¿Qué pierde la política con la Guerra Sucia?

Cortesía: Angelescartoon.com

Cortesía: Angelescartoon.com

 

 

Los últimos comicios en varios países de Latinoamérica se han caracterizado por prácticas de propaganda en clave de guerra sucia y propaganda negra donde no se respetan las normas mínimas de competencia entre varios aspirantes a tomar decisiones trascendentales para nuestras naciones, y como diría Esquilo de Eleusis “la primera víctima es la verdad” en medio del fuego cruzado, o en este caso -diría yo- en medio del nubarrón de insultos y ataques rastreros, el tiempo se agota para dar una mirada más seria a los problemas y las propuestas y finalmente los electores llegan a las urnas más motivados por el odio o el miedo que por la conciencia.

Hablamos de propaganda cuando nos referimos a contenidos altamente emocionales que se roban el alma y emociones de un perceptor; hablamos de propaganda negra o campaña negra, cuando se sacan a la luz pública atributos reales pero no ponderables o inapropiados de una persona que está en la contienda política, con el objetivo de desacreditarla en imagen, reputación y por ende respuesta emocional de voto. Hablamos de propaganda sucia, cuando sale a la luz pública información falsa, tendenciosa o descontextualizada que hace tangible los delitos de injuria y-o calumnia sobre una persona, pero en todos los casos hay dificultades en la judicialización de posibles denuncias, pues estas herramientas se utilizan desde medios indeterminados, estafetas anónimos o por medio de canales no identificables.

Asesores políticos y consultores hoy trabajamos con los candidatos, sus campañas y fortalezas, pero también ejecutamos labores de bench marking que suponen conocer muy bien al o los rivales que se enfrentan y poder capitalizar sus vacíos y falencias en favor de los atributos y fortalezas del potencial servidor público que tratamos de impulsar en una decisión de voto individual y colectiva. Sería imposible asesorar a un candidato sin conocer a fondo y cómo fruto de una investigación juiciosa, metódica y sin intereses distintos – al menos en mi caso- al de lograr el objetivo para el que se es contratado: Ganar las elecciones!

Cosa bien distinta es acudir a la propaganda negra o a la propaganda sucia. La pregunta clave que deberíamos hacernos en caso de conocer detalles de una información REAL de nuestro rival es: ¿Qué tanta incidencia en la incompetencia de nuestro rival para ejercer el cargo público al cual aspira, tiene esa información que vamos a dar a conocer sobre éste? Se parte de que el filtro de la VERDAD ya está transpasado y desde un criterio de alerta para los ciudadanos, podríamos poner en las arenas de la opinión, una información que puede ser trascendental sobre ciertas debilidades de nuestro contendor, que – SIN VIOLAR SU INTEGRIDAD PERSONAL, FAMILIAR O PRIVADA- sean de vital importancia para la decisión del elector, pues finalmente la determinación ciudadana debería permitir la total claridad sobre la naturaleza, origen, decisiones, relaciones, intereses, objetivos y CIERTOS aspectos de la vida e idoneidad de quien se arriesga a lanzarse a esta lides.

En un evento que estuve hace unas semanas en México un conocido consultor político internacional hacía una pregunta y él mismo la respondía, sin que nadie pudiera negar la validez de este juicio: ¿Quiere conocer sus más oscuros secretos? Pues conviértase en candidato, y se va a dar cuenta que se los van a sacar todos, incluso los que usted o sus amigos más íntimos no conocen.

El verdadero problema de la Guerra Sucia no puede ser la susceptibilidad del político, sino la irrelevancia de ciertos temas que se convierten en munición de las campañas sucias y dispersan la mirada, ocupan el tiempo de medios y debates, obnubilan la comunicación de las campañas y convierten el diálogo de los temas públicos de un territorio, en un simple juego de buenos y malos; negros y blancos; donde no cabe el discernimiento en tonos de gris, pues ni siquiera hay información suficiente para poderlo tener. Allí, en medio del lodazal, no cabe el sano abstencionismo o el voto en blanco, pues los bandos se convierten en hordas medievales que van a salvar, un país, una ciudad o una región con su voto, pero muy poco conocen la forma cómo ese caudillo emocional que es víctima y victimario a la vez, va a atender los problemas que al lunes siguiente seguirán siendo el talón de Aquiles de su vida cotidiana… y de nuevo se repite el ciclo ¿o el circo?.

¿Qué le queda a la clase política después de este tipo de confrontaciones? En América Latina solo un promedio del 28% de los ciudadanos consultados por el prestigioso estudio LatinBarómetro, expresa interés en la política y un 90% dice que nunca participaría con una firma, la presencia en un evento o incluso y trabajar para un partido, 3 prácticas tradicionales que no excluyen las demás, pero que constituyen frentes donde tradicionalmente se vincula el ciudadano de “a pie” con la política. Estas cifras hablan de un desinterés, a lo cual se suma que un 75% de los entrevistados latinoamericanos, casi nunca habla con familiares y-o amigos sobre política, comprendida esta desde la óptica electoral, aunque yo si creo que la política en tanto dinámica gubernamental o institucional, es motivo constante de conversación en muchos círculos de confianza en nuestros países, influenciados quizás por el bombardeo de información gubernamental en los medios masivos, debido a la publicidad de Estado que abunda en ellos.

Mis preguntas son: ¿Hasta dónde las prácticas de la propaganda sucia, atentan contra el deseo de los ciudadanos de hablar, participar o intervenir en política? ¿Qué porcentaje de la población siente fatiga y prefiere ceder a una mala negociación en procesos electorales por cuenta del abstencionismo o de un mal voto, debido al hartazgo con la clase política y sus dinámicas que ahora no solo se usan en elecciones, sino en el legislativo, en los medios de comunicación, en reuniones sociales, en debates públicos, en la discusión de temas centrales?

Al final de ciertas campañas, me parece ver a algunos candidatos como boxeadores ensangrentados que han recibido heridas que se prolongan a lo largo de los gobiernos, rencores irreconciliables que impiden construir las soluciones con aquellos que han sido vencidos en las urnas. También me parece que las manos y el voto de muchos ciudadanos llevan ese mismo tinto rojizo que impregna el voto de la ceguera típica de quien toma decisiones movido por el odio.

¿Qué tenemos que hacer los ciudadanos para que las próximas campañas pueden ser diferentes?

Pobre cubrimiento de medios nacionales a elecciones regionales

 

Los medios nacionales están llamados a dar cuenta de la agenda pública nacional y la forma cómo se debate en las regiones, para permitir una mirada más amplia del ciudadano que permita versiòn integral y holística de la realidad.

Los medios nacionales están llamados a dar cuenta de la agenda pública nacional, conectada a la global y la forma cómo se debate en las regiones, para permitir una mirada más amplia del ciudadano que permita una versión integral, integradora y holística de la realidad. Imagen: Ccrtesía

Se queda uno de una pieza con la pobreza de los informes de ciertos medios bogotanos que se hacen llamar nacionales, frente al proceso electoral en las otras regiones del país e incluso en el mismo Bogotá; donde resulta más atractivo vender un juego de blanco y negro sin muchos tonos de gris, ventilar una lucha de dos o tres partidos, cual juego de Batalla Naval; que investigar un poco más y presentar de manera clara y también periodísticamente atractiva la puja entre los pre candidatos y candidatos por los más importantes cargos públicos de municipios y departamentos a 9 meses de las elecciones locales y regionales en Colombia.

Dirán los puristas de la política que hay que incluirlo todo y por otro lado los defensores de un periodismo sencillo y de fácil comprensión para el ciudadano, que se deben incluir solo los más opcionados. Ambas posturas defienden intereses particulares; los primeros a sus partidos y tensiones y los segundos el raiting y sus pautantes. Pero: ¿Quién defiende al ciudadano de a pie que quiere y necesita empezar a informarse para tomar tan importante decisión? E incluso para creer un poco más en la política y lograr con esto una mayor y mejor participación en los procesos de decisión pública.

Quizá en la recta final del proceso electoral ya se configure un escenario mucho menos voluminoso en candidatos y ello será más sencillo de cubrir en cuanto a tiempos y espacio para medios nacionales, pero mientras pasa eso, quiero llamar la atención de los directores y editores en las regionales, sobre la urgencia de estudiar y profundizar más en una lectura juiciosa de la agenda pública, de los actores, de las tensiones, de las propuestas e incluso de los mismos partidos y dirigente; para poder brindar un verdadero servicio de información, orientación y decisión para el ciudadano, lejos de las campañas de propaganda sucia, los intereses sesgados y la desinformación que suele caracterizar la cobertura de estos procesos desde el ámbito nacional.

 

 

 

 

 

 

 

¿La Justicia indígena opera mejor que la del Estado en Colombia?

La violenta muerte de  Daniel Coicué y Manuel Tumiñá; dos miembros de la casta de los Nasa, fue investigada y – a la manera de este grupo indígena colombiano- castigados los responsables del crimen, según reseñan hoy los más importantes medios colombianos de prensa, radio y televisión. ( ver nota de Elcolombiano.com)

Los autores del crimen, integrantes de las FARC, el más antiguo grupo insurgente de izquierda hoy en diálogos de paz con el gobierno en Cuba; recibieron castigos que suman 100 años de cárcel, en medio de un acto donde también se incineraron uniformes, se destruyeron armas y se dieron latigazos como una muestra de escarnio público que ya es tradicional en este grupo indígena que habita en varios sectores del sur del país.

18 de julio de 2012 el país vio con asombro cómo un grupo de paeces expulsaban de su territorio a un centenar de miembros del Ejército colombiano quienes querían intervenir en su territorio. Foto EFE

El 18 de julio de 2012 el país vio con asombro cómo un grupo de paeces expulsaban a un centenar de miembros del Ejército colombiano quienes querían intervenir en su territorio. Foto EFE

Desde la colonia, algunos grupos indígenas colombianos se han establecido en organizaciones sociopolíticas denominadas como resguardos, espacios regidos por una cultura, cosmovisión y leyes propias, con relativa independencia de las leyes que rigen el Estado colombiano, ante lo cual, son autónomos para el ejercicio de ciertos procedimientos de justicia con sanciones como la impuesta a estos 3 integrantes de las FARC. (Ver texto sobre los resguardos y su autonomía)

No ha sido poco el dolor que ha provocado la violencia en la tribu Nasa o paeces, como algunos historiadores han denominado este grupo ancentral  que hoy habita principalmente los municipios de Paez, Toribío y Caldono; aunque también tienen presencia en departamentos como Caquetá, Putumayo y Tolima, para un total de 126.545 habitantes según censo del DANE en 2010.

La Constitución colombiana faculta a los Nasa a decidir este tipo de sanciones, que no dejan de sorprender por la celeridad, simbología, ejemplo, valentía y sentido colectivo de justicia; aunque algunos la cuestionan por tratarse de un ejercicio paralelo de justicia o como expresó ayer Carlos Iván Silva Yatacué, alias “Fercho” en presencia de miles de paeces que presenciaban su juicio como presunto responsable del crimen: Yo prefiero responderle a mi organización, a la que pertenezco y no responderle a otra autoridad”  ¿Es opcional que un ciudadano elija el tipo de normas legales a la luz de su propia conveniencia?

Sin duda hechos como estos deben leerse a la luz de la historia indígena, su tradición y normas; pero llama la atención que la justicia allí pueda actuar con tanta agilidad e incluso con visos de reparación y mientras tanto en Colombia sigamos padeciendo por tener que dejar en libertad a los delincuentes, ante un sistema jurídico muy lento, politizado, unos códigos repletos de fisuras y una reforma que no llega o cuando llega, ya las organizaciones delincuenciales van dos pasos adelante.

Por eso me hago muchas preguntas pero sobretodo esta: ¿La Justicia indígena opera mejor que la del Estado en Colombia?

 

 

 

Dilma II deberá sanar heridas

Una profunda reforma política que permita mayor eficiencia en el Estado brasilero, agobiado por altos niveles de corrupción, prometió la reelecta presidente Dilma Rousseff esta noche en su discurso de triunfo, donde tambièn llamó a la Unidad. Foto: Portal Oficina Dilma Presidenta

Una profunda reforma política que permita mayor eficiencia en el Estado brasilero, agobiado por altos niveles de corrupción, prometió la reelecta presidente Dilma Rousseff esta noche en su discurso de triunfo, donde tambièn llamó a la Unidad. Foto: Portal Oficina Dilma Presidenta

Desde el 1 de enero de 2015 se inicia la segunda era como cabeza del ejecutivo brasilero de la economista Dilma Rousseff de 66 años.  Escrutado el 100% de la votación, la ex ministra de Minas del ex presidente Lula Da silva obtuvo 54.500.287 votos lo cual representa un 51.64% en comparación con el no despreciable porcentaje de 48.36% obtenido por su rival del Partido Social Democracia Brasilera, Aécio Neves; un margen de apenas 3 millones de votos, obtenido en un verdadero cabeza a cabeza al final de la segunda vuelta de unos comicios muy cerrados, con una profunda polarización de los partidos y sectores políticos y económicos de este país.

La señora Rouseff, hija de un migrante búlgaro que llegó a Brasil en 1929, obtuvo una masiva votación en las regiones más humildes ubicadas en el norte del país, en comparación con los triunfos obtenidos por Neves en los sectores más poderosos en el sur. (Ver mapa de votación publicado por el diario O Globo)

La presidenta, reelecta a nombre del Partido de los Trabajadores, tiene ahora la compleja pero necesaria tarea de limar las asperezas y heridas que suelen dejar estas profundas divisiones a partir de las notorias diferencias entre las propuestas programáticas de los dos candidatos y la forma en que los aspirantes fueron llevando, como si fuera una verdadera alineación de astros, los respaldos de diferentes partidos y figuras del país que sigue siendo potencia económica de América Latina, pese a sus altos niveles de pobreza y miseria y la desaceleración que han tenido sus indicadores económicos recientes. ( ver datos Cepal 2010)

En las primeras declaraciones dadas esta noche por la señora Rouseff  se destaca esta frase: “Vamos a continuar construyendo un mejor Brasil, un Brasil más inclusivo, más moderno, más productivo. Un país de solidaridad y de oportunidades”  Sin duda son palabras que expresan continuidad por una apuesta entorno a políticas sociales en busca de reducir la brecha entre los “dos brasiles”.

La reelegida presidenta de Brasil deberá impulsar una urgente reforma política que le permita lograr mejores indicadores en relación con la fuerte corrupción a la par con la superación del crecimiento económico que parece estancado en el país vecino.

 

Soy una lata vacía pero quiero ser bicicleta

Una curiosa campaña de reciclaje donde latas y cartones cobran vida y claman a los ciudadanos  la posibilidad de convertirse en artículos como bicicletas, bancas de parque, viajes y otros; me sorprendió cuando caminaba por las calles de Nueva York.

La imagen publicitaria es atractiva y porta aspectos llamativos para los usuarios que aún no comprenden la importancia de tener prácticas sostenibles con el planeta, como la básica que consiste en hacer una separación de residuos reciclables y no reciclables desde la fuente en nuestras casas y oficinas.

Más detalles sobre esta innovadora campaña realizada por la organización sin ánimo de lucro Keep America Beautiful, la pueden consultar haciendo click AQUÍ.

Ciudades Sostenibles: Concepto limitado para entender la bicicleta

Muy lejos están algunas ciudades latinoamericanas, entre ellas Medellín y Bogotá de comprender la verdadera dimensión de la bicicleta como una herramienta que a lo largo de la historia ha sido un instrumento que trasciende conceptos recurrentes y muy políticamente correctos como: Salud física,  protección del medio ambiente y movilidad limpia.

En ciudades como Washington el gobierno y algunos empresarios privados realizan intensas campañas de masificación del ciclismo urbano con base en argumentos como la equidad, el conocimiento de los ciudadanos de la propia ciudad y el mejoramiento integral de la salud. Fotografía: Miguel Jaramillo Luján

En ciudades como Washington el gobierno y algunos empresarios privados realizan intensas campañas de masificación del ciclismo urbano con base en argumentos como la equidad, el conocimiento de los ciudadanos de la propia ciudad y el mejoramiento integral de la salud. Fotografía: Miguel Jaramillo Luján

Hemos recibido un dictado literal de ciertas experiencias incluidas en definiciones ligadas a las Ciudades Sostenibles, sin ir más allá de conceptos como el medio ambiente o aquello de “Satisfacer las necesidades del presente sin comprometer los recursos del desarrollo” una mirada lógica pero no absoluta ni integral, que se acopla con facilidad a ciertas maneras de invertir desde lo público, pero la irreflexión entorno a ciertos beneficios e impactos tácitos al uso de la cicla en la ciudad, nos sigue impidiendo mirar más allá.

Bogotá y Medellín han avanzado en la creación, montaje y puesta en marcha de sistemas públicos de bicicletas y ello merece destacarse, sin embargo es evidente que hay profundas carencias en la reflexión de los beneficios que trae a la civilidad, la equidad e incluso a la seguridad el uso de la bicicleta, sobre todo desde la gestación de una sólida cultura ciudadana de respeto entre vehículos motorizados y no motorizados.

Ahondar en esta reflexión y llevarla a una estrategia de cultura y comunicación pública más precisa y directa, sin duda contribuiría a incrementar cifras porcentuales sobre número de viajes en cicla como medio de transporte urbano que en Medellín solo representan un 0.7% (Medcomovamos 2014) y en Bogotá el 3.88% ( Movilidad Bogotá); la capital colombiana logra un éxito que porcentualmente es mayor al de ciudades de América Latina con una mayor proporción de bicicletas como México D.F pero con una tasa de viajes menor que sólo llega al 0.7% de los viajes en bicicleta dentro de una ciudad con más de 3 millones de vehículos a motor, 970 estacionamientos de bicicletas y apenas 35 kms de ciclo rutas, la cifra que alcanzará Medellín en 2014, lo cual es un logro importante teniendo en cuenta que la población de la capital manita triplica la de Medellín, aunque el reto cultural en ambas y la necesidad de ampliar la mirada a factores claramente impactantes pero descuidados en las políticas públicas, es urgente.

Es claro que la bicicleta es un medio que genera equidad en sociedades como las latinoamericanas donde aún se endiosa la posesión de un vehículo y muchos motorizan aún su movilidad particular no tanto desde las necesidades y eficiencias, sino desde el estatus y la visibilidad social que tiene un vehículo y más aún del “descrédito” que según algunos, les proporciona usar el transporte público o un vehículo como la bicicleta. Hay equidad cuando el Estado estimula una cultura que derriba estos mitos y fortalece la ruta de la práctica urbana del ciclismo desde la necesidad de brindar condiciones de equidad, ello sin tomar en cuenta que la masificación de la práctica en sí misma, favorece que aquellos que optamos por utilizar la cicla como vehículo diario a nuestros trabajos o actividades, sigamos siendo presa de la agresividad de muchos conductores que parecen robotizados frente a un volante.

Es claro que la bicicleta es un factor de seguridad y me refiero a este aspecto en un sentido amplio. Pues para mí seguridad no es solo presencia de Policía, ausencia de delincuencia y judicialización de delitos; comprendo la seguridad desde las propias necesidades humanas en tanto el ciclista se apropia de esa ciudad a la que teme y pone barreras en forma de carrocería y de otro lado a que la percepción de seguridad de una ciudad y la generación de entornos protectores se fortalece cuando hay más ciclistas en las calles. Así lo han demostrado ciudades como Shangai, San Francisco, Boston, Madrid  entre otras.

También la bicicleta es un factor de salud, pero no solo se queda en el aspecto físico. El ciudadano que utiliza la bicicleta para hacer deporte, transitar por la ciudad o la tiene por hobbie, es un ciudadano menos propenso a verse afectado por los abundantes factores que atentan contra la salud mental en sociedades donde cada vez nos movemos a una velocidad mayor, donde las relaciones tradicionales entre las personas se vienen perdiendo y afrontamos una profunda crisis desde el sentido mismo de lo humano y nuestro futuro.

La bicicleta en muchos casos, constituye un factor de unión, cohesión e incluso concertación de acuerdos entre familias, compañeros de trabajo o personas que por algún motivo han tenido o podrían tener diferencias y ello incide sin duda en el mejoramiento de las condiciones de vida de una sociedad.

El bolsillo de muchos hogares se ve impactado positivamente cuando se usa menos gasolina, aceite y hay menos kilometraje para la revisión de un vehículo motorizado y hay más pedalazos que incluso generan menos facturas en tratamientos del cardiólogo e incluso el siquiatra.

Quizá  hemos carecido de más hondas y profundas reflexiones para que un accionar en gobernanza o la construcción futura de una política pública (no un decreto ni un papel) sino un ejercicio de concertación colectiva, en muchas de nuestras ciudades desde México hasta la Patagonia, nos permita generar soluciones con una solidez y una amplitud mayor, basadas más en la trasformación cultural de las sociedades y no solo en normas o propósitos funcionales como los que delimita el concepto de ciudadades sostenibles,  para un ícono funcional de tan hondo calado en nuestra vida como es la bicicleta.

 

 

 

 

¿Qué es verdad y qué es mentira en el Mundial de las redes sociales?

La Primera escena se viralizó en las redes, porque algunos usuarios de las mismas hicieron rodar la “noticia” de que el switcher o director de cámaras de la transmisión internacional de televisión del acto inaugural de Brasil 2014, había sido despedido por no haber enfocado un momento clave, cuando en medio del show, un hombre parapléjico vestido con un traje-estructura especial,  hacía el saque inicial del torneo. Finalmente la oficina de prensa de la Copa Mundo debió salir a desmentir la versión que habían viralizado algunos usuarios de las redes sociales e incluso algunos medios de comunicación. Historia completa.

Algunos medios brasileros dieron crédito a versiones de redes sociales sobre el supuesto despido de un operario de la transmisión oficina de TV que no captó un momento clave del momento. Foto. Cortesía

Segunda Escena: Imagen con las lágrimas de un jugador moreno, rival africano de Colombia en la Copa Mundo.  Serey Die, futbolista de Costa de Marfil  rompió en llanto mientras sonaba el himno de su nación en un estadio de Brasilia, generando una lluvia de versiones, burlas y comentarios en redes sociales, Smartphones e incluso en medios masivos; esos mismos que en un intento por limpiar su negra conciencia tras haber divulgado algunos supuestos, luego dieron crédito a un versión según la cual el papá de Die había fallecido dos horas antes, lo cual fue desmentido horas después por el mismo jugador. Historia completa

 

Por medio de su cuenta de twitter el jugador Serey Die desmintió versiones sobre la supuesta muerte de su padre, afirmando que eso había ocurrido hacía 10 años. Foto. Cortesía

Y la tercera escena es la copia de un decreto del Presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, según el cual, el viernes 4 de julio sería un Día Cívico con obligatorio descanso para todos los funcionarios públicos del país, lo cual se convertía en una especie de presión para que muchos empleadores del sector privado hicieran lo mismo con sus empleados, ante la desbordante alegría y la parálisis nacional agendada para aquel viernes, cuando la selección patria hacía historia en los cuartos de final mundialista contra el pentacampeón. El mismo Presidente pidió a la Fiscalía investigar sobre el falso documento que circuló en las redes y aseguró que la tarde había sido declarada libre para los servidores, pero no existía tal decreto. Historia completa

 

¿Qué es verdad y qué es mentira en el Mundial de las redes sociales?

 

Se abre la  Plaza Pùblica

 

¿Por qué nos agredimos y nos matamos al celebrar patria?

¿La colombianidad existe? o ¿Seremos tan complejo como se describe en este texto? Necia pregunta dirán los patriotas,  que hoy son miles y por estos días se vuelven pelotas de fútbol que ruedan por las calles con maizena, trago y rumba. Y no quiero ser negativo en un momento de tanta alegría, cuando el buen fútbol de un puñado de colombianos está haciendo historia; sin embargo me llaman la atención tantos problemas de seguridad y convivencia en medio de las celebraciones en mi país, ante los resultados del equipo nacional en el Mundial de Brasil en un hecho que nos debería unir.

Accidentes de tránsito, hurtos, bloqueos de vías, conductores borrachos, caos y personas heridas marcaron las celebraciones de los colombianos por los triunfos de la Selección de fútbol en el Mundial. Cortesía: El Espectador

Frente a la pantalla casera, en el estadio, en un bar, en la calle con video gigante, con los audífonos como zombies, en el radio del bus o frente a un computador solemos disfrutar de un partido como colombianos,  a veces juntos e incluso confundidos en abrazos con extraños en profunda alegría como cuando cantamos mirándonos a los ojos, una canción de moda.

Lo que no entiendo, no lo he podido entender, es ¿por qué en Colombia una celebración obliga a tener que decretar Ley Seca, militarizar ciudades y hacer operativos especiales de seguridad? Lee aquí.

Alguien que me explique…

Se abre la Plaza Pùblica

5 razones por las que España necesita un Rey

Hace más de 30 años el entonces Rey Juan Carlos I jugaba con su sucesor, eran otros tiempos y otros retos. Fotografìa AP

Mirar desde Latinoamérica la figura pomposa, colorida, rimbombante y un poco molesta de la monarquía, no es fácil y mucho menos entenderla en un planeta en pleno siglo 21, sin embargo vale la pena dar “lectura” a cada caso con el lente del contexto y uno de esos casos es el español.  Nunca me había tocado la posesión de un nuevo rey en España, pues cuando yo nací, recién se había posesionado el abdicado Juan Carlos I. Han pasado muchas cosas, entre ellas que yo viví un par de años en España y pude estudiar y palpar algo de lo que significa el Rey para los habitantes de ese país y puedo decirles sin temor a equivocarme: España necesita un Rey.

Y resumo mi post en 5 razones

1. La profunda crisis económica que padece el país ibérico, amerita una fuerte cohesión entre fuerzas armadas, parlamento y la jefatura de gobierno, 3 instancias que solo la figura de don Juan Carlos y ahora la de su hijo, un rey que promete ser austero y moderno, puede provocar. A eso hay que sumarle el ánimo separatista de ciertos estados como Cataluña, donde el llamado racional- emocional de la cohesión, podrían lograrlo más este tipo de figuras que un gobierno polarizado como el que orienta Mariano Rajoy.

2. Precisamente el debate público español, concentrado en el bipartidismo del PP y el PSOE, obliga a abrir el abanico a nuevas opciones de representatividad en las que encaja para los españoles la figura de una corona renovada, que promete estar lejos de los escándalos, ponerse las botas y arremangarse la camisa codo a codo con la población, para brindar juntos una salida a esta crisis.

3. La profunda molestia que hay en las fuerzas armadas españolas y su concepción histórica de ser actores muy presentes y deliberantes en momentos definitivos, hace que se requieran un comandante en jefe con mayor solidez histórica y ascendencia con la población. Podría evitarse un golpe de estado como ocurrió en 1981, si el nuevo Rey Felipe, actúa como interlocutor de los entes castrenses y logra acercarlos mucho más al estado y también a la población española.

4. La historia de Europa ha convertido a la península en un lugar de paso, batalla, confrontación, fragmentación y cambio; pero solo la figura del monarca ha logrado generar cierta estabilidad institucional en un territorio siempre diverso y variopinto. Lo dice Vargas Llosa en un texto lleno de afecto por el Rey Juan Carlos, pero también de sólidos argumentos: La monarquía es una de las pocas instituciones que garantiza esa unidad en la diversidad sin la cual podría sobrevenir la desintegración de una de las más antiguas e influyentes civilizaciones del mundo”.

5. El ciudadano “de a pie” desde ciudades como Madrid, Barcelona o Bilbao, hasta en pequeños pueblos de la península, le cree al Rey, confía en él. Esta Encuesta elaborada por la firma española Metroscopia y publicada por el diario El País, revela que un 58% de los encuestados en España dicen sentir seguridad con la llegada del nuevo Rey y un 74% avalaron que se siguiera la constitución en la transición del rey abdicado al rey Posesionado. Esas son cifras que deberá refrendar el nuevo monarca, pero que de entrada son superiores a las que caracterizan a los dirigentes políticos de la madre patria.

 

¿Y usted cree en reyes? Se abre la Plaza Pública

Sobre las elecciones del domingo…

Por. Iván Garzón Vallejo

La Ilusión perdida es un texto publicado por Iván Garzón Vallejo en El Espectador.com Foto. IGV

La Ilusión perdida es un texto publicado por Iván Garzón Vallejo en El Espectador.com Foto. IGV

 

Además del que quede de segundo, el próximo domingo habrá en el país otro gran perdedor: la deliberación democrática. Escasa en propuestas novedosas, un lenguaje propio de los estrados judiciales y el permanente recurso al engañoso espejo retrovisor o al futuro utópico, esta campaña dejó claro que los candidatos más opcionados por llegar a la Casa de Nariño dilapidaron una gran oportunidad de proponer un proyecto de país susceptible de ilusión colectiva y unidad, porque en su afán por no perder recurrieron sin pudor a la demagogia, el populismo, la simplificación y la polarización.

Así, apelaron a las pasiones más elementales del electorado: el miedo, el chantaje, pero sobre todo el desprecio hacia el contradictor. Porque eso es lo que se genera cuando se estigmatiza, cuando se criminaliza el debate político, cuando se recurre a los lugares comunes, a las verdades a medias. Como líderes públicos, Juan Manuel Santos y Óscar Iván Zuluaga tenían el deber de promover una ciudadanía responsable, racional y reflexiva. Pero optaron por el atajo de transmitir un eficaz pero contraproducente mensaje: “Él es peor que yo”.

Pero la mayor irresponsabilidad de ambos fue situar a las Farc —¡otra vez!— en el centro del debate electoral. Ambos lo hicieron por conveniencia. El uno, porque el balance de su gobierno ofrecía pocos resultados para mostrar. El otro, porque con ello tocó las fibras de un pueblo que necesita un enemigo para identificarse políticamente. Así, mientras uno propuso un cheque en blanco sin límite de ceros, pues tal es su irresponsable retórica, el otro propuso una suerte de Déjà vu en el que se aplican nuevamente recetas que funcionaron en el pasado y cuyo mejor homenaje hubiera sido evitar intentar aplicarlas siempre.
Si se mira la historia reciente, se verá que en las campañas presidenciales había sido reiterativa la promesa de ‘cambio’. Lógico, pues la política es el modo civilizado de obtener transformaciones sociales. Sin embargo, esta vez casi no se habló de cambio. En vez de ello, se defendió el establishment, ya sea porque se propone un salto al vacío desde el mismo (paz total) o un retorno idílico al status quo de la primera década del siglo (seguridad democrática).

En su lógica propagandística, un candidato dijo que el fin de la guerra será el inicio de las grandes transformaciones: sólo los incautos pueden creer que el fin de las Farc significaría el inicio de una utopía. Más aún si se tiene en cuenta que después de 50 años de conflicto el país, mal que bien, sigue funcionando. El otro candidato dijo que hace cuatro años la guerra se hacía mejor: pero no se puede desconocer que una negociación les abre al Estado y a la sociedad posibilidades políticas que sólo una mal entendida ética de la convicción sabotearía.

¿Por qué los candidatos y sus equipos no se tomaron el trabajo de ilusionarnos con una propuesta que esbozara un futuro posible en el que Colombia diera un paso adelante en tantos frentes que lo reclaman? ¿Por qué seguimos enfrascados en discutir cada cuatro años qué vamos a hacer esta vez con la guerrilla? ¿No dice mucho de nuestra deliberación democrática que tantos ciudadanos y formadores de opinión decidan su voto con base en el mal menor?
No se puede pretender que la discusión pública sea como un seminario de filosofía política. Así lo han advertido, entre otros, Ronald Dworkin y Michael Walzer. Es cierto. El problema es que por cuenta de la irresponsabilidad de la clase política que pretende seguir gobernando nuestra deliberación democrática terminó convertida en algo parecido a una agria disputa de un reality de televisión. Con el agravante de que el motivo de la disputa parecen unos chismes.

Votar en blanco es una forma serena y razonable de protestar contra quienes esta vez embolataron nuestra ilusión. Tenemos derecho a expresar nuestro desencanto y a no calcular quién lo hará menos mal. La buena ciudadanía supone votar con esperanza, no con cinismo.

Publiacado por elespectador.com en:

http://www.elespectador.com/opinion/ilusion-perdida-columna-497608

 

Iván Garzón Vallejo.

* Profesor Universidad de La Sabana
@IGarzonVallejo