Jesús Aníbal Echeverri, un concejal de a pie que sueña con la Alcaldía de Medellín

Por: Mariana Benincore

Defensor del ser humano, Jesús Aníbal Echeverri Jiménez a veces siente que lo ilumina el Espíritu Santo para ayudar a la sociedad y considera que ser un hombre del servicio no lo hace tener ideologías izquierdistas.

Foto de: EL COLOMBIANO

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“Soy del Partido de la U, podría ser del centro o centro derecha, pero nadie ha podido identificar de qué lado soy. Soy del lado del ciudadano, del buen ciudadano, del ciudadano que requiere alguien que interprete su necesidad y luche por él”, dice Jesús Aníbal, quien rompió con el paradigma de que los filósofos son escépticos y ateos.

Ante todo humano, pero con carácter fuerte, no sonríe muy a menudo, a menos que esté hablando de su pequeña Angélica de 5 años, quien dice con orgullo que su papá es Concejal de Medellín y será el Alcalde.

Nació en el año 1961 en un hogar campesino conformado por 11 hijos, lo hace feliz ayudar a la gente, pero dice que su felicidad nunca será completa porque carga en su alma el dolor que le dejó la partida de su madre en 1984, un año antes de graduarse como profesional en Filosofía.

“Ella me decía que estudiara porque sabía que iba a ser una gran persona, me decía que continuara con sus pensamientos y ayudara a la comunidad”, cuenta Jesús con nostalgia, y por esto decidió formarse como especialista en Educación Personalizada, y especialista en Cultura Política y Pedagogía de los Derechos Humanos.

Cumplió el legado de su madre. Su labor de servicio inició como docente en 1980, sin saber que serían sus alumnos quienes lo llevarían a ejercer la política en la ciudad que lo acogió desde temprana edad. “Fue en el año 2003 cuando los estudiantes me comenzaron a decir que me lanzara al Concejo de Medellín, que contaba con el apoyo de ellos y sus familias”.

Aunque al principio no le sonaba la idea, sintió que era el momento para hacerlo, eso sí, sin renunciar a la docencia. Sin poder creerlo y sin entender muy bien qué tendría que hacer, llegó por primera vez al Concejo con 1.800 votos. “Me marcó que era un escenario muy politiquero, pero me gustó el hecho de poder trabajar duro por la gente, por sus derechos y el debido proceso”.

Desde sus inicios se caracterizó por dar fuertes debates en temas de educación, igualdad, adultos mayores y calidad de vida. Lo empezaron a conocer como  un concejal social, un líder que camina los barrios y rompe fronteras.

“Mi gran satisfacción es ser la voz de quienes no tienen voz, es conformar barrios y aportar a gente que no tiene servicios públicos y no conoce de la asistencia de la administración”, manifiesta con orgullo.

Cuatro años después volvió a aspirar al Concejo, obteniendo 8.400 votos y al siguiente periodo se convirtió en el concejal más popular de la capital antioqueña al obtener su curul con la más alta votación de la pasada contienda (14.335 votos).

El momento para ser Alcalde

Jesús Aníbal Echeverri considera que haber sido concejal de Medellín durante 15 años consecutivos lo hace tener la ciudad “entre ceja y ceja”. Afirma que si Dios lo llama para ser alcalde, se aseguraría de trabajar con expertos que conozcan las soluciones para cada tema.

“No trabajo con maquinarias, no me conocen por jefes, mis jefes son Dios y el ciudadano”. Afirma que seguiría recorriendo los barrios para que la criminalidad no se apodere de estos y que su gran anhelo es que 150 mil jóvenes que están en las calles puedan acceder a la educación superior.

Tiene tres grandes propuestas para gobernar a Medellín enfocadas en educación, construcción de vivienda y pedagogía para que la movilidad y el medio ambiente estén en armonía.

Buscaría que el 100% de los bachilleres puedan acceder a la educación superior para encaminarlos a un mejor futuro y alejarlos del peligro; se enfocaría también en la construcción en conjunto de 20 mil viviendas en los barrios marginados de la ciudad para generar empleo, vivienda digna y presencia del Estado; y trabajaría para que Medellín sea una ciudad innovadora también en cultura y pedagogía en temas medioambientales y de transporte.

“No queremos acabar la ciudad con medidas como el Pico y Placa sino aplicar herramientas pedagógicas para que cuando lleguen momentos extremos estemos preparados y sepamos afrontarlo”.

De la alcaldía actual retomaría la fuerza contra la ilegalidad. “Voy a dormir al lado de los bandidos, voy a ser más duro que Federico. Hay que demostrar a los jóvenes que la ilegalidad no es el mejor camino para ellos”.

En las pasadas elecciones locales Echeverri se lanzó como precandidato a la Alcaldía, pero sintió que no era el momento; ahora manifiesta estar tranquilo y decidido a asumir el reto, y pide a Dios que le muestre el camino y las personas ideales para trabajar.

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