Maratón de la paloma europea

Video Marta van Geel

Este fin de semana, miles de colombófilos de varios países europeos, no despegarán sus ojos del cielo a la espera del retorno de sus atletas aladas enviadas a la Maratón Colombófila de Barcelona – Bruselas, o el Internacional de Barcelona, corona por la que en este julio participan 17.094 palomas, de seis países.

Si entre los europeos la tensión es total y seguramente muchos de ellos tendrán que tomarse sus aromáticas o uno que otro vino para bajar la ansiedad y tomárselos todos si les sonríe el triunfo, en el resto del mundo, incluido Medellín, miles de aficionados también esperarán con máxima atención el resultado final de la carrera, del que me ocuparé en otros escritos.

La suelta fue seguida desde las 2:36 de la madrugada del pasado viernes (hora local), cuando se abrieron las puertas de los contenedores de las tractomulas en los que fueron trasladadas las competidoras hasta la playa del mar Mediterráneo en Barcelona para su liberación.

Esta vez compitieron palomas de Bélgica, Holanda, Francia, Alemania, Inglaterra y Luxemburgo en el Internacional.

En otras gestas maravillosas, desde esa misma distancia, entre 1.100 km y 1.300, para belgas, holandesas y alemanas y 1.400 km y más para las polacas y otras naciones del centro del continente, que también han sido protagonitas en esta maratón alada.

Bélgica, donde nació la gran colombofilia de competición y que llegó a tener más de 200.000 colombófilos y varios millones de mensajeras, como ha sido tradición, envió a la carrera la mayoría de las atletas, un total de 7.944 palomas; seguida por Holanda, con 4.489; Francia, 3.152; Alemania, 1.202; Inglaterra, 277 y Luxemburgo 30.

 

Métodos

Como uno de los objetivos de este blog, además de motivar a los aficionados, algunos de ellos maestros en el mismo, es orientan a quienes apenas empiezan o no han tenido ningún contacto con las mensajeras y seguramente de llegar a ellas serán los futuros grandes colombófilos, hago algunas precisiones que pueden resultar elementales y competitivas en esta carrera.

Las palomas en competencia todas son de más de dos años y con gran entrenamiento en distintas distancias y métodos de vuelo, además representan lo mejor, la crema, la esencia de los mejores y todos los palomares europeos porque se trata de alcanzar el máximo sueño de los aficionados: ser campeón del Internacional de Barcelona.

Por una paloma vencedora en esta carrera se ha pagado más dinero que su propio peso en oro.

Si bien en la maratón han competido millones de palomas, solo una ha logrado vencer en dos años consecutivos: el gran “Barcelona”, paloma color bayo, del campeón belga A. Demaret, que ganó en los años 1962 y 1963, imponiendo su asombrosa capacidad de vuelo y orientación sobre varios miles de palomas.

Para los neófitos es bueno que entiendan, y de eso nos ocuparemos en otros trabajos, que al Barcelona difícilmente una paloma es enviada a ver qué pasa. Cada colombófilo se las ingenia para ponerles tareas específicas, a fin de que den lo mejor de sí.

Unos apuestan por la viudez, otros en posición de nido, otros alimentando pichones, otros por el celibato, otros arrebatándole la hembra al macho para meterle en su propio nido a otro macho, mientras el competidor, lleno de celos, va a la carrera… y todos en su mejor inigualable estado de salud y condición física.

Con las palomas en el aire y entre tanto competidor se acaban las oraciones y comienzan los milagros para sobrevivir en el aire, cruzar valles y montañas, encontrar la fuente de agua adecuada y cuando llegue la noche, porque esta es una carrera de, mínimo, dos días, un apacible lugar para pasarla tranquilo, sin gatos, lechuzas, perros o personas a la vista que puedan hacerles daño.

Desde donde se le mire, la carrera es todo un desafío desde el momento mismo de la suelda cuando la bandada puede ser atacada por halcones peregrinos, el peor de todos sus enemigos; la lluvia, vientos fuertes, tormentas solares, depresiones atmosféricas y otros temas asociados con el clima como las fuertes temperaturas que en Europa, por estos días, pueden llegar a los 39 grados centígrados.

En el camino de retorno habrá que cruzar extensos valles, que por defensa propia muchas palomas lo hacen a no más de diez metros de altura para evadir a sus depredadores alados y remontar los Pirineos, que no son tarea fácil.

En distintas publicaciones se sostiene que los belgas hacen esta carrera desde el año 1878 y que en 1955 adquirió el carácter de internacional.

En Colombia, la Asociación Colombófila Antioqueña tiene como máxima meta de gran fondo la carrera Quito (Ecuador) – Medellín, sobre una distancia de 800 km, todos sobre la cordillera de los Andes, lo que la hace especialmente compleja.

Desde el norte, el AMA vuela desde la población de Uribia – La Guajira hasta Medellín, sobre una distancia similar. La meta en próximos años es hacia el norte avanzar hasta el cabo de La Vela, en la alta guajira, que llevaría a las palomas a los 950 km aproximadamente.

Que todo se dé para que el Barcelona sea un gran éxito y la colombofilia continué avanzando

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