Palomas mensajeras y su vuelo por la historia

 

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Paloma propiedad César Parra

Tres mil años antes de Cristo y han pasado otros 2000, ya se hablaba de palomas que volaban largas distancias para regresar, de manera exacta, a su palomar desde zonas remotas. No obstante, el origen de esas palomas, conocidas como la paloma bravía, “Columba Livia”, que se reproducía en montañas rocosas, así lo demuestran hallazgos arqueológicos, data de más de 300.000 años.

Lo cierto de toda esta historia es que de ahí provienen las palomas domésticas y dentro de estas, luego de numerosos cruces, surgió una de características en extremo especiales, de una voluntad inquebrantable, un sentido de orientación perfecto, un amor inusual por su palomar y colonia y una capacidad de vuelo de asombro, que la llevan a cubrir, en un solo día, distancias entre 700 y 1000 kilómetros, a velocidades promedio de 90 kilómetros por hora, con breves reposos para aprovisionarse de agua, si es que no hace el vuelo de un solo asalto: la paloma mensajera.

Su historia aparece asociada a la de los grandes reinos y civilizaciones del mundo antiguo. En algunos como transmisoras de buenos mensajes en las dinastías de los faraones del antiguo y nuevo Egipto, imperios como el Chino y civilizaciones como la romana y la griega. Su papel fue trascendental en las comunicaciones entre ciudades e incluso en la mitad del siglo XIX, abril de 1850 con palomas mensajeras que diariamente volaban desde Bruselas a Asquigran, el judío Julius Reuters, inauguró la agencia de noticias Reuters, que sigue siendo una de las más importantes del mundo…

Primer colombófilo

El naturalista inglés, Charles Darwin, escritor de los libros el Origen de las Especies y el Origen del hombre, entre otras maravillas, y quien recorrió el mundo, incluyendo América Latina, en su trashumancia científica, asegura que el primer colombófilo de la humanidad fue el faraón Userkaf, de la quinta dinastía egipcia, quien gobernó entre los años 2479 a 2471, antes de la era cristiana.

Con una suelta y un bello vuelo de mensajeras, los egipcios también anunciaron el advenimiento del faraón Ramses III, testimonio grabado en un pintura de los hipogeos de Medinet-Abú.

Los griegos, quienes en su trasegar por el mundo antiguo, conquistando todo lo que hallaban a su paso, utilizaban las mensajeras para transmitir a las ciudades los nombres de los ganadores de los juegos olímpicos. Los emperadores romanos contaban en sus legiones con palomares móviles, en los que reunían a millares de palomas mensajeras, para comunicarse e informar sobre los avances de las guerras, los sitios a ciudades enemigas y sus conquistas.

Los griegos, narra el colombófilo Salvador Castello, en su libro Colombofilia, considerado una de las biblias de la colombofilia, en su edición de  1901, que los poetas griegos hallaban en estas palomas símbolos de la fidelidad y la dulzura.

Castello dice que era tan alto el valor que en el imperio romano se daba a estas aves, que pagaban sumas exorbitantes por ellos. “Axio, caballero romano, antes de las guerras de Pompello, logró vender una paloma por 400 dineros”.

Los árabes, también desde la antigüedad, tenían todo un dispositivo de palomares para comunicar a sus ejércitos, ciudades y regiones en tiempo récord. En las guerras contra los cruzados (1096 -1291), las mensajeras fueron claves para someter a los ejércitos europeos, enviados desde el Vaticano, en su guerra santa, para conquistar Jerusalén, en batallas que nada tenían de santas y sí mucho de crueldad y sufrimientos.

En el libro Las mil y una noches, un poema de cuentos maravillosos del mundo árabe, la paloma mensajera es mencionada como una posesión de gran valor y un tesoro para quien las poseyera.

El Gengis Kan (1162 – 1227) que conquistó grandes territorios europeos y asiáticos al frente de sus poderosos ejércitos mongoles, utilizaba las palomas para evitar que sus tropas se perdieran en el mar.

Solimán el Magnifico (1494 – 1566) otro de los guerreros que arrodilló a naciones europeas, tenía lujosos palomares. En los mismos albergaba 1200 palomas. Se dice que su memoria era tan prodigiosa y su pasión por las palomas tal que recordaba con exactitud los nombres que les ponía a cada una de ellas.

Condecoradas como soldados

En la Europa de la edad moderna había grandes palomares, en sitios clave, de las ciudades y puertos importantes. Fue, incluso, combatiente de primera líneas de sus ejércitos y se hizo muy común desde el siglo XVI. Gracias a estos ejemplares las noticias volaban y se comunicaba rápidamente. En el asedio a las ciudades de Haarlem y Leider, entre 1572 y 1574, en la guerra de los 80 años, cuando los ejércitos del Rey de España asaltaron los Países Bajos, las noticias que llevaban las mensajeras fue uno de los grandes obstáculos a vencer por parte de los ejércitos reales, que aunque inicialmente lograron someter a las ciudades, luego fueron expulsados.

En la Primera Gran Guerra o Primera Guerra Mundial más de cien mil palomas fueron utilizadas por los distintos ejércitos, las cuales llevaron mensajes, de manera invicta, en el 95 % de los casos. En la primera batalla del Marne, las palomas cumplieron papel de honor para detener las tropas alemanas por parte de Francia. Hay una anécdota trascendental en 1918, cuando una paloma mensajera, llamada Cher Ami (querido amigo, en francés) recorrió más de 40 kilómetros en solo 25 minutos, para informar sobre el peligro de muerte que corrían 194 soldados estadounidenses que, aislados y sin radios, habían caído en poder de los alemanes. La misión de la paloma permitió armar la respuesta y los soldados fueron rescatados. La paloma ganó la Cruz de Guerra.

En la Segunda Guerra Mundial, aunque los sistemas de comunicaciones por radio y satelital registraban grandes avances, los ejércitos, alemán y aliados, entrenaron cientos de miles de palomas para comunicarse y atacar puestos enemigos. Solo el ejército estadounidense antes de entrar en combate había reunido y entrenado 54.000 palomas, la mayoría pichones obtenidos de grandes palomares europeos y otras robadas a los propios alemanes, quienes sí estaban convencidos del papel trascendental de la paloma en el conflicto mundial.

La efectividad de estas palomas llegó a ser tan asombroso, que pese a las lluvias de balas que se disparaban contra ellas y halcones especialmente entrenados para matarlas, se dice que cumplían sus misiones en un 85 % de los casos, pese a que muchas de ellas regresaban atravesadas por las balas y casi a morir en sus palomares móviles.

En París hay un monumento en honor a las diez mil palomas francesas muertas en combate

Hay dos películas que dan cuenta de la grandeza de estas aves en las guerras “Valiant” y “Cher Ami”.

Hoy las palomas mensajeras son utilizadas por miles de colombófilos en todo el mundo para competiciones que van entre los 200 y 1300 km. Por la alta congestión vial, en las metrópolis europeas, hospitales de importancia cuentan con sus propios palomares y emplean las aves para que, en tiempo récord, lleguen con muestras de sangre y otras pruebas de pacientes accidentados o necesitan atención urgente. Cuando el paciente entra al hospital, gracias a las muestras que trajo la paloma todo está dispuesto para su atención. Lo otro sería perder un tiempo valioso que podría costarle la vida.

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