El péndulo político de Ecuador, rumbo a la derecha

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Por Miguel Jaramillo Luján

*Magíster en Gobierno, consultor y estratega político

En medio de una compleja situación económica de la Nación como lo ha evidenciado el mismo presidente Lenín Moreno, 13 millones de ecuatorianos van este domingo a las urnas para elegir sus alcaldes, prefectos (ejecutivo regional) concejos cantonales, juntas parroquiales; entre otras decisiones de orden político que vaticinan un gradual paso del péndulo desde izquierda sembrado por una década de gobierno del ex presidente Rafael Correa, esta vez a la derecha con una hegemonía de partidos como el Social Cristiano y otros que catalizan un un hastío enorme del ecuatoriano con la propuesta de izquierda.

Ecuador es un país que fusiona dos países desde el poder político y económico: La sierra y la costa. En la sierra está Quito la capital política y hay un pensamiento mayoritario más ligado a las corrientes de centro e izquierda y más orientado desde el ámbito político a las regiones de la periferia con una promesa de descentraización que no se cumple. De otro lado está el Ecuador de la costa, liderado por una clase empresarial y económica radicada en la ciudad más grande del país, Guayaquil, donde hay un alcalde que completa 16 años en el poder, es bien evaluado y ahora cedería su lugar a una mujer, para buscar la presidencia de la república en 2021, donde seguro podría enfrentarse a un correista o a alguien procedente de algún partido de  izquierda en un debate que será apalancado por los resultados que pudieran darse en los recintos electorales este domingo.

Tres características de los procesos electorales en Ecuador que no son comunes a muchos países de América Latina hacen interesante las reglas del juego y las variables a considerar en el proceso electoral. Primero: las normas electorales permiten el voto facultativo de 16 a 18 años. Segundo: las personas mayores de 18 años están obligadas a votar so pena de una multa y tercero: el mayor elector bajo el metodo D´Hont al concejo se convierte en vice alcalde de Cantón, lo cual es una gran oportunidad en los casos donde opera según la población, para darle contrapeso a un gobierno desde la corporación pública.

Suena todo muy bien en la norma y el papel, pero lo real en Ecuador es que es un país donde el perfil social de sus habitantes se cruza con una historia fragmentada por dictaduras, regímenes autoritarios, un movimiento étnico y un poder militar que es beligerante e históricamente ha puesto sobre la mesa de la democracia su brazo en un pulso fuerte con los movimientos ciudadanos, bajo la débil sombra de unos partidos que languidecen y cuya muerte parece en cada proceso electoral, cada vez más cercana.

La economía poco a poco reverdece en Ecuador, luego de años florencientes que se oscurecieron por un aislacionismo y una distancia con la inversión extranjera en la que sumió Rafael Correa esta nación, con varias decisiones que apuntaban a socavar los pesos y contrapesos necesarios no solo desde el escenario de la política sino desde otros ámbitos como el productivo; lo cual a la postre no pudo cumplir bajo su propósito de generar mayor equidad. Cómo ha ocurrido en Argentina o Chile, la izquierda ecuatoriana también se vistió de seda y piel de oveja, proponiendo medidas populistas bajo el disfraz de la equidad, mientras los más poderosos líderes discípulos de las corrientes chinas del socialismo, llenaban sus bolsillos con el dinero de ese mismo pueblo al que decían defender.

Este domingo en las urnas, bajo paradigmas bien distintos a los que han vivido en los últimos 12 años, los ecuatorianos irán a los recintos electorales regionales y pese a que un 72% (Cedatos Ecuador) siente resistencia por la clase política; la gran mayoría votará para evitarse el pago de una multa y según algunas encuestas realizadas en la sierra y la costa por empresas privadas y campañas políticas, es muy factible que esta vez el péndulo vaya a la derecha y perfile un poder presidencial hacia el 21 con la misma inclinación.

Jesús Aníbal Echeverri, un concejal de a pie que sueña con la Alcaldía de Medellín

Foto de: Google

Por: Mariana Benincore

Defensor del ser humano, Jesús Aníbal Echeverri Jiménez a veces siente que lo ilumina el Espíritu Santo para ayudar a la sociedad y considera que ser un hombre del servicio no lo hace tener ideologías izquierdistas.

“Soy del Partido de la U, podría ser del centro o centro derecha, pero nadie ha podido identificar de qué lado soy. Soy del lado del ciudadano, del buen ciudadano, del ciudadano que requiere alguien que interprete su necesidad y luche por él”, dice Jesús Aníbal, quien rompió con el paradigma de que los filósofos son escépticos y ateos.

Ante todo humano, pero con carácter fuerte, no sonríe muy a menudo, a menos que esté hablando de su pequeña Angélica de 5 años, quien dice con orgullo que su papá es Concejal de Medellín y será el Alcalde.

Nació en el año 1961 en un hogar campesino conformado por 11 hijos, lo hace feliz ayudar a la gente, pero dice que su felicidad nunca será completa porque carga en su alma el dolor que le dejó la partida de su madre en 1984, un año antes de graduarse como profesional en Filosofía.

“Ella me decía que estudiara porque sabía que iba a ser una gran persona, me decía que continuara con sus pensamientos y ayudara a la comunidad”, cuenta Jesús con nostalgia, y por esto decidió formarse como especialista en Educación Personalizada, y especialista en Cultura Política y Pedagogía de los Derechos Humanos.

Cumplió el legado de su madre. Su labor de servicio inició como docente en 1980, sin saber que serían sus alumnos quienes lo llevarían a ejercer la política en la ciudad que lo acogió desde temprana edad. “Fue en el año 2003 cuando los estudiantes me comenzaron a decir que me lanzara al Concejo de Medellín, que contaba con el apoyo de ellos y sus familias”.

Aunque al principio no le sonaba la idea, sintió que era el momento para hacerlo, eso sí, sin renunciar a la docencia. Sin poder creerlo y sin entender muy bien qué tendría que hacer, llegó por primera vez al Concejo con 1.800 votos. “Me marcó que era un escenario muy politiquero, pero me gustó el hecho de poder trabajar duro por la gente, por sus derechos y el debido proceso”.

Desde sus inicios se caracterizó por dar fuertes debates en temas de educación, igualdad, adultos mayores y calidad de vida. Lo empezaron a conocer como  un concejal social, un líder que camina los barrios y rompe fronteras.

“Mi gran satisfacción es ser la voz de quienes no tienen voz, es conformar barrios y aportar a gente que no tiene servicios públicos y no conoce de la asistencia de la administración”, manifiesta con orgullo.

Cuatro años después volvió a aspirar al Concejo, obteniendo 8.400 votos y al siguiente periodo se convirtió en el concejal más popular de la capital antioqueña al obtener su curul con la más alta votación de la pasada contienda (14.335 votos).

El momento para ser Alcalde

Jesús Aníbal Echeverri considera que haber sido concejal de Medellín durante 15 años consecutivos lo hace tener la ciudad “entre ceja y ceja”. Afirma que si Dios lo llama para ser alcalde, se aseguraría de trabajar con expertos que conozcan las soluciones para cada tema.

“No trabajo con maquinarias, no me conocen por jefes, mis jefes son Dios y el ciudadano”. Afirma que seguiría recorriendo los barrios para que la criminalidad no se apodere de estos y que su gran anhelo es que 150 mil jóvenes que están en las calles puedan acceder a la educación superior.

Tiene tres grandes propuestas para gobernar a Medellín enfocadas en educación, construcción de vivienda y pedagogía para que la movilidad y el medio ambiente estén en armonía.

Buscaría que el 100% de los bachilleres puedan acceder a la educación superior para encaminarlos a un mejor futuro y alejarlos del peligro; se enfocaría también en la construcción en conjunto de 20 mil viviendas en los barrios marginados de la ciudad para generar empleo, vivienda digna y presencia del Estado; y trabajaría para que Medellín sea una ciudad innovadora también en cultura y pedagogía en temas medioambientales y de transporte.

“No queremos acabar la ciudad con medidas como el Pico y Placa sino aplicar herramientas pedagógicas para que cuando lleguen momentos extremos estemos preparados y sepamos afrontarlo”.

De la alcaldía actual retomaría la fuerza contra la ilegalidad. “Voy a dormir al lado de los bandidos, voy a ser más duro que Federico. Hay que demostrar a los jóvenes que la ilegalidad no es el mejor camino para ellos”.

En las pasadas elecciones locales Echeverri se lanzó como precandidato a la Alcaldía, pero sintió que no era el momento; ahora manifiesta estar tranquilo y decidido a asumir el reto, y pide a Dios que le muestre el camino y las personas ideales para trabajar.

Medellín se unió a la campaña mundial “Toca la Campana” por la inclusión en la educación

Foto compartida por: Fundación A-Kasa

Tocar una campana durante un minuto como un llamado para que todos los niños y niñas, sin importar su condición, tengan el derecho de estudiar. Esa es la finalidad de la campaña Toca la Campana, campaña que se realizó en el mes de marzo en Colombia y en más de 90 países.

Los problemas de movilidad, dificultades de aprendizaje o discapacidades sensoriales no deberían ser un motivo para que los niños, niñas y jóvenes del mundo puedan estudiar. Según el último reporte del Ministerio de Educación, en Colombia se registran 392.084 menores de 18 años con discapacidad, de los cuales 270.593 asisten a la escuela y 119,831 no lo hacen.

En Antioquia, según el Dane, hay 75.134 personas en situación de discapacidad, de los cuales 17.956 tienen entre los 0 y 19 años. Aunque el porcentaje no es exacto, se calcula que un 90% de esta población no tiene acceso a la educación.

Como un llamado a hacer conciencia de esta situación, en 2015 la Fundación holandesa Liliane Fonds, con la Fundación A-Kasa como aliada en Medellín, crearon la campaña Toca La Campana, que consiste en tocar una campana durante un minuto seguido como un acto simbólico para llamar a todos los niños y niñas a estudiar, sin importar su condición. “El año pasado llegamos a 97 países que se sumaron a Toca La Campana, nuestro manifiesto lo firmó más de la mitad del mundo, con lo que llegamos a hacer un eco por la educación inclusiva”, indicó Marcela Castrillón, directora de la Fundación AKasa, que se ha dedicado a promover la conformación de una red articulada de instituciones comunitarias, con presencia en más de 15 departamentos y más de 70 municipios del país, y ha beneficiado a 5.200 personas en temas de educación.

El 13 de marzo, diversas fundaciones e instituciones del país se sumaron a la campaña, y el evento principal en Colombia en el marco de Toca La Campana fue el Foro de Educación Inclusiva, que se desarrolló en la Universidad Libre de Cartagena. “Tenemos la obligación de lograr la inclusión de los niños y niñas en las escuelas. Esta campaña mundial busca la visibilizarían y promueve la inclusión educativa y la garantía de los derechos de las personas con discapacidad”, comentó Denise Yulieth Sánchez, relacionista pública de Fundación A-Kasa.

¿Cómo podemos aportar?

Se pretende que la campaña no dure un día o un mes, los promotores de esta iniciativa buscan crear conciencia para no perpetuar la discriminación y aportar a que cada vez la sociedad sea más incluyente.

No pensar ni actuar anulando a las personas con discapacidad, escucharlas, comprenderlas, tenerlas en cuenta, ofrecer ayuda y respetar si ésta no es aceptada, son algunos tips que nos brinda la Fundación A-Kasa para aportar a un mundo más digno para todos.

Víctor Correa, un médico de izquierda que quiere curar a Medellín

Foto de: Google

Por: Mariana Benincore

Las sociedades son organismos vivos que se pueden estudiar desde la política, y los problemas sociales son síntomas de una enfermedad profunda. Es la premisa de Víctor Correa, un médico de la Universidad de Antioquia que busca sanar los males de Medellín siendo Alcalde.

Intervenir en las causas más profundas, salir de los quirófanos a recorrer las calles, cambiar la bata blanca por un sombrero del mismo color que le recuerda su infancia campesina en Concordia, al suroeste de Antioquia.

Proveniente de una familia grande, conformada por seis hermanos, desde muy joven, y sin saberlo ni ponerle un nombre, se inclinó por las ideas de izquierda: que la salud no sea un negocio sino un derecho, priorizar las exportaciones por encima de las importaciones, producir lo que necesitamos y luchar para que la educación sea financiada por el Estado para generar progreso.

Cuenta que desde que tiene memoria ha querido ayudar a la gente. Fue bombero voluntario y miembro de la Cruz Roja, “me llamaban el abogado de los pobres, porque siempre quería meter la mano para evitar injusticias”, comenta.

Nunca pensó en ser político. Siendo un niño de las montañas de Antioquia, sin conocer el mar, soñaba con ser biólogo marino. Después, aterrizando un poco sus ideas, comenzó a estudiar Ingeniería Química, sin estar muy convencido.

Con su familia aún en su pueblo, Víctor se trasladó a Medellín y se la pasaba de casa en casa donde sus tías y familiares que lo acogían, hasta que decidió ser voluntario de la Defensa Civil Colombiana, que le permitió alojarse en una de las bases. Esta época de su vida, en la que atendió incendios y tripuló ambulancias fue decisiva para su futuro.

“Me enfrenté a la pobreza y la vulnerabilidad de mi territorio; conocí de frente las injusticias del país motivadas por realidades estructurales políticas y me cuestioné acerca de lo que estaba estudiando y cómo podía servir más a la sociedad”.

Fue en ese momento cuando se presentó a Medicina en la UdeA, sin saber que terminaría la carrera siendo congresista de la República.

Médico de la sociedad

Desde los primeros semestres combinó las arduas jornadas de estudio con ejercicios de organización social y movilización. Fue vocero nacional del Movimiento Dignidad Cafetera, integrante de la Mesa Nacional de Dignidad Agropecuaria, miembro de la Mesa Nacional por el Derecho a la Salud y de la Mesa Amplia Nacional Estudiantil.

Durante las cirugías defendía ante otros médicos los principios sociales y salía de la rotación a continuar su labor política en la Cámara de Representantes.

“No había dimensionado que la política fuera un escenario tan importante para servir y aportar a que la gente viva mejor en una sociedad más justa”, comenta Víctor, quien comprendió que la medicina no solo es una vocación clínica sino también social.

Consciente de que Medellín es una de las ciudades más inequitativas del país, Víctor Correa manifiesta que la forma en la que se ha gobernado la ciudad en los últimos años no ha contribuido a solucionar los problemas, porque se han atacado los síntomas, sin curar la enfermedad.

“Si uno está aplicando un tratamiento y no funciona hay que cambiarlo. Por ejemplo, tenemos niños que mueren por deshidratación aguda, si no se tiene un acueducto no se va a solucionar nada, lo vas a tener cada semana enfermo en el consultorio”, dijo, insistiendo en que la política es la medicina de la sociedad.

Considera que los temas de seguridad también deben tratarse desde las cusas y no desde los efectos. Según él, “no se trata de perseguir y capturar delincuentes, porque siempre tendrán nuevos alias con la misma fuerza; se trata de desarticular las empresas criminales”.

Explica que la criminalidad existe porque es un negocio y que se trata de afectar los lugares de distribución, intervenir, embargar, perseguir los comercios ilegales y desarticular las estructuras para aumentar los costos de las transacciones, desincentivar las empresas criminales y hacer que el crimen deje de ser un buen negocio.

Para Víctor, los criminales se van por ese camino “porque la gente tiene que comer y la oferta institucional no es buena, y entonces,  el narcotráfico resulta más atractivo que sembrar alimentos”.

¿Qué mantendría de la alcaldía actual?

Del gobierno de Federico Gutiérrez, propone continuar con los avances en el sistema de transporte masivo y las políticas ambientales, dando prioridad al Tranvía de la 80, a desincentivar el uso del vehículo particular y a los esfuerzos de peatonalización del Centro, respetando los derechos y la dignidad de los vendedores informales.

Afirma que mantendría también los esfuerzos en temas de salud, como la atención primaria en las comunas, pero aumentaría el presupuesto de lo social y trabajaría para detener el deterioro de la red pública hospitalaria.

Con padre y hermanos de derecha, Víctor piensa que la izquierda está en un muy buen momento en el país, porque “muchos han logrado derribar el paradigma de que izquierda es el terror o el castrochavismo, y se han comenzado a sentir identificados con los ideales sociales que representa”.

En este momento, Víctor defiende una alianza entre los “sectores alternativos a los que nos han gobernado” y le apuesta a una consulta interpartidista entre quienes buscan el cambio.

Planea seguir ejerciendo la medicina social y aspira hacerlo desde la Alcaldía de Medellín, porque está convencido de que la política, basada en el servicio, la entrega y el amor, es capaz de transformar las condiciones de vida y defender la dignidad.

 

¿Cuándo será el final de Maduro en Venezuela?

Foto: Google

Por Lina M. Carrizosa P.

No creo que sea necesario profundizar en los errores cometidos por la Oposición en la lucha contra el Régimen, y su avance hacia el “totalitarismo”. Esto ha sido discutido hasta el cansancio, lo que es cierto, es que en el país hermano, implementaron un modelo político que “cercena libertades” en los diferentes aspectos de la vida.

Lo que “padecimos” los venezolanos desde la semana pasada, es el resultado de la destrucción “sistemática” del país en dos décadas. Siento que es el inicio de una nueva dimensión de deterioro, que vendrá acompañada de la “radicalización” de las partes, la agudización de sanciones, el recrudecimiento de la represión y la censura.

Los apagones no son algo “nuevo” para el venezolano, los padecemos desde el 2010, ya en el 2013 se agudizaba el problema. Recuerdo que en el año 2010 Chávez en una alocución presidencial aseguró: “Al detenerse la caída del Guri, nos alejamos del colapso eléctrico”. Por su parte, Maduro en el 2013 señalaba: “Voy a darle un vuelco al sistema eléctrico, y se va acabar el sabotaje eléctrico al pueblo venezolano”.

El Régimen nunca ha “asumido” su responsabilidad. No hay que ser “experto”, para saber que la crisis en Venezuela ha sido generada por la “ineficiencia”, la “corrupción”, por la “Intolerancia”, de quienes hoy “usurpan” el Poder y se esconden tras “El sabotaje del Imperio”.

Por su parte, el ingeniero Winston Cabas, presidente de la Asociación Venezolana de Ingeniería Eléctrica y Mecánica (Aviem) manifestó que el “sistema eléctrico venezolano es vulnerable, frágil, e inestable”. Indicó que de las 20 turbinas instaladas, poco a poco dejaron de funcionar, hasta el punto de estar sólo 2 en funcionamiento, esto es producto de la falta de mantenimiento; “lo que ocurrió el jueves es que se cayó la generación hidroeléctrica, y la generación termoeléctrica es poca”.

En tal sentido, Jorge Salazar, representante de la Asociación Civil “ProCiudadanos” indicó “lo que estamos viviendo es producto de la malversación de fondos. Más de 32 mil millones de dólares que debían ser invertidos en el sistema eléctrico, se evaporaron”.

Lo lamentable de todo lo ocurrido es que según periodistas del estado Zulia, un estado, en el que sus temperaturas alcanzan una sensación térmica de 40 grados, sólo en un hospital murieron 296 personas, cifras otorgadas desde el día jueves, hasta el domingo en horas del mediodía, 85 pacientes eran neonatales, y 155 ancianos. Las cifras oficiales nunca se sabrán. En este estado en particular, hubo sectores que superaron las 108 horas sin energía eléctrica.- información corroborada-.

Lo cierto es que el Régimen Dictatorial es el responsable de la falta de alimentos, de la falta de insumos médicos, de esta “catástrofe”,  hago un balance y me pregunto ¿cómo un país tan rico acabó sumido en tanta miseria? Es importante resaltar las declaraciones de Nicolás Maduro el pasado lunes 11 de marzo, en las que llama a los colectivos – grupos civiles armados – y les indica: “Llegó la hora de la resistencia activa” y sí, el Régimen siguiendo órdenes de Cuba,  debía neutralizar el regreso de Guaidó, como no lo pueden tocar, tocan al venezolano, no tengo la menor duda que fue desde Cuba que ordenaron “apagar a Venezuela”, esa es una táctica muy utilizada por el G2 Cubano, buscaron “desmoralizar” al pueblo venezolano, y que se les olvidara parte del discurso del Presidente Interino Juan Guaidó con su respectivo “Vamos Bien”.

Por su parte, Juan Guaidó, presidente (Interino) de Venezuela, ordenó decretar el “Estado de Emergencia” por el apagón masivo, y resaltó que “todas las soluciones están sobre la mesa”. De Guaidó resalto que ha sido un fenómeno político, ha logrado generar “esperanza”, unir a un país entero, tiene un relato que conecta con la ciudadanía, que aporta soluciones, los venezolanos creen que es el momento de la “salida del Régimen”, pero lo más importante, ha alcanzado lo que no había podido la Oposición en 20 años, el respaldo de más de 60 países.

Es obvio que el país está destruido, y claro que el Régimen Chavista es responsable de este “desastre”. Cada vez que visualizo a Maduro, siento que se ha convertido en la Metáfora de la muerte en Venezuela; pero la solución del problema nos exige abrir nuestro pensamiento como plantea Isaiah Berlin “no existe una sola respuesta verdadera, para cada problema humano”.

Muchos me preguntan ¿Cuándo será el final de Maduro en Venezuela? Muchos dirán que peco de optimista, pero leyendo las declaraciones de Elliot Abrams, Delegado de Estados Unidos para Venezuela en las que ratifica “todas las opciones están sobre la mesa”, siento que se están moviendo los centros neurálgicos del Poder, y Maduro está más cerca de su final. Sólo siento admiración absoluta por mi familia, amigos que siguen en Venezuela, por su “coraje”, “valentía”, somos un pueblo que hemos aprendido mucho en estos 20 años, y tengo la seguridad absoluta que muy pronto seremos un país LIBRE.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Sobre la comunicación en el Área Metropolitana y la crisis por el aire en el Aburrá

Foto de El Colombiano

Por: Miguel Jaramillo Luján

Concibo la comunicación para la movilización como aquella que da elementos a los ciudadanos para ser corresponsables con lo que ocurre y no se queda en la imagen y la información sobre los hechos. Cuando se trata de decisiones públicas de crisis, esta comunicación debería ser la prioritaria, por encima de la informativa o la publicitaria.

A partir de los lamentables, recurrentes y vergonzosos hechos que ocurren con la calidad de ese bien público universal que es el aire en el Valle de Aburrá,  es lamentable evidenciar que la máxima autoridad ambiental que recoge a los municipios que conforman este Valle, persiste en generar información, publicidad y espacios de opinión que son inaportantes, inapropiados y hasta desafiantes, frente a las necesidades cotidianas del ciudadano de a pie que sigue buscando herramientas para equiparse en la vida cotidiana y saber vivir junto a familiares, vecinos y amigos, un momento de crisis tan preocupante porque atenta de manera directa contra la propia vida de las personas.

Hago una invitación a la evolución en materia de su política de comunicación a una entidad pública como el Área Metropolitana Del Valle De Aburrá.

Hay que reevaluar la naturaleza de las anomalías públicas que están afectando el Valle y articular las urgencias en materia de la información, formación, opinión y de los imaginarios que se logran gestar, transmitir y transformar el lenguaje y el comportamiento del habitante de estos diez municipios, al menos en materia medio ambiental.

Una concepción distinta, hoy sobra en el ejercicio de comunicación pública y en la narrativa de las prioridades misionales de esta entidad si se comprende como una entidad de servicio.

¿Cuáles son los problemas más delicados para resolver por parte del ciudadano con los contenidos que entrego desde lo público?

¿Cómo impacto el comportamiento del ciudadano desde el ejercicio de movilización más allá de concentrarme tanto en publicidad o simple emisión de información?

¿Es útil y funcional invertir tanto dinero en frentes de medios (antes masivos y hoy sin audiencia) como un programa de TV en medio análogo y formato anticuado?

¿Es útil y funcional tener medios como periódicos, espacios de radio, pauta en programas que nadie escucha?

¿Hay frentes innovadores que están implementando nuevos canales como contenidos educativos en Gamificación, lúdica, realidad virtual, Big Data o análisis del comportamiento de las audiencias-ciudadanos?

¿Hay investigaciones serias cuantitativas y cuantitativas que soporten las inversiones y decisiones que hoy toma en materia de comunicación pública el AMVA?

¿Hay sinergias que permitan aprovechar el contacto recurrente de los socios desde su ejercicio de comunicación para el desarrollo, comunicación cara a cara o data que permita influenciar comportamientos saludables o de protección propia y de las comunidades frente a esta grave crisis?

¿Hay indicadores de impacto desde la política de comunicaciones del AMVA que permitan evidenciar que los ciudadanos sí se movilizan, se convierten en re-editores y obtienen una caja de herramientas para afrontar esta crisis?

Solo algunas preguntas y una opinión que emito con el ánimo de invitar a mirarse a fondo y lograr que los recursos públicos que todos pagamos a una entidad como el AMVA puedan tener un verdadero impacto medible y real y no solo de papel.

Una alcaldía con sexto sentido: Ana Cristina quiere ser la primera mujer alcaldesa de Medellín por voto popular

Ana Cristina Moreno

Por: Mariana Benincore

Una gestión en donde las cosas pasen, donde los recursos rindan, la solidaridad abrace, la intensidad motive y la disciplina genere resultados. Mujer, madre, trabajadora, apasionada y disciplinada, así es Ana Cristina Moreno, quien aspira a ser la primera alcaldesa por elección popular de la capital antioqueña.

La primera vez que Medellín fue gobernada por una mujer fue en 1976, cuando el presidente liberal Alfonso López Michelsen designó a Sofía Medina de López Villa para tal cargo a pesar de ser conservadora. Pero el poder femenino no duró mucho; su gestión como alcaldesa fue interrumpida antes de cumplir un año, debido a una crisis política y conflictos entre partidos.

43 años después toma protagonismo una mujer de 35 años que ama, siente y vibra por Medellín, y que desde donde ha estado, ha buscado aportar a una mejor ciudad que ofrezca oportunidades y calidad de vida.

Sueña con una alcaldía de detalles, donde se combine su juventud, liderazgo y experiencia con la voluntad de servicio y la fortaleza del partido que la respalda. Perteneciente al Centro Democrático, Ana Cristina participó de la creación del partido en Antioquia y continúa siendo convencida, mas no idólatra, de los principios e ideales que lo rigen.

Es administradora de negocios, especialista en gerencia de empresas de desarrollo social, con estudios en Derecho, mercadeo y estructuración de apps. Ha desempeñado importantes cargos en el sector privado en áreas de administración y coordinación de proyectos, pero a pesar de tener buenos resultados, sus ojos no brillaban y su corazón no palpitaba tan fuerte estando fuera de lo público, a donde llegó por casualidad.

A sus 24 años, recién egresada de su pregrado, sin experiencia pero llena de sueños,  la vida y sus proyectos la llevaron a conocer a Luis Alfredo Ramos, quien para ese entonces aspiraba a la gobernación de Antioquia. Trabajó con él durante la campaña, en un grupo de jóvenes que aportaban ideas para el departamento, y se llevó la sorpresa de que Ramos, una vez electo como gobernador, la eligiera como Directora del Departamento Administrativo de Planeación. Aceptó el reto y lo recuerda como una de las mejores experiencias de su vida.

Siete años después, en 2015, volvió al sector público con un arrollador triunfo en la votación a la asamblea departamental. Ahora, con más experiencia, más ideas, con un hijo de tres años y una bebé de 15 días en brazos, cree que es el momento de aspirar a la Alcaldía. Su familia aun no lo dimensiona, sus padres, un sacerdote retirado y una madre Trabajadora Social, nunca fueron muy políticos y sus primos, en las reuniones familiares, entre risas le dicen que no pueden creer que ella, la niña, vaya a ser alcalde.

La familia es su pilar. Su polo a tierra, su presente y futuro, su equipo más fuerte. Camilo, su esposo, quien aspira ser el “primer caballero de Medellín”, se echó al hombro la paternidad y la precampaña, y juntos se la pasan cambiando los pañales de la pequeña Alicia, jugando a los trenes con Mateo, participando en debates, haciendo reuniones y conversando con la ciudadanía sobre sus propuestas.

 

¿Cómo sería la segunda alcaldía femenina de Medellín?

Si resulta ganadora de la consulta interpartidista y posteriormente las elecciones locales, Ana Cristina Moreno le apuesta a una gestión por la sostenibilidad, seguridad y efectividad. Con su sello personal y trabajo en equipo, Ana quiere hacer que las cosas pasen, que no se dilaten, quiere continuar con la estrategia de cultura ciudadana de la actual alcaldía y reforzar las acciones en seguridad y movilidad.

Valora el esfuerzo de perseguir y capturar cabecillas, pero haría énfasis en las acciones tangibles para persuadir a quienes cometen los delitos hacia otra forma de vida. No daría el mensaje de que el alcalde es el gran Policía, sino que existe todo un grupo articulado desde lo local y nacional, que desde sus ramas del poder deben cumplir con sus labores, generar resultados y rendir cuentas.

Con respecto a la movilidad y el medio ambiente, plantea que se debe continuar con  los corredores verdes, la recuperación del espacio público y las ciclorrutas, sin embargo, cree que las medidas han sido insuficientes y se deben realizar otras acciones como una “red caminera” y “la última milla”, en donde se solucione la movilidad y la conexión en esos últimos trayectos.

Detalles que enamoren, que impacten la cotidianidad, pequeñas grandes obras que mejoren la calidad de vida de quienes habitan Medellín, su amada ciudad.

En un contexto nacional más equitativo y evolucionado, con una vicepresidente mujer y un 50% del gabinete ministerial femenino, Ana Cristina considera que ella y los habitantes de Medellín están preparados para tener la primera alcaldesa por elección popular.

Luis Fernando Begué, de las gerencias a la precandidatura a la Alcaldía

Luis Fernando Begué

Por: Mariana Benincore

No quiere una alcaldía de Medellín mediática sino gerencial. Más que ejecutar un presupuesto con acciones pasajeras y aparición en redes sociales, Begué le apuesta a los resultados y las transformaciones de raíz, porque según él, “los problemas de base todavía están ahí”.

Honesto, transparente, trabajador, justo y preciso; así se considera Luis Fernando Begué, un paisa de 60 años con ascendencia española que ha dedicado su vida al deporte, a su familia y a liderar empresas.

De sonrisa y mirada profunda, su pelo rojizo se ha combinado con las canas y su  energía y vitalidad siguen intactas, a pesar del camino recorrido y las lesiones que le dejó uno de sus más grandes amores: el voleibol.

Desde temprana edad hizo parte de la Selección Antioquia y fue capitán del equipo cuando representó a Colombia en un mundial en Brasil. Para poder asistir, tuvo que hacer una pausa en su pregrado de Ingeniería Química, de lo cual jamás se arrepentirá, porque además de haber ocupado el octavo lugar en el mundo, quedar un semestre atrás de sus compañeros de universidad lo llevó a conocer a su otro amor, Ana Lucía, su esposa.

Begué considera que la familia es el fundamento y piensa que sus primeros años con sus padres y ocho hermanos le dieron las bases y valores para aportar a sus tres hijas y a la sociedad.

“En Medellín existen alrededor de 800.000 hogares, de los cuales el 50% están conformados por madres cabeza de familia, y solo un 20% cuenta con trabajo”, comenta, e insiste que es desde la base donde comienza la transformación.

Gratitud…

Agradecido con Dios y con las oportunidades que tuvo para llegar tan lejos en el deporte que practicaba, y convencido de que la actividad física y la vida sana tienen repercusiones positivas para el tejido social, Luis Fernando, de forma voluntaria, trabajó como tesorero de la Liga Antioqueña de Voleibol, lo cual, sin planearlo, fue el inicio de su carrera como dirigente.

Lo nombraron presidente de las Ligas Antioqueñas de Voleibol y Levantamiento de Pesas, vicepresidente de la Confederación Suramericana de Levantamiento de Pesas, director de cinco campeonatos Suramericanos de Voleibol en Medellín, entre otros cargos y eventos bajo su liderazgo.

Uno de sus más memorables recuerdos fue haber sido el gerente del Centro de Alto Rendimiento Deportivo, lugar en donde 500 deportistas antioqueños, entre estos Caterine Ibargüen, tuvieron la oportunidad no solo de formarse como deportistas sino de encontrar allí una casa para vivir, un lugar para estudiar y un hogar en donde los sueños se hacían realidad. “Colombia actualmente es una potencia deportiva; hoy se están viendo los frutos de un proceso que inició años atrás”, afirma Begué.

Luis Fernando, quien se especializó en Economía, también fue gerente de Indeportes Antioquia y miembro de la Junta Directiva de Empresas Públicas de Medellín durante seis años. Con la intensión  de aportar a un sector más amplio de la sociedad, ingresó a la política en el año 2014 con el partido Centro Democrático, cuando gerenció la campaña a la Cámara de Representantes y algunas campañas políticas para la presidencia de Colombia y la Alcaldía de Medellín.

Elecciones locales 2019

“Desde las gerencias he visto pasar políticos, candidatos y pues… creo que es mi última oportunidad, siempre le he ayudado a todos y tengo la convicción de que sería muy buen alcalde”, comentó.

Amante de la cultura y los viajes, estando en Europa con su familia, Luis Fernando tuvo uno una corazonada. Después de haberlo pensado por mucho tiempo, se lanzaría a la precandidatura para la alcaldía de la capital antioqueña.

Consideraba que era su momento, que era ahora o nunca, pero había una situación complicada: Begué ha sido amigo cercano del exalcalde y exgobernador Luis Alfredo Ramos, y este año, su hijo Alfredo Ramos, también sería precandidato por el mismo partido político (Centro Democrático).

“Sentí que debía ser transparente, me senté a hablar con Luis Alfredo, le dije que quería participar y me dio la bienvenida”, cuenta Begué, quien manifiesta también que aunque no es un escenario fácil, ha tenido una buena acogida de la gente.

Luis Fernando manifiesta que sus prioridades, al igual que la de todos los candidatos, son la seguridad, la salud, la educación, la erradicación de la pobreza… “es por lo que todos tenemos que trabajar, lo que marca la diferencia es cómo se va a hacer”, dice.

Considera que su experiencia, conocimiento, madurez y ganas lo podrían llevar a ganar las elecciones y propone entonces un nuevo liderazgo gerencial para resolver los problemas, en donde el alcalde, como una empresa, se mida con resultados.

Finalmente, con una sonrisa y palabras pausadas puntualizó: “No tengo deseo de poder, tengo deseo de ayudar. Ser alcalde me haría muy feliz y creo que lo puedo hacer muy bien”.

Sin estrategia no hay voto

Imagen de Google.

Por: Mariana Benincore

Aquello que conecta, que guía, que dirige las acciones. Lo que genera coherencia, colectividad, contundencia y a la vez flexibilidad: La Estrategia Política. En una campaña, más que acciones independientes, debe existir una estrategia electoral que plantee un plan maestro para moverse en cada etapa, para explotar los elementos favorables y neutralizar los negativos, o convertirlos a su favor.

¿Cuál es el diagnóstico actual del candidato y su equipo de campaña? ¿Cuáles son sus las fortalezas, oportunidades, debilidades y amenazas? ¿Cómo está la coyuntura política y el posicionamiento? Éstas y otras preguntas deberán responderse para la construcción de una estrategia de campaña que apunte al objetivo: ganar.

Antes de plantear y ejecutar una estrategia es necesario tener clara la imagen que se va a mostrar, la marca personal que lo hará marcar la diferencia ante los rivales y conquistar los votos. Esa marca deberá reflejarse de forma directa o indirecta en cada acción, cada táctica, cada discurso; deberá contener un mensaje claro, simple, emotivo y memorable, y estar impregnada en cada etapa de la estrategia.

Además de ser coherente con la marca poder del candidato, es importante que este plan maestro sea elaborado con tiempo, experiencia y conocimiento, que esté por escrito y tenga en cuenta elementos como investigaciones, encuestas y sondeos de opinión.

Será la ruta cuando el camino esté confuso, la decisión cuando existan muchas voces y el faro en la oscuridad, pero también deberá ser flexible para adecuarse al contexto y cambiar cuando realmente sea necesario.

En el Workshop Estrategia para Ganar, que se realizará el 2 de marzo en el Centro Empresarial San Fernando Plaza de Medellín; consultores con experiencia internacional profundizarán en este concepto y darán las claves para construir ese plan maestro que guíe las acciones y lleve a la conquista de los electores.

Obtenga más información sobre el Workshop en la página web www.marcapoder.com o comuníquese a la línea 322 934 30 95

Madrid desde sus entrañas: viaje en Metro por la capital

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Luego de varios años de haber viajado por tus venas para recorrerte, de haberte conocido en muchos rincones subterráneos gracias a esas rutas que viajan por tu interior en forma de tren subterráneo, aquí estoy otra vez, vuelvo a pasar por vos Madrid, nuevamente bajo el chirrido de la rueda y el riel y acompasado por la voz de los mismos locutores de hace 50 años (eso dicen los sueños les tocó) que anuncian la siguiente estación.

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