Parece un cuento la recta final por la Gobernación de Antioquia

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Por Sara Pérez Restrepo y Miguel Jaramillo Luján

A 11 días del Día D es intensa la lucha electoral por la Gobernación de Antioquia, una de las entidades ejecutivas de su tipo en Colombia, con mayor recurso financiero para ejecutar, pues el presupuesto que tendrá a su haber el nuevo Gobernador desde este primero de enero de 2016 se acerca a los 9.8 billones de pesos para el cuatrienio.

En el panorama se vislumbran tres candidatos con opción y dos que no cruzan el margen de error en decisiòn de voto y tienen un bajísimo reconocimiento.

Entre los tres opcionados hay uno que padece una lluvia de críticas reales y falaces y una alta estigmatización negativa que lo han ubicado en una especie de papel de villano; otro candidato que representa la continuidad con un biotipo muy distinto a quien aspira a relevar y a pesar de su brillante hoja de vida posee debilidades para cautivar. El otro aspirante es un joven político con carisma, que fue rebelde a su estirpe, atendió con inteligencia una crisis dentro de su propio partido, se sabe mover en medio del choque de “heroe” con “villano” con una habilidad que destaca, pero el segundero del reloj recordándole que llegó tarde a la contienda.

A la fecha, el puntero en las encuestas tiene votos para lograr el triunfo aunque le cuesta crecer, pero también lucha contra el reloj pues depende del voto de máquina y muy muy poco de opiniòn, no ha contado con fortuna en los debates durante las rectas finales y generalmente se ve debilitado en su capital, pues logra muy rápido un techo de opinión.

El continuista lucha por congregar opiniòn entorno al miedo al villano que derribará el castillo construido por su antecesor y cuenta con soldados y artillería abundante en medios nacionales y locales, dirigencia y apoyo empresarial; afirma que las encuestas mienten y se resiste a ceder en el pulso por hacer contrapeso al “villano” en potencial alianza con el joven aspirante.

El joven político se apalanca en la casta del jefe ex presidente, apuesta a cabalgar sobre la polarización entorno al miedo por el dominio de la Izquierda y se conecta más con la Antioquia rural que clama recuperaciónn y con la nostalgia urbana por la misma. Dice que va hasta el final y ha sabido sanar las heridas y tejer fuertes redes de cohesiòn en su partido.

Sobre las encuestas, ahora con nombres propios

Y como pasa en muchos de nuestros países, las encuestas cobran un mayor protagonismo en la agenda nacional sobre el final de los procesos, y los resultados que éstas arrojen, estarán más en la lupa, debido al nivel de influencia que tienen estos sondeos.

A finales de la semana pasada, entre el lunes 5 y el viernes 9 de octubre, se publicaron dos encuestas concentradas en tantear la intención de voto para la Gobernación de Antioquia. Los resultados de estas no fueron digeridos enteramente por la opinión pública, por el contrario surgieron varias inquietudes y el sentimiento de desconfianza hacia las firmas encuestadoras se fortaleció aún más. ( Ver artículo sobre el tema)

Coincidencias hay tantas como incompatibilidades entre ambos resultados. Comenzando por el orden de intención de voto, según las dos encuestas, el ganador sería Luis Pérez Gutiérrez, candidato de los partidos Liberal y Cambio Radical. Sin embargo, mientras que según una (Pronósticos) este arrasaría con el 39% de los votos, 20 puntos por encima del segundo en la lista; según la otra (encuesta contratada por la campaña de Federico Restrepo) este alcanzaría el 34,4%, solo 3,2 puntos más que el candidato que le sigue.

En cuanto al segundo puesto, ambas encuestas son incompatibles. En una (pronósticos) es Andrés Guerra, candidato del Centro Democrático, con el 19% de intención de voto; y en la otra es Federico Restrepo, candidato del Fajardismo, con el 34,4%. Las diferencias entre estos resultados son abismales y es de ahí que se genera tanta desconfianza hacia los sondeos hoy en día.

El tercer puesto se lo turnan Restrepo y Guerra, según la encuesta que se mire y de ahí para abajo no hay mucho que decir. Olmedo López, candidato del Polo, y Jose Luis Jaramillo, la ficha de la UP, no tienen oportunidades de ganar a la vista y el voto en blanco, el cual supera el 10% de intención de voto en ambas encuestas, será definitivo a la hora de ir a las urnas.

Así las cosas, está claro que la pelea será entre Pérez, Restrepo y Guerra, pero, en definitiva, el ganador lo darán los votos el próximo 25 de octubre y no las encuestas de opinión que se publiquen antes de 11 días.

 

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