Tapas y medidores robados

Mi amigo Juan Carlos está igual de preocupado que yo por el robo de tapas y de contadores de acueducto que se viene presentando desde hace algún tiempo en la ciudad y que por lo general suceden de noche.

Y es que yo no me imagino que vaya caminando bien tranquila para el colegio y ¡plof! caiga a uno de esos huecos y pase por semejante vergüenza delante de mis amigos.

Por eso estuve preguntando en EPM y me contaron que las tapas que están en el piso son hechas de hierro y por eso pueden ser reutilizadas. También me dijeron que los medidores de agua se los llevan para venderlos a otros municipios que están por fuera del Valle del Aburrá.

Como soy tan curiosa le pregunté a Santiago Ochoa, subgerente de Operación y Mantenimiento de EPM, qué se puede hacer, porque me parece muy injusto que uno tenga que volver a comprar lo que otros se llevan.

Santiago me explicó que están investigando bien para dar con un material que sea económico y que no pueda ser reutilizable y así evitar que se sigan llevando las tapas. Y qué bueno porque si seguimos así nos vamos a arruinar.

Una ciudad que huela a limpio

Es cierto, la ciudad está contaminada. Uno lo nota cuando la mira desde lejos. Hay una niebla marrón que la cubre todo el tiempo y suena como si tuviera hambre, un rugido armado por la infinidad de sonidos que hay en la calle. Pero en medio de todo es una ciudad afortunada.

Creo que es una bendición que haya árboles, zonas verdes, quebradas… Este fin de semana me fui de caminata y no tuve que ir muy lejos para explorar lo que considero una verdadera selva. Estuve en el nacimiento del río Medellín y casi no creía lo que veían mis ojos. Agua cristalina y monte enmarañado. Quién podría adivinar que pocos kilómetros más adelante, ese bello riachuelo se transforma en un río triste y sin vida. Ver la naturaleza en su estado puro hizo que se avivaran mis ganas de cuidar hasta los insectos del jardín de mi casa.

A mí me gustaría que todo el mundo tuviera esta misión, pero hay tanta gente indiferente, sobre todo la gente grande que ensucia el agua, tira basura a la calle o corta los árboles.

Yo vivo muy pendiente. Hasta mi mamá ya se ganó un regaño mío porque la vi arrojando aceite por la cañería. ¿No es el colmo? Por lo menos le sirvió para seguir haciendo las cosas bien y darme buen ejemplo. Yo creo que entre todos se puede convertir la ciudad en un lugar que huela a limpio. ¿Me ayudan?

Las misiones de la próxima semana

Bueno, ha terminado una semana de caminar por la ciudad conociendo los problemas que ustedes me han contado. Pero mi tarea está lejos de terminar. Creo que a la ciudad le hacen falta muchos ojos atentos que noten lo malo y se asombren con lo bueno.

Para esta semana hay nuevas misiones que me han sugerido mis amigos. Como siempre, me gustaría que ustedes me ayudaran a definir la prioridad. Ayúdenme con sus votos. ¿Ven la pregunta en la columna derecha de este blog? Pues solo tienen que elegir la opción que más les guste y a medida que se vayan acumulando los votos, yo iré asistiendo a los diferentes barrios a los que me invitan.

Esto fue lo que me escribieron mis amigos:

1. En el barrio Los Colores, hay escombros en la quebrada La Iguaná.
Claudia María Torres describió con detalle este problema que a la larga puede convertirse en un mal mayor. Ya sabemos lo que pasa cuando las basuras represan las aguas de las quebradas. Han ocurrido tragedias que no quisiera recordar.

Buena noches Malala. En el barrio LOS COLORES, que limita con la quebrada La Iguaná, existe un botadero de escombros hace muchos años, esto genera gran perjuicio; queda detrás de los patios del Tránsito sobre la rivera de la quebrada, está encerrado en esa horrible tela verde que usan en las construcciones y si tu te pegas la pasadita (crr 75 entre calle 53 y 54) podrás ver la pocilga en que se ha tansformado esa cuadra por cuenta de las personas que arrojan los escombros en ese sitio. Preguntas: ¿Por qué un botadero de escombros junto a una quebrada? ¿Quién dice que no botan parte de lo que allí se arroja a la misma quebrada? ¿Por qué los señores que se dedican a ese oficio con sus moto-camioncito generan tanto transtorno a la estética de esa cuadra? ¿Cómo se van a valorizar nuestos apartamentos con semejantes vecindades?

Mil gracias si te interesas en el asunto. ¡Un abrazo!

2. Robos de tapas de acueducto y alcantarillado:
Mi amigo Luis Carlos está indignado pero creo que no es el único. Este problema afecta a muchos barrios en muchas zonas de Medellín. Es un peligro. ¿Se imaginan que uno vaya bien tranquilo montando en patines cuando de pronto, ¡plof! se cae a una alcantarilla?

Luis Carlos me dijo esto:

¿Cuándo podrán acabar con la mafia del robo de tapas y contadores del acueducto? Nótese que en la noche anterior al paso de la recoleccion de basuras es que ocurren la mayoría de robos.

3. Denuncian inseguridad en Cercanías del Tecnológico de Antioquia
Es el colmo que un sector donde hay hospitales, universidades y urbanizaciones inspire tanto temor. Yo he caminado por ese sector y es muy bonito pero a veces es tan solitario que los ladrones aprovechan para hacer de las suyas. Desde el Tecnológico de Antioquia recibí la siguiente denuncia:

Nos gustaría saber qué se puede hacer para que ofrezcan seguridad a los estudiantes, especialmente en horario de la noche. Se han escuchado casos de estudiantes violadas, robo de motos, carros, bolsos, incluso hubo un caso de una chica que la iban a montar a un carro dos hombres y logró volarse. Necesitamos solución urgente de ello. Esperamos tener una colaboración para que este problema sea erradicado y disminuir el peligro que corremos en la situación actual que afecta a toda la comunidad. Incluso en el mismo paradero de buses. Otra es que pase más transporte público, las busetas del metro 306 pasarán por el Tecnológico y facilitarán el desplazamiento de los estudiantes durante todo el día, hasta las 10 p.m.
Esperamos que con ayuda podamos dar solución a esta situación tan preocupante.

4. Tráfico de drogas en Belén San Bernardo
El tema es espinoso pero a mí no me ataca el miedo. Si denuncian algo tan malo como el tráfico de drogas en un barrio pues allí también estaré. Preguntando a la policía y a las autoridades cómo arreglarán el problema. La persona que me escribió sobre este tema, padece la situación todos los días. Esto fue lo que me dijo:

Crecí y viví en Belén hasta el año 2000. Lo que quiero que sepas es que es agobiante y preocupante la cantidad de vendedores de vicio en el barrio, especialmente en la calle 26 con carrera 75, Belén San Bernardo. Cómo se han apoderado de todo y cómo hasta miran feo y contestan de manera amenazante cuando se les pide que por favor no se paren al frente de las casas a vender y/o consumir drogas.

La policía va y pone a policías bachilleres a dos cuadras de distancia sin hacer nada y sabiendo que están vendiendo y haciendo de las suyas los vendedores de vicio. Hasta cuándo hay que soportar que gente, que la mayoria no son del barrio, irrespeten a los habitantes y no dejen ni siquiera dormir en las noches con sus escandalos.

He tratado infructuosamente de hacer una denuncia a través del website de la policía, pero cada vez que lo intento me bloquea y no lo puedo hacer. Me preocupan mucho mi madre y hermanos, sobrinos y primos que viven en el sector; porque ni pueden venderse las propiedades, ya que quién compra algo en un sector con tanto vicio y malas fachas. AYUDANOS POR FAVOR A DENUNCIAR ESTO, pues se vive con miedo y hasta para salir a la esquina hay que pensarlo dos veces. Temo por la seguridad de mi madre y familiares. GRACIAS MALALA.

5. Quejas por el abandono ambiental en el barrio La Doctora de Sabaneta
Vivimos en una gran ciudad y me maravilla que esté rodeada de tanta naturaleza. Sin embargo, sectores que tienen reservas importantes a veces no son atendidos como debe ser. El caso que denuncia Gloria María Valencia es uno de ellos:

Te agradeceríamos inmensamente que visitaras el Barrio la Doctora en el Municipio de Sabaneta, especialmente la Loma del Taburete, después de la Universidad San Martín. La vía que conduce a varias unidades residenciales y a la reserva ecológica más importante del Municipio, es el más claro ejemplo de abandono por parte de la Administración. Aunque por ella transitan vehículos de servicio público y en los últimos años se ha vuelto una vía de alto tráfico, a nadie parece importarle su estado, especialmente el alto riesgo de accidentalidad que producen sus múltiples huecos, teniendo en cuenta que se trata de una loma. A esto se suma la imprudencia de aquellos que se parquean en la vía, ya suficientemente estrecha.
Realmente nos encantaría contar con tu visita, a ver si de pronto la alcaldesa se da cuenta que existimos.

 

 

 

 

 

 

 

 

Los operativos para el ruido

Me imagino que todavía se acuerdan de que esta semana no les pude dar la respuesta a mis amigos de Laureles que se quejan constantemente por el ruido que hacen, con sus megáfonos, los vendedores de frutas en ese sector.

Pues bien, como yo no me quedo con los brazos cruzados y ese siempre ha sido mi compromiso, por fin logré que en la Secretaría de Gobierno me contaran cómo son los controles para evitar que este tipo de situaciones se presenten.

En la Defensoría del Espacio Público, que ha manejado el tema, me contaron que programan recorridos y operativos para decomisar estos elementos utilizados en el perifoneo por las calles.

Las intervenciones, me dijeron mis amigos, se realizan en algunas ocasiones con el apoyo y la coordinación de los inspectores de Policía.
Lo más importante, es que los vecinos expongan sus quejas ante las autoridades para que se programen los controles pertinentes.

Espero que esto responda a las dudas de quienes me escribieron en mi blog. ¡Acuérdense! No nos quedemos callados ante las cosas que ocurren en la ciudad. Ni malas ni buenas.

Motos y carros invaden los andenes

Mi amigo Pipe me escribió superpreocupado diciéndome que todos los días los peatones exponen sus vidas porque las aceras están invadidas por los carros y las motos. Esto pasa sobre todo en la calle 77AB y por la calle 85B, en el barrio Bello Horizonte, por Robledo.

La señalización, me dice Pipe, también es precaria y el tráfico vehicular es alto, pues estas vías son las principales del barrio.

Como no me gusta quedarme con nada que me moleste, porque las reglas son claras y todos debemos respetarlas, pude averiguar lo siguiente para tranquilizar a Pipe y darle esperanza de que las cosas mejorarán:

En el Tránsito me dicen que son conscientes del riesgo que representa un vehículo mal estacionado y por eso no sólo realizan controles permanentes en diferentes sectores, sino que también están atentos a recibir las denuncias ciudadanas.

Según me informaron en la dependencia -que tengo que decir, ha sido muy atenta conmigo y me ha respondido siempre a tiempo-, todos los días sus agentes sancionan a aquellos conductores que estacionan sus vehículos en sitios prohibidos. Aunque ellos se enojan por las sanciones, de todas formas los guardas les advierten sobre lo importante que es que los conductores adopten una actitud más responsable en las vías, porque un vehículo mal estacionado puede generar accidentes y afectar la movilidad.

Y le digo a Pipe: me prometieron que visitarán la zona para hacer control

Talleres invaden los andenes

Casi me hace llorar mi amiga Natalia contándome su drama: en la zona donde vive, San Juan entre las carreras 79 y 80, el espacio es invadido por talleres que reparan los carros en las aceras y en la misma calle.

Ella y sus vecinos reclaman, pero no les paran bolas. Pues averigüé qué hace la autoridad para controlar estos comportamientos y de la Secretaría de Gobierno me respondieron que realizan actividades de control con un móvil equipado con 5 unidades. Tienen facultad para retener elementos como lujos de carro, cajas de herramientas y máquinas, entre otros. Los recorridos se hacen con frecuencia por esa y otras zonas donde se detecte el problema.

Pero con los carros, la responsabilidad es del Tránsito, que hace operativos en las zonas invadidas y, si toca, puede sancionar a los indisciplinados.

Me contaron que la invasión del espacio público se castiga con una multa que va de 1 a 5 salarios mínimos.

Le conté a Natalia y me prometió que va a denunciar su caso.

Vendedores ruidosos en la calle

Me aterra el ruido. No hay nada que me dé más mal genio que cuando uno está durmiendo tranquilo, lo despierte la gritería de uno de los señores que venden frutas en la calle. “Papaya, llévela baratica” ¡Puf! Me provoca decirles que no me interesa si la fruta está barata o cara sino que ¡quiero dormir!

FM, una amiga que me escribió a mi blog, me contó que a ella también le da mucha rabia esa situación, que se está volviendo común en las calles de Laureles.

“Malala, nadie controla el ruido de los vendedores que se vuelve insoportable, sobre todo, durante las horas del mediodía”, me dijo preocupada.

Como la vi tan angustiada me fui para el Área Metropolitana y para la Secretaría de Gobierno para que me dijeran qué acciones toman ellos para controlar el ruido. En el Área me respondieron que ellos no son los encargados de los controles y que los responsables son los municipios.

Me fui entonces para la Secretaria de Gobierno, pero no me pararon bolas… Llamé y llamé y escribí correos, pero nada que me contestaron. Pero yo no me quedo con los brazos cruzados, hoy seguiré intentando y espero tenerles una respuesta para mañana.

Atracos a estudiantes en Belén

Comencé la semana superpreocupada porque me contaron que a los alumnos del colegio Juan María Céspedes, de Belén, los viven atracando.

Me comentaron, quienes viven por ahí, que como el colegio está en el límite entre Laureles y Belén, la Policía de los dos barrios se vive chutando el problema. No sé ustedes que pensarán pero a mí me parece el colmo esa situación ¿Cómo que están atracando a niños como yo y la Policía no hace nada? Yo, curiosa como siempre, llamé a los comandantes de las dos estaciones para que me dieran una respuesta.

El mayor Andrés Segura, de Laureles, me explicó que la dirección del colegio, calle 32B #76A – 48 corresponde a Belén entonces no hace parte de su jurisdicción. El teniente Jesús Antonio Cabadías, comandante (e) de Belén, me confirmó que, efectivamente, su comando es el encargado de atender estos casos y me contó que para evitar los robos dispuso una patrulla que está atenta en el momento en que los estudiantes entran y salen de la institución. Me dijo que los ciudadanos pueden reportar cualquier situación sospechosa a su celular 311 246 77 52 ¡Buena esa!

Mis aventuras en bicicleta

No me gusta madrugar: se me pegan las cobijas, no escucho el despertador, siempre pido cinco minuticos más. Aunque soy muy de buenas, y pocas veces llego tarde al colegio.

Ustedes dirán que soy una niña perezosa, pero nada de eso; es más, hay un día de la semana que pasa todo lo contrario: me le adelanto al despertador, las cobijas se me despegan ellas solitas y estoy en la calle antes de que mamá pueda gritar “¡Malala, Malala, está listo el desayuno!”. Son los domingos y es porque me encanta la ciclovía. Unos días voy en patines, otros voy en bici y cuando salimos en familia vamos con los perros, Teo y Katara, un labrador chocolate y una sagaz criollita. Algún día se los muestro.

Ayer salí en bici porque me encontré con unas amiguitas del cole y pasamos súper. Yo no sé por qué no sale todo el mundo a la ciclovía, se ven cosas muy bonitas y se conoce la ciudad de norte a sur.

Yo aprovecho el recorrido para mirar lo que me gusta y lo que no. Lindos los árboles, los puestos de frutas, el sol. No me gusta ver basuras ni la inseguridad. ¿Saben qué? A mí también me gustaría que me cuenten lo bueno de nuestra ciudad.

Los enredos de las fotomultas

No dejo de escuchar quejas sobre las fotomultas. Que son un negocio, que se meten con la intimidad de la gente, que le quitan el trabajo a los azules, que son tramposas. Y yo no las veo tan malas. Una amiga muy viajera, que conoce un montón de ciudades, me contó que en todas partes hay cámaras que detectan las infracciones y que a la gente no le importa. Total, la idea es respetar las normas, que no existen para multar a la gente por bobadas, sino para proteger la vida de todos, de conductores y de peatones.

Lo que sí me pone los pelos de punta es que las cosas no estén claras. A uno de mis nuevos amigos le pasó algo que no me gustó ni poquito. Le llegaron tres fotomultas al mismo tiempo y dos ya estaban vencidas.

Él me escribía:

“Malala, pero si las tres multas fueron en el mismo sitio (Barrio Colombia), ¿por qué no me llegaron a tiempo? Así hubiera podido pagar y prevenir más mis infracciones”.

O sea que aceptaba que había cometido un error al conducir su vehículo, además quería pagar, pero como no sabía que lo habían multado, no pudo acogerse a los beneficios.

Yo me solidaricé con Fabio León y me fui a preguntar al Tránsito por qué pasan estas cosas en la ciudad.

¡Jum! Qué dirán de mí por allá, que los busco casi todos los días, pero a mí no me da pena preguntar. Yo creo que allá ya me deben estar cogiendo hasta cariño.
En fin que el subsecretario de Control, Carlos Gil, me explicó que una fotomulta puede detectarse hoy y el cobro llegar a los 20 días, pero que el plazo empieza a correr a partir del momento en que se recibe el documento.

Además, me dijo el señor Gil, el infractor puede apelar si no está de acuerdo con la sanción. Yo sé que todos esos trámites son engorrosos, pero se me ocurre una solución: que los ciudadanos respeten las normas cuando van en sus vehículos y así se evitan recibir las fotomultas y que el Tránsito mejore sus procedimientos para que se pueda pagar fácil y a tiempo.