Qué peligro este cruce sin señalización

Ustedes saben que yo siempre estoy pendiente de que las vías tengan la señalización que corresponde, con el fin de evitar accidentes.

Mi lector Edwar Alberto Yepes sabe que esa es una de mis preocupaciones, por eso me escribió el siguiente correo: “Quiero contarle sobre la peligrosidad del cruce de la carrera 66 con la calle 48C, donde, por falta de señalización, han ocurrido varios accidentes. El último ocurrió el 17 de agosto y un motociclista fue embestido por un taxi que se dirigía en dirección hacia el viaducto del metro”.

Yo compartí esta petición con la Secretaría de Movilidad. Me respondió que la entidad realizará una visita técnica para verificar el estado de las vías, analizar la accidentalidad en la zona e incluir la señalización dentro de la programación.

Además, invitan a la comunidad a respetar las normas de tránsito porque si se adoptan buenos comportamientos en las vías todos ganamos.

Llevó su carro al taller ¡y se lo chocaron!

Daniel Zapata me escribió para contarme un problema que le ocurrió en el concesionario Yokomotor, de Guayabal.
“El 24 de enero pasado llevé mi Toyota Hilux a hacerle una reparación de garantía, pues tenía un desnivel en la suspensión delantera, y la dejé con la plena confianza de que me prestarían un servicio con calidad. Pero, al día siguiente, me llamaron del taller para decirme que hubo un choque con el carro. Mi esposa fue al concesionario y se dio cuenta de que no era un choque leve, ¡era un superchoque contra otras dos camionetas de alta gama! Lo que sucedió fue que un funcionario de Yokomotor sacó mi vehículo del lugar sin explicación clara alguna”, dice el denunciante.
Daniel quiere que la empresa le cambie su vehículo , puesto que “un automotor que tenga daños en el chasis pierde su valor comercial. Sin embargo, según él, “sin mi aprobación, procedieron a arreglar el vehículo y quedó depreciado debido a que hubo piezas que fueron reparadas, como la puerta derecha y la punta del chasis, y las piezas como tal fueron averiadas”.
A la fecha, el vehículo sigue parqueado en el taller de Yokomotor. Contacté a Mónica Giraldo, de Yokomotor, quien informó que “el vehículo sí sufrió un accidente en nuestra custodia, porque tenía una llanta mala que explotó y ocasionó el choque. La aseguradora hizo el peritaje y determinó que se podía reparar y procedimos a hacerlo. Hemos tratado de ser diligentes y responderle y estamos esperando su respuesta de una contrapropuesta que le hicimos sobre un peritaje con un tercero, que sería la Superintendencia de Industria y Comercio”.
Ay, qué caso tan complicado, qué estrés. Ojalá que todo resulte bien.