¿Triunfa más el cambio o la continuidad en unas elecciones?

Es común que en una campaña política un candidato opte por dos posibilidades tradicionales de entrar en sintonía con los ciudadanos: Proponer la continuidad de quienes ocupan su actual cargo u ofrecer el cambio de dicho estilo y políticas. Por naturaleza a los seres humanos – y mucho más en democracias frágiles como las latinoamericanas- nos llama la atención mucho más el cambio que la continuidad.

Por medio de un dibujo-fotografía iluminado con los colores de la bandera nortemaericana y la mirada puesta en el horizonte, Barack Obama propuso el cambio y barrió en las últimas presidenciales de Estados Unidos.

Un caso histórico de propuesta de cambio que es modelo de estudio para muchos que nos gusta la comunicación pública y política, fue la campaña del actual presidente de Estados Unidos, Barack Obama. El ex senador propuso un cambio total en la Casa Blanca, a raíz de un estilo gubernamental desgastado, ridiculizado y además con una torpe respuesta hacia el terrorismo como fue el de George Bush. La movilización ciudadana obtenida y reflejada a nivel financiero y en las urnas, fue abrumadora y llegó un gobierno cuya reputación se pondrá a prueba en su posible reelección en 2012.

En 2010 el entonces candidato Juan Manuel Santos pretendió comunicar continuismo con una imagen propia, pero sus asesores le recomendaron utilizar la imagen del Partido del entonces presidente Álvaro Uribe y eso le permitió ganar las elecciones. Foto Cortesía

Un buen ejemplo de propuesta continuista fue  la campaña del actual presidente de Colombia, Juan Manuel Santos; quien luego de ser el ministro estrella del gobierno de Álvaro Uribe propuso el continuismo del reelegido e insigne mandatario que enarboló las banderas de la seguridad democrática.

¿Es posible proponer una campaña que no aluda al cambio o a la continuidad, sino a una opción neutral?

Se abre la Plaza Pública…

Información política, anécdotas y raiting

Caida de Fidel Castro

En octubre de 2004 esta imagen y el video con la caida de Fidel Castro le dio la vuelta al mundo, pero pocos recordamos qué pasó de importante allí.

A veces me pregunto qué porcentaje de información política incluimos los periodistas y los medios de comunicación con real trascendencia en la vida de nuestros lectores, televidentes, oyentes o cibernautas y qué tiempo dedicamos a temas como los cálculos electorales, la matemática de los votos, las noticias de “garaje electoral” y algunas peleas de perros y gatos que – como las novelas- nos sacan risas y lágrimas e incrementan nuestros niveles de audiencia, sin mayor impacto en quienes consumen nuestros productos informativos.

Este – sin duda- es un tema apasionante que genera muchos intríngulis y gran curiosidad  por parte de quienes no somos militantes de partido o estamos excluidos –menos mal- de los polos en que se convierte el terreno de la información política en Colombia. Sin embargo, siempre me ha preocupado que los ejercicios de comunicación pública de algunos gobiernos, algunos partidos y algunos dirigentes, sólo se oriente por detonantes de momento, escándalos, críticas, peleas personales, sacrificando el preciado espacio en el foro público que deberían ocupar los temas programáticos.

Quién olvida el zapatazo que casi golpea al entonces presidente norteamericano George Bush en medio de un trascendental acuerdo con Irak del que muy pocos se acuerdan.

Pocos recuerdan qué presentaban a los medios los presidentes de EEUU e Irak cuando ocurrió esta anécdota.

Me disgustan los simples anecdotarios políticos, esos espacios en medios donde se parlotean o trascriben kilos de papel de fax o e mail que mandan algunos “brillantes” jefes de prensa en un momento de inspiración o con la promesa de una publicidad a cambio de información pública. No pasa en todos los medios, tengo muchos colegas que hacen un buen trabajo y amplían su agenda a propuestas de programa en relación con aspectos como: salud, educación, vivienda, empleo, movilidad, entre otros…temas que si nos tocan a todos.