Entrar por la puerta grande a la colombofilia

De retorno a casa.

De retorno a casa.

No hay que ser un genio en palomas para comprender que la base de todo buen palomar está en su cuadro de reproductores. Es este el que sustenta, tanto los buenos resultados, como la estética, estándar, mordiente y capacidad de los alados de responder, de manera maravillosa, a los grandes desafíos en los concursos.

La calidad del cuadro reproductor no es negociable, si aquello que se pretende es competir. Por lo general, los palomares que se han destacado en la historia de la colombofilia mundial tiene sus bases en una, dos o tres líneas.

Difícilmente un súper colombófilos se pasa la vida recorriendo palomares en busca de nuevas palomas. Lo suyo es definir una línea, desarrollarla, probarla hasta el cansancio y que luego los otros vengan a mí.

¿Será cierto aquello de que en los palomares solo hay tres líneas de palomas? Buenas, que para obtenerlas hay que hacer grandes inversiones; malas o sin mayores resultados en los concursos, que siempre están a la venta, y bonitas para engañar incautos. La frase es dura pero invita a la reflexión.

Así que nos quedan muy pocos caminos para hacernos a excelentes paloma. El primera es la bondad de un buen amigo que te regala unos huevos excepcionales o un par de pichones de las mejores características; dos, nuestro propio palomar si es que lo sabemos explotar y creemos en él, y la compra, esta última con todo lo que ella implica. Se puede adquirir una gran genética pero no resultados, estos los tenemos que conseguir nosotros con trabajo tenaz, disciplinado y constante.

No importa el camino que usted escoja para hacerse a buenas palomas, la clave está en hacerlo con máxima rigurosidad. Cuentos hay demasiados y fracasos muchos más.

En colombofilia, sobre todo, hoy cuando los buenos palomares están a la vuelta de la esquina, pululan los compradores compulsivos y meten líneas nuevas a sus palomares, como quien compra zapatos para guardar. A estos todo les sirve y pese a contar con 300 o 400 palomas en sus palomares, van de un lado a otro, por lo general, comprando fracasos.

Si usted apenas está llegando a este deporte, una recomendación importante es que no le dé por adquirir palomas muy grandes o muy pequeñas, el 90 % de los palomares del mundo, luego de un gran trabajo de selección está integrado por palomas medianas. Esa, con muy contadas excepciones, parece ser la talla ideal.

Teorías hay las que se quiera. De entrada dejo claro que no creo en ninguna: ni la del ojo, ni la del ala, ni la quilla, la cola…. Teorías son teorías y los cientos de libros y escritos que he leído y evaluado sobre algunas de estas teorías son solo eso, libros, nada científico. Con total respeto, ver el futuro de una estirpe en un ojo, es algo así como pagarle a una bruja para que, a partir de la ceniza del cigarrillo, me entregue el número ganador de la lotería. Pero bueno, de eso se trata la colombofilia de divertirnos y especular en la mayoría de las veces. Si la paloma no es ciega, el ojo mismo ya es una maravilla de la naturaleza.

Quien tenga una  historia en la colombofilia, por pura lógica, debe saber qué tipo de paloma quiere desarrollar o está desarrollando en su palomar. Pero si apenas llega y tiene la forma de hacerse a unas buenas palomas, exija que sean animales probados en el fondo y gran fondo. Velocidad, creo que solo se practica en Bélgia y Holanda, donde hay circuitos de velocidad con gran cantidad de colombófilos, pero las líneas que han hecho historia en esos países siempre han sido fondo y gran fondo.

Así es que si usted apenas comienza y se hace a palomas sin trayectoria en largas distancias, no se extrañe que en uno o dos años, se encuentre con un palomar vacío porque  sus palomas solo eran de velocidad. De tal forma que le pasaría lo mismo que a miles de colombófilos que se pasan la vida saliendo por la puerta de atrás en este deporte y lo único que tienen para mostrar son palomitas que apenas acaban de salir del nido o de máximo tres años, sin competir, porque el fondo y el gran fondo les repele y cada vez que van a los mismos quedan barridos.

Colombófilos con décadas de experiencia pierden sus pichones en el primer año jugando al gran fondo. Si regresan, a veces con buenos resultados, lo único que logran a futuro es prolongar su agonía.

Para quien tiene dinero la cosa se simplifica. Muéstreme los resultados de esa paloma y póngale los ceros al cheque. El otro camino son los derby o colombódromos y en estos, apostarle a palomares con gran historia, a veces, se adquieren palomas extraordinarias a precio de remate de bazar de San Isidro. Difícil que un gran palomar, que va a competir por plata, envíe a estas carreras palomas para ensayar. Ahí, por lo general, se envía lo mejor de lo mejor. Y como colombofilia es colombofilia solo ganan unas cuantas, a veces ni siquiera las mejores, estas pueden llegar en lotes secundarios relajadas, esperando más kilómetros para probar su grandeza. No es que sean malas.

Ir sin afanes para hacerse a unas grandes palomas.