Sobre la comunicación en el Área Metropolitana y la crisis por el aire en el Aburrá

Foto de El Colombiano

Por: Miguel Jaramillo Luján

Concibo la comunicación para la movilización como aquella que da elementos a los ciudadanos para ser corresponsables con lo que ocurre y no se queda en la imagen y la información sobre los hechos. Cuando se trata de decisiones públicas de crisis, esta comunicación debería ser la prioritaria, por encima de la informativa o la publicitaria.

A partir de los lamentables, recurrentes y vergonzosos hechos que ocurren con la calidad de ese bien público universal que es el aire en el Valle de Aburrá,  es lamentable evidenciar que la máxima autoridad ambiental que recoge a los municipios que conforman este Valle, persiste en generar información, publicidad y espacios de opinión que son inaportantes, inapropiados y hasta desafiantes, frente a las necesidades cotidianas del ciudadano de a pie que sigue buscando herramientas para equiparse en la vida cotidiana y saber vivir junto a familiares, vecinos y amigos, un momento de crisis tan preocupante porque atenta de manera directa contra la propia vida de las personas.

Hago una invitación a la evolución en materia de su política de comunicación a una entidad pública como el Área Metropolitana Del Valle De Aburrá.

Hay que reevaluar la naturaleza de las anomalías públicas que están afectando el Valle y articular las urgencias en materia de la información, formación, opinión y de los imaginarios que se logran gestar, transmitir y transformar el lenguaje y el comportamiento del habitante de estos diez municipios, al menos en materia medio ambiental.

Una concepción distinta, hoy sobra en el ejercicio de comunicación pública y en la narrativa de las prioridades misionales de esta entidad si se comprende como una entidad de servicio.

¿Cuáles son los problemas más delicados para resolver por parte del ciudadano con los contenidos que entrego desde lo público?

¿Cómo impacto el comportamiento del ciudadano desde el ejercicio de movilización más allá de concentrarme tanto en publicidad o simple emisión de información?

¿Es útil y funcional invertir tanto dinero en frentes de medios (antes masivos y hoy sin audiencia) como un programa de TV en medio análogo y formato anticuado?

¿Es útil y funcional tener medios como periódicos, espacios de radio, pauta en programas que nadie escucha?

¿Hay frentes innovadores que están implementando nuevos canales como contenidos educativos en Gamificación, lúdica, realidad virtual, Big Data o análisis del comportamiento de las audiencias-ciudadanos?

¿Hay investigaciones serias cuantitativas y cuantitativas que soporten las inversiones y decisiones que hoy toma en materia de comunicación pública el AMVA?

¿Hay sinergias que permitan aprovechar el contacto recurrente de los socios desde su ejercicio de comunicación para el desarrollo, comunicación cara a cara o data que permita influenciar comportamientos saludables o de protección propia y de las comunidades frente a esta grave crisis?

¿Hay indicadores de impacto desde la política de comunicaciones del AMVA que permitan evidenciar que los ciudadanos sí se movilizan, se convierten en re-editores y obtienen una caja de herramientas para afrontar esta crisis?

Solo algunas preguntas y una opinión que emito con el ánimo de invitar a mirarse a fondo y lograr que los recursos públicos que todos pagamos a una entidad como el AMVA puedan tener un verdadero impacto medible y real y no solo de papel.

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