Taxis y buses se parquean en plena 43A

Huácala. No sé ustedes qué pensarán, pero por lo menos a mí me molesta que cada vez que paso por la carrera 43A, en plena avenida El Poblado, encuentro un montón de taxis y de buses parqueados que obstaculizan la vía, la mayoría recogiendo pasajeros.

Aunque en toda esa avenida hay señales que prohiben parquear, los conductores como que se hacen los bobos y se quedan ahí formando el taco. Cuando he pasado por el sitio con mi tío David en la moto, nunca veo guardas poniéndoles el tatequieto a los imprudentes. Me molestó tanto ese tema que no me aguanté y me fui a ponerles la queja a los del Tránsito.

El subsecretario de Control, Carlos Marín, me dijo que en ese sitio realizan controles de manera permanente y que sancionan a los conductores que infringen la norma. Además, que los agentes hacen un estricto control al acopio de taxis que les prestan servicio a los visitantes de un centro comercial ubicado en el sector para que fluya la movilidad.

El subsecretario Técnico, Juan Fernando Franco, me explicó también que el semáforo que hay en ese punto de la calle 7 sur y que a veces genera los tacos, se puso porque por ahí pasan muchos peatones. Me dijo que tiene un pulsador de un ciclo total de 60 segundos, de los cuales 44 segundos son para los vehículos y 16 para los peatones. La verdad, yo estoy de acuerdo con lo del semáforo, pero pienso que las autoridades deben ser más exigentes con los conductores imprudentes.

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Aprovecho para agradecerle a uno de mis nuevos amiguitos, Carlos Jaramillo, quien también me había escrito mencionándome este problema. El específicamente me había contado del problema que hay a la altura del Centro Comercial Santa Fe. Esto fue lo que me escribió hace algunos días.

Me gustaría que verificaran el continuo incumplimiento de la prohibición de parqueo que existe sobre la Avenida El poblado a la altura del centro comercial Santa Fe, en donde todos los días un grupo de irresponsables taxistas generan un trancón monumental sobre la calzada Sur – Norte.

Lo peor de todo es que el sitio donde habitualmente estacionan estos irresponsables, está debidamente señalizado y los señores agentes de transito de nuestra ciudad, NO hacen nada por evitarlo. ¿Quién es peor, aquel que comete la falta a la norma o aquel que dentro de su deber tiene velar por el cumplimiento de la misma y hace caso omiso a situaciones como estas?

Pues espero que mi breve pesquisa te hubiera respondido y no duces Carlitos de que estaré atenta a ayudarte cuando lo necesites.

Un abrazo.

 

 

 

Demoras en semáforos de glorietas de la 80

Como saben ya se me ha vuelto costumbre recorrer las calles de la ciudad con mi tío David en la moto. Imagínense que esta vez ibámos por la 80 cuando, preciso, nos cogió en rojo el semáforo de una de las glorietas que hay por esa vía.

Huácala, nos toco esperar un rato súper largo a que cambiara. No, no, no, ¡qué pereza eso! Yo he escuchado por ahí que esos semáforos los pusieron dizque para reducir la accidentalidad, pero es que el taco que se forma en las horas pico en esos sitios es impresionante. Y uno sin saber qué resultados han tenido se aburre de tanto esperar.

Cansada de no entender qué pasa con ese tema me fuí para el Tránsito a que me explicaran cuál es la cosita de estar poniendo tantos aparaticos de esos, que les molestan tanto a los que manejan.

En la Secretaría me explicaron que, en Medellín, el 83 por ciento de las personas se movilizan en transporte público, bicicletas o a pie y que solo el 17 por ciento lo hacen en vehículos particulares.

De ahí que los peatones sean una prioridad y deban ser protegidos y respetados. Ahhh, ¡ahora si entiendo! dije yo, pero les comenté que lo que me parecía raro era que hubiera tantas demoras. Me explicaron que eso pasaba porque había muchos carros circulando en las horas pico.

Y es que según me contaron, ya hay un 50 por ciento más de vehículos de los que había en 2005. En todo caso, lo que oí de que los semáforos ayudaban a bajar la accidentalidad resultó ser cierto. Imaginénse que en la glorieta de la calle 44 hubo una disminución de la accidentalidad del 18 por ciento, en la de la calle 35 del 6 por ciento y en la de la calle 33 un 28 por ciento. Solo en la Glorieta de la calle 30 aumentó la accidentalidad en un 19 por ciento.

La respuesta me convenció. Es que definitivamente proteger la vida de los peatones debe ser lo primero. Ahí sí vi bien a los del Tránsito. ¡Les doy un aplauso!

Peatones se arriesgan en el metroplús

Huácala. Me parece el colmo que todavía haya gente que sabiendo que ya está funcionando el metroplús esté invadiendo los carriles por los que pasan los buses.

Yo no sé ustedes qué pensarán, pero por lo menos yo no entiendo por qué arriesgan la vida así. Imagínense que ayer me monté en el metroplús con mi tío David y estábamos hablando muy contentos cuando de repente pegamos un frenón horrible.

Resulta que a una señora, muy creída ella, se le ocurrió que era buena idea cruzarse por donde iba el bus, ¿Qué tal? La incultura es una de las cosas que más rabia me dan. Eso sí, yo sé que la solución no es solo criticar y por eso pregunté en el Metro de Medellín qué están haciendo para que esas cosas no pasen.

El jefe de Gestión Social y Servicio al Cliente del Metro, Iván Darío Upegui, me contó que desde el año pasado han venido adelantando campañas para que la gente tome conciencia y no arriesgue su vida cruzando por los carriles del metroplús. Los gestores pedagógicos que hay en las estaciones han sido los encargados de conversar con los usuarios y de entregarles volantes educativos para que no cometan semejantes imprudencias. Aunque la cosa ha venido mejorando la idea, me dijo Iván, es seguir haciendo planes para que los peatones crucen por las zonas indicadas y respeten los carriles del metroplús. Yo quedé contenta porque sé que ahora más de uno va a pensar dos veces antes de atravesársele al metroplús.

La próxima semana el deporte vuelve a mi ciudad

Vaya, estoy feliz de recorrer para arriba y para abajo la ciudad. De verdad que tiene lugares fascinantes y hay tanto por conocer que caminar por sus calles es como practicar un deporte.

A propósito, me encanta hacer deporte. Los practico casi todos: monto en patines, juego basket, no se me quita la goma de la ciclovía dominguera, voy a clases de gimnasia, mi tío Salomón me enseña yoga, al lado de una piscina me convierto en animalito de mar y de vez en cuando me vuelo a tener aventuras en patineta.

Lo bueno de Medellín es que tiene muchos lugares para practicar deporte aunque uno de mis amigos me escribió muy preocupado. La siguiente cartica me la envió Álex González y dice así:

Quisiera saber por qué no han comenzado las actividades deportivas, recreativas y formativas en el Inder, sabiendo que ese presupuesto está aprobado desde noviembre del año pasado y era para comenzar en enero. Hay tantos usuarios y profesores esperando al Inder.

Llamé y llamé al Inder y finalmente hablé con Mauricio Pinzón Botero que trabaja como subdirector de Fomento Deportivo y Recreativo del Inder. Muy amable me contó por que se estaban demorando tanto en abrir de nuevo las canchas, piscinas y pistas donde a todos nos gusta hacer deporte. Esto fue lo que me respondió:

La idea es seguir fortaleciendo los procesos de desarrollo deportivo, recreativo y de actividad física en la ciudad, pero la demora se debe a que hemos estado acoplándonos a todo el andamiaje del instituto, el tema de la contratación y la continuidad de los programas, pero el compromiso es que la próxima semana ya los programas estarán funcionando.

Nosotros tenemos programas bandera como escuelas populares, Medellín en movimiento que abarca una gran población de la ciudad y los queremos seguir fortaleciendo. La idea es que Medellín siga siendo un epicentro deportivo y de actividad física.

El compromiso está sellado entonces. La próxima semana el deporte vuelve a reinar en mi ciudad y si no, pues ya se las verán conmigo, ¿les conté que también soy karateka?

¿Los paneles de movilidad sí funcionan?

Qué nota esas pantallas que se ven en las calles, pero si funcionaran. Iba con mi tío David en la moto por la Autopista y le dije que parara un momentico para mirar qué mostraban. Y qué rato y nada, pero yo por intensa, porque él me dijo que casi nunca las había visto prendidas. Y dijo que son para mostrar cosas bonitas de Medellín. Eso me animó más a seguir mirando, pero a los tres minutos mi tío se desesperó y dijo que no iba a aguantar tanta demora y que mejor nos fuéramos.

Ni modo pero tocó, mi tío tan intenso y siempre de afán. Huácala. Pero yo, que no me guardo nada, busqué más información sobre cuál función cumplen las tales pantallas y sobre el por qué estaban apagadas.

En el Tránsito me dijeron ayer que esas a las que todo el mundo les dice pantallas, porque parecen de televisión gigante, en verdad se llaman paneles y que van a mostrar dónde hay tacos o problemas para que los conductores sepan por dónde seguir y que no los agarre el taco. Pero que si no hay problemas no van a mostrar nada. ¡Valiente! La gracia es que se vea algo, cosas de Medellín, como creía mi tío.

Dijeron que van a poner 22 y que hay 6 funcionando en las principales vías. Entre las bondades de los aparatos dijeron también que van a ayudar a reducir la accidentalidad y los tiempos de viaje.

De todos modos va a ser bueno para los conductores, pero a raticos no, mejor que siempre se vea algo: los parques, el Jardín Botánico o el Centro.

Un amigo en Twitter me envía esto:

A denunciar lo que está mal hecho

Huácala, me huelen mal ciertas cosas que pasan en la ciudad. Cómo es que mientras hablan maravillas del metro y de los cables, cuando uno va por la calle se va a un hueco.

Iba en la moto con mi tío David, por la 65, y casi nos caemos en un huecote que no pudimos esquivar. Él me dijo que ya le ha pasado tres veces.

Me gusta esta ciudad mucho y no me voy a quedar callada. Tengo 14 años, estoy en noveno y aprendí que uno no puede tragar entero con lo que está mal hecho. Por ejemplo, que a los parques infantiles no se pueda ir porque hay marihuaneros.

Mi nombre va con mi personalidad: soy Malala, no la mala del paseo, pero sí la que estará pendiente de que las cosas se hagan bien. Y voy a aprovechar EL COLOMBIANO para denunciar lo que no funcione como debe ser.

Que en el barrio hay calles malas, que los parques estén bien cuidados, que los buses no corran tanto por las zonas escolares… es que no tenemos por qué aguantar, esta ciudad se merece lo mejor.

Pero quiero que en cada barrio haya más Malalas. Que la gente llame a reportar lo que debe mejorarse: la mala atención en el centro de salud, los basureros en plena calle, la gente tirando cosas a la quebrada… No sé a ustedes, pero a mí me da rabia todo eso.

Desde hoy, recibo las denuncias y en Radar las voy a publicar. No se queden callados pensando que ¡qué oso! El oso lo hace el que no obra correctamente.

Mucho gusto, soy Malala. Si quieren, desde hoy estoy con ustedes, con los que no tragan entero. Huácala.