Todos a cuidar El Romeral, en La Estrella

Jorge Marín me escribió para contarme que está preocupado por la reserva de El Romeral, en La Estrella, una zona con mucha riqueza natural en fauna y flora. Dijo que era su costumbre subir los fines de semana a trotar por los senderos naturales, en los que se encontraba, culebras, aves exóticas, ardillas, miles de mariposas, tarántulas, gavilanes.

“Era maravilloso detenerse en el camino a escuchar los cantos del Red-bellied Grackle/Cacique candela, ave endémica de Colombia, o a escuchar al barranquero, hasta que a finales del año pasado empezaron a meter maquinaria para ampliar lo que antes era un sendero a convertirlo en carretera”, dijo. Llama don Jorge a que no se atente contra esta reserva y a preservarla.

Indagué en la Alcaldía de La Estrella y me cuentan que el trabajo es permanente desde diferentes campos por conservar esta reserva. Me contaron que hay una cátedra con ese nombre dirigida a todos los públicos; realizan el Tour Pura Vida, en asocio con el Área Metropolitana; tienen los grupos denominados Cuidá para el mantenimiento de las zonas verdes y hay pedagogía permanente en los planteles. Su preservación es un componente que quedó consignado en el plan de desarrollo de la actual administración.

Le diría a la Alcaldía que les ponga ojo a algunos particulares que a veces no entienden el valor de una zona de este tipo y hacen vías o talan árboles.

Conociendo el Parque Arví

La naturaleza es una de mis grandes pasiones. Por eso ayer en la mañana me desperté con algo en mente: conocer el parque Arví.
Invité a algunos de mis amigos a pasar el día rodeados de animales y plantas, cogí mi cámara de fotos y emprendí la aventura.

Al llegar me sorprendí con la diversidad natural que encontré y no pude evitar parar en cada uno de los senderos del parque para contemplar la belleza de los bosques y de los animales que se escondían entre los árboles.

El verde fue el color más vistoso de la visita, además contrastaba con los tonos vivos de las plumas de más de 69 clases de aves que se encuentran allí y que van desde colibríes hasta azulejos.

También quedé impresionada con la cantidad de mariposas que se posan en las plantas y las llenan de vida.

Pero sin duda, el conejo sabanero fue lo que más me gustó. Estuve casi una hora persiguiendo uno para lograr tomarle una bonita foto y ¿qué creen?, lo logré.
Fue una de las mejores salidas que he realizado, por eso si no lo conocen visítenlo que no se van a arrepentir.