebrada Ana Díaz y la unidad deportiva del barrio Cristóbal, a pesar de la inversión que la administración municipal ha realizado en infraestructura, la inseguridad y la venta y el consumo de drogas no dan espera. La Policía no hace mucha presencia. Mi pregunta es: ¿qué sentido tiene una inversión como la que realizó la Alcaldía en este sector si no va a garantizar la seguridad suficiente para que los vecinos, en especial los niños, puedan disfrutar seguramente del espacio público?”

Al lector autor de este mensaje, le agradezco tenerme en cuenta para hacer ver este problema de uno de los barrios más tradicionales de la ciudad. Simón Bolívar, según me cuenta mi tío David, tiene una historia especial y fue un proyecto de urbanización que inició su construcción en 1960, en el occidente de Medellín. Dice mi tío que los terrenos fueron de la señora Ana Díaz, nombre que lleva la quebrada que cruza el barrio.

Sobre la denuncia del lector, el mayor Andrés Segura, comandante de la Policía de Laureles, les pide más disciplina a los vecinos.

En primer lugar, para no sacar las basuras a destiempo ni tirarlas a la orilla de la quebrada, a donde llegan los habitantes de calle a buscar algo para reciclar. Además pidió no darles limosna a estas personas, algunas de las cuales consumen estupefacientes.

Frente a los jóvenes que consumen drogas, muchos de los cuales son residentes en el sector, hizo un llamado a las familias para que miren en su interior y estén pendientes de su pariente que sufre este tipo de enfermedad.

La Policía, dijo el oficial Segura, siempre está dispuesta a dar su apoyo en la tranquilidad del barrio.

Un llamado de los residentes de San Juan

La lectora Carmen Vásquez Posada me escribió. Me cuenta que reside en la calle San Juan, arribita de la carrera 65, un sector que describe como muy transitado.

Pero aquí empieza su queja. “Desafortunadamente esta acera que es transitada por tanta gente es un basurero y sanitario público, con poca luz y ninguna vigilancia, donde abundan los robos y el parador de buses está dañado. Además, los pillos se esconden detrás de este aviso publicitario que tiene el parador”, dice.

Por eso les pide a los almacenes grandes del sector ayudar más en la vigilancia y el buen aseo y la presentación de la zona.

Añade Carmen que la droga se consume constantemente, en especial marihuana.

“Además es una zona de alto peligro en las noches para quienes vivimos acá. Todos los vecinos nos hemos quejado pero nadie hace nada”.

A Carmen, gracias por el mensaje y el llamado es para diversas entidades a que aporten soluciones.

Mínimo dos instituciones tienen qué ver con la queja de la lectora: la Policía y Empresas Varias de Medellín y el comercio grande, pero incluso otras dependencias del Municipio.

Como es múltiple la atención, a la lectora y a los vecinos les comento que fue difícil obtener una respuesta en concreto de las autoridades, pero por supuesto que escribí estas líneas para que su problemática sea conocida y atendida por quienes corresponden.

El controvertido tema de los piques

“Hola Malala. Las transversales y otras vías en El Poblado son utilizadas por los motociclistas que hacen ‘piques’ con un ruido ensordecedor que nos tiene agobiados a los habitantes de la comuna 14, que pagamos los impuestos más altos de la ciudad y las autoridades no parecen encontrar solución a las numerosas quejas… Todos ellos deben ser sancionados por el abuso a la tranquilidad, la paz y a la salud mental”.

A esta lectora le informo que en esta columna no me he referido al tema, pero los amigos periodistas del Área Metro de EL COLOMBIANO sí y han sido testigos de los llamados “piques” en Las Palmas. Aquí han hablado todos los protagonistas.

Las autoridades de Tránsito y de Policía han realizado operativos y han efectuado decomisos e insisten en que mantendrán esta decisión de no permitir esas prácticas en las calles de la ciudad y en vías cercanas a Medellín. Los motociclistas piden que les construyan escenarios para ellos hacer sus carreras tranquilos.

Es cierto que la bulla es alta, pero no debemos señalar a todos los motociclistas, puesto que yo también me movilizo en moto con mi tío David en los recorridos por la ciudad y respetamos todas las normas. También estoy de acuerdo con que es hora de que los deportes a motor cuenten con escenarios.

Eso sí, como en todo, hay quienes no tienen espíritu de deportistas y solo les interesa correr por las vías como locos. Ellos deben respetar el sueño de las personas.

Itagüí reclama espacio para los peatones

Hace días recibí esta queja de una lectora de Itagüí.

“El siguiente relato es una realidad, no es cuento, mucho menos una historia ficticia”. Dice que si bien el barrio Las Mercedes, calle 46a con carrera 49, se caracterizó por la tranquilidad, ahora se ha perdido por la cantidad de establecimientos de repuestos, lubricantes, accesorios, chapas, cremalleras y hasta charcuterías. Dice que, permanentemente y por la modalidad de almacenes, la calle 46a está llena de vehículos. Que hay gente que madruga y deja cerrado el vehículo, se va y regresa por la tarde. Ante este situación, la Administración de Itagüí respondió que “la Secretaria de Transporte y Tránsito, en coordinación con Espacio Público, han tomado atenta nota de la inquietud. (…) Tanto Las Mercedes como los demás sectores del municipio se intervendrán cada vez que se presente este tipo de anomalías”.

Agregó que “se viene trabajando en el ordenamiento del espacio público y las vías, teniendo como prioridad los peatones para ofrecerles todas las condiciones de tranquilidad”.

Anímese a conocer los Parques Biblioteca

Si algo me ha parecido bonito de Medellín en los últimos años es la transformación que se ha logrado en varios barrios con la construcción de los Parques Biblioteca.

Estoy de acuerdo con los que dicen que parte de los logros sociales son posibles verlos en estos espacios tan bonitos, pero sobre todo, tan importantes para la generación de conocimiento.

No es sino observar el Parque Biblioteca España, en Santo Domingo Savio, semejando unas enormes rocas y palpar con los niños guías cómo un sector logra un cambio tan significativo, apoyado además por la operación del metrocable.

O qué tal el Parque Biblioteca de Belén que es un lugar mágico, donde se puede apreciar el arte japonés, por cuanto lo diseñó el arquitecto Hiroshi Naito. Además es un espacio tranquilo, con una fuente de agua central.

Ni qué decir del Parque Biblioteca de San Javier, un lugar abierto al arte, a la música y al disfrute de un buen libro.

Otros lugares especiales son los Parques Biblioteca de La Ladera y La Quintana y los que ya están construidos en San Cristóbal y San Antonio de Prado.

Anímese a conocer estos lugares. Puede empezar por un recorrido virtual en la página de internet de la Red de Bibliotecas de Medellín Área Metropolitana (www.reddebibliotecas.org.co)

Esta página es la puerta de acceso al conocimiento, con una posibilidad grande de interactividad.

Árboles de la 85 están que se caen

Me escribe Juan Carlos Rivera para contarme que en el barrio La Floresta, occidente de Medellín, en la carrera 85 con la calle 49D, varios árboles  amenazan con caer sobre la vía y en varias casas.

Agrega que se necesita un trabajo de poda antes de que se presente algún accidente.

El mes pasado, ya otro amigo lector, Juan Carlos Dueñas, me había preguntado sobre un tema similar, pero su preocupación era porque los árboles estaban dañando el andén del edificio donde vive.

Eso fue a mediados de marzo. En esa fecha, coincidencialmente, mi abuelita Emilia me preguntó que una de las ramas del árbol que está en frente de su casa, ya se le entraba por la ventana.

En esa ocasión como en esta debo recordarles a los amigos que me escriben que, en primer lugar, nuestro compromiso debe ser con el medio ambiente y con el cuidado de los arbolitos que tanta frescura nos dan.

Pero si hay riesgo de accidente, también debo recordar que Empresas Varias se encarga de prestar el servicio de poda de árboles y lo hace en convenio con el Municipio de Medellín.

La entidad corta el césped de las vías y las áreas públicas. Para esas labores hay 126 empleados. La línea de atención a la que la comunidad se puede comunicar es la 470 50 00, para que les cuenten a los funcionarios de Empresas Varias sobre la zona que se necesita que se intervenga. Los horarios son de lunes a jueves de 7:00 a.m. a 5:00 p.m. y viernes hasta las 4:30 p.m.

Comerciantes ocupan las aceras en Bello

Qué tal si nos damos una pasadita por las calles peatonales y las aceras de Bello, saturadas de negocios. No hay por dónde caminar, se nota una permisividad de las autoridades, que parece que no existieran. De igual manera no hay autoridad que haga respetar las normas de urbanismo: los constructores se toman las aceras, los hilos de un proyecto peatonal en la calle 50 se apropian hasta de dos metros”.

Gracias a este lector de Bello, municipio desde el cual anteriormente ya me habían hablado de otros temas.

El secretario de Gobierno de la ciudad, Alexánder Osorio, expuso que Bello no se sustrae de una compleja realidad nacional en la que las personas de menores recursos buscan su sustento por medio de las ventas informales.

También me contó que los controles son permanentes tanto de los vendedores ambulantes como de los estacionarios, porque no están permitidos en la localidad.

El parque, la calle 50 y la estación Bello son las zonas donde los comerciantes prefieren ubicarse. Explicó el señor Osorio que sólo hay una zona permitida y es un callejón cercano al parque, debido a un derecho adquirido por los vendedores, que están censados. Dijo que en próximos meses se buscará su reubicación en la antigua sede del teatro Rosalía.

Este tema de ocupación del espacio público ya lo he tocado en Medellín y en Envigado. Desde Itagüí también me llegaron quejas.

Queja por las ventas ambulantes

“Querida Malala, ¿en dónde se encontrarán los funcionarios de Espacio Público de Envigado? Creo que es más fácil sacar licencia para vender todo tipo de productos en los andenes (ya colocan barra en las aceras de la calle 39 B sur) que en locales. Hasta los restaurantes cierran el espacio para su propio uso. Gracias”.

Este mensaje se lo hice conocer al alcalde, Héctor Londoño, y también a la Inspección de Espacio Público.

En su respuesta, el Alcalde señaló: “Con las ventas ambulantes se están haciendo los controles respectivos. En la actualidad los permisos están congelados”. Agregó: “El objetivo es reducirlas al máximo, dándoles otras alternativas de empleo a estos envigadeños”.

Con mi tío David hemos circulado por el municipio de Envigado varias veces y aunque encontramos orden en algunos sectores, sí ocurre que algunos dueños de establecimientos se aprovechen muchas veces de la noche para ocupar el espacio público, cuando, por el horario, no hay mucho control.

Hablando con comerciantes, ellos dicen que tienen derecho a trabajar y a atender a la gran cantidad de clientes que los visita. Lo que les dije es que así como hay derechos, también hay obligaciones, una de ellas el respeto al espacio de todos.

Gracias a los lectores por compartirme sus inquietudes y gracias a la Administración de Envigado por su respuesta.

Ese gato sí que está hermoso

Emocionada con la presencia del maestro Fernando Botero en la ciudad me fui muy animada a conocer su obra El Gato en San Cristóbal y el nuevo Parque Biblioteca.

Valió la pena no solo por el valor artístico de la escultura sino también por el entorno cultural que tendrán los habitantes del corregimiento.

Pero yo creo que será orgullo de San Cristóbal, de los medellinenses y de los visitantes porque todo en el lugar quedó muy chévere.

Les cuento un poquito de El Gato. Pesa 1.050 kilogramos y es una escultura monumental que llegó al corregimiento desde Italia, no sin antes viajar en barco y en camión. El maestro Botero la entregó el pasado lunes en un acto muy emotivo, en el que la comunidad le agradeció la donación.

Se mostró motivado porque hubieran escogido su nombre para el Parque Biblioteca y por eso agradeció el detalle con El Gato.

Y les quiero recordar esta anécdota, que el propio Maestro contó a este diario sobre el nombre del Parque Biblioteca:  “a mí me llamaron hace como año y medio, que tenían ese proyecto, a preguntarme que si yo permitía (obviamente), que se llamara Fernando Botero y yo les dije, más que feliz, siento un gran honor. Y bueno, apenas vi que estaba terminada, me precipité a ver la biblioteca, allá me recibió la directora, me mostró todas las salas, lo salones, cuando vi ese lugar tan maravilloso, que no me lo esperaba, desde ese momento le dije, me gusta tanto esto, que les quiero regalar una escultura monumental”.