¿Cómo presentar un informe de métrica digital al jefe?

Discutamos sobre las características fundamentales de un informe exitoso sobre los resultados de un esfuerzo en los entornos digitales.

Construir una presentación de indicadores digitales a un directivo debe ser visto como una amenaza y una oportunidad por parte de los encargados de la actividad digital de una empresa. Es una amenaza porque existe la posibilidad de que quien recibe la información entienda poco del mundo digital y no esté lo suficientemente enterado como para dimensionar los logros e inconvenientes del día a día de la actividad digital de la organización; y es, a su vez, una oportunidad porque es el escenario ideal para evangelizarlo con el fin de obtener un mayor apoyo y recursos de la empresa para la gestión de los proyectos digitales.

La elaboración de un informe debe comenzar por lo esencial: entender que una buena presentación necesita ser relevante y simple. Muchos podrían pensar que esto es básico, pero resulta recurrente encontrarse con archivos llenos de datos, gráficas y textos que muestran mucho pero dicen poco. La relevancia y simplicidad, como principio elemental para la creación de un informe, facilitará la comunicación y entrega de información para los directivos, y acercará a quien construye el documento al objetivo prioritario de un balance de resultados: producir entendimiento y generar recordación.

Otro elemento fundamental en la elaboración y exposición de datos métricos es la capacidad de conectar con el interlocutor usando el lenguaje apropiado. Quienes conviven con las cifras y la analítica se ven permeados por su léxico complejo y, con frecuencia, llevan ese lenguaje enredado a los informes. Encaminar el análisis sobre un lenguaje de fácil entendimiento para cada uno de los receptores del mensaje es vital para establecer una conversación constructiva. Conectar con quien evalúa y toma las decisiones es crítico.

Entendidos estos principios de relevancia, simplicidad y lenguaje; presentamos nuestro recomendado enfoque de cinco pasos para la exitosa presentación de datos métricos a los jefes, un enfoque basado en cinco verbos para obtener una comunicación eficiente de la realidad, retos y aciertos de un proceso digital: Reconocer, definir, comparar, diagnosticar y actuar.

1. Reconocer

El primer paso para la creación de un informe métrico para los jefes es identificar los indicadores esenciales para el interlocutor, no puede ser igual el documento que se presenta al director comercial que al jefe de servicio al cliente o al gerente general. Cada quien tiene intereses particulares y los datos entregados deben responder a ellos. Avinash Kaushik —autor de varios bestsellers sobre analítica digital— sugiere con vehemencia que es necesario enfocarse en no más de 5 cifras claves cuando se hace una presentación a un directivo corporativo. Reconocer las métricas prioritarias para el negocio y para el interlocutor es un paso clave en la construcción de un informe de analítica memorable.

2. Definir

Como lo planteamos anteriormente, igualar el lenguaje del emisor y el receptor es elemental. En este segundo paso se recomienda precisar con claridad cada uno de los aspectos del informe que podrían generar falta de entendimiento o confusión. Quien construye la presentación debe destinar suficiente tiempo —de una forma ágil y eficiente— a evangelizar, en conceptos y términos, a quien recibirá la información. De nada vale diseñar una presentación inteligente, concreta, relevante y simple si en el fondo quien recibe el contenido no lo entiende y se apropia de él.

3. Comparar

Los datos, cuando se individualizan, entregan poca información útil. La tercera fase del proceso de diseño de un documento analítico es confrontar. Contrastar cifras en el tiempo, establecer patrones de comportamiento, mostrar cada una en un contexto y evidenciar tendencias, facilita el entendimiento. Mostrar la progresión de dos indicadores o examinarlos bajo diferentes contextos permitirá, a quien evalúa, formarse una idea real y aterrizada de los logros conseguidos y los problemas enfrentados. Por ejemplo, si se muestra sola la tasa de rebote de una página de inicio de un sitio web, sin acompañarla de un contexto, la interpretación podría ser errónea; pero si por el contrario, el dato se entrega con un rango de comportamiento promedio del sector o con el resultado de otra página interior del mismo sitio web, estará ofreciendo información adicional que ayudará a sacar conclusiones asertivas.

4. Diagnosticar

Una vez elegidos los datos, se deben explicar y comparar para luego emitir las hipótesis. Diagnosticar las posibles causas o razones de los resultados es una tarea básica de quien construye informes de métrica digital. Una buena presentación —siempre— debe estar acompañada de conclusiones que expliquen el porqué de cada situación. Pero esta, la cuarta etapa, no se debe quedar en un simple planteamiento de hipótesis sino que necesita derivar en un proceso de validación o verificación que finalice con la comprobación.

5. Actuar

El informe métrico finaliza siempre con un plan de acción. Un cronograma de tareas que sea coherente con los resultados obtenidos y que busque la transformación de la realidad digital de la organización, potenciando lo bueno y corrigiendo lo malo.

En resumen, construir un buen informe métrico para los jefes debe centrarse en: elegir los datos correctos para presentar, explicar con detalle el significado de cada cifra, mostrar tendencias, analizar las causas del resultado y proponer caminos o actividades para mejorar. Aquellos que siguen este paso a paso evalúan lo importante, asignan una causa para cada comportamiento y eligen una acción que enfrente cada realidad. Quienes se comportan de esta forma se merecen el título de «analistas de métrica digital», quienes no lo hacen son simplemente «recopiladores y diseñadores de tablas de datos».

Bibliografía

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¿Qué exige la nueva realidad digital del marketing a las empresas?

Aprenda a analizar y entender los nuevos patrones que rigen la economía como antesala para la consecución de objetivos en el mundo digital.

Es un hecho innegable e inevitable: el mundo y los mercados se enfocaron en el «nosotros» y dejaron de lado el egocéntrico concepto del «mi». Y, bajo este nueva realidad, lo digital brilló y logró el protagonismo que hoy lo tiene en la cima. Para diferenciarse, en la actualidad, cualquier negocio necesita usar la tecnología y la innovación como palanca para ser catapultado al éxito.

Pero este discurso debe dejar de ser un cúmulo de palabras dentro de las organizaciones para transformarse en verdaderas acciones de cambio. Los líderes empresariales deben dejar que las iniciativas fluyan y conviertan, para permitir que aparezcan oportunidades que traigan consigo la exploración de nuevos mercados, productos o modelos de negocio.

El asunto ha llegado ya al extremo de: adaptarse al nuevo escenario o sucumbir ante la fuerza de las nuevas generaciones corporativas; porque la tecnología y esas nuevas generaciones no tendrán la paciencia para esperar a los rezagados, por el contrario, el ritmo vertiginoso continuará su aceleración.

Los medios sociales, la movilidad, la analítica y la computación en la nube —SMAC, por su sigla en inglés— son hoy el motor para la evolución de las compañías y el escenario para la interacción con los mercados; afirmación que ratifica el informe Technology Visión 2015 realizado por la firma Accenture Strategy. Dicho informe advierte, además, que para alcanzar el éxito futuro las organizaciones deben transformarse en negocios digitales si quieren aspirar a liderar el mercado.

¿Cómo deben apropiarse las empresas de la tecnología?

Lo primero que deben interiorizar los líderes corporativos es que una estrategia digital ya no se limita a la creación de un plan de marketing online o a la estructuración y ejecución de un proyecto de comercio electrónico; sino, también, a temas de relacionamiento e interacción con las audiencias y creación de valor en la cadena de suministro. Si hasta ahora la clave estaba en apropiarse de la tecnología como herramienta para mejorar los procesos internos, productos y servicio; a partir de este momento el reto es mayor, las empresas deben desafiar su estructura organizacional para adaptarse a los ecosistemas digitales.

¿Cuales son los pilares del entorno digital que deben entender las empresas?

El desapego de la herramienta tecnológica y el aumento de interés en la planeación y la búsqueda de beneficios a partir de la innovación es un excelente punto de partida para la conversión de una empresa en un negocio digital. A continuación le presentamos 10 conceptos y acciones críticas dentro del proceso de transformación digital:

1. La economía del «nosotros»

La incorporación de tecnologías SMAC dentro de la empresa debe ser vista como una etapa preliminar y no como un objetivo final del esfuerzo hacia lo digital. Las organizaciones necesitan sacudirse del «mi» y lanzarse al «nosotros», creando un ecosistema digital que impacte a clientes, socios, empleados, cadena de suministro y demás audiencias con las que tenga algún tipo de relación. Esto se podría resumir en la consolidación de un tejido digital que conecte cada vínculo del negocio con públicos y procesos. Las empresas digitales del futuro serán aquellas compañías capaces de usar sus competencias digitales para construir entornos colaborativos, atacar nuevos espacios de mercado y crear modelos de negocio novedosos.

2. Compartir, colaborar e interactuar

Estas son las tres cualidades que necesitan desarrollar e incorporar dentro de su cotidianidad los entes y actores que busquen una transformación hacia lo digital. Compartir información y conocimiento con el entorno, colaborar al colectivo en la construcción de valor y usar la interacción como mecanismo de socialización, masificación y confrontación de puntos de vista.

3. Interconectarse para sobrevivir

La tecnología pone a la mano de las personas y las empresas las herramientas, pero el buen uso de estas dependerá de cada quien. Unirse al ecosistema digital es una responsabilidad individual, igualmente situarse en el centro de este para avanzar en la dirección correcta es una obligación que debemos asumir. Las organizaciones interconectadas e involucradas con los nuevos mercados serán las únicas que sobrevivan, mientras que las individualistas tienen los días contados.

4. El mundo personalizado

Esta megatendencia, llamada «The Internet of Me» por la firma Accenture Strategy, habla de la importancia de ubicar al usuario en el centro de la experiencia digital. Según la mayoría de los analistas, la experiencia del cliente será la base de la competencia corporativa en los próximos años. Las experiencias altamente personalizadas aumentarán el involucramiento y, como consecuencia de esto, se elevarán las posibilidades de retener a los usuarios o clientes. Dicho de otra forma, la experiencia del cliente en un futuro cercano será la ventaja competitiva que mejores resultados entregará a una organización.

5. El conocimiento como atributo

El concepto de la educación permanente —en inglés: Lifelong Learning— es un paradigma educativo abierto a cualquier etapa de aprendizaje de la vida de una persona (1). La adquisición de conocimiento como fuente para potenciar los resultados es la ruta correcta hacia la digitalización. Pero las empresas no pueden conformarse con «rascar la superficie» del mundo digital; necesitan sumergirse profundamente para que puedan empezar a competir con argumentos y estrategias. Si la empresa y cada uno de sus funcionarios no están estudiando, entendiendo y aprendiendo del mundo digital, están fracasando en el.

6. La economía de los resultados

La proliferación de dispositivos y herramientas tecnológicas a llevado al mercado a dejar de comprar productos para buscar soluciones puntuales a sus problemas. Hacia esa dirección se enfoca la economía de los resultados —en inglés: Outcome Economy—. Los nuevos negocios disruptores digitales nos están enseñando a restarle atención a la venta de cosas y entregársela a la oferta de resultados y soluciones inteligentes.

7. La (r)evolución de las plataformas

Las compañías que se construyen y se fundamentan en plataformas tienen cada vez mejor acceso a las oportunidades que ofrece la tecnología para generar crecimiento y rentabilidad. Transformar los productos, servicio y organizaciones en plataformas abiertas, interconectables y expandibles hará que se multipliquen las posibilidades de negocio y se incrementen las opciones de ampliación de mercados.

8. Desarrollar la capacidad de adaptación y ejecución

Reaccionar y actuar con velocidad para enfrentar cada circunstancia de mercado es una habilidad a la que todas las compañías necesitan aspirar. El disponer de un plan claro que permita decidir con agilidad y unos protocolos de acción ajustados y eficientes, puede convertirse en la pieza diferencial de un negocio. Los entornos digitales giran con velocidad y exigen adaptación y ejecución si demora.

9. Empresas con cerebro

Una empresa inteligente tiene máquinas inteligentes y usa herramientas enfocadas en ello para cada aspecto del negocio. La analítica, al servicio de las compañía, permite desarrollar una tecnología cognitiva, una ciencia de datos y una capacidad de toma de decisiones asertivas. Invertir en dotar de cerebro a las empresas permitirá mejores y más rápidas respuestas (y por ende, excelentes resultados).

10. La fuerza del trabajo conjunto

La digitalización no está desplazando a las personas; por el contrario, está amplificando la necesidad de que los humanos y las máquinas hagan más cosas juntos. Los avances tecnológicos conducen a que los dispositivos sean vistos como un miembro extra del equipo, con responsabilidades y objetivos específicos. La colaboración humano-máquina harán visibles nuevas oportunidades y otorgarán autonomía y colaboración al colectivo completo.

Bibliografía

(1) Definición tomada de Wikipedia.

ZAMORA, Alberto. MATOS, Manuel. La era de los negocios digitales: ampliar la frontera. Artículo publicado en Harvard Deusto, Business & Technology en Abril de 2015.

Cuando el contenido aporta, lo demás no importa

Una reflexión crítica sobre la construcción de contenidos orientados a la creación de comunidades digitales que ayuden a generar visibilidad y viralidad para individuos y empresas.

A la hora de construir contenido para una presencia digital, las personas y organizaciones trocan las prioridades: Invierten excesivo tiempo para debatir la forma, el tamaño, la profundidad y el medio de transmisión, mientras el tiempo destinado a lo realmente importante, el mensaje en sí, es pobre y escaso. En la actualidad es cada vez más recurrente toparse con tres preguntas, formuladas por quienes crean contenidos, que deberían ser poco importantes en la estructura de un plan editorial: (1) ¿Cuántas veces se debe publicar en una red social?, (2) ¿Qué tan extenso puede ser el mensaje?, y (3) ¿Cuál es el mejor formato para transmitirlo: texto, imagen o video?.

Quienes analizan a consciencia cómo desarrollar un plan de contenidos atractivo y cautivador para intereses individuales o corporativos son enfáticos en decir que: si el contenido aporta, lo demás no importa.

Las audiencias consumen lo que los atrapa y les interesa sin detenerse a revisar otros detalles. Si se presta atención con detenimiento al comportamiento de quienes consumen contenidos, será evidente la baja relevancia que tiene cada variable frente al valor aportado por la información. Ahora, para el contexto digital, es crítico atender dos aspectos fundamentales que van más allá de lo valioso de un contenido y que son elementales en el establecimiento de una estrategia: el tipo de consumidor y los objetivos de cada mensaje.

Los tipos de consumidor de contenidos

La audiencia objetivo es el punto de partida para la toma de decisiones relativas al formato, profundidad y canal de transmisión. Quienes reciben los contenidos pueden ser clasificados dependiendo del uso que le darán a la información, el grado de interés individual del contenido a consumir y el beneficio personal aportado por dicha información. Los principales tipos de audiencia, los de mayor atención para quienes gestionan contenidos, son:

1. Fanáticos

Son aquellas personas que están dispuestas a absorber cualquier cantidad de información de una temática específica sin restricción alguna en inversión de tiempo. Consumen cada detalle, agradecen lo pormenorizado y valoran el esfuerzo de quien les provee el contenido. Son insaciables, se hacen leales y apoyan cualquier iniciativa del individuo u organización que entregue la información. Si la audiencia principal es de este tipo, la profundidad en los contenidos es una obligación y el formato un reto constante para la creatividad.

2. Necesitados

Son los usuarios que están en la obligación de consumir información de un tema en particular (por lo general por razones profesionales o laborales). Al igual que los fanáticos, el tiempo a invertir no es un verdadero problema para ellos debido a que el beneficio obtenido es lo suficientemente gratificante y remunerador como para cuestionar el costo. Son críticos, valoran la eficiencia y agradecen la optimización del tiempo de consumo. Si este es el tipo de audiencia que se desea atacar, es necesario desarrollar habilidades para ahorrar tiempo de consumo sin sacrificar la profundidad.

3. Curadores

Son un tipo particular de consumidores, cuya misión se enfoca en la recolección y clasificación y no en el consumo. Su función es filtrar el contenido para ofrecerlo a quien le interesa, con el objetivo de ganar reputación frente al consumidor final de la información. La importancia de este tipo de consumidor radica en la gran influencia que tienen en los consumidores finales de la información. Para este tipo de audiencia, la estructura, organización y formato del contenido son una prioridad. El curador necesita ser capaz de cuantificar el valor del contenido con una corta inversión de tiempo.

El objetivo del mensaje

¿Que se busca cuando se entrega información a una audiencia? Esa es la pregunta clave. Quienes construyen contenido deben tener una respuesta clara a esa pregunta, para que la toma de decisiones sea eficiente y acertada. Mientras más complejo sea el objetivo, más profundo debe ser el contenido. No es lo mismo intentar transmitir el día y hora de un evento que explicar los beneficios de un producto o servicio.

Cuantificar la complejidad del objetivo de comunicación es la variable crítica para determinar la extensión, formato y medio necesario para enviar un mensaje a una audiencia.

La estrategia de contenidos

Triunfar en el marketing de contenidos es una tarea sumamente compleja y, como la mayoría de las actividades con alto grado de dificultad, es obligatorio desarrollar un plan para poder solventarlas. La estrategia de contenidos es la encargada de sacar el mayor de los provechos a las historias y conocimientos de una empresa o individuo, enmarcándose en un grupo de temáticas afines con el sector en el que se desenvuelve.

Una estrategia de contenido no debe ser vista como una sumatoria de plantillas a rellenar o un conjunto de reglas universales que se deben seguir al pie de la letra. Un plan de contenidos es una estrategia individual y única, hecha a la medida de la necesidad; con un orden, unas normas y una lógica particular para cada objetivo.

Cada individuo o empresa es única, por ende su plan de contenidos debe serlo. La estrategia debe partir de las siguientes preguntas:

  • ¿Cuales son las características de las personas que conformarán la comunidad?
  • ¿Cuales son los intereses de la comunidad construida?
  • ¿Cuales son las temáticas más coherentes, y en que grado, con los intereses de la comunidad construida?
  • ¿Como construir valor asociado a las temáticas coherentes con los intereses de la comunicad construida?

Con lo anterior claro, los aparentes problemas asociados al contenido —planteados en las tres preguntas iniciales en este post— son insignificantes. El formato, la profundidad y el medio o plataforma elegido para la transmisión de un mensaje deberá estar dominado por el objetivo y el tipo de audiencia y la creación de valor.

Manual de estrategia digital para campañas políticas

Entienda cómo desarrollar una campaña política usando los escenarios digitales para potenciar los resultados.

Los entornos digitales se convirtieron en la mejor arma de comunicación y relacionamiento entre los políticos y las audiencias. La visibilidad y cercanía que los líderes están alcanzando en los debates electorales, apoyados por las herramientas tecnológicas, transformaron la contienda electoral.

El 10 de febrero de 2007 fue —probablemente— el «Día D» en la conversión del marketing político hacia lo digital. En esa fecha, los asesores de comunicación de Barack Obama dirigieron su atención y recursos hacia los escenarios digitales para desarrollar allí la disputa por la presidencia de los EEUU. En aquel entonces, el equipo de campaña decidió incorporar las redes sociales; diseñar sitios web para capturar voluntarios y recursos; ejecutar acciones de acercamiento con influenciadores y líderes de opinión; vincular editores de blogs; desarrollar actividades de email marketing; crear, gestionar y distribuir contenidos sobre temáticas relevantes para el electorado; plantear sondeos de opinión y encuestas online y activar una milimétrica campaña de publicidad online. Todo esto envuelto en una estrategia bien planeada, precisa, eficiente y alineada —como un reloj suizo— con el plan de trabajo análogo (o también llamado offline).

La exitosa estrategia de comunicaciones, que utilizó como punta de lanza las herramientas tecnológicas, sigue siendo hoy el ejemplo a seguir por los expertos de marketing y el caso más sobresaliente del marketing político digital.

Bajo esta nueva realidad, candidatos, gobernantes, políticos y líderes, están en la obligación de insertar los entornos digitales en su plan de comunicaciones y relacionamiento; porque, gracias a la revolucionaria estrategia política de Barack Obama en 2007, el mundo digital dejo de ser un canal alternativo para convertirse en un medio trascendental en campaña electoral.

Contextualización digital para políticos

Según un informe de Borrell Associates, la inversión publicitaria digital en la campaña para las elecciones legislativas en EEUU en 2014 creció el 1.825% comparativamente con el 2010. El informe además pronostica una inversión cercana a los mil millones de dólares en publicidad digital para las elecciones presidenciales de 2016, lo cual representa una cifra cercana al 20% del total de la inversión publicitaria en el debate político (acercándose a los us$6.4 millones que se espera que inviertan las campañas en anuncios de televisión).

Estas cifras muestran una clara tendencia de migración hacia lo digital, que exige capacitación, planeación y cambios de actitud.

La era digital cambió la forma de comunicarnos. Esta es una premisa elemental que necesitan entender los jefes de las campañas políticas. Las iniciativas de comunicación en la actualidad no se basan en el mensaje que quiero enviar, sino en el mensaje que la audiencia quiere escuchar. Lo cual transforma de inmediato la forma de enfrentar la construcción de una estrategia digital; ¿Por qué? porque con este cambio de perspectiva, se comprenderá que hoy las audiencias controlan la información que consumen y solo se exponen a lo que les interesa.

Saber que existe Facebook, Instagram y Twitter, crear una cuenta en cada una de las plataformas y publicar con regularidad en ellas no es suficiente. Los profesionales de la comunicación y el marketing necesitan interiorizar que su esfuerzo y atención no debe estar orientado a participar en todas y cada una de las plataformas sino a encontrar el aporte individual de cada una de ellas en la obtención de objetivos específicos y generales.

Un verdadero estratega político digital es aquel cuyo accionar se fundamenta en un plan detallado, una estrategia específica y unas tácticas bien seleccionadas para lograr resultados puntuales en una audiencia en particular.

¿Qué debe hacer un político que quiera utilizar los entornos digitales como plataforma electoral?

Para encender el movimiento digital un líder político requiere experiencia, conocimiento y creatividad; para integrar la publicidad, la recaudación de fondos en línea, el contenido y el análisis de datos clave y poner todo esto al servicio de su causa. A continuación les presentamos los 8 frentes de acción básicos de un plan político digital:

1. Construir un buen sitio web

Saque de la conversación la subjetividad del diseño gráfico y entienda lo verdaderamente relevante: un buen sitio web es aquel que persigue unos objetivos puntuales. El sitio web debe ser visto como el centro del esfuerzo digital para apoyar las tareas de comunicación y conversión. Una correcta arquitectura de la información que facilite el proceso de encontrar y consumir los contenidos, un layout básico que le de importancia a lo crítico y que simplifique la apariencia gráfica y un diseño adaptativo que garantice la accesibilidad desde cualquier dispositivo, son los puntos elementales que deben superarse para crear un buen sitio web. Tres buenos ejemplos de sitios web de políticos son: Mitch McConnell, Alison Lundergan Grimes y Chris Coons.

2. Crear un blog

Un blog es una herramienta extremadamente útil para difundir puntos de vista, comentarios, ideas y propuestas. Expone al candidato ante los motores de búsqueda y facilita la profundización de contenidos (algo difícil de obtener en las redes sociales). Con un blog bien gestionado se podrá dar visibilidad al equipo de trabajo, explorar formatos para la transmisión de mensajes y documentar las conversaciones con las audiencias. Un blog es una excelente vitrina que los políticos necesitan, pero que poco aprovechan.

3. Participar de las redes sociales

Los medios sociales, en general, son la herramienta ideal para dar visibilidad y lograr interacción. Pero detrás de ellos aparecen unas obligaciones generalmente desatendidas por quienes las usan. La participación en redes sociales con fines políticos comienza con una correcta selección de las plataformas (selección que se debe basar en los objetivos y recursos disponibles) y una asignación de rol y un entendimiento del tono y lenguaje para cada una de ellas. El fin es estar en las que se puede y se debe estar (desatender una plataforma social es más peligroso que no estar en ella).

4. Diseñar una estrategia de contenidos

Este es el secreto de cualquier estrategia de comunicación digital. Es prioritario que el equipo de campaña documente e informe a la audiencia de las actividades del candidato, pero es más importante que se construya un línea editorial para transmitir el plan de gobierno, las posiciones ideológicas, la hoja de vida y los logros históricos del líder político. Encontrar los momentos oportunos para hablar de un tema especifico a una audiencia particular, diseñar mecanismos para distribuir contenidos adaptados a cada plataforma y establecer políticas para acercarse a los temas del momento; son algunos de los protocolos abordados por una estrategia de contenido. En una era con un superávit de información y un déficit de atención, ser reflexivo y deliberado con lo que se publica es fundamental para maximizar el alcance.

5. Incorporar nuevos formatos a la comunicación

La comunicación, análoga y digital, es una de las áreas que exige mayor innovación y experimentación en una campaña política. Las audiencias en la actualidad son inmunes a muchos de los métodos usados por los candidatos para enviar mensajes. El presente obliga buscar formatos gráficos, atractivos y de consumo simple y rápido. El video, las infografías, los juegos, entre otros; son excelentes formas de comunicar que deben ser integradas y usadas con recurrencia.

6. Monitorizar lo que se emite

Oír lo que se dice en los entornos digitales y medir el ruido son dos tareas cruciales para una campaña política. Un estratega digital debe destinar recursos para la escucha social activa y diseñar procesos para amplificar o reducir el ruido. ¿Que debe monitorear el equipo digital? El contenido que se genera y se asocia al candidato, las temáticas populares en cada red social y las temáticas afines con el candidato. El proceso de escucha y monitoreo debe complementarse con un protocolo de acción que incluya: (1) Valorar los sentimientos positivos, neutros o negativos asociados al contenido, (2) Categorizar las fuentes donde se publica el contenido, (3) Clasificar a quienes emiten el contenido, (4) Identificar la vulnerabilidad del candidato frente a cada temática, (5) Reconocer el impacto de los contenidos en los influenciadores y la masa y (6) Planear las acciones que se desprenden en cada escenario posible.

7. Invertir tiempo y recursos

Uno de los puntos que deben discutirse en la construcción de un plan digital para una campaña política es el inventario de recursos tecnológicos, humanos y presupuestales que estarán disponibles a lo largo del proceso para lograr los resultados esperados. Con esto resuelto y documentado con claridad, el estratega debe desarrollar un cronograma detallado de tareas con una distribución lógica de esos recursos en una línea de tiempo (evaluando con antelación la prioridad de cada una de las acciones y su impacto). El jefe digital de la campaña tiene el compromiso de optimizar el tiempo y los recursos.

8. Medir los resultados

Cada acción en el mundo digital se debe asociar a un indicador y el seguimiento del comportamiento del indicador debe entregar pistas evidentes para la optimización del plan de acciones. Una campaña política no esta exenta de esta realidad y debe incluir, dentro de su equipo de trabajo, analistas que abstraigan información valiosa a partir de los resultados obtenidos. Medir para luego evaluar aportará un insumo provechoso para potenciar el logro.

9 claves para ganar una contienda política desde lo digital

La estrategia digital es la nueva sala de máquinas de una campaña política; es un termómetro en tiempo real del pulso y la opinión de las audiencias. Para que una campaña política triunfe en los entornos digitales debe planear como una verdadera startup; y este plan debe enfocarse en:

1. Estrategias antes que tácticas. Las campañas políticas —generalmente— hacen más de lo que piensan y actúan más de lo que planean. Si se centra en lo táctico transformará su plan digital en un cúmulo de tareas sin norte e integración y vivirá el día a día apagando incendios.

2. Adquirir. Diseñar mecanismos digitales para atraer y capturar voluntarios que le ayuden a aumentar la visibilidad y la propagación de los mensajes.

3. Medir indicadores significativos. Los seguidores y retuits son indicadores incipientes de la analítica social. Las campañas políticas deben aprender de métrica para detectar indicadores avanzados en: (1) El crecimiento de la audiencia, sus preferencias y su comportamiento; (2) La eficacia en la transmisión de mensajes, su aprobación y asimilación; y (3) La detección de circunstancias que alteran los resultados.

4. Alinear los recursos humanos en el trabajo de redes sociales. Capacitar a los voluntarios para que apoyen la estrategia digital, aclarar los objetivos buscados con ella y evidenciar el valor y alcance del aporte individual para los fines colectivos.

5. Invertir en publicidad. Esta demostrado que los resultados orgánicos son limitados y que cualquier proyecto digital exige una inversión publicitaria.

6. Conversar. El principio elemental del marketing en redes sociales es: para lograr interacciones se debe interactuar. No puede ver la presencia social como un canal de servicio al cliente creado para responder lo que le preguntan, el candidato esta en la obligación de ser una parte activa de la conversación (opinar y preguntar).

7. Atraer influenciadores. Los nuevos líderes populares son los influenciadores sociales. Acérquelos a la campaña.

8. Permitir la libertad de expresión. Ofrezca la posibilidad a la audiencia de expresar ideas en los escenarios virtuales controlados por la campaña; establezca relaciones simétricas con las personas (abra la puerta para la discusión respetuosa, sin restringir los mensajes o las conversaciones).

9. Controlar el historial de publicaciones. Revise con periodicidad lo publicado en el pasado para mantener una consistencia ideológica (frente a cambios de opinión, advierta y tome medidas).

Medir, analizar y optimizar: El comportamiento que conduce al éxito en los entornos digitales

Prepárese y eduque a su equipo de trabajo para que enfrente el reto digital de cuantificar y evaluar las acciones comerciales, de marketing, comunicación y servicio a partir de la métrica y la analítica.

¿Por qué es importante medir? Porque midiendo se controla, controlando se dirige y dirigiendo se mejora.

Las compañías exitosas —grandes y pequeñas— están utilizando los datos y su análisis asociado como mecanismo para extraer información crítica que oriente el rumbo de la organización y que sirva para aumentar la satisfacción y el relacionamiento con los clientes. Los directivos empresariales han comprendido que vivimos un nuevo presente competitivo que obliga a mirar los esfuerzos de marketing, comunicación y servicio desde la perspectiva de los indicadores (transformando las matemáticas y la estadística en la base de las decisiones corporativas).

Fundamentados en las métricas, los nuevos líderes han encontrando: caminos eficaces de comercialización, pistas cruciales para estrechar el relacionamiento con las audiencias y mecanismos eficientes para evaluar y optimizar el rendimiento de los —generalmente— escasos recursos de inversión. La analítica, vista correctamente, hace una gran diferencia en las organizaciones; debido a que proporciona entendimiento del impacto de cada acción y facilita el reconocimiento oportuno de los errores, lo cual ofrece una ventaja competitiva difícil de igualar por los competidores.

En la actualidad las corporaciones no pueden darse el lujo de encontrar excusas que las aíslen de esta realidad. Hoy cualquiera dispone de acceso a múltiples fuentes de datos (cuantitativos, cualitativos y competitivos) y tiene a la mano incontables herramientas gratuitas que facilitan su almacenamiento, lectura e interpretación (aislarse o desatender esta oportunidad sería un error imperdonable para cualquier empresario o directivo).

¿Qué se puede medir y qué se está midiendo?

Vamos a poner la métrica en perspectiva: Según recientes estudios se estima que para el 2.024 las empresas contarán con la capacidad de procesar anualmente información digital equivalente a una pila de libros que se extienden más de 4,37 años luz de distancia; eso es un montón de datos para recopilar, analizar y entender. Este escenario obligará a ser selectivo y metódico en la escogencia y clasificación de la información útil y la inútil. Por ende, qué medir, es la pregunta básica que se debe formular —de forma recurrente— cualquier persona involucrada con la toma de decisiones de marketing, comunicación y servicio de las organizaciones.

La intencionalidad del cuestionamiento no debe ser emitir juicios o evaluaciones sobre las capacidades o conocimientos de los responsables sino impulsar la eficiencia en la búsqueda de datos valiosos para la toma de decisiones. En otras palabras, el objetivo es reducir la probabilidad de navegar sin rumbo y naufragar en el océano de información que ofrecen los entornos digitales.

La obtención de la información necesaria y adecuada debe ser la obsesión de los analistas (se busca que los datos sean vistos como recursos o activos valiosos y no como simples indicadores); y en este orden de ideas, las cifras verdaderamente provechosas son las que se enfocan en los comportamientos y no en las cantidades. Comprender, usando análisis cualitativos y cuantitativos, la experiencia del cliente y su conducta, le entregará insumos que enriquecerán sus capacidades de influencia.

Y es que el mundo de los negocios se había acostumbrado a partir de la «fe» para justificar las iniciativas, debido a que los esfuerzos, efectos y alcances de las actividades se evaluaban con estudios estadísticos (en algunos casos confiables y en otros no tanto). Una realidad injusta con quienes invierten tiempo y recursos, pues resulta «fácil» vender acciones de comunicación, marketing y servicio sin la obligación de presentar resultados detallados o cambios corporativos plenamente medibles.

El presente es diferente. Lo esencial hoy, para cualquier profesional, es justificar numéricamente el retorno de cada peso o segundo invertido. Y todos debemos entrar a este escenario, sin temores o dilaciones.

Los datos como herramienta de decisión

Con la aparición de los entornos digitales, la medición se convirtió en la herramienta favorita de quienes quieren acertar en la toma de decisiones y anticipar situaciones. La métrica es el camino correcto al éxito; la ruta que ayuda a encontrar los errores con rapidez y que optimiza las plataformas de contacto con las audiencias. Pero la analítica no se limita a una plataforma de captura y almacenamiento de datos; la analítica tiene más que ver con las personas que interpretan la información (una gran herramienta en manos de un analista sin conocimiento es inútil).

6 preguntas que debe formularse para proteger la reputación en medios sociales

Presentamos algunos interrogantes que los profesionales y directivos de las empresas, que quieran proteger su reputación, se deben formular periódicamente.

La reputación —en la actualidad— es el activo más valiosos de una persona o empresa que busca vigencia y solidez en el mercado profesional o comercial. La protección y creación de la reputación es, por ende, la actividad individual y colectiva que requiere mayor atención y prioridad. Esto debido a que —con el pasar de los días— la reputación se ha transformado en el mecanismo usado por la humanidad para controlar a cada uno de sus miembros (personas y organizaciones) y en el instrumento democrático de la sociedad para medir la confiabilidad.

El papel que está jugando Internet —y los medios sociales en particular— en la construcción de la confianza es trascendental; porque la masificación de los entornos digitales ha facilitado la transmisión y propagación de información susceptible de crear o destruir reputación. Hoy hay evidencia clara de que las opiniones de otras personas está moldeando las decisiones y percepciones de las audiencias (lo cual se potencia si esas personas pertenecen a un entorno social cercano o influyente).

Con las herramientas disponibles, cualquier persona —cuando interactúa— produce una cadena de información que se expande como una onda a lo largo de sus círculos sociales (y si esos círculos son grandes, podría incubar una cadena de información lo suficientemente ruidosa para construir o destruir la reputación y confianza de un individuo u organización). Para ser coherente con esta realidad, las personas y organizaciones deben hacerse 6 preguntas elementales, con periodicidad, para facilitar el control y la gestión de la reputación en los medios sociales:

¿Se está trabajando en la prevención de potenciales crisis de reputación en los medios social?

La mayoría —por no decir todas— las crisis de reputación son identificables con antelación. Prevenir, monitorizar y controlar las amenazas es una tarea fundamental del equipo de administración de la presencia social y del área de comunicaciones. ¿A qué se debe prestar atención? A escuchar con frecuencia lo que se dice en los medios sociales para detectar potenciales ataques en el momento oportuno, a resolver cada uno de los problemas encontrados en el menor tiempo posible, a responder rápido —y sin evasivas— los requerimientos de la audiencia y a documentar cada tarea, respuesta, interacción y evento que se presente en el día a día.

¿Se cuenta con un manual de uso de medios sociales para los empleados?

Todas las empresa del planeta son vulnerables a un comportamiento vergonzoso de uno o varios de sus empleados y a que esto se haga visible frente a su audiencia. Evitar esta situación es utópico, pero existen formas de protegerse. El mecanismo recomendado para sortear esta amenaza es la evangelización, a todo el personal, sobre los riesgos corporativos que se desatan por actuaciones individuales pero que se transfieren al colectivo. En el proceso educativo al equipo de trabajo es aconsejable la creación colaborativa —entre los empleados y la empresa— de un manual de comportamiento no restrictivo (dicho documento debe identificar situaciones, prever reacciones y sugerir acciones para blindarse de las crisis generadas por personas que podrían afectar a la organización).

¿Se esta protegiendo la información crítica?

La fuga de información es, quizás, el más común de los orígenes de las crisis de reputación social. Pocas empresas controlan —sin limitar a sus funcionarios— la información. Las políticas laborales, el relacionamiento con proveedores, los planes comerciales, las estrategias de enfrentamiento a los competidores, entre otros; son documentos que podrían mal interpretarse por el publico general, debido a que no cuentan con el contexto completo de la realidad corporativa (aclarando que no hablamos de ocultar comportamientos irregulares o poco éticos; si una empresa realiza este tipo de conductas, tarde o temprano se conocerán y la crisis será inevitable). Recuerde que el mejor mecanismo, para compartir con las audiencias toda la información crítica de una organización, es la construcción de un informe de sostenibilidad transparente y de

¿Se tiene un plan de protección de la presencia corporativa en los medios sociales?

El «brandjacking» o sustracción de la identidad digital es habitual en la actualidad; son recurrentes los casos de perdida de control —por parte de la empresa— de los accesos a las cuentas en redes sociales (vulnerabilidad que, en la mayoría de los casos, origina una crisis de reputación). Existen muchas causas posibles para sufrir el «brandjacking»; las más probables son: una baja protección de nombre de usuario y contraseña por parte de los funcionarios responsables, la autorización de aplicaciones para agregar funcionalidades a las redes sociales y la ausencia de una rutina periódica de cambio de credenciales de acceso.

¿Se evangeliza periódicamente a los directivos sobre el uso correcto de los entornos sociales?

Los altos cargos de las organizaciones son imanes en la atracción de atención de los usuarios de los medios sociales. Una vez se identifica —por parte de los seguidores— la presencia social del directivo de una corporación, el crecimiento de la audiencia y el seguimiento y escrutinio de la actividad, es inmediato. Cualquier error o desacierto de un alto directivo se convierte en un suceso que retumba en la reputación de la empresa. En este caso la evangelización —en el uso y reconocimiento del impacto de sus acciones y comportamientos en la reputación digital— es el camino para evitar problemas futuros.

¿Se identifica a los empleados influyentes de la empresa en medios sociales?

La gestión de la reputación es una sumatoria de acciones preventivas y tácticas reactivas para proteger la confianza de la sociedad en un individuo u organización. En el segundo grupo de tareas —en las tácticas reactivas— los influenciadores y líderes de opinión juegan un papel trascendental. Reconocer a estos personajes en el interior de la empresa y sumarlos al equipo de trabajo en redes sociales es obligatorio (aún cuando no pertenezcan a áreas afines a la gestión de la presencia social).

Bibliografía

WHITFIELD, John. People will talk. The surprising science of reputation. Publicado por John Wiley & Sons Inc. 2012.

SHEPPERSON-SMITH, Steven. Critical questions for managing reputation online. Artículo publicado en cipr.co.uk.

SPAM: El atajo más odioso en los entornos digitales

Evitar el SPAM o el impulso por tomar atajos en el accionar digital, es una buena evidencia de un pensamiento maduro y sostenible en la elección de tácticas de marketing.

Hacer SPAM es —quizás— la primera de las tentaciones que tienen los profesionales del marketing cuando se aproximan a los entornos digitales. Es una atracción irracional que frecuentemente se presenta como una «epifanía» o un destello creativo sin precedentes (producto de un enceguecedor enfoque en la consecución de objetivos, dejando de lado los métodos y las consecuencias futuras; y soportada por un inminente deseo de producir resultados inmediatos).

Todos hemos sido víctimas del SPAM y —aunque lo intentemos negar— en algún momento de nuestro accionar se nos ha pasado por la cabeza hacerlo durante la ejecución de una estrategia digital. ¿Por qué? Por una razón simple: visualizar la idea de llegar —con una oferta comercial, un mensaje publicitario o un contenido— a un gran número de personas, con solo oprimir el botón de «enviar», es increíblemente atractivo.

¿Qué es SPAM?

Es un término usado de forma común para referirse al envío de mensajes no solicitados o no deseados (generalmente emitidos por un remitente desconocido para el receptor). Estos mensajes con frecuencia tienen una intención publicitaria o comercial y son enviados en grandes cantidades (violentando la privacidad y perjudicando de alguna manera a quien los recibe). (1)

En el pasado la herramienta más popular para hacer SPAM era el correo electrónico, pero las vías se han multiplicado. En la actualidad las personas estamos expuestas al SPAM en el correo electrónico, las redes sociales, la mensajería instantánea, WhatsApp y una enorme lista de nuevas plataformas.

¿El SPAM tiene alguna ventaja?

La respuesta es tajante: NO. El marketing digital ofrece un gigantesco abanico de opciones divertidas y efectivas como para empecinarse con la peor de todas: el SPAM (aunque no faltará quien lo intente defender presentando algunos argumentos recurrentes, pero erróneos). Es por esto que queremos comenzar por desmitificar esos aparentes beneficios del envió indiscriminado y masivo de mensajes:

1. Es una mecanismo de adquisición poderoso

Legalmente una persona debe autorizar para que una empresa le envíe comunicaciones comerciales o publicitarias. Si se entiende bien, esto significa que debe existir una relación previa entre emisor y receptor antes de enviar cualquier mensaje o de establecer comunicación entre ellos. Es decir que para adquirir el prospecto se debe usar otro mecanismo. Interiorice de una vez por todas que la comunicación digital entre negocio y audiencia —cualquiera sea la plataforma utilizada— es una táctica de retención, acercamiento e involucramiento; nunca de adquisición.

2. Puedo comprar una base de datos y acortar el camino

Comprar una base de datos aparentemente reduce los tiempos para lanzarse a una gran audiencia, pero tiene dos grandes problemas: podría traerle problemas legales y potencialmente podría estar usando una base de datos saturada (¿o es que piensa que la única empresa a la que le están ofreciendo esa base de datos es a la suya?).

¿Por qué es nocivo hacer SPAM?

1. Porque tiene un costo para el receptor

Así sea infinitamente pequeño, recibir SPAM le cuesta a quien lo recibe: una inversión de tiempo (así parezcan milésimas de segundo lo que se tarde en suprimirlos de la bandeja de entrada, del inbox de la red social o de los chats de WhatsApp; sigue siendo tiempo), valor de conexión (en una conexión a internet este valor es ridículamente bajo, pero en los planes de datos móviles cada «bit» cuenta) y recursos tecnológicos (quizás el más insignificante de los costos debido al crecimiento desbordado de las capacidades de almacenamiento y procesamiento que tienen los equipos tecnológicos de la actualidad).

2. Porque no funciona

Está probado y comprobado: Hacer SPAM NO ayuda en la consecución de objetivos. Aunque teóricamente se vea como un camino simple, de poco esfuerzo y de baja inversión, el SPAM es todo lo contrario; es una actividad que requiere una plataforma robusta, una constante migración del servidor remitente para evadir las penalizaciones y una administración minuciosa de la base de datos. Es decir, que siendo muy pragmático, el esfuerzo y la inversión de recursos para hacer SPAM difícilmente producirán un retorno de inversión positivo (piense en todo lo que invierte y cuestiónese si no valdría la pena llevar ese esfuerzo a algo realmente útil para los clientes potenciales).

3. Porque pondrá en juego la reputación

Crear reputación y confianza es una de las tareas más complejas, pero acabar con ellas es realmente simple. Para construir reputación se necesitan meses de trabajo y planeación, una continua toma de decisiones coherentes y un minucioso esfuerzo de evaluación del impacto de cada una de las acciones antes de ejecutarlas. Ahora, para destruir solo se necesita un pequeño error o una acción desafortunada; y el SPAM clasifica en esta categoría.

¿Cómo no caer en el error del SPAM?

Trabajando con coherencia y constancia: usando estrategias y tácticas respetuosas con la audiencia y aceptando el tiempo necesario para obtener resultados que sean sostenibles y crecientes (sin apresurarse). Algunas de nuestras sugerencias adicionales son:

  • Olvídese de conseguir clientes usando el correo electrónico. Solo con pensar de esa forma estará abriendo la puerta para hacer SPAM.
  • Construya relaciones, no bases de datos. Lo importante no es la cantidad de contactos, sino la calidad. Es preferible mandar un mensaje a pocos, que sea bien recibido, que enviar un mensaje que incomode a muchos.
  • Envíe información útil. No todo puede ser publicidad u ofertas comerciales.
  • Hágase cargo de las relaciones. No delegue el relacionamiento de la empresa y las audiencias a terceros (lo único que se debería tercerizar es la plataforma tecnológica de gestión y administración de la relación).

Si una marca, producto o servicio es lo suficientemente bueno, no se necesita del SPAM para obtener visibilidad (esto aplica igual para un mensaje, blog o campaña). Hoy las cosas buenas obtienen viralidad sin necesidad de un esfuerzo intrusivo (no hace falta el SPAM para captar la atención). En pleno auge de la construcción de mercados a partir de conversaciones, no tiene sentido intentar comunicarse de una forma tan impersonal, fría y molesta (por el contrario, tener un comportamiento humanizado, cercano y responsable es la mejor forma de atraer la atención y el respeto de los potenciales usuarios o compradores).

El SPAM no es el camino. Hacerlo no está bien. Punto. No existen las medias tintas en este tema. Si alguna vez lo hizo es momento de corregir. Si lo tiene en sus planes es momento de repensar. Es hora de dejar de hacer algo que —estoy seguro— usted no quiere que le hagan.

Bibliografía

(1) Definición tomada de Wikipedia.

GONZALES DEL ARCO, Jorge. 5 razones para no hacer SPAM. Artículo publicado en desdealicante.com.

¿Por qué usar la publicidad de YouTube en su negocio?

Reconozca razones y argumentos sólidos que justificarán el uso de la publicidad en YouTube como táctica de adquisición y acercamiento con la audiencia en su negocio.

La era del marketing digital «completamente gratis» (entre comillas porque esa era nunca existió realmente; fue una mala interpretación de los líderes empresariales que, cuando vieron que el uso de las herramientas y plataformas digitales en su mayoría era gratuito, pensaron que desarrollar acciones de marketing en ellas sería igualmente libre de costo) está llegando a su fin. Hoy —afortunadamente— los directivos y profesionales del marketing entendieron que para obtener verdaderos resultados comerciales o de marca en los entornos digitales se requiere inversión (en publicidad, en herramientas y, obviamente, en personas). Inversión que se activo gracias a que la métrica evidenció la consecución de objetivos.

Usted probablemente sea uno de aquellos que hace algún tiempo perseguía objetivos de negocio con las uñas, sin herramientas (como por ejemplo: una plataforma profesional para acciones de email marketing, Google Adwords para competir en las páginas de resultados del motor de búsqueda, Facebook Ads para lograr visibilidad y alcance en la red social, entre otras). Felizmente esa realidad está cambiando, y particularmente en los 3 frentes anunciados: Facebook, Google e Email Marketing ya vemos empresas decididas a trabajar profesionalmente.

Llega el momento entonces de discutir sobre YouTube; una de las plataformas más usadas y con los más altos niveles de involucramiento en el mundo. Una herramienta que está siendo degradada como arma publicitaria por percepciones (generalmente desde el desconocimiento y sin experiencias cuantificadas). Esas percepciones, faltas de fundamentos y llenas de subjetividad, son las causantes de errores costosos.

En esta publicación queremos, desde la lógica y la métrica, presentarles algunos argumentos para que reflexione acerca de los beneficios para su negocio que le puede ofrecer la publicidad en YouTube.

¿Qué tan importante es YouTube hoy?

Le transfiero esa pregunta a usted: ¿Qué tanto usa YouTube en su día a día? o ¿cuánto contenido consume allí?. Le podría asegurar que sus respuestas a esas dos preguntas son «con frecuencia» y «mucho contenido». Según ComScore un usuario promedio de Internet invierte 5 horas mensuales para ver videos en YouTube. Si llevamos esta cifra al tiempo diario invertido por usuario tendríamos un promedio de 10 minutos por día. ¿Cómo interpretar esta cifra? Obviamente no se puede usar de forma literal, pero si es un argumento que evidencia el alto nivel de exposición de los usuarios a los contenidos disponibles en la plataforma.

Pero eso no es todo, al igual que las buenas métricas de tiempo de atención por parte de los usuarios en YouTube (que, adicionalmente, según información de la plataforma crece a una tasa cercana al 50% cada año), los indicadores de alcance son escandalosos: YouTube tiene mas 1.000 millones de usuarios (de los cuales 10 millones de usuarios están en línea en cada momento).

En resumen, millones de personas invirtiendo mucho tiempo y atención a millones de contenidos convierten a YouTube en un atractivo ecosistema digital para el marketing y la publicidad.

10 argumentos sólidos que motivan a invertir en publicidad en YouTube

Al igual que en Google Adwords, en YouTube no hace falta un gran presupuesto para anunciar marcas, productos o servicios y es oportuno arrancar pronto (antes de que la plataforma se sature y el costo por clic se eleve). Es muy simple hacer campañas allí y los resultados son medibles de inmediato. ¿No está convencido aún de las bondades de este tipo de publicidad? Lea nuestras 10 razones y vuelva a pensar su decisión:

1. El video es el formato más ganador en Internet y en las redes sociales

Crear anuncios en video puede servir como medio para conseguir múltiples objetivos digitales: cercanía y empatía con la audiencia, visibilidad social, viralidad, eficiencia en la comunicación y altos niveles de interacción. Con el video —como pieza publicitaria— podría transformar considerablemente los mecanismos de comunicación y conversación de una marca, producto o servicio con su audiencia.

2. La mitad del tráfico de YouTube proviene de los dispositivos móviles

¿Por qué es importante esto? Porque usted necesita que su marca se exponga la mayor cantidad de veces a su audiencia y, hoy, los dispositivos móviles son fundamentales para lograr dicha visibilidad. Limitarse a diseñar acciones publicitarias en los entornos de búsqueda de contenido e ignorar los de consumo es un error monumental. Con la explosión de las redes sociales, es más frecuente, que el contenido busqué a la audiencia que lo opuesto.

3. La gente cada vez invierte más tiempo viendo videos

Y no solo es un tema de tiempo de exposición a los contenidos en video sino de cantidad de personas (ambas métricas siguen creciendo de forma sostenida: el alcance de los contenidos y el tiempo invertido en ellos). Realidad que invita a concluir que con la publicidad en YouTube usted aumentará las oportunidades para llegar a las personas y para crecer la cantidad de contactos.

4. El vídeo mejora la reputación de su marca, producto o servicio

Un estudio reciente de Animoto arrojó que el 71% de las personas afirma que «ver un video producido por una empresa deja en ellos una impresión positiva». Lo cual evidentemente se traduce en un mejoramiento de la reputación y en un aumento de la confianza (dos elementos críticos en la decisión de compra de los consumidores).

5. El vídeo es útil para transmitir detalles del producto o servicio

El mismo estudio de Animoto aclara que el 96% de los encuestados encuentra extremadamente útil al video como mecanismo para aprender y apropiarse mejor de las marcas, productos o servicios. Algo simple de entender: ¿Qué cree que es mejor para un consumidor: leer un manual o ver un tutorial?.

6. Fortalecerá su marketing de contenidos

Resulta claro para todos lo importante que es hoy el marketing de contenidos; igualmente se comprende la trascendencia del video como formato para la construcción de esos contenidos. Esto significa que las empresas ya deben estar en la tarea de crear contenidos en video. Pues bien, si ya lo están haciendo o lo piensan hacer, valdrá la pena llevarlos a campañas publicitarias estructuradas y medibles (en otras palabras, aprovechar los esfuerzos de producción para obtener algo más que resultados orgánicos).

7. Podemos aprender de los errores de otros

Existen muchos casos para el análisis y mucha documentación que nos permite —de manera simple— aprender de los errores cometidos por otros para optimizar nuestros anuncios en YouTube; de tal forma que podremos garantizar mejores resultados con menores inversiones (cada día que pasa, los riesgos de invertir en YouTube, y no obtener beneficios, disminuyen).

8. Los niveles de conversión y las tasas de captura de tráfico son mayores

Según un estudio realizado por Digiday en el cual se midieron los resultados en conversión obtenidos con 500 millones de clics publicitarios, se llegó a la conclusión de que YouTube supera a Facebook y Twitter en la capacidad para introducir nuevos productos (es decir, poner a los clientes en la primera etapa del embudo de compra) y para convertir prospectos en clientes (la última etapa del embudo).

Adicionalmente, según investigaciones realizadas por el equipo de YouTube, la plataforma puede ayudar a impulsar en un 20% el tráfico de su sitio web. Denota esto que, sumando las dos métricas enunciadas (mayor capacidad de conversión y de atracción), YouTube se transforma en una poderosa fuente publicitaria.

9. Solo se paga cuando el mensaje se transmite

Si una persona salta el anuncio, usted no paga. YouTube solo le cargará el valor del anuncio cuando el usuario vea 30 segundo o todo el anuncio (lo que suceda primero). Esto equivale a que si usted logra conseguir un clic del espectador antes de los 30 segundos, ese clic —o el mensaje transmitido— será gratis. Una oportunidad imposible de desaprovechar.

10. YouTube permite una segmentación «milimétrica» de la audiencia

Algo de suma importancia en la publicidad digital es que la plataforma que vende los anuncios permita segmentar con mucho detalle la audiencia que estará expuesta a ellos para evitar derroche de recursos. Pues bien, la herramienta de segmentación de YouTube es más que buena; permite segmentaciones demográficas y por temáticas, lo cual facilita llegar a nichos sumamente específicos.

Conclusiones

La publicidad de YouTube lo ayudará a que su negocio tome la ventaja en los entornos digitales (y cuidado que no hablamos únicamente de las empresas que dirigen sus productos o servicios al consumidor final). La publicidad en video es una herramienta útil para todas las organizaciones, independientemente de su presupuesto, lo que necesiten comercializar y en quien lo quieran hacer.

Bibliografía

SIU, Eric. 14 Ways YouTube Ads Can Skyrocket Your Business. Publicado en SingleGrain.com en marzo de 2015.

14 tendencias del marketing digital que usted ya debería entender

Un breve análisis del macroentorno digital y de las fuerzas sociales, culturales y tecnológicas que lo afectan hoy.

A lo largo del tiempo —y actualmente con un énfasis mayor— hemos centrado las discusiones sobre tendencias en marketing digital a hablar del futuro inmediato de las plataformas dominantes del mercado (lo cual, obviamente, es una parte importante del debate, pero no la única). Entender el entorno comercial y las perspectivas de los usuarios frente a las transformaciones tecnológicas son la verdadera polémica que necesitamos enfrentar. Analizar el macroentorno para detectar y anticiparse a las oportunidades e implementar las estrategias y acciones pertinentes en el microentorno son los retos hoy de los profesionales del marketing en el mundo digital. La atención de las organizaciones se debe centrar entonces en la exploración constante y la evaluación permanente de los cambios que afectan las realidades comerciales, los competidores y el publico objetivo.

Las organizaciones que han interiorizado esto se encuentran en un momento afortunado para la formulación de preguntas que las lleve a una correcta evaluación y apropiación de las tendencias del marketing digital. Pero, ¿cuáles son las preguntas que se deben formular? Aquellas que las ubiquen en una posición de avanzada frente a los competidores y para enfrentar lo que se avecina. Las preguntas que evidencien las tendencias y marquen el presente y futuro de los entornos digitales. ¿Para dónde van las nuevas tecnologías?, ¿qué están esperando la audiencia de nuestra actividad digital?, ¿qué papel jugará el marketing digital en los próximos años?, ¿cómo se debe preparar una empresa?, entre otras, son algunas de esas preguntas.

Los entornos digitales no dan espera y su evolución es una rueda que se acelera constantemente, es por esto que mientras menos tiempo le gaste a comprender las herramientas y más invierta en las tendencias mejor preparado estará. Es aquí donde queremos enfocarnos, para presentarle —las que a nuestro juicio— son las tendencias digitales más importantes.

¿Cuales son las 14 tendencias más importantes del marketing digital?

Para responder esta pregunta hemos dejado de lado las fuerzas políticas, legales y económicas (que son difíciles de generalizar por la variedad de circunstancias de cada uno de los países), para concentrarnos en las fuerzas sociales, culturales y tecnológicas.

1. El marketing en tiempo real

Las marcas no pueden alejarse o ser ajenas a los eventos virales del mundo si quieren tener relevancia en los medios sociales. El «newsjack» —tema del que hemos hablado bastante en este blog— es una obligación para las empresas. Involucrarse con humor, inteligencia y coherencia en los temas del momento es una acción que podría catapultar la visibilidad, el involucramiento y la cercanía con las audiencias. Las compañías deben tener hoy departamentos de marketing con una desarrollada capacidad de planeación y una perspicaz habilidad para la improvisación.

2. El acercamiento de lo análogo y lo digital

A las empresas les ha llegado el momento de enfrentar el reto creativo de innovar para integrar sus actividades en el mundo offline y online; olvídese de las excusas. Las audiencias están esperando una historia y un mensaje que trascienda las plataformas digitales, que se complemente en el mundo offline y se enriquezca pasando de uno a otro. Entendemos lo complejo de este trabajo, pero llegó el momento de ponerlo en su lista de tareas.

3. La hiperpersonalización

Individualizar los mensajes y usar el retargeting, la orientación geográfica y la sombra digital para crear experiencias muy personalizadas es otra de las obligaciones que experimentamos en el presente del marketing digital. Las organizaciones necesitan ofrecer a las audiencias experiencias de consumo que se anticipen y respondan a sus particularidades. Qué quieren, cómo, dónde y cuándo son preguntas que usted debe responder constantemente para reorientar su accionar.

4. Los influenciadores como canales de comunicación y acercamiento

Vivimos la era en la que el contenido generado por personas reales alcanza grandes niveles de viralidad e influencia (aportando —en muchos casos— más para las marcas que los mismos medios de comunicación tradicional). Los influenciadores y embajadores son claves en los planes de marketing de las empresas. Contar con terceros que avalen las características y bondades de los productos o servicios siempre ha sido mejor que gritar desde su propia tribuna (y hoy el entorno digital facilita esta práctica desde los medios sociales).

5. La movilidad y la interacción multidispositivo y multiplataforma

Es difícil encontrar una lista de tendencias que no incluya la movilidad como pieza clave del rompecabezas digital. Es hora de que las marcas se esfuercen más en la construcción de estrategias que involucren los dispositivos móviles, más allá de crear una aplicación (la movilidad ofrece aún muchas oportunidades de innovación en los teléfonos y aparatos de los usuarios que las organizaciones deberían estudiar). Esta tendencia hacia lo móvil se debe complementar —con igualdad de importancia— con el reconocimiento de los miembros de nuestra comunidad independientemente de la plataforma o el dispositivo de contacto preferido por ellos.

6. Lo semántico como punto de partida

Las compañías deben entender el nuevo lenguaje de la red a la hora de crear sus plataformas y de desarrollar su actividad. La comprensión de la forma como los usuarios consumen es la clave para la creación de contenidos mas orientados a entregar respuestas (coherente con la forma como las personas buscan en la red). La época en la que el sitio web era un «brochure» digital quedó atrás en la década del 90 y la temporada de contenidos centrados en los productos también quedó atrás.

7. El entendimiento y correcto uso de las etiquetas

Las etiquetas o hashtag se volvieron una herramienta transversal en los medios sociales y —apropiándose de ellas— las empresas se pueden convertir en fuentes de información oportuna y digna de monitorear. Las etiquetas deben dejar de ser decorativas para volverse estratégicas. Una empresa que entienda, haga seguimiento y use correctamente las etiquetas estará siempre por delante de sus competidores.

8. La onmicanalidad

La omnicanalidad nació con la necesidad de las empresas de adaptarse a un usuario interconectado y ávido de información e inmediatez; y se potenció con la proliferación de dispositivos y con el salto constante de los usuarios entre ellos. Hacer que los usuarios vivan experiencias diferentes en cada uno de los canales publicitarios y conversacionales, y permitir que los usuarios personalicen sus puntos de contacto con la marca son tendencias críticas de la actualidad.

9. La escucha social activa

En un mundo de emisores, las marcas que comiencen a escuchar con atención se robarán el tiempo y la atención de las audiencias. Escuchar lo que dice su audiencia externa e interna, sus proveedores y socios de negocio, su sector y sus competidores en los medios sociales —y en los entornos digitales en general— le dará la información suficiente para tomar decisiones estratégicas que aporten resultados a la organización.

10. Tendrá que pagar para ser visible

Gústele o no el alcance en los medios sociales se esta reduciendo de forma constante con la incorporación —por parte de las plataformas— de algoritmos de estructuración de las líneas de tiempo (camino que lleva recorriendo Facebook desde hace un par de años y que otros medios sociales están imitando). Las empresas deberán acostumbrase a incluir dentro de sus presupuestos y planeación digital recursos para mantener y mejorar la visibilidad.

11. Contenido original en video

Los medios sociales visuales (Instagram, YouTube, Vine, Tumblr, entre otros) juegan cada día un papel más preponderante en las estrategias de marketing. Si a esto le sumamos la creciente importancia del contenido como base para el marketing digital, obtenemos un imperativo para las empresas de tomarse el video con más seriedad. El contenido es hoy la mejor arma para posicionar marca, productos y servicios; y el video el mejor formato disponible. Las empresas necesitan centrarse en contar buenas historias, honestas y enriquecedoras a través de videos originales.

12. Transmitir mensajes en periodos cortos de atención

Definir protocolos que limiten la extensión y complejidad en la construcción de mensajes es una pieza clave de la línea editorial. Esos mensajes extensos y complejos de entender son cada vez más difíciles de comunicar. Las empresas deben simplificar su mensaje y emitirlo en instantes cortos de atención (no trate de decirlo todo en una sola emisión, fragmente su mensaje a bocados digeribles).

13. Los memes

Los memes son la pieza de comunicación más importante de la actualidad. Los memes son una constante en las redes sociales y las empresas tienen que apropiarse de ellos. Un buen meme, usado de la forma correcta, puede facilitar la comunicación con las nuevas audiencias y mejorar los niveles de involucramiento de ellos.

14. Construir mensajes positivos

Las audiencias quieren contenido emocional que los impulsé a tomar acciones. Las personas quieren ver contenido donde las marcas muestren su agradecimiento con los clientes.

Bibliografía

CHAFFEY, Dave y ELLIS-CHADWICK, Fiona. Marketing Digital: Estrategia, implementación y práctica. México, 2014. Pearson Educación.

DAN, Avi. 11 Marketing Trends To Watch For In 2015. Publicado en Forbes.com en noviembre de 2014.

WEGERT, Tessa. 10 Digital Marketing Trends for 2015. Publicado en Clickz.com en diciembre de 2014.

CHARLESTON, Mary. Top 10 online marketing trends for 2015. Publicado en FiveMinuteMarketing.com en enero de 2015.

VALTECH. Digital Trends 2015. Publicado en Slideshare.net en enero de 2015.

La investigación como herramienta para construir vínculos con los consumidores

Investigar y explorar la mente del consumidor es determinante para las organizaciones que quieren complementar las capacidades para delinear su rumbo estratégico. Instrúyase sobre la importancia de la investigación de mercados, sus métodos y beneficios.

La investigación de mercados es un recurso que —sumado a la capacidad de interpretación del observador— se está transformando en una poderosa herramienta que ayuda a la creación de estrategias robustas y sostenibles para que las empresas perduren en el tiempo. Vivimos en la era de la anticipación, la era en la que las nuevas tecnologías modifican las necesidades y moldean los gustos con velocidad; esta realidad exige a las organizaciones sumergirse en una búsqueda constante de espacios de oportunidad que, al ser encontrados, posibiliten la construcción de ventajas competitivas.

Pero, ¿qué es la investigación de mercados? Es el proceso que abarca todas las actividades que permiten a una compañía obtener la información que requiere para tomar decisiones sobre su entorno, su mezcla de marketing y sus clientes actuales o potenciales. Más exactamente, la investigación de mercados es la obtención, interpretación y comunicación de información orientada a las decisiones (que se empleará en todas las fases del proceso estratégico). Y es que, en definitiva, la investigación nos ayudará a entender el consumo; y el consumo es la esencia de la planeación y —por defecto— de la estrategia. Mientras más se conoce, más se entiende a los consumidores y, por consiguiente, mayores probabilidades se tendrá de acercarse a ellos y seducirlos.

Lamentablemente, en la actualidad, las empresas están centrando sus esfuerzos de investigación y analítica únicamente en la revisión de datos de facturación, rentabilidad, participación de mercado, entre otros; enfrascándose en el análisis cuantitativo de resultados e ignorando la búsqueda de las razones que los produjeron. Es importante entonces que se entienda que esos datos representan el pasado lo cual conducirá a la comprensión del desempeño administrativo, pero entregará poca información de lo acertado de las estrategia (es decir, conoceremos los resultados pero no las causas que los provocaron). Aquí cobra valor la investigación como mecanismo para la evaluación del desempeño de la marca en el mercado y como fuente complementaria de información (para entender la globalidad del negocio y definir la ruta de orientación de las decisiones, estrategias y tácticas). Los procesos de investigación trabajarán entonces en función del entendimiento de la interrelación entre segmento-posicionamiento-marca como insumo estratégico para impulsar un negocio.

¿Cómo hacer una investigación de mercados?

Ya está claro que el desafío de investigar es contribuir a los procesos estratégicos a partir del conocimiento y análisis del comportamiento humano (desde las causas mas que desde los efectos); es decir que, la investigación debe ser vista como un sistema de apoyo a las decisiones y no como un mecanismo para la recolección de datos. Entendido esto, se procede al diseño de la investigación usando el ciclo de las 5 etapas:

1. El problema

Una cita celebre de Albert Einstein dice que «La formulación de un problema es más importante que su solución» y en eso estamos absolutamente de acuerdo; plantear el problema es un paso crítico. Tomarse el tiempo para entender que se necesita investigar y cuales son las respuestas que se deben encontrar es la esencia de esta primera etapa. Enunciar sus hipótesis y redactar las preguntas son el punto de partida ideal de cualquier proceso de investigación de mercados.

2. El diseño

Una vez identificado el problema a resolver, debemos tener claros los objetivos de la investigación y las especificaciones de la información requerida, las fuentes de donde la extraeremos y los mecanismos para almacenarla. Diseñar una investigación tiene que ver con la creación de procesos que se ejecutan antes, durante y después de la captura de datos (con el fin de evitar reprocesos y perdida de información crítica o captura de datos inútiles).

3. La búsqueda de la información

La tercera etapa del ciclo se encarga de la escogencia de la forma de extracción y absorción de la información. Básicamente existen dos métodos:

  • Observación: En la cual un observador independiente analiza situaciones de consumo sin intervenir en los acontecimientos (el origen de los datos será la percepción e interpretación de quien observa).
  • Contacto: En donde las investigaciones se realizan interactuando con individuos o grupos de dos posibles formas: cuantitativa (recolectando cifras concretas) y/o cualitativa (resumiendo sensaciones, sentimientos y percepciones).

4. El procesamiento de los datos

Aquí se clasifican, codifican, compaginan y tabulan los datos. La intención de esta cuarta etapa es preparar la información para ser interpretada —fácilmente— por los analistas. Es muy importante que quien ejecuta esta parte del proceso respete y entienda la naturaleza de los datos en bruto para evitar la contaminación de la investigación. La(s) persona(s) que ejecuta(n) esta tarea debe(n) ser consciente(s) que su función no es analizar, sino procesar (sin tergiversar el contenido informativo).

5. El análisis

Una vez se reciben los resultados del estudio se inicia el análisis, la última etapa del proceso investigativo. Extraer las conclusiones, validar el cumplimiento de los objetivos y reconocer las respuestas a las preguntas formuladas en la identificación del problema son las actividades a ejecutar (de la quinta etapa deben salir los insumos que enriquecerán la planeación estratégica de la organización).

¿Qué aporta la investigación de mercados?

Obviamente la primera respuesta a esta pregunta es: los objetivos planteados y las preguntas formuladas en la primera etapa del diseño de la investigación. Pero además de esta respuesta obvia, lo datos recogidos en una investigación de mercados deberían facilitar las respuestas para 4 preguntas críticas en cualquier negocio: ¿qué hace que nuestro producto sea preferido o desechado por un segmento de consumidores?, ¿por qué nos compran o por qué no nos compran?, ¿cuándo nos compran? y ¿qué nos compran cuando compran?. Finalmente, la información recopilada también nos debe ayudar a encontrar los elementos para la construcción de los vínculos que conducirán a que las personas nos elijan por encima de los competidores. Es decir, el proceso investigativo debe entregar la información necesaria y suficiente para emprender el trabajo de creación de vínculos con los consumidores. Estos vínculos se clasifican en 4 frentes específicos:

1. De pertenencia

Este tipo de vínculos tienen que ver con el entorno más íntimo de las personas. Hacen referencia a las lealtades, las tradiciones familiares, las continuidades generacionales y las identidades ideológicas. Son el tipo de vínculo más complejo de conseguir, pero el más duradero y difícil de romper. Si una marca, producto o servicio identifica los mecanismos para crear vínculos de pertenencia con los consumidores estará asegurando su lealtad en el tiempo y solo un error podría romper esa relación. Un buen ejemplo de marca que ataca los vínculos de pertenencia es Coca-Cola, que apela a la tradición en muchos de sus esfuerzos promocionales y publicitarios.

2. De identidad

Son los vínculos relacionados con la proyección de identidad de quien consume. Representan el estatus social y resaltan la imagen de las personas frente a los demás. Este tipo de vínculos se encarga de transferir —a los consumidores— valores de la marca como: prestigio, estética, sensualidad, innovación, entre otros. Identificar y potenciar los vínculos de identidad ayudará a que los productos o servicios se conviertan en aspiracionales. Una compañía que busca constantemente la creación de estos vínculos de identidad es Apple.

3. De protección

Estos vínculos están ligados a la satisfacción de necesidades elementales de los seres humanos. Se refieren al bienestar personal. No todas las compañías estarán en capacidad de establecer este tipo de vínculos, pero cuando se pueden potenciar resultarán muy poderosos porque tocan necesidades prioritarias de los individuos. Sus valores representativos son la nutrición, la seguridad, la salud, la gratificación, entre otros. Un ejemplo de apropiación de estos vínculos de protección con fines comerciales son las marcas de cereales, que publicitan constantemente los beneficios que trae para la salud consumir sus productos.

4. De funcionalidad

Son los vínculos más racionales porque están atados a la funcionalidad y el beneficio intrínseco del producto o servicio. Expresan la relación lógica de las personas con las marcas, a través de valores como el rendimiento, conveniencia, economía, practicidad, entre otros. Las compañías cuyos productos o servicios son de compra poco frecuente y no impulsiva apelan mucho a este tipo de vínculos porque les garantizará estar presente en el cerebro de la gente en los momentos de consumo. La industria automotriz es una de las más orientadas a la generación de este tipo de vínculos, llevando gran parte de su comunicación a la exposición de aspectos técnicos de sus productos.

Bibliografía

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BILANCIO, Guillermo. Marketing: Las ideas, el conocimiento y la acción. Primera Edición. Pearson Educación. México, 2008.

POLIZZI, Patricio. El vínculo: Esencia del consumo. Documento publicado en Slideshare en octubre de 2009.