Encuestas Pobres, Pobres encuestas

 

Flaco servicio le presta a la democracia un Consejo Nacional Electoral más interesado en mojar prensa, que en tomar verdaderas decisiones en busca de erradicar una de las peores plagas que afecta la democracia: Las encuestas amañadas.

 

Los medios nacionales están llamados a dar cuenta de la agenda pública nacional y la forma cómo se debate en las regiones, para permitir una mirada más amplia del ciudadano que permita versiòn integral y holística de la realidad.

 

Tengo un profundo respeto por algunas empresas encuestadoras -muy pocas- pues la mayoría son prostitutas en medio del lodazal en que se convierte la recta final de los procesos electorales; vendiendo su credibilidad al postor que más dinero ponga sobre la mesa y cuyo candidato quedará muy arriba en el resultado, para luego maquillar la ficha técnica, el muestreo e incluso hasta el instrumento para no levantar sospechas.

 

A la luz de la conocida frase de Álvaro Gómez Hurtado: ya hoy la mayoría de encuestas ni siquiera saben a buena morcilla y hay muy pocos secretos sobre su vulgar elaboración. No hace falta ser muy inteligente para develar muestreos tendenciosos que toman porcentajes elevados en ciertos territorios donde los candidatos a favorecer tienen maquinaria o altos niveles de reconocimiento; tampoco se necesitan más de tres dedos de frente para ver que el orden de unas preguntas, la forma en que se realicen, el tono que se utilice, el medio empleado, la mezcla indiscriminada de canales a necesidad de los resultados o la manipulación directa de los mismos, para demostrar que no se está lejos de la tendencia que marca la media estadística; son algunos de esos procesos de elaboración a la medida del impostor, que lastiman la democracia, generando dudas y activando percepciones que enfilan ciudadanos de masa hacia el triunfalismo o el voto útil y le restan capacidad de competencia a varios candidatos por la ausencia del combustible financiero que se ve suspendido, cuando se percibe baja probabilidad de alcanzar la meta.

 

Viejos vicios del sistema estatal como el clientelismo, el gamonalismo y la corrupción; estimulan decisiones bajo el voto útil, el efecto vagón ganador o el efecto oráculo, donde muy pocos quieren quedar por fuera del bus de la victoria, más allá de las propuestas y bajo el más aterrador de los oportunismos.

 

En el caso de Antioquia es prácticamente imposible lograr una encuesta con un margen de error inferior al 8% pues el acceso geográfico y la determinación de universo y muestra siempre se va a quedar corto, y la extensión versus los tiempos no compaginan con la inmediatez que requiere un tracking poll.

 

Y mientras tanto el Consejo Nacional Electoral, sigue buscando la fiebre en las sábanas y ahora quiere censurar los medios, sin comprender que no son ellos quienes elaboran las encuestas, sino que las publican, citando como fuente a esas empresas avaladas por el mismo Consejo, pero que actúan, -algunas de ellas- bajo el disfraz de la ciencia, pero apenas si alcanzan a lucir un pobre atuendo de juglares . Marketingpoliticoygobierno.com

 

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