Qué bien alegrar la Navidad a enfermos

Quiero contarles acerca de una linda labor social que realizó la Fundación Solidaria Universidad Pontificia Bolivariana en el Hospital Pablo Tobón Uribe, con la entrega de juguetes a niños enfermos.
La obra fue organizada por el director ejecutivo de la fundación, monseñor Jorge Aníbal Rojas, y por otras personas solidarias que conforman su equipo de trabajo.
Me contaron quienes participaron en la jornada que los regalos fueron entregados a 65 niños del piso seis del Hospital Pablo Tobón Uribe que padecen cáncer y enfermedades terminales y desconocidas. Además, luego de la jornada entregaron 15 regalos adicionales para los pequeños que reciben tratamiento por insuficiencia renal.
Con sonrisas y abrazos los familiares de los niños y el personal médico agradecieron el gesto de solidaridad, porque les dieron un momento de alegría y una luz de esperanza a los pequeños guerreros, que día a día luchan por combatir sus enfermedades.
La labor de la fundación me conmovió mucho, porque no es fácil para los pacientes ni para sus seres queridos tener que pasar las fiestas navideñas recluidos en un centro hospitalario.
Por esa razón, este buen ejemplo me motivó a organizar son mi familia una obra similar, más aún sabiendo que en nuestra ciudad hay gente de sobra que necesita de la ayuda de los demás.
Entonces, los invito a ustedes a que se animen a colaborarles a los desamparados, porque un detalle, así parezca insignificante, puede darles un momento de felicidad a aquellos que no gozan de las mejores condiciones de vida.

Las mujeres corremos contra el cáncer

Hoy escribo frase por frase mientras hago los estiramientos que me dice mi tío David para estar lista para participar en la carrera de 5 kilómetros de McDonalds, que apoya la lucha contra el cáncer de seno.
Me da risa del pobre tío, porque aunque se estira con todas sus fuerzas no se puede tocar siquiera las puntas de los pies con las piernas derechitas. Yo sí puedo.
En todo caso somos las mujeres las que correremos hoy. Niñas mayores de 12 años y de ahí en adelante, mujeres jóvenes, mamás y las abuelitas que se animen a trotar o caminar, según pueda cada una. Y mi tío va, pero a acompañarme hasta la salida.
La carrera empieza a las 9:00 a.m. al frente del Museo de Arte Moderno (el Mamm), en Ciudad del Río —calle 20 con carrera 44— y termina en el mismo lugar. Todas de camiseta fucsia, como es el color de la lucha contra el cáncer de seno.
El recorrido es por la calle 20 hasta la avenida Los Industriales, voltea a la izquierda y va hasta la calle 4 sur por Las Vegas y se devuelve, también por Los Industriales. Es algo recreativo, no importa si algunas corren mucho. Yo trataré de aguantar sin parar, que es una apuesta con mi tío. Lo que importa es que vamos a correr juntas aportando algo contra el cáncer.
“¡Tío, usted sí está muy tieso, mire!”.