Qué tristeza que contaminen el aire

En estos días me puse a conversar con mi abuelita Elena y mi abuelito Ramón y me contaron que cuando eran niños como mi hermanita Lucía y yo la ciudad era diferente, porque el aire que se respiraba era puro y la contaminación no se veía por ninguna parte por donde uno andaba.

Sin embargo, ellos han visto la transformación de todo el Valle de Aburrá y, aunque les gusta mucho la evolución de estas tierras, les preocupa que los niños respiramos aire sucio y lleno de humo.

En estos días que salí a dar una vuelta por las calles de Envigado, me encontré este camión que dejó una estela de smog a su paso y yo quedé con la garganta vuelta nada.

Yo escucho a mis abuelitos y me gustaría mucho que algún día la tierra volviera a ser limpia y fresca, como en otras épocas. Y, como estoy segura de que entre todos podemos lograrlo, los invito a que pongamos de nuestra parte y cuidemos el medio ambiente.

El primer paso es cumplir la revisión técnico mecánica, sobre todo de los camiones viejos que contaminan más

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