Este gran líder mundial me enseñó lo que es Carisma

Fue un día de noviembre para el que me venía preparando desde hace ya varios meses con mi equipo y el comité organizador de la Conferencia Latinoamericana y Caribeña de Ciencias Sociales que se hizo en Medellín la semana anterior: ¿Visitaría a Medellín el ex presidente Lula Da Silva?

lula

 

Pensaba que era un hombre de más estatura, pero su menuda figura contrastaba con la fuerza de sus ojos y lo que generaba en los miles de asistentes al evento cuando pasaba entre la multitud. Luis Inázio Lula Da Silva, quien fuera Presidente de Brasil entre 2003 y 2010 estuvo en Medellín y conoció de primera mano sobre la veloz transformación que viene teniendo esta ciudad colombiana, que ya siente como el pasado violento no es el aspecto más notorio de su huella en el planeta y poco a poco los visitantes pisan este valle, más atraídos por los negocios, el turismo e incluso con curiosidad por conocer la fórmula para moverse con tanta agilidad entre el miedo y un mayor respeto por la Vida.

Aquella noche que arribó al aeropuerto de Rionegro a 40 minutos de Medellín en un vuelo charter desde Sao Paulo,  habló de muchas historias que había escuchado de cientos de personas, pero también de las que había conocido por medio de los organizadores de CLACSO y de una carta que le envió el Alcalde de la ciudad para persuadirlo y que se animara a venir a la segunda ciudad de Colombia.

Cientos de líderes políticos, económicos, sociales, sindicalistas, religiosos y de muchos otros sectores tratan de ser incluidos en su apretada agenda (según le entiendo a sus jóvenes asistentes que tratan de mantenerlo todo controlado a su alrededor) pues anhelan escuchar de este hombre que rigió los destinos de Brasil, las fórmulas que le permitieron hacer tan poderosa la economía de esta nación suramericana, con una clara agenda social que procede de sus orígenes como líder obrero, quien perseveró durante más de 15 años y 3 candidaturas para alcanzar el cargo al que finalmente llegó y donde hizo una tarea que es destacada por muchos a nivel global.

Muchas horas de vuelo no le quitaron la sonrisa ni la calidez al señor Da Silva quien se despidió sobre la medianoche del martes 10 de noviembre con un gesto amable y levantando su mano, mientras atendía a una dama que quería una foto con aquel líder global que no esperaba encontrarse sorpresivamente en el pasillo del Hotel Intercontinental de Medellín.

Precisamente en un rincón del hotel al día siguiente pude compartirle mi admiración, cruzamos algunas palabras  y alcancé a preguntarle por algunas claves de su carisma y su liderazgo, al tiempo que  comprendí que muchas de las imágenes que ví en un libro que me obsequió, obedecían a la forma natural que eligió para relacionarse con los demás: Equidad en el trato, me dijo Lula.

Solo nos volvimos a ver en los pasillos de Plaza Mayor, donde – como organizador de CLACSO Medellín- debí ponerme un poco serio ante su deseo de compartir con el ex presidente Pepe Mujica en la sala VIP y ampliar la espera de más de 1 hora y 45 minutos que llevaban los 3500 asistentes – ya muchos gritando con impaciencia- en el gran salón de Convenciones donde se iba a instalar la conferencia. Con una sonrisa Lula accede a la petición y va caminando sin perder la calma ni la altura de siempre, pese al asedio de miles de fotógrafos, de varios alcaldes, dirigentes, académicos y curiosos que buscaban una foto o cruzar algunas palabras  con él.

Nunca quisé una foto con Lulla, preferí compartir estos instantes que- aunque breves- debía relatarlos de alguna manera para que muchas personas que llegan a mi blog, videos, conferencias o cualquiera otro material de entrenamiento, asesoría o consultoría que les doy , puedan entender lo que es el carisma de un líder, lo que es el equilibrio y el manejo de la inteligencia emocional, incluso en medio de una apretada agenda, del asedio descomunal en un país ajeno, que se suma a la complicada situación que atiende actualmente en su país.

Esas son algunas de las cosas que observé y pude compartir con Lulla. Ya sus simpatizantes lo defenderán y sus detractores lo atacarán pero a mí, esta experiencia nadie me la quita y no hace falta foto con el ex presidente para que sea inolvidable.

Miguel Jaramillo Luján, Consultor en Comunicación Política y de Gobierno

 

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