8 buenas ideas para crear y multiplicar el contenido de tus redes sociales

Presentamos nuestra mejor selección de ideas para que nutras la presencia digital de tu negocio con excelente y abundante contenido.

8 buenas ideas para crear y multiplicar el contenido de tus redes socialesDurante los últimos años, hemos sido actores y testigos de muchos ejercicios para planificar estrategias; también, participamos en incontables iniciativas de revisión y actualización de estrategias exitosas o desgastadas. En esas sesiones de planificación siempre nos encontramos con líderes de negocio que sueñan con actividades digitales creativas y repletas de experiencias y contenidos para sus audiencias. Sobre el papel, dichos planes son rutas claras para la transformación del relacionamiento y el involucramiento de los clientes con las marcas y los productos. Pero al momento de actuar las empresas se estrellan con una realidad diferente: la tortuosa tarea de crear contenidos.

Pero tranquilo, a nosotros también nos pasa. Al igual que ustedes, sufrimos por los contenidos. Semanalmente, tenemos que crear: un artículo para el blog, una transmisión en vivo para Instagram y Facebook, más de cien publicaciones para Twitter, seis mensajes para el feed de Instagram y varios más para las historias, cinco publicaciones para Facebook y cuatro para LinkedIn. Una tarea colosal que exige un esfuerzo y produce un desgaste extremo. Es por esto que hoy nos atrevemos a afirmar que crear contenido es el cuello de botella para la mayoría de las organizaciones que aspiran a sobresalir en los entornos digitales. El contenido es el reto más complejo detrás de todas las estrategias digitales porque, en la actualidad, todas las estrategias incluyen esta tarea, pero son pocas las que de verdad la ejecutan con solvencia y la sostienen en el tiempo.

Lanzarse a producir o recopilar buenos contenidos parece una actividad sencilla, pero no lo es. No conocemos al primer empresario que se alegre cuando le decimos que él debe aportar a la generación de contenido —involucrándose personalmente o aportando recursos para la tarea—. Todos creen que el contenido es simple, hasta que se sientan a trabajar en su producción. Tampoco conocemos a un community manager que afirme que crear contenidos es la tarea más fácil y divertida de su día a día.

Pero, ¿por qué es tan difícil generar contenido? Realmente no es tan complicado. Sentarse a escribir un artículo, diseñar una imagen o una infografía, grabar un video o producir un podcast no es dificultuoso. Tener una buena idea y desarrollarla es una asignación que no atormenta a nadie. Lo que convierte esta actividad en una tarea compleja es la obligación de hacerlo todos los días y todo el año. La presión que ejercen los límites de tiempo y la cantidad de contenidos que se deben crear diariamente es lo que convierte esta actividad aparentemente simple en un suplicio para los equipos digitales. Hoy, un colectivo que trabaje en asuntos digitales debe generar una enorme cantidad de contenidos para sus audiencias y ese es el verdadero reto.

Cómo planificar los contenidos para suavizar la tarea

Sostener una buena frecuencia de publicación, cuidando la calidad y el aporte de cada uno de los contenidos para la audiencia, es entonces el desafío más estresante para los líderes digitales. ¿Cómo resolver esto? Con mucha planificación y, sobretodo, anticipación. Para sobrellevar esta presión de la mejor manera se deben crear cronogramas detallados en los que se defina una línea de tiempo clara de los contenidos por producir o curar. También, se tiene que trabajar de forma anticipada, para que los contenidos del día estén creados con tiempo; porque hacerlo sobre la marcha y con un límite de tiempo es una fantasía.

¿Qué significa planificar los contenidos? Trabajar con suficiente tiempo y estrategia para entregar información que aporte, entretenga y produzca buenas experiencias a una comunidad. Cuando se planifica, se debe pensar en la intensidad de publicación —para conocer cuántos contenidos se deben producir—, en las temáticas que se abordarán —para hacer lluvias de ideas e investigar sobre ellas— y en los formatos en que se entregará la información —para desarrollar las habilidades asociadas a cada formato—. Planificar los contenidos significa no dejar cabos sueltos, orientar la creatividad a un punto en particular y evitar que la mente de los creadores divague. Ahora, si esto se hace con suficiente anticipación; es decir, si hoy trabajamos en los contenidos que se emitirán dentro de un mes —aclarando que este tipo de planes deben ser flexibles y ajustables a las cambiantes circunstancias de los mercados—, podremos sacudirnos de la presión que se produce cuando nos vemos obligados a generar contenidos. Porque no hay un peor ambiente para el bloqueo que la obligatoriedad de producir una buena idea con urgencia.

Planificar los contenidos para una presencia digital, entonces, debe empezar por la construcción de un guion que nos permita adelantarnos en el tiempo. Para hacer esto, lo primero es revisar y entender bien los componentes del ecosistema digital, adentrarse en sus necesidades individuales y asignarle unos objetivos específicos a cada elemento. Con este ejercicio se podrá conocer el rol de cada canal, el tipo de usuario que lo consume y las posibilidades comunicacionales que ofrece. Para entender mejor este primer paso, pongamos un ejemplo: nuestro ecosistema digital lo conforma un sitio web —que incluye un blog— y una presencia activa en cinco redes sociales —Facebook, Instagram, Twitter, LinkedIn y YouTube—. Entendido esto, revisamos qué tipo de usuario consume el blog y cada una de las redes sociales. Luego, determinamos las particularidades del canal y los objetivos que perseguiremos —por ejemplo, con Facebook buscaremos mucha interacción y con Twitter queremos compartir consejos cortos—. Finalmente, establecemos la frecuencia de publicación de cada escenario y cuantificamos sus requerimientos de contenido —por ejemplo, en Instagram haremos una publicación diaria en el feed y cinco semanales en las historias; esto significa que en un mes tipo tendremos que crear treinta mensajes para el feed y veinte para las historias—.

Terminado ese primer ejercicio, tendremos una claridad absoluta sobre los contenidos que debemos generar. El siguiente paso es escoger las temáticas y los formatos que se usarán en cada canal, pues no solo estamos hablando de cantidad. Así que tendremos, básicamente, el cronograma de trabajo para los contenidos, porque lo que resulta de ese ejercicio es una línea de tiempo mandatoria de lo que se debe producir y del momento en que debe estar listo.

Con ese documento elaborado y revisado, el equipo de contenidos podrá determinar los tiempos y los recursos que requiere para cumplir con los requerimientos de contenido de la estrategia y del ecosistema digital. Aquí, se deberán tomar decisiones sobre la estrategia y el ecosistema; en caso tal de que la empresa no cuente con las capacidades o los recursos exigidos por la planificación. En otras palabras, en este punto nos podríamos topar con un panorama que nos obligue a repensar todo.

Manos a la obra: ¡a trabajar en los contenidos!

Una vez superada la etapa de planificación y afinación del cronograma de contenidos, lo que sigue es la puesta en marcha del aparato creativo y de las labores de curaduría. Con el guion en la mano, el equipo tiene claridad sobre cuánto contenido, de qué tema y en qué formato debe producir entradas para cada componente del ecosistema digital. El trabajo, entonces, será rellenar ese documento con la información que se publicará, con suficiente tiempo para no caer en el bloqueo producido por la urgencia. Para hacer esto, lo recomendable es invertir tiempo investigando algunos aspectos previamente.

La etapa investigativa servirá para aumentar las probabilidades de éxito de los contenidos a crear. La idea aquí es llenarse de información del entorno para encontrar oportunidades y evitar las amenazas. Nuestra sugerencia en esta fase es investigar a los competidores, a los referentes de otros sectores y a los medios de comunicación que su audiencia objetivo consume.

Al investigar a los competidores, lo que se busca es entender y anticipar sus estrategias de contenidos. Para hacer esto, se debe revisar su ecosistema digital, explorar las temáticas que abordan, la forma en la que lo hacen, su frecuencia de publicación, los formatos elegidos y el grado de éxito que alcanzan. En este ejercicio, se debe analizar cada publicación para aprender qué arroja buenos resultados y qué contenidos no tienen un buen rendimiento en las audiencias. De segundo en el orden, está la revisión de la actividad digital de algunas empresas referentes del mundo digital —de otro sector diferente al suyo, pero con una clara incidencia local— para aprender de ellas. El objetivo de esta investigación de referentes es enfocarse en cosas cercanas a su audiencia o comunidad, para poder tomar los aciertos del referente como caso de éxito en el entorno próximo. Es decir, más que mirar a los grandes referentes mundiales, lo que se busca aquí es explorar a algunas de las empresas que se destaquen en su entorno. Por último, se debe hacer una investigación minuciosa de los medios de comunicación que consiguen la atención de su audiencia objetivo. Revisando estos medios, podrá entender mejor las temáticas que atraen a su comunidad y los formatos adecuados para transmitir la información. La finalidad de esta fase exploratoria no es copiar exactamente lo que hacen los demás, sino aprender e inspirarse en esas experiencias ajenas.

Al llegar a este punto, el equipo cuenta con un cronograma de contenidos por crear y con suficiente información del entorno para rellenarlo de forma asertiva. Ahora, para hacer el tedioso trabajo de producción y curaduría de contenidos que plantea el calendario de publicación, tenemos ocho buenas ideas:

1. Inventariar los contenidos existentes. Muchas veces nos sentamos a crear contenidos que ya existían en la organización. O no usamos algunos contenidos atractivos que ya tenemos disponibles. Es por esto que la primera idea que proponemos, antes de sentarse a crear, es hacer un recorrido por todas las áreas para recoger y revisar los contenidos que ya existen. Este inventario general servirá como punto de partida y aportará mucho material para el mundo digital. No deseche, es más simple transformar algo que ya existe a tener que crearlo desde cero.

2. Pedirle a los proveedores y distribuidores que aporten contenidos. Abrir la puerta a todos los miembros de su cadena de suministro para que aporten contenidos útiles para la comunidad podría ayudar mucho a la estrategia digital. Los proveedores y distribuidores tienen historias sobre los insumos con los que se crean los productos o los servicios y sobre sus consumidores o usuarios. Estas anécdotas pueden enriquecer cualquier línea editorial. No se cierre a la posibilidad de darle visibilidad a un proveedor o distribuidor, con ellos podría conseguir contenidos de calidad para su ecosistema digital.

3. Involucrar a todas las áreas. Otra forma de mejorar la producción de contenidos dentro del negocio es no limitarse a que estos sean generados exclusivamente por el equipo digital. Buscar colaboradores en todas las áreas aumentará la capacidad instalada para la generación y curaduría. Además, sumar integrantes al trabajo de contenidos —así esa no sea su especialidad o responsabilidad principal— incrementará el volumen de ideas producidas y fortalecerá los resultados. El secreto para ser exitoso con esta iniciativa es crear un procedimiento interno para desarrollar y seleccionar contenidos y ofrecer programas abiertos de capacitación y mejoramiento de las habilidades para todo el personal.

4. Hacer algunos grupos focales con los clientes representativos. Para aportar en los contenidos, ya hablamos de la vinculación de la cadena de suministro; y, también, de los colaboradores. ¿A quién más podríamos invitar? A los clientes. Reunir a los clientes en un escenario controlado para que generen ideas sobre contenidos podría convertirse en una fuente inagotable. No piense que clientes, proveedores o distribuidores le entregarán los contenidos listos y preparados para ser publicados de inmediato en el ecosistema digital —aunque podría suceder—, sino que ellos pueden suministrale muchas ideas o aproximaciones diferentes a temáticas en las que su equipo no ha pensado.

5. Apóyese en los mecanismos digitales. Las encuestas y los espacios para recibir preguntas de la comunidad en las redes sociales también pueden aportar a su estrategia editorial. Interactuar con la audiencia sirve para entender el grado de interés en un tema en particular o las preferencias de formato de quien consume el contenido. No descarte este tipo de herramientas, pues con ellas se puede afinar mucho el calendario de publicación o descubrir cosas interesantes para incorporar al plan de contenidos.

6. Navegar por los temas del momento en las redes sociales. Cuando las ideas escasean, vale la pena darse una pasada por la realidad de las redes sociales y revisar de qué se está hablando en ellas. Estas son un buen recurso para encontrar ideas. Muchas veces se nos aparece la musa al leer etiquetas populares o al explorar situaciones del momento. Revise constantemente los temas populares para buscar ideas que enriquezcan sus contenidos. Aprovéchese de ellos cuando haya escasez de información y úselos como una rica despensa de contenidos.

7. Documentar los requerimientos que son recurrentes en los canales de atención al cliente. Las interacciones con usuarios reales, sus preguntas y comentarios se pueden transformar en contenidos de valor para otros. Hacer que el equipo de atención al cliente documente todo lo que le preguntan los clientes servirá para nutrir la sección de preguntas frecuentes y dará pistas claras sobre las dudas que enfrentan los consumidores en el día a día. No deje de lado esta información, facilítele la vida a sus clientes y reduzca los recursos invertidos en la atención al cliente con su estrategia de contenidos.

8. Entrevistar a personajes clave de la organización o del sector. Los expertos tienen mucho que aportarle a la comunidad. Abra la puerta para que esos expertos participen de los contenidos de su empresa. Dele una voz en sus redes sociales a esos expertos internos o externos, para que provean con información útil a su audiencia. Asuma el rol de entrevistador y acérquese a los personajes clave de su empresa o del sector para encontrar consejos que aumenten el relacionamiento y la cercanía con los usuarios.

Cómo optimizar el contenido para darle un mejor uso

Listo, ya tenemos un cronograma organizado de los contenidos para cada componente del ecosistema digital —blog, Facebook, Instagram, etc.— y, también, tenemos suficientes ideas para acumular contenidos en una despensa, que luego distribuiremos en los cronogramas. Ahora, la parte final del trabajo es sacarle todo el provecho posible a cada contenido producido para optimizar los recursos y aumentar los resultados. Es decir, trabajar para obtener lo máximo de cada esfuerzo o recurso invertido en la fabricación de contenidos.

Este ejercicio de optimización hará que los contenidos creados hasta el momento se multipliquen fácilmente y servirá para que la obtención de los nuevos sea cada vez más fácil. A continuación, presentamos cinco ideas para su optimización:

1. Hacer curaduría de contenidos. No todo debe ser creado desde cero. Repetimos: el equipo digital no tiene que crear todos y cada uno de los contenidos que exige el calendario de publicación. La curaduría de contenidos es una opción válida e interesante. Salir a Internet a buscar buenos contenidos, generados y producidos por otro, que se adapten a la línea editorial del negocio, es una alternativa. Recopilar contenidos de otros para insertarlos en el cronograma, aliviana la carga. Ahora, lo único que se debe considerar —en lo que a la curaduría respecta— es que la cantidad de contenidos de terceros no debería ser mayor que la de los contenidos originales.

2. Cambiar de formatos los contenidos creados. Tomar un contenido creado y cambiarle el formato también es una opción eficaz para aumentar el volumen de mensajes disponibles. Por ejemplo, se podría tomar un artículo del blog como fuente para producir un podcast o video. Reusar los contenidos, cambiándoles el formato, sirve además para llevar un contenido de una plataforma a otra —transformar un video de nuestro canal de YouTube en una infografía para Pinterest, por ejemplo—. Este tipo de ejercicios también es más sencillo que crear un contenido desde cero.

3. Fragmentar o consolidar los contenidos. Otra opción viable para no tener que crear todo desde cero, es la consolidación o la fragmentación de los contenidos. Por ejemplo, tomar un grupo de tuits —o hilo— de un tema específico para convertirlos en un artículo para el blog o en un video de YouTube. O tomar un artículo del blog y dividirlo en pequeños mensajes para Instagram. La fragmentación o la consolidación de contenidos es una práctica muy común en el mundo digital que facilita la obtención de nuevos contenidos.

4. Actualizar los contenidos antiguos. Refrescar los contenidos publicados en el pasado, con datos o información reciente —o, simplemente, editando las partes que no son útiles en el presente—, es una forma de obtener nuevos contenidos. Insistimos, no todo debe ser original o creado desde cero. Rehacer lo que ya está hecho es una posibilidad interesante que consume menos recursos y que ya tiene la validación de la audiencia. Usar los contenidos antiguos acorta el camino de producción y garantiza el éxito —porque lo lógico será concentrarse en actualizar aquellas publicaciones pasadas que ya tuvieron algún éxito—.

5. Profundizar los contenidos ya creados. Ahondar en una temática, agregando nuevos concepto o posturas —o sumando información complementaria—, es otra de las posibilidades que tiene el equipo digital para no tener que crear todos los contenidos desde cero. Para la línea editorial se puede tomar un contenido ya producido para agregarle más información y hacer que este luzca nuevo —o recargado—. Los objetivos con esta práctica son: dar la sensación de que se está creando algo completamente novedoso y nutrir a la audiencia con más datos de un tema. La clave, nuevamente, es usar esta metodología en aquellos contenidos que tuvieron algún impacto positivo en la comunidad.

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