La responsabilidad social, una burla 

Hace tiempo quiero construir un texto que refleje la burda caricatura que es dentro de la mayoría de empresas, instituciones e incluso fundaciones de América Latina la llamada Responsabilidad Social Empresarial, y esta buena columna del Padre Hernando Restrepo publicada el 06.08.15 en El Colombiano es un perfecto resumen que va a lo más profundo.

La responsabilidad social, una burla. La voz de la conciencia es infalible en decirle al corazón cuándo miente o dice la verdad.

Responsabilidad viene de responder, que es satisfacer una pregunta, contestar, cumplir un compromiso. Responder requiere atención a la llamada. Quién llama, por qué llama, cómo llama, cuándo llama y para qué llama. Solo así hay acierto en responder.

Hay una llamada de las llamadas, la llamada a existir, que viene del Creador. Él me llama por mi nombre, con un acento, un tono, un estilo. Necesito prestar atención a ese acento, tono, estilo cultivando mi relación de amor con Él para acertar en la respuesta.

Todo ser viene a la existencia con una misión, que es su objetivo, su causa final, su razón de ser, su identidad. En cumplir esa misión consiste la responsabilidad social. Mi respuesta es mi misión, que implica la totalidad de mi ser, pues soy social por mi condición de vivir en relación conmigo mismo, con los demás, con el cosmos y con Dios. Relación que debe ser de amor.

La codicia, que es una idolatría, de astucia soberana, es el gran enemigo de la responsabilidad social. Por codicia, el emprendedor olvida su misión, pues el dios dinero determina toda decisión.

Con el dinero vivimos equivocándonos. Se burla de nosotros. Por ser muy importante, cometemos el error de convertirlo de medio en fin. La esclavitud del dinero, la codicia, la corrupción, la violencia, la indignidad humana convertida en norma de vida, todo esto ignora la responsabilidad social.

La corrupción hace de la democracia una comedia de pasmosas coincidencias. Te compro tu voto–te vendo mi voto. El dios dinero lo mueve todo, sin dejar espacio a la responsabilidad social, reducida a beneficencia o filantropía. Una fundación, una escuela, una clínica, un polideportivo, unos mercados. Migajas que caen de la mesa.

El antiguo juglar cantaba: “El señor don Juan de Robles / con caridad sin igual / hizo este santo hospital / pero primero hizo los pobres”. La riqueza de los ricos depende de la pobreza de los pobres.

Según la parábola de los talentos (Mateo 25), la responsabilidad social abarca la existencia entera. Soy responsable en la medida que produzco el ciento por ciento de lo recibido. Los talentos son para servir, que es atender necesidades para sacar de ellas. Y quien genera abundancia se siente útil, el secreto de la felicidad.

Responsabilidad social, secundar al Creador en su obra creadora.

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