Chismes y política de alcantarilla

Los rumores en clave política siempre tienen en la incertidumbre el combustible que los agranda y hace nocivos.

Los rumores en clave política siempre tienen en la incertidumbre el combustible que los agranda y hace nocivos. Imagen: cortesía

Las más recientes campañas a la Presidencia, la Gobernación de Antioquia y la Alcaldía de Medellín estuvieron caracterizadas por la generación de varias estrategias virales de comunicación que afectaban la reputación e imagen de algunos candidatos, a quienes la justicia luego exoneró de toda responsabilidad, aunque su imagen pública hubiera quedado lastimada.  El griego Esquilo dijo alguna vez: “En la guerra, la primera víctima es la verdad”.  Las dinámicas de la guerra pasan y siempre van a pasar en el principio o el final de las confrontaciones, por el ejercicio de la política. Por ello muchos de los métodos de la guerra o de la política son parecidos, para desgracia de quienes deploramos el conflicto armado como herramienta de persuasión política.

Es un hecho cierto que en América Latina algunas escuelas del mercadeo político con notable influencia norteamericana, están cruzando el umbral de lo que podríamos llamar una campaña “limpia”, desde una mirada ética; para validar ciertas metodologías comúnmente llamadas como “política de alcantarilla”. La politización de la publicidad en muchos medios masivos, también contribuye a que la calidad de la información en los mismos, se vea marcada por las preferencias o en sí mismos, sirvan de altavoz a las tácticas de la campaña que financia sus espacios.

Jota Jota Rendón

El consultor venezolano Jota Jota Rendón ha generado polémica en varios países de América Latina por emplear entre sus técnicas el rumor. Foto: Consultora JJ Rendón

A los rumores no hay que tenerles miedo. Hay que enfrentarlos. Las más antiguas civilizaciones han tenido presente la comunicación informal (rumores, chismes, boca a boca) como una herramienta poderosa para gestionar, informar, confrontar, contagiar emociones o provocar el rechazo hacia un candidato o una campaña. Es valioso destacar que tenemos una tendencia a llenar con rumores, los espacios donde hay preguntas que no se resuelven. El rumor crece en la medida que hay misterio, cuando se informa bien, no hay lugar a vacíos y los rumores cumplen otras funciones.

Hace poco el diario El Colombiano me consultó sobre los efectos de una Web implementada por la Alcaldía de Medellín para afrontar la presencia de supuestos rumores que afectan la reputación y-o la imagen de la administración local de Medellín. Aquí el texto.

Esta no es una idea novedosa, pues ya se ha implementado en varios países del mundo, donde la instancia de gobierno parece considerar insuficiente sus propios aparatos de censura y propaganda y genera un espacio para el rumor. Uno de los más famosos portales de este perfil es fightthesmears una estrategia del actual presidente de los Estados Unidos para defender de manera indirecta, los rumores que ponen a “caminar” sus opositores políticos.

¿Qué riesgos puede correr la Alcaldía con este portal?
¿Cree usted en rumores? ¿Sospecha usted de un rumor de acuerdo con la fuente?

2 comments

  1. Juan David Tous Ramírez   •  

    Excelente, Miguel. El tema del miedo al rumor es algo propio de los estamentos en el poder, y lo ven como una enfermedad, cuando es más bien un síntoma. La enfermedad es la desinformación, sea creada estratérgicamente como en las campañas políticas que mencionas, o cuando las dirigencias guardan secretos en temas que el resto del conglomerado necesita saber para funcionar debidamente.

  2. Pingback: ¿Qué es un troll en la política 2.0? | Plaza Pública

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