¡A mantener limpio el río Medellín!

Ojalá todos los que vivimos en Medellín nos preocupáramos por la limpieza del río y de las quebradas siguiendo el ejemplo de personas como Luis Alfonso Yepes, quien desde su cuenta de Twitter @luisyepesb mantiene vigentes sus denuncias de lo que pasa en sus aguas y orillas.

Por ejemplo, esta semana denunció, con foto, que siguen bajo el puente de La Aguacatala unas basuras que ya había reportado días antes.

“Nadie se ocupa de la basura evidenciada en el río #Medellín, y mientras no se sienta que hay autoridad, la gente seguirá tirando de todo al río”, dijo en otro de sus trinos.
Esto es un tema que nos debe preocupar. Yo he leído informes aquí en el Área Metro sobre los programas de descontaminación del río, lo que me parece bien. Son muchos los recursos que invierte EPM en la futura planta de tratamiento de Bello.

También leí del convenio que firmó el Área Metropolitana con la EDU para intervenir la canalización y reparar losas deterioradas.

Eso está muy bien, pero todos, las entidades públicas y privadas y los ciudadanos debemos luchar por la limpieza del río y no contaminarlo. Uno mira esas imágenes de París y Londres y sus ríos que las cruzan y da envidia. Pero podemos lograrlo, si todos colaboramos.

¡Les propongo un domingo sin carro!

Miren: hoy, la gran mayoría, no tenemos afán. No hay que cumplir horarios, hoy vamos a otra velocidad. Entonces intentemos vivir un domingo sin carro, de manera voluntaria, para el plan que tengamos:ir a misa, a visitar a los papás, a almorzar al centro comercial, a cine, a picnic.

¿Que es incómodo? Yo creo más bien que es distinto y, vuelvo y digo, como no estamos obligados por el afán…

Se los propongo, y yo lo cumpliré y daré ejemplo con mis papás, porque quedé asustada con una noticia que leí aquí en El Colombiano sobre la calidad del aire que respiramos en Medellín.

Ustedes la debieron leer, decía que en 2011 se registraron 180.380 consultas por enfermedad respiratoria y que hay alerta por el incremento de enfermedades como la tuberculosis pulmonar (1.300 nuevos diagnósticos cada año) y la tosferina (más de 1.000 casos el último año).
¡Me asusté! El aire de Medellín es de ¡guácala!

Yse me ocurrió entonces el domingo sin carro. Recordé que el 23 de abril del año pasado hubo esa medida y fue obligatoria. Para los que creen que sirve de poco, ese día salieron de las calles como 400.000 vehículos y el ozono bajó 66 por ciento en la estación medidora Ditaires y 16.7 en la estación Jardín Botánico.

Comencemos este domingo. A lo mejor nos quede gustando y lo apliquemos dentro de una semana. Ymás allá.

¡No entendieron para qué es el parque!

Recreación pasiva. Sí, pa-si-va. Yparque ambiental. Atención: am-bien-tal. ¿Entendieron? Pues hay gente que no y los problemas los están ocasionando en el parque La Frontera, chiquito, amable, bonito, florecido, pero que algunos creen que es sitio de rumba.

Eso es lo que me cuenta una lectora desde su cuenta de hotmail y que se nombra como soniagocho.
“Hoy en día decirle a un barrio que le construirán un parque no es alegría sino problema porque todos sabemos en lo que termina: en un nido de viciosos y desordenes”.

¿Qué está pasando? Que hay gente que se va en carro, lo parquea y pone música a todo volumen. Pasa cualquier día de la semana y cantan y gritan hasta muy tarde. La lectora conoce que hay servicio de vigilancia, pero no sabe si los rumberos no le hacen caso.

Como si fuera poco, hay gente que va en moto, de esas “escandalosas de competencia”, dice soniagocho, y se pone a dar vueltas por el sendero.
¿Qué hacer? Ella pide autoridad y que en las noches cierren el parque con una cadena.

La misma pregunta la hice en la Inspección de Policía 14B de El Poblado y me dijeron varias cosas: 1. Que no sabían del caso. 2. Que le pedirán al Tránsito, a la Permanencia y a la Policía que hagan visitas de control. Si encuentran problemas, harán retirar los carros y a la gente, porque “no se puede perturbar la tranquilidad del barrio”. 3. Que necesitan que los vecinos hagan denuncias, a la hora que sea, y llamen al 493 9830 (y 31, 32 y 33) de la Permanencia de El Poblado.

Qué tal si cuidamos las quebradas

Cada vez que me llega una carta de felicitación por mi labor siento más ganas de trabajar por mi ciudad.

Hace días recibí una de Luis Fernando Eastman en la que también me contaba de un problema que es pan de cada día: basuras en los cauces de las quebradas. Mi amigo me escribió lo siguiente:

“Primero que todo los felicito por la labor que están haciendo y el caso es el siguiente: trabajo en la Unidad Industrial de Belén, en la carrera 53 con la calle 29c. Entre la carrera 53 y la avenida Guayabal con las calles 29c y 30 pasa una canalización. Existe un puente que está lleno de basura y es muy peligroso para que se represe el agua. Fuera de esto, el desaseo y botadero de escombros y basuras es de todos los días, pero aunque pasa el carro de la basura, eso da mal aspecto”.

Yo quedé inquieta con ese caso y llamé a la Secretaría de Ambiente para saber qué podían hacer.
Ellos me prometieron que enviarían personal técnico para hacer la revisión, y efectivamente así fue.

Me contaron que había basura y rastrojo obstruyendo el paso del agua debajo del puente, y la zona fue limpiada. Sin embargo, insisto en lo mismo: la responsabilidad también es de los ciudadanos y el respeto que tengamos con el entorno.

¡Ojo con el cuidado del río Medellín!

A mí no me tocó ver cristalino el río Medellín. Desde que tengo uso de razón lo veo así.
Sin embargo, mi papá me ha contado que se han hecho varios intentos por tratar el problema de contaminación, como la planta de San Fernando y el conducto que se construye para llevar las aguas residuales que contaminan el río en el norte de la ciudad hasta la futura planta de tratamiento de Bello, que quedará en el sector de Navarra.

¿Será posible lograr menos contaminación si la ciudadanía no pone de su parte?
Hace algunos días uno de mis amigos me escribió para contarme que la margen del río, entre la estaciones Poblado y Envigado del metro, están muy abandonadas.

Llamé al Área Metropolitana para contarles el problema, pues ellos son la entidad ambiental doliente del río.

Me prometieron que enviarán personal técnico para evaluar la situación y procederán según sus competencias.
Yo estaré pendiente de la respuesta, pues no me gusta la contaminación. Sin embargo, creo que el cuidado del medio ambiente no solo debe estar a cargo de las entidades, sino también de los ciudadanos, que son los más perjudicados.

En Bello hay que sacar la basura de noche

Hace algunos días me contaron que los habitantes de Bello están muy preocupados porque, desde el 6 de noviembre, se presenta un caos en el servicio de recolección de basuras.

Según me dijeron, no hay recolección de los residuos en los días y los horarios establecidos ¡Guácala!
Así que le dije a mi papá que me llevara a hablar con la secretaria de Medio Ambiente de Bello, Yenia Rivas, pues no me gustaría que este municipio se convirtiera en un punto de contaminación.
La Secretaria me contó que aplicaron un cambio en el horario y en la frecuencia de recolección y por eso se originó el caos. Además, me dijo que Niquía es uno de los sectores que necesitaba intervención.
Entonces se me ocurrió llamar a William Pérez, de Bello Aseo (la empresa que se encarga de prestar el servicio) para que me contara sobre el cambio. Él me explicó que desde el 5 de noviembre están recogiendo las basuras en horas de la noche, y tres veces por semana.

Me dijo que la idea original era que el municipio se viera más limpio, la gente sacara la basura luego de llegar del trabajo y la empresa la recogiera.
Sin embargo, en medio del cambio se generó un caos porque, a pesar de la difusión, muchos habitantes no se enteraron de la nueva medida. Lo importante es que sepan que el caos será mientras todos se acoplan al nuevo sistema.

¡No más basuras en Plaza de Cisneros!

¿A quién le gusta la basura?, yo creo que a nadie y menos en zonas comunes. Pero si no nos gustan entonces ¿por qué no respetamos los espacios tan bonitos que tiene nuestra ciudad?

La Plaza de Cisneros (parque de las Luces), justo donde queda la biblioteca de EPM, es una de las víctimas de tanto imprudente que hay por ahí, que anda llenándola de basura como si fuera algo muy normal ¡Guácala!

Varios amigos me han escrito para contarme que el lugar permanece muy sucio.
Yo estuve dando una vuelta por allá y noté la indisciplina por parte de algunos transeúntes ¡Qué pesar!

Pero además noté algo que ya me habían mostrado por mi cuenta de twitter @soymalala, y es que los caños que están allí se encuentran muy sucios, parece como si nunca los hubieran limpiado.

Lo que me preocupa es que se genere un foco de infección que termine afectando a la gente que trabaja juiciosa en el sector.
Entonces llamé a Obras Públicas para saber qué se puede hacer. Me contaron que la problemática de esta plaza es muy compleja, además que cada 20 días realiza una intervención integral de limpieza y aseo.

Sobre los caños me contaron que están suspendidos, porque algunas bombas del sistema están deterioradas y que están pensando en construir unos jardines, pero que primero necesitan un estudio.

Lo único que espero es que no se genere un problema de salud.

Malestar por basuras en el parque

Varias veces me he ocupado de la falta de civismo de algunos que sacan las basuras en días diferentes a los de recolección y que las abandonan en verdaderos “rellenos” urbanos.
Un amigo denunció que el parque de la 30A con carrera 72A, en Belén Rosales, fue remodelado a mediados del año pasado, y pensó que al embellecerlo se solucionaría esta problematica, pero no, porque cada día está peor.

Me envió una foto donde se puede ver su estado estado deplorable, pues el carro recolector de basuras pasa los lunes y los jueves haciendo una efectiva labor, pero la indisciplina de la gente, hace que este esfuerzo por mantener el entorno limpio sea en vano.

Pero ¡guácala!, pues una situación igual ocurre en la carrera 72, entre calles 30 y 30A, donde se pueden ver basuras y escombros que atraen moscos y roedores en gran cantidad, que pueden generar problemas de salud.

Y que conste que los vecinos se quejan del problema, pero nadie hace nada.
Mi amigo aseguró que ha visto a residentes, a comerciantes, incluso a vigilantes que arrojan basuras sin ningún escrúpulo, como si les gustara ir contra la convivencia. ¡Ah!, y cuando él les ha llamado la atención, les responden con rabia y hasta con indiferencia.

Y pensar que seprarar las basuras es algo tan sencillo, como saber que a los niños les enseñan a reciclar desde los primeros grados del colegio. A esos adultos debería darles pena.

Mi amigo propone a la Secretaría de Medio Ambiente que tome cartas y haga una jornada pedagógica y recreativa en el parque de Rosales, con presencia de EVM, de líderes, artesanos y de la comunidad para que unidos recuperen este espacio.

¡Basta de arrojar basuras a las quebradas!

La basura y yo no la vamos bien, ¡guácala!, y menos cuando van llenando algunas de las quebradas de mi ciudad por culpa de más de un imprudente que no las respeta. Eso es algo que no puedo tolerar.

Hace unos días uno de mis amigos me escribió muy triste e indignado porque a la canalización de la quebrada La Picacha, no le cabe ni un escombro más. ¡Uich! Justo entre las carreras 76 y 78 pareciera que la cuenca se ha vuelto en un acopio de basura y eso no es justo. ¿Por qué no cuidar nuestras fuentes hídricas?, ¿por qué no tener cultura ciudadana y respeto por el medio ambiente?, al menos a mí desde pequeña me enseñaron en la casa y en el colegio que debo luchar contra la contaminación y así lo haré.

Por eso hablé del problema con Ana Milena Joya, secretaria de Medio Ambiente de Medellín, aprovechando que me la encontré en la inauguración del parque de La Frontera y me dijo que como ciudadanos no debemos esperar a que la Secretaría intervenga y que no debemos arrojar ni basuras, ni escombros ni nada parecido a las quebradas.

Además me explicó que la función de las quebradas es ecológica y que al contaminarla estamos causando un daño a los ciudadanos que viven al rededor de las aguas.

Me fui de caminata ecológica a El Retiro

Salir a caminar de vez en cuando es chévere para mantener un buen estado físico. Y nada mejor que moverse entre nuevos aires mientras se está en contacto con la naturaleza.

Por eso cuando mi amiga Maleja me invitó a El Retiro no lo pensé dos veces, agarré mi cámara, mi morral y me fui de aventura.

La mamá de Maleja es igual de apasionada a la naturaleza que yo, por lo que en el camino de ida paramos más de una vez a tomarles fotos a unos paisajes espectaculares que nos topamos.

Así entre parada y parada, si señor, llegamos al sendero ecológico Cascada El Paso del Toro, un lugar como de sueño. No les puedo negar que me sentí como niña chiquita en parque de diversiones en medio de tanta variedad de flora, y lo más sorprendente es que está muy bien cuidado.

Porque ¡guácala! uno llegar a un sendero ecológico que la gente no cuide y al que incluso le tiren restos de comida y envolturas de mecato.

La visita me sirvió para alejarme del estrés que se vive en la ciudad con tanto infractor suelto, pues como ustedes saben me mantengo siguiéndoles la pista a todos los que no cumplen con las normas de buen ciudadano y la labor no termina.
Así, con el contacto con la vegetación y los animales, que también me encantan, pude relajarme y tomar fuerzas para volver a coger a más de uno mal parqueado.