Donald Trump, ¿Un “villano” millonario contra el establecimiento?

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Sin duda es un fenómeno que llama la atención: Se trata de un político con 70 años, los norteamericanos lo conocen más como un jefe despiadado del prime time de la televisión que por su liderazgo potencial para manejar el Estado más poderoso del mundo. Ha sacudido la opinión del sur con violentas declaraciones contra la población latina; también desconoce los efectos del cambio climático y que no demuestra mucha habilidad técnica sobre la forma cómo se administra lo público. Hablamos de Donald Trump.

 

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Mis preguntas sobre el traslado de la Licorera de Antioquia

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La venta de un terreno que es propiedad del Estado no puede ser establecida bajo un parámetro exclusivamente como el empleo, el impuesto a la renta o el predial; todos aspectos muy importantes,  pero debe analizarse sobre una variable clave: Mayor rentabilidad de un bien desde un función primordial del Estado frente a la economía: Identificar los fallos del mercado para intervenirlos con miras al mejoramiento del bienestar colectivo.

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¿Por qué hubo queso gigante en Discurso del Estado de la Unión?

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Dice la historia que en 1837 el presidente Andrew Jackson recibió un queso gigante como regalo de un campesino y le ofreció un pedazo a todo aquel que llegara hasta la Casa Blanca para comer uno de los 10.000 trozos del queso de 635 kilos y esto fue aprovechado por el presidente para conversar y resolverle a cada comensal sus dudas sobre el Estado de la Unión, que durante muchos años solo fue un informe enviado al Congreso y no un discurso como se hace ahora.

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Conoce el resto de la historia visitando este link. 

 

¿Sabe usted que significa Gobierno Abierto?

Por Daniel Echeverri

Debido a la crisis de la representatividad, la desconfianza en la política y el descrédito de los políticos por diversas causas como el clientelismo, la corrupción o el gamonalismo, en América Latina viene tomando fuerza una nueva técnica de apertura a la trasparencia gubernamental que se denomina como Gobierno Abierto.

Por Daniel Echeverry, Colaborador Plaza Pública

Por Daniel Echeverry, Colaborador Plaza Pública

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Desde el slogan se intuye la marca de los nuevos gobiernos

Pensando en grande es el eslogan que quiere posicionar el nuevo gobernador de Antioquia Luis Emilio Pérez Gutiérrez y Medellin, Cuenta con Vos el del nuevo Alcalde de Medellín, Federico Andres Gutiérrez Zuluaga.
 
Ambas propuestas en forma retoman eslogans de campaña, pero sus equipos deben ser cuidadosos con que la simbología, colores, fuentes, sonidos, analogía, iconografía y la forma cómo se inserte este resumen de marca en el trabajo político y administrativo; no sea un factor para ahondar las heridas que siempre quedan luego de una confrontación tan fuerte y sensible para un territorio como es una campaña política.

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Lo que es un plebiscito: Daniel Echeverri

Por Daniel Echeverry, Colaborador Plaza Pública

Por Daniel Echeverry, Colaborador Plaza Pública

Es un mecanismo de participación ciudadana en el cual se busca que el pueblo, como constituyente primario y portador de la soberanía nacional, apruebe o rechace alguna decisión tomada por el gobierno en ejercicio.

Este tipo de invitación solo puede ser hecha por el presidente y generalmente se realiza para que algunos temas polémicos sean resueltos con los más altos valores democráticos, tales como la participación y la expresión mediante el voto. Adicional a esto la mayoría de los que utilizan esta herramienta electoral buscan que el pueblo provea de una legitimidad indiscutible a dichas medidas; para que estas no sean vulnerables ante futuros ataques y cuestionamientos.

Cada país tiene establecido cómo funcionan los plebiscitos de manera diferente. Sin embargo, estos pueden dividirse en dos tipos:

Consultivo: es una pregunta que hace el gobierno a la ciudadanía, para que ellos se manifiesten a favor o en contra de ciertas medidas de carácter general. Este tipo de refrendación no compromete al gobierno a cumplir la voluntad expresada por los sufragantes.

Vinculante: a diferencia del anterior, la decisión tomada por la participación del electorado se vuelve de obligatorio cumplimiento por parte del Estado que convocó a esta consulta.

En el plebiscito, el votante solo tendrá dos opciones: elegir Sí o No. Por lo tanto, este mecanismo exige que los ciudadanos conozcan a fondo la medida propuesta desde el poder ejecutivo y sus consecuencias; sea por iniciativa propia, informándose a través de los diferentes canales de información o mediante las campañas mediáticas que hacen los grupos a favor y en contra del tema que está en discusión.

La diferencia entre el plebiscito y el referendo es que el primero únicamente puede ser convocado por el gobierno y que en él solo se opina sobre las propuestas del ejecutivo; mientras que el referendo es organizado por un grupo significativo de ciudadanos y con este es posible hacer reformas de la Constitución y transformar las diferentes instituciones que conforman al Estado.

Primer reto con Venezuela: Evitar una confrontación civil

El triunfo oficializado del partido Mesa de la Unidad Democrática que representa la oposición al gobierno que lidera Nicolás Maduro es el primer paso decisivo que habrá que custodiar para convertirlo en una mayoría calificada ( más de 111 escaños) y con ello, desde el legislativo iniciar una reforma que permita la llegada de un nuevo aire al gobierno y con esto superar la grave crisis social y económica que supera una década. Pero ¿Podría desatarse una guerra civil en Venezuela en medio de los cambios que buscan los opositores al Chavismo?

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¿Convertir en ritual la Alborada del Primero de Diciembre?

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Era la madrugada del primero de diciembre de 2003 y como reportero de televisión me correspondió cubrir la llegada a su barrio en el centro oriente de Medellín, de un grupo de desmovilizados del bloque Cacique Nutibara de las Autodefensas, luego de haber estado de “retiro” en un lugar campestre del municipio de La Ceja con el patrocinio del Estado.

 

La bienvenida para estos hombres y mujeres que lograron pactar con el gobierno un acuerdo de desmovilización que empezaba a materializarse, se dio en medio de una fiesta comunitaria, con abrazos, abundante comida y la presencia de múltiples costales repletos de pólvora que empezaron a ser utilizados por toda la comunidad y ante la lente de mi camarógrafo uno de los desmovilizados relataba que esa bienvenida la estaban recibiendo desde varios rincones de la ciudad. Y efectivamente al mirar hacia el Valle de Aburrá se notaba que la pólvora detonante y de luces salía desde varios lugares de Medellín e incluso en el norte y el sur del valle, de manera simultánea. Los paramilitares evidenciaban con esto, su control territorial ilegal e incluso que tenían dominio sobre una práctica ilegal como el uso de pólvora de manera desaforada y que la institucionalidad no podía contrarrestar.

 

Han pasado 12 años y la Alborada de Medellín se ha convertido en una práctica que sucede siempre a la medianoche entre noviembre y diciembre con una fuerza cada vez mayor y diría que se ha erigido en una especie de ritual que para muchos no tiene aquel significado de ilegal poderío territorial, si no simplemente un acto masivo que ocurre como la espiral del silencio de la opinión pública: Unos pocos lo hacen y miles lo replican por inercia, por placer, por significación, por sentirse parte de una práctica común y masiva en la ciudad, por hacerse presentes con “su aporte” a una corriente. Hasta ahí llego yo, pues creo que los estudiosos de la sociología, e incluso de la psicología, tendrán que explicar por qué muchas personas de manera acrítica se suman a esta práctica, por placer, poder, festividad, dominio territorial o, incluso, agregar en sus conceptos por qué miles de personas siguen exponiendo su vida y la de sus niños con la quema inexperta de pólvora.

 

El Estado nuevamente aparece de manera previa – anticipada para algunos y tardía para otros- con sus campañas, con ejercicios para la protección de humanos y animales; llamando a la conciencia de los ciudadanos; pero todo hay que decirlo, estas campañas se convierten en la guayabita madura y podrida que se come un pájaro gigante con el cual no se podrá dialogar bajo la estrategia de la estigmatización hacia quienes participan de la llamada alborada, ubicándolos en el mismo nivel de los ilegales por participar de esta noctambula bienvenida a diciembre. Llamar traquetos a todos los que participan en La Alborada es el peor de los errores, es más provocativo aún para quienes el efecto de la prohibición les genera ese contraproducente necesidad de hacerlo con más ahínco.

 

Finalmente es la protección de la vida de humanos y animales por los efectos del ruido, el peligro por el uso de inexpertos que genera gran cantidad de personas lesionadas la mayoría niños y los efectos sobre el medioambiente; los principales efectos negativos hacia los cuales hay que enfocar cualquier esfuerzo de control o prevención en relación con la Alborada.

 

Teniendo en cuenta estos factores y el rotundo fracaso de las campañas y acciones realizadas hasta ahora ¿No sería más conveniente reenfocar y convertir en ritual colectivo legal la Alborada de bienvenida a Diciembre? ¿No sería mejor que el Estado generara una re significación de esta bienvenida para arrebatarla de las manos culturales de los ilegales que la generaron para ponerla en las manos de quienes quieren participar y dar la bienvenida al mejor mes del año?

 

¿Acaso ya no tenemos desde hace varias décadas ese mismo escenario de explosión masiva y simultánea de pólvora en las madrugadas del 24 y 31 de diciembre? Con la diferencia en una significación de celebración en medio de una práctica que atenta contra los mismos factores, aunque se diferencia en que a esa hora somos más los que no estamos durmiendo.

 

Por el camino de la prohibición, las campañas bonitas que muy pocos atienden y el control ineficiente del Estado, la alborada seguirá ocurriendo, se seguirá marcando esta practica como una acción de control territorial por parte de los ilegales con la respectiva estigmatización para la ciudad y en la mañana del 1º de diciembre seguiremos viendo decenas de quemados en hospitales, miles de insomnes indignados y una institucionalidad nuevamente debilitada en el imaginario por cuenta de una forma de ver el albor decembrino que podría capitalizarse y convertirse en algo positivo.