¿Cómo capitalizar la acción de un troll en política 2.0?

Antes que un problema, los trolls pueden convertirse en notables oportunidades en política 2.0

Investigando sobre el tema de la política 2.0 y particularmente sobre las diversas modalidades de ataque que pueden sufrir los candidatos y-o las campañas por parte de personas inescrupulosas que visten el traje de los trolls, me encontré con mucha información y valiosos aportes de amigos, conocidos y seguidores sobre este apasionante tema en relación con el cual aspiramos a construir conocimiento.

A partir de un post anterior que denominé ¿Qué son los trolls en la política 2.0? me permito sugerir algunas actitudes para saber “jugar” el juego del troll y capitalizarlo a nuestro favor, pues al fin y al cabo la política y la guerra se parecen mucho, como dice V. Clausewitz y en medio de una campaña, todas las posturas – incluso la de los trolls- deben ser validadas desde la postura de quien aspira a ocupar una función pública.

Si usted es la persona que encabeza el diálogo con las comunidades digitales de una campaña, partido u organización política; tenga en cuenta que el terreno digital es un nuevo entorno, cuyas dinámicas representan un profundo impacto en los resultados finales que vamos a obtener y como en la vida real, hay personas que buscan desestabilizarnos y poner a prueba la verdadera preparación que tenemos como equipo para triunfar en nuestra aspiración de llegar al poder.

A modo de preguntas, presente algunas de las mentiras que no nos podemos decir con los trolls:

¿Hacer de cuenta que no existen?: Es imposible pensar que no existen. Virtuales o reales los trolls son perfiles detrás de los cuales hay personas con algún interés y el consumo colectivo del diálogo en un foro, una red social, un blog o una Web, exponen nuestra propuesta, por lo cual, permanecer sordos, ciegos o mudos; nos hace torpes frente a las oportunidades que vienen con los flamewar en la política, que representan en si mismos una oportunidad para establecer diálogo con multiusuarios simpatizantes hasta neutralizar y montado en sus brazos, obtener el triunfo en esta permanente batalla.

¿Es mejor censurarlos?: Bloquear usuarios en los medios,  es generar el efecto “gremlins”. Un troll que se bloquea en política 2.0 es un malestar que va a multiplicarse con un discurso que se le devolverá a usted como político. Desde entonces no tendrá forma de evitar varias voces trolls y no trolls que van a tildarlo de autoritario, censor y poco abierto al diálogo. Cuando un troll represente peligros reales como virus informáticos o ataques virales, hay otros mecanismos como la denuncia objetiva o la emisión de una postura oficial cuando el ataque realmente ofrece riesgos.

¿Todos hay que trabajarlos igual? A veces el troll es un gran león que representa riesgos, a veces es un insignificante gatito. No se puede menospreciar a nadie en estas condiciones; pero a veces no dimensionamos que el troll en si mismo es un emisor con audiencias y su objetivo es generar conflictos y auditorio para sí. A veces un breve mensaje directo, un e mail o una alusión colectiva basta y no debemos compartir nuestra audiencia o darle más importancia de la que se merece un troll.

¿Mientras más al fondo de mis ideas, mejor? Un troll busca importancia y atención, pero poco conoce sobre las ideas que tratamos de poner en manos de los electores, para brindarles criterio en la toma de sus decisiones políticas. Trate de no exponer demasiados detalles de sus propuestas con estas personas, ofrezca un diálogo sencillo y lo más privado posible, no ceda a lo público salvo en casos extremos. Busque lugares comunes, respuestas amables, invitación al diálogo en persona y de esta forma se expone menos y gana más credibilidad a partir de la sobriedad de sus intercambios.

¿Mejor enfrentarlos en grupo? No se deje “picar” por enjambres de trolls que atacan sin clemencia. Muchas veces la fuente es la misma e incluso una misma persona o empresa contratada está detrás de 5 ó 10 perfiles trolls que intentan sacarlo de casillas, desvirtuar sus palabras, atacar, generar atención sobre un escándalo. La batalla es más sencilla cuando cada problema se atiende de manera individual y nunca es bueno enfrentarse a las masas, máxime cuando la comunicación 2.0 nos permite segmentar e individualizar tanto el contacto o masificarlo si así lo preferimos.

2 comments

  1. Eduardo Moreno Vélez   •  

    La verdad me parece valiosa y valiente la argumentación, y de hecho creo que en esos terrenos, las cosas se manejan así, pero los trolls son definoitivamente odiosos e inñutiles desde mi punto de visat

  2. maestroperez   •  

    Considero que la plaza pública no puede ser desplazada por la web 2.0, y es el error en el que estan cayendo algunos partidos politicos tradicionales como es el caso del partido liberal que pretende convertir la web en su sitio principal de debate, estos errores o quizás virtudes (no soy quien para juzgar), son los que llevan a que el debate y la guerra como lo menciona el artículo se transladen a las redes y deje de ser un lugar para interacción directa entre politico y ciudadano como tradicionalmente se haría y comience así la guerra sucia con trolls, con fakes, con crackers y otros que vemos a menudo en la web.

    Los trolls no se pueden evitar, si queremos convertir el escenario web en nuestro sitio de discurso entonces tendremos que aprender a vivir con ellos, soportarlos o simplemente regresar a la plaza pública y utilizar la web 2.0 solo para una interacción pilitico – ciudadano.

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