Sobre las elecciones del domingo…

Por. Iván Garzón Vallejo

La Ilusión perdida es un texto publicado por Iván Garzón Vallejo en El Espectador.com Foto. IGV

La Ilusión perdida es un texto publicado por Iván Garzón Vallejo en El Espectador.com Foto. IGV

 

Además del que quede de segundo, el próximo domingo habrá en el país otro gran perdedor: la deliberación democrática. Escasa en propuestas novedosas, un lenguaje propio de los estrados judiciales y el permanente recurso al engañoso espejo retrovisor o al futuro utópico, esta campaña dejó claro que los candidatos más opcionados por llegar a la Casa de Nariño dilapidaron una gran oportunidad de proponer un proyecto de país susceptible de ilusión colectiva y unidad, porque en su afán por no perder recurrieron sin pudor a la demagogia, el populismo, la simplificación y la polarización.

Así, apelaron a las pasiones más elementales del electorado: el miedo, el chantaje, pero sobre todo el desprecio hacia el contradictor. Porque eso es lo que se genera cuando se estigmatiza, cuando se criminaliza el debate político, cuando se recurre a los lugares comunes, a las verdades a medias. Como líderes públicos, Juan Manuel Santos y Óscar Iván Zuluaga tenían el deber de promover una ciudadanía responsable, racional y reflexiva. Pero optaron por el atajo de transmitir un eficaz pero contraproducente mensaje: “Él es peor que yo”.

Pero la mayor irresponsabilidad de ambos fue situar a las Farc —¡otra vez!— en el centro del debate electoral. Ambos lo hicieron por conveniencia. El uno, porque el balance de su gobierno ofrecía pocos resultados para mostrar. El otro, porque con ello tocó las fibras de un pueblo que necesita un enemigo para identificarse políticamente. Así, mientras uno propuso un cheque en blanco sin límite de ceros, pues tal es su irresponsable retórica, el otro propuso una suerte de Déjà vu en el que se aplican nuevamente recetas que funcionaron en el pasado y cuyo mejor homenaje hubiera sido evitar intentar aplicarlas siempre.
Si se mira la historia reciente, se verá que en las campañas presidenciales había sido reiterativa la promesa de ‘cambio’. Lógico, pues la política es el modo civilizado de obtener transformaciones sociales. Sin embargo, esta vez casi no se habló de cambio. En vez de ello, se defendió el establishment, ya sea porque se propone un salto al vacío desde el mismo (paz total) o un retorno idílico al status quo de la primera década del siglo (seguridad democrática).

En su lógica propagandística, un candidato dijo que el fin de la guerra será el inicio de las grandes transformaciones: sólo los incautos pueden creer que el fin de las Farc significaría el inicio de una utopía. Más aún si se tiene en cuenta que después de 50 años de conflicto el país, mal que bien, sigue funcionando. El otro candidato dijo que hace cuatro años la guerra se hacía mejor: pero no se puede desconocer que una negociación les abre al Estado y a la sociedad posibilidades políticas que sólo una mal entendida ética de la convicción sabotearía.

¿Por qué los candidatos y sus equipos no se tomaron el trabajo de ilusionarnos con una propuesta que esbozara un futuro posible en el que Colombia diera un paso adelante en tantos frentes que lo reclaman? ¿Por qué seguimos enfrascados en discutir cada cuatro años qué vamos a hacer esta vez con la guerrilla? ¿No dice mucho de nuestra deliberación democrática que tantos ciudadanos y formadores de opinión decidan su voto con base en el mal menor?
No se puede pretender que la discusión pública sea como un seminario de filosofía política. Así lo han advertido, entre otros, Ronald Dworkin y Michael Walzer. Es cierto. El problema es que por cuenta de la irresponsabilidad de la clase política que pretende seguir gobernando nuestra deliberación democrática terminó convertida en algo parecido a una agria disputa de un reality de televisión. Con el agravante de que el motivo de la disputa parecen unos chismes.

Votar en blanco es una forma serena y razonable de protestar contra quienes esta vez embolataron nuestra ilusión. Tenemos derecho a expresar nuestro desencanto y a no calcular quién lo hará menos mal. La buena ciudadanía supone votar con esperanza, no con cinismo.

Publiacado por elespectador.com en:

http://www.elespectador.com/opinion/ilusion-perdida-columna-497608

 

Iván Garzón Vallejo.

* Profesor Universidad de La Sabana
@IGarzonVallejo

 

Vecinos y Amigos: Storytelling de Comunicación Pública

Quiero compartirles el texto que presenté como ponencia el pasado 28 de marzo de 2014 en la V CUMBRE MUNDIAL DE COMUNICACIÓN POLÍTICA que se cumplió en la Ciudad de Cartagena, Colombia, donde nuevamente combinamos nuestro amor por el relato, por la comunicación pública y por nuestra querida Medellín. Este texto será publicado en libro de las memorias que será presentado en la siguiente Cumbre el 5 de diciembre en Ciudad de México.

Título de la ponencia: Relatar Historias para un gobierno. El Caso Vecinos y Amigos por la Paz y la Convivencia de Medellín

 

Con colegas de Perú, Colombia y Argentina hablamos sobre comunicación gubernamental

Presentación en Cartagena de la Ponencia sobre Storytelling por la Paz y la Convivencia en Medellín, el caso Vecinos y Amigos, presentado el 28 de marzo de 2014. Foto. Cortesía CMCP2014

 

Jacobo es un hombre que conducía por una autopista latinoamericana y tuvo un terrible accidente, al cual logró sobrevivir, gracias a su pericia al volante y a un muro de contención que le evitó caer en un abismo. Pese a un severo trauma cráneo-encefálico, sobrevivió, pero perdió la funcionalidad en el lóbulo cerebral que le permitía percibir las emociones, y por lo tanto, está inhabilitado para tomar decisiones. Terrible situación.

 

Esta historia puede ocurrir en cualquier parte del planeta, y en muchos casos es verídica,  y es posible que la medicina o la tecnología pudieran llegar a crear avances suficientes para reconstruir un cerebro, pero quizá será imposible intervenir sobre aquellas experiencias que emocionan, las más memorables y también las que conducen a los seres humanos a tomar una decisión o sustentar sus determinaciones y puntos de vista.

 

Nunca la opinión en política es objetiva, ¡en muy pocos temas lo es!. Siempre la opinión es subjetiva. Nuestra piel está teñida por una experiencia particular que nos conduce a comprender nuestro entorno, en tanto es un contacto sensitivo agradable y-o desagradable. A eso, debemos sumarle que al menos en esta región tropical de América Latina, cuna del realismo mágico de Gabriel García Márquez, poco se abordan los temas públicos desde la racionalidad, y esa especie de surrealismo macondiano, recorre nuestras venas y convierte nuestro corazón en el cerebro de muchos de nuestras emociones y por tanto de aquello que decidimos.

 

Ya en la versión de la Cumbre que se cumplió en 2013 en Argentina, empecé a hablarles de un tema que me apasiona y sobre el cual vengo estudiando y reflexionando desde hace algunos años como periodista, escritor, estratega en comunicación pública y política y – obviamente- como ciudadano: ¿Qué papel juegan las historias, las buenas historias, en la búsqueda de lograr una transmisión y movilización eficiente, eficaz y útil para la sociedad, desde la institucionalidad pública?  Por esto, quiero compartir con ustedes algunos casos exitosos en los cuales tuve la oportunidad de participar como gestor de historias para generar imaginarios públicos en la ciudad de Medellín desde el gobierno municipal.

 

Sí se puede

 

Desde que nacemos nos gustan los cuentos, nos emocionan los relatos, nos trasladan a otros lugares, nos hacen conocer situaciones y personajes coloridos, reales y hasta míticos. Es imposible que al escuchar una buena historia, no queramos ahondar en los detalles y con estos detalles, sentir que se nos despierta, aparte de la curiosidad, un inmenso deseo de contribuir al desenlace e incluso cargar en hombros al protagonista cuando logra vencer la personificación del mal, descrita en la pluma del creador de aquel relato.

 

Una buena historia se describe como una: Construcción con alto contenido emocional que relata en varias etapas cronológicas, las vivencias de unos personajes.

 

Estos personajes son una recreación de la realidad cuando hablamos de géneros en ficción como el cuento, la novela o algunos estilos de relato; sin embargo, cuando señalamos el ejercicio de la comunicación pública, vale la pena resaltar la importancia vital que tienen dos elementos claves para lograr que el discurso público empodere y movilice a la ciudadanía. Son ellos la naturalidad y la veracidad.

 

Naturalidad:                                    En tanto presentamos la realidad sin maquillajes. Hay personas de carne y hueso que denotan realidades tangibles, reales y digeribles por los ciudadanos como consumidores e incluso como prosumidores en los nuevos fenómenos de comunicación digital 2.0 y 3.0. Los ciudadanos se ven claramente reflejados en los productos comunicacionales por actores, entornos y situaciones que le son familiares, y nos buscan exacerbar sensaciones de manera desmedida.

 

Veracidad:                           Se parte de hechos reales, ciudadanos con un rol que es cotidiano y se refleja en el portador de texto o portador de medio al cual se traslada la acción. Los perceptores se pueden encontrar en la calle con ese mismo voceador de periódicos, la vendedora o el conductor de tren que sale en el spot de tv, en el afiche o que es invitado al programa de televisión con el candidato o el gobernante.

 

El discurso vertical ha muerto

 

La era digital y el fenómeno de generación de una creciente horizontalidad en el diálogo candidato-electores y el posterior contacto gobernante-ciudadanos; ha obligado a replantear el discurso lineal, donde un funcionario acartonado, soso y esquemático en frac y con una bandera o un ícono de guerra trasero, emite un discurso de una sola línea, con lenguaje político, tono guerrero, muchas cifras, datos, adjetivación y muy poco contexto y personajes reales que se vean reflejados en estas acciones.

 

Los ciudadanos ya poco consumen este tipo de construcciones y hoy el terreno de lo público, nunca antes tan inundado por abundantes contenidos y mucha dispersión de las audiencias, se lo pelean en clave de atención, aquellos dirigentes que tienen una gran habilidad para relatar de manera atractiva, emocionante y memorable su propia historia, su propio cuento, como diría Tony Puig, su propio “Padre Nuestro”.

 

Hoy los usuarios buscan conectarse con la imagen de instituciones y dirigentes, frescos, actuales más cercanos a la gente en la calle y con algunos conocimientos básicos sobre el día a día de la gente “de a pie”. ¿Qué tanto refleja el político, su partido o la institución gubernamental que tiene puesto el uniforme del obrero, las botas del albañil o el gorro del chef?

 

A partir de las glocalías, es evidente que los ciudadanos cada día con mayor interés y expectativa, quieren y  necesitan mirarse, verse, sentirse o al menos acercarse con la gestión de gobierno y comprenderla más allá de las cifras, los indicadores o la grandilocuencia de los adjetivos, como ya lo señalábamos.

 

Un llamado claro a las agencias de publicidad, los gabinetes de comunicaciones y demás equipos de construcción de discurso público es a abandonar las rutinas creativas con aire acondicionado y en las oficinas. Construir buenas historias para relatar un gobierno, demanda de nosotros investigar, buscar, montarse en el bus con la gente, conversar y saber preguntarlo todo, trascender los prejuicios, romper el hilo tradicional de las historias mediáticas y encontrar factores diferenciadores que marquen emociones nuevas en nuestras audiencias.

 

Pareciera que viéramos la realidad, solamente desde los que saben, por eso no es extraño escuchar que muchos de nuestros textos se sustentan en aquella famosa frase: “según los expertos” Yo me pregunto: ¿Cuáles expertos? ¿De qué universidad? ¿Cuánto se demoró la investigación? ¿Cuáles fueron las hipótesis y las herramientas para llegar a tales resultados? En fin, enfrascados en la búsqueda de sustentos racionales, nos olvidamos de la más útil e impactante de las herramientas: las historias, y del mejor ingrediente que tiene esta receta: las emociones.

 

Oposición que legitima

 

Uno de los mayores cuestionamientos que poseen la mayoría de los ejercicios de construcción de historias, discursos y relatos públicos es que muchas veces los ciudadanos les rehúyen por considerar que la mayoría de estos contenidos son solo un tejido de propaganda política cubierta por “crema dulce” para ser consumida de manera inadvertida. Sin duda, hoy nuestras historias tienen el gran reto de permear el consumo de un público expuesto a miles de estímulos, y para ello, considero que uno de los aspectos más valiosos a los cuales se debe apuntar sin miedo, es a la inclusión de las voces opositoras en los contenidos de comunicación pública que ponemos en el paladar de nuestros potenciales legitimadores.

 

No hay tenerle miedo a la voz crítica del ciudadano que demanda una respuesta, al grito de quien no se siente escuchado, aquellos que demandan una solución para un problema concreto. Este tipo de elementos agregan emoción, suben la temperatura, generan un ritmo positivo en el relato; primero para la democracia, la percepción de escucha activa, y en segunda instancia porque en términos de información, el ciudadano así podría tener la sensación de estar en contacto con una realidad mirada desde diversas aristas, y no frente a un “cántico de sirenas”, como son la mayoría de nuestros poco dialogantes medios institucionales.

 

El Meta-relato

 

Cada historia tiene un ángulo evidente y muchos meta-relatos. Nuestros objetivos pueden estar enfocados a la traslación de una forma de abordar la acción pública, pero las audiencias, desde el complemente sicológico y la percepción, pueden interpretar muchas cosas, el principal reto es lograr que todos esos meta-relatos sean favorables a nuestro foco.

 

Veamos este ejemplo:

 

 “Pedro Arango recibió su vivienda, y al abrir la puerta sintió con lágrimas en los ojos que su memoria regresaba a tantas noches de pesadillas, cuando habitaba debajo de un puente y los roedores amenazaban con lastimar a sus hijos”

 

El relato principal:   Lo que piensa un ciudadano vulnerable al recibir su nueva vivienda. La alegría de familiares, amigos, una vida digna, mejores condiciones, un vecindario, perros, amigos, la cocina, los baños, esa puerta que se abre a los amigos. Y sigue el cerebro procesando…

 

Meta-relatos posibles: Muchos no poseen lo que ahora Pedro tiene, ¿Vivir debajo de los puentes es legal? ¿Cómo lastima un roedor a un humano? El señor tuvo pesadillas porque no comía, y alguna vez ¿se comió una de las ratas del puente? Y sigue el cerebro procesando…

 

Aparte del complemento sicológico, facultad humana que permite completar una historia inconclusa desde la imaginación, vale la pena señalar que el ciudadano de a pie siempre suele ubicar una historia en dos tiempos: el pasado y el futuro, con base en preguntas que obvian el presente, del cual solemos sentirnos propietarios o al menos testigos de primera mano desde lo sensitivo. Por ello, conviene  preguntarnos también, si queremos provocar en las audiencias la pregunta: ¿Qué ha pasado para que estemos así? o la pregunta ¿Hacia dónde nos dirigimos, y qué ira a ocurrir?

 

Muchos politólogos recomiendan siempre la estrategia de vender ilusiones de futuro, sin embargo, hay momentos de la gestión de gobierno cuando una mirada al retrovisor es necesaria, recomendable e incluso se convierte en herramienta eficaz para vender el presente e incluso una solución adecuada para el futuro.

 

La incertidumbre es un sentimiento que se puede satisfacer o con el cual es “licito” jugar desde un relato, sin sobrepasar los límites del mito o incluso llegando al mito con sus consecuencias. Para muchos la supervivencia del dictador Cubano Fidel Castro no solo es un misterio, sino que dicha incertidumbre sirve a muchos intereses dentro y fuera de la isla, y parece ahora un mito que ya no juega tan a favor de los cambios que quiere y necesita implementar desde el gobierno su hermano Raúl.

 

La historia de un gobierno, como el liderado por el colombiano Álvaro Uribe Vélez, hace que muchos se pregunten si podría volver a ser el primer mandatario de ese país en otro momento de la historia, y aunque la constitución colombiana no lo permita, los recientes triunfos electorales de candidatos que han llegado de la mano de Uribe Vélez, denota que su historia se sigue escribiendo, y bajo la incertidumbre de su regreso, se cubren muchas emociones que se convierten en masivas votaciones por sus apadrinados.

 

¿Pero, acaso no emociona más el futuro que el pasado o el presente? Es posible, pero en este tema de la temporalidad de los relatos, considero que no hay verdades absolutas y cada asesor en comunicaciones debe hacer una lectura y un análisis muy juicioso del entorno, para tomar una decisión sobre cuál de los dos referentes de cronología es el más adecuado.

 

 

Estructura

 

La selección de una adecuada estructura, nos permite tener un mayor control de la forma cómo nuestras historias se aproximan a los ciudadanos, son digeridas por estos y convertidas en percepciones, emociones, opiniones y manifestaciones de afecto o rechazo a una propuesta.

 

Elementos claves en la construcción de una buena historia en contenidos públicos:

 

  • Título:                                                           Bautizar la historia de manera creativa, provocativa, memorable pero sugiriendo e invitando a consumirla, es clave.

 

  • Personificación:                             ¿Cuáles son los roles de mis personajes? Aunque sean reales debo conocerlos y reconocerlos para potenciar su rol en el relato que quiero construir, o en ese segmento de su vida cotidiana que quiero poner en evidencia.

 

  • Locaciones:                                     Cada territorio tiene una significación y un impacto desde nuestro Plan de Comunicaciones. Tensiones y dinámicas propias que deben ubicarnos espacialmente para lograr el objetivo que buscamos.

 

  • Conflictos:                                       Son inevitables. Una candidatura es una construcción de escenarios y formas posibles de solución, y por su parte la tarea de gobierno es el terreno de lo inacabado. Esto genera detonantes, descontentos, problemas que requieren soluciones o perspectiva de las mismas desde la acción de gobierno. No hay que temerle al opositor, a la mirada contraria e incluso al crítico, ya lo habíamos dicho.

 

  • Nudo:                                                           La inquietud sobre las causas de un problema, los diagnósticos anteriores, la escucha de la comunidad, el diálogo con quienes pueden proveer una solución, el proceso de buscar respuesta o solución; entre otros factores constituyen los nudos de las buenas historias. Hay que identificarlos y potenciarlos, pues agregan emoción y constituyen una lección ejemplar para el ciudadano sobre la importancia de la corresponsabilidad.

 

  • Desenlace:                                      Se empiezan a vislumbrar las soluciones. El diálogo, la corresponsabilidad y en el terreno de los problemas ya los ciudadanos evalúan opciones para contrarrestar el problema que afecta su calidad de vida, y cuya respuesta o desenlace debe facilitar el estado.

 

  • Final inicial:                                                Las expectativas de una comunidad frente a una acción de gobierno son infinitas, pero si es posible ponerle broche de oro a una tarea de gobierno que fue problema, y ahora con este llamado final inicial al menos puedo concluir mi historia como es emocionalmente más recomendable: con un final feliz, aunque sea solo inicial.

 

  • Final Prospectivo:                          Es posible y recomendable ser realista en relación con el futuro y lo que falta por hacer, incluso desde la expansión a otras comunidades y-o territorios de una misma acción de gobierno que se evidenció en la historia que estamos relatando.

 

Peter Guber, famoso productor de cintas tan famosas como The  Color Purple y dueño de Casablanca Records Films, recomienda siempre pensar las historias y pasarlas por un filtro para saber qué tan impactantes pueden ser para llevarlas al séptimo arte. Este filtro podría aplicarse perfectamente a las historias a partir de las cuales relatamos un gobierno, así:

  1. ¿Nuestro relato es auténtico?  Se percibe cercano, real y no ajeno o postizo.
  2. ¿Se conecta con valores supremos? No se trata de ser aburrido con su historia, pero este relato se vincula con los valores universales o se queda en la superficie solamente.
  3. ¿Este relato si sirve para ser contado en el medio que quiero contarlo? Una fotografía no es lo mismo que una crónica de TV, ni un afiche es lo mismo que un volante.
  4. ¿Con esto estoy incluyendo a mis audiencias?  El ciudadano que recibe el mensaje se identifica.
  5. ¿Es oportuno este relato para el momento? En política todo cambia en cuestión de segundos

Caso de Vecinos y Amigos por la Convivencia y la Paz desde Medellín

Para terminar de presentar esta propuesta quiero exponerles un caso muy bonito, entre varias alternativas que he tenido la oportunidad de liderar desde mi trabajo en el equipo de comunicaciones de la Alcaldía de Medellín, Colombia. Como ustedes saben, hoy nuestra ciudad ha sido elegida en un concurso internacional liderado por Citi Bank y Urban Land Institute como la Ciudad Más Innovadora del mundo, por sus esfuerzos en materia de innovación social.

Vecinos y Amigos es un periódico comunitario, una de las herramientas de comunicaciones de un programa, por medio del cual la Alcaldía Local a través del Instituto Social de Vivienda, contribuye a mejorar los niveles de convivencia entre las comunidades, muchas de ellas afectadas por problemas de relacionamiento debido a múltiples factores como la violencia, la pobreza, la vecindad en una misma propiedad, el ruido, el mal manejo de basuras, las mascotas e incluso el pensamiento o la militancia política y-o religiosa.

Dos aspectos se destacan en este ejercicio:

Historia de Ciudadanos-Periodistas:                              Por medio de organizaciones territoriales no gubernamentales, se configuran con las comunidades unos comités de redacción, donde son ciudadanos sin formación profesional de periodistas, quienes reciben un acompañamiento en la elaboración de sus artículos e historias. Ello permite cumplir el storytelling del Filtro Guber, en la medida que los otros conciudadanos, vecinos, familiares y demás se perciben cercanos a los actores primarios y secundarios de las historias que se plasman y más aún si son los relatores o plumas que enriquecen dicha historia.

Los ciudadanos se seleccionan de acuerdo con su pertenencia a una comunidad específica donde se viene trabajando el programa Vecinos y Amigos, y en la cual se quieren estimular prácticas de convivencia que permitan un mejor habitat para un barrio o un vecindario de la ciudad. Estos ciudadanos se convierten en reporteros de sus propias historias, investigan, buscan sus fuentes, se documentan, investigan y dialogan con sus propias comunidades para gestar un texto que luego es revisado por un periodista profesional que cumple el rol de editor y corrector de estilo. Se procede con su diagramación y reproducción en el periódico de circulación trimestral, que es distribuido por las mismas comunidades de manera gratuita en sus barrios y en otros lugares de la ciudad, provocando una interesante interacción con el mismo equipo editorial, por medio de redes sociales y otros medios, donde esta interesante historia se sigue escribiendo.

Historias como base de estructura periodística:                       El periódico se compone de 3 segmentos muy definidos, constiutidos por diversos tipos de materiales, pero que combinan como eje central: buenas y reales historias de vida de personas y-o comunidades que se ven impactadas o favorecidas por la acción del gobierno municipal desde su ejercicio público en materia de vivienda. El primer segmento es una opinión o postura editorial de un tema de reflexión que se propone desde la institucionalidad, este tema viene acompañado de algunos textos de desarrollo, información general y voces de personas relacionadas con la propuesta y los hechos. En un segundo segmento, encontramos  los periodistas-ciudadanos quienes exponen diferentes temas de una agenda previamente definida por el comité editorial, y que incluye diferentes géneros como crónicas, reportajes, opinión o noticias para el desarrollo de los temas que impactan a estas comunidades. Y en el tercer segmento del periódico Vecinos y Amigos, se ofrece el desarrollo de temas que se construyen entre el gobierno local y las comunidades, grandes eventos o momentos de verdad que desde el gobierno se quieren visibilizar.  El eje central de todos los contenidos del periódico, son los relatos en primera persona de algunos periodistas-ciudadanos en géneros de opinión y de otro lado el reflejo de historias concretas de personas, familias, grupos, comunidades en su vida cotidiana, retomando muchos de los elementos de estructura de storytelling que mencionamos aquí.

En resumen, es posible convertir los medios oficiales de un gobierno en escenarios atractivos consumibles y hacerlos tan masivos y generadores de opinión como los medios tradicionales, a partir de una estructuración de storytelling seria, concienzuda y estructurada, que tome en cuenta los tiempos de narración, se sintonice con la percepción ciudadana y se realicen propuestas realmente constructivas y de corresponsabilidad cada vez más matizados por la ética y la búsqueda de nuevas rutas de equidad y democracia en ese espejo colectivo que es la calle.

Biblio y cibergrafía

NUÑEZ, Antonio. Consejos para mejorar el storytelling del político
Antonio Núñez. Buenos Aires. 2013

FARA, Carlos Storytelling: cómo construir el relato: “Incluir todo dentro de un relato, contar una historia, no cosas sueltas”.  Buenos Aires. En: Cumbre Mundial de Comunicación Política 2013.

LÓPEZ-HERMIDA-RUSSO A. P., VARGAS MONARDES J. La política relatada: el Storytelling de Barack Obama en el marco de la Operación Gerónimo. Abril de 2013. Santiago de Chile.

 

 

 

 

¿Aval o firmas hacia el 25 de octubre?

Por estos días los candidatos  se apuran en la búsqueda de un camino lógico por llegar primeros a la meta. Todo se inicia con la búsqueda del aval de un partido con la legitimidad suficiente para luego trabajar intensamente en la gestación de alianzas con diversos sectores, colectividades, matices, empresarios, dirigentes, líderes de opinión y – por supuesto-  los ciudadanos “de a pie” quienes son los aliados definitivos.

A 7 meses y 20 días de las elecciones regionales muchos candidatos deshojan la margarita de lograr un aval político, que es cobijarse bajo un requisito de la autoridad electoral colombiana, por medio del cual un Partido con personería Jurídica debe respaldar una aspiración y con ello arriesgar su reputación y capacidad de movilizar electores a las urnas con un candidato que tenga opción de triunfo o al menos la prolongación de su vigencia jurídica como partido.

Y si no hay un aval de partido, la ley permite que sean miles de ciudadanos los que brinden legitimidad con sus firmas, y lo que se denomina como un Grupo Significativo de ciudadanos que brindan un mecanismo para la inscripción de personas sin respaldo oficial de un partido, si logran juntar, en caso de una Alcaldía de una ciudad como Medellín, 50.001 firmas válidas desde la validación de grafología que hace la Registraduría.

Sin duda la recolección de firmas permite anticipar la campaña antes de lo que la Ley permite y da cierta sensación de asfalto y toque popular a la campaña, sin embargo para nadie es que  secreto que las maquinarias de los partidos siguen haciendo de las suyas en medio de las altas tasas de abstencionismo y el modelo de Estado y procesos electorales que hay hoy en Colombia.

¿Qué piensa de la inscripción por firmas y la inscripción por partidos? ¿A cuál le da mayor validez?

Se abre la Plaza Pública

¿Usted le cree al computador de Reyes?

Un enconado debate se ha encendido esta semana en la opinión pública del país,  a partir de la decisión de la Corte Suprema de Justicia, que ordenó archivar la investigación contra el exparlamentario Wilson Borja, por no considerar como pruebas válidas los mensajes vía correo electrónico hallados en el computador portátil del guerrillero Raúl Reyes, quien fue abatido el 1 de marzo de 2008 en un campamento ubicado en territorio ecuatoriano, sitio donde se recuperaron los computadores por parte del Ejército colombiano.

Luis Edgar Devia, Alias Raúl Reyes pertenecía al Secretariado de las Farc cuando fue abatido en un bombardeo del Ejército colombiano en la provincia de Sucumbíos en Ecuador. Foto Cortesía EFE

Los argumentos de la principal autoridad judicial colombiana se resumen en que no se cumplieron los protocolos indicados en la consecución de esta herramienta probatoria. Como se dice en el argot judicial “se contaminó” esta prueba.

Por producirse en otro país y el Ejército haber acopiado las pruebas; la Corte argumentó que los recursos probatorios no tuvieron una cadena de custodia confiable. Foto Cortesía EFE

Se avizora pues que otros casos sustentados en similares pruebas judiciales se desvirtúen. Por ejemplo el caso de la destitución de la Senadora Piedad Córdoba ordenado por la Procuraduría, pues aunque se trata de un organismo de control del Estado, la determinación de la Corte prima por encima de otras decisiones de este tipo de organismos. El Procurador Ordóñez anunció que interpondrá un recurso a la decisión de la Corte y el Presidente Santos alertó sobre los riesgos de esta decisión, para la lucha contra el terrorismo.

De inmediato el presidente de Ecuador  Rafael Correa expresó su satisfacción por esta determinación “Las presuntas súper computadoras nunca tuvieron ninguna validez jurídica, fueron fruto de una invasión a país extranjero, sin autoridad competente, manipuladas, alteradas” dijo Correa. Es claro que el mandatario del país vecino se quita un yunque de la espalda, pues en varios correos de Reyes se le mencionaba a él y a varios funcionarios de su gobierno. Similar “rabo de paja” tiene el gobierno de Venezuela, cuyo canciller, Nicolás Maduro también celebró la decisión tildando de fábula toda la información conocida por la opinión pública luego del operativo en Sucumbíos.

¿Usted le cree a los computadores de Reyes?

Para leer y leernos las opiniones, críticas, comentarios y aportes…

!Se abre la Plaza Pública!

La estrategia del nuevo mejor amigo

Todavía están frescas en la memoria de muchos colombianos, las expresiones de los presidentes Chávez y Santos en noviembre de 2010, cuando se llamaron mutuamente como los “nuevos mejores amigos¨, luego de varios años de tensiones e incluso la amenaza de una guerra entre ambos países antes de la elección del ex ministro de defensa como nuevo mandatario de Colombia.

En el marco de la XXXVII Asamblea de Proantioquia el pasado viernes en Medellín, el presidente Juan Manuel Santos Calderón realizó una confesión que hasta el momento no le había escuchado en público o al menos, muchos en Colombia no tenían claro el raciocinio estratégico del primer mandatario en relación con la recomposición de relaciones con Venezuela.

En el Club Unión de Medellín Santos compartió con los empresarios temas como la seguridad, la inversión extranjera, el vecindario, el empleo, entre otros. Foto: Presidencia de la República.

He aquí el aparte de sus palabras al empresariado antioqueño, frente al tema:

“A algunos no les ha gustado que tengamos buenas relaciones con Venezuela o con Ecuador. ¿Cuál fue el raciocinio en ese frente? Con Venezuela teníamos el peor de todos los mundos; no había dialogo, no había relaciones diplomáticas o sea, ni siquiera teníamos embajadores, no había comercio. Lo único que había era agresiones verbales y amenazas de agresiones militares, amenazas de guerra. Eso es lo que queríamos.

¿Qué era peor que eso? Guerra. Para mí es inconcebible que a estas alturas Colombia y Venezuela se enfrasquen en una guerra. Era realmente absurdo y ridículo.

¿Qué hicimos? Que hay un señor que está al otro lado, con el cual no he tenido tradicionalmente las mejores relaciones, todo lo contrario. Pero resulta que el pueblo colombiano me dio a mí una responsabilidad, ya no soy ni Ministro de Hacienda ni Ministro de Defensa. Soy Presidente de la República.

¿Qué es lo mejor como hombre de Estado con Venezuela? Tener las mejores relaciones posibles y cooperar en lo que sea posible.

¿Este señor estará dispuesto a hacerlo? Pues sino ensayamos nunca vamos a saber.

Lo ensayamos y él, por cualquiera que sea la circunstancia, decidió que sí. Y desde entonces, del 10 de agosto del año pasado a hoy, lo único que hemos tenido con Venezuela y con Ecuador es una mejoría en todos los frentes.

¿Que no es el ideal? Es posible.

¿Que todavía no nos ha pagado la totalidad de las exportaciones que nos deben?
Es posible. Pero nos han pagado el 80 por ciento.

¿Que no tenemos el comercio que tuvimos hace tres, cuatro, cinco años? Es posible. Y creo que no lo vamos a tener otra vez.

Porque tenemos que acostumbrarnos a que ellos tienen una economía diferente a la nuestra, un modelo diferente; es una economía administrada.

Ese libre comercio que tuvimos durante tanto tiempo y que fue tan benéfico para Colombia, no creo que lo vayamos a tener en un futuro cercano. Pero vamos a poder vender muchos productos; de otra forma, pero los vamos a poder vender.

Un mercado importantísimo de todas formas. Petróleo por encima de 100 dólares, es un mercado muy atractivo.

E inclusive en materia de seguridad la situación es muy diferente. Quién de ustedes  se hubiera imaginado lo que sucedió hace ocho días, que el director, reportero o periodista de Anncol, que tanto daño nos ha hecho allá en Europa, llegue a Venezuela lo capturen  y a las 12 horas esté aquí. Que le ha producido a (Hugo) Chávez todo tipo de críticas.

Allá están quemando los retratos del Canciller y de Chávez, y que traidor. Pero lo hizo.

¿Y qué está produciendo en la guerrilla? Ah caray, aquí nos está cambiando el juego. Para nosotros es ganancia neta en todo sentido”.

Todo el discurso completo cuya fuente es www.presidencia.gov.co  lo pueden descargar aquí.

Se abre la Plaza Pública

¿Sirvió de algo remangarse el pantalón?

Esta fue una de las piezas publicitarias empleadas por la campaña del Día Internacional para la Sensibilización contra las Minas Antipersonal. Cortesía: http://www.remangate.org/

Un seguidor de este blog nos preguntaba al inicio de la semana por nuestra opinión sobre la manifestación simbólica del pasado 4 de abril, cuando muchas personas se remangaron la bota derecha de su pantalón, como protesta contra las minas terrestres y en solidaridad con las personas que han perdido alguna parte de su cuerpo o incluso la vida,  por culpa de este tipo de armamento.

Mi opinión: Como pasa en la política, con este tipo de iniciativas hay una postura que gana y otra que pierde. La ganadora siempre es la postura masiva, que moviliza, motiva, que se contagia, que se comprende; y la perdedora es la iniciativa que no logra ser replicada en el ejercicio de movilización colectiva.

Las teorías occidentales sobre comunicación pública nos ubican como ciudadanos en el rol de reeditores (ver este texto de Juan Camilo Jaramillo). A diario tomamos decisiones que se convierten en signos por medio de los cuales nos relacionamos con lo cotidiano. A la decisión individual se suma la decisión del colectivo y en un entorno donde la democracia se erige en el paradigma de legitimidad, la postura masiva es la ganadora y la minoritaria, aunque exprese lo moral o éticamente correcto; no siempre es la que logra expresarse y validarse.

En resumen: Yo me remangué el pantalón porque me duele que seamos el segundo país del mundo con más minas sembradas, me duelen las personas mutiladas, los campos vacíos y todo el dolor de las minas. Para mí tiene un valor mi mensaje,  sin embargo el hecho de que solo un bajísimo porcentaje de personas en la ciudad hubiese acatado el valioso llamado a remangarse la bota del pantalón aquel día, hace que el mensaje colectivo no fuera masivo y por ende, quizás no hubiera llegado con la fuerza disuasiva que esperaríamos los simpatizantes,  hacia las personas que fabrican, trafican o emplean este armamento.

9133 zapatos rotos que representan al número de víctimas de minas terrestres desde 1990 en Colombia, fue otro signo empleado el 4 de abril en la Plaza de Bolívar de Bogotá. Foto: Jaime Morales

El argumento político que no se masifica en occidente pierde legitimidad como instrumento disuasivo y más cuando se trata de mensajes dirigidos a actores de una sociedad que se oponen radicalmente al sistema vigente o cuya lógica político-económica no les permite el diálogo desde el sentido común colectivo.

¿Usted cree en los resultados positivos de este tipo de manifestaciones?

¿Qué son las consultas?

El 29 de mayo próximo se realizarían las consultas internas de los partidos que así lo soliciten a la autoridad electoral colombiana.

Por estos días varios partidos en Colombia proyectan la realización de consultas. Liberales, Conservadores, Partido de la U, Partido Verde, Polo Democrático, Mira, y los demás movimientos que cuenten con personería jurídica, pueden  examinar su buena o mala salud electoral por medio de estos procedimientos, que son ejecutados por la Registraduría Nacional, antes de las elecciones regionales de finales de octubre próximo.

Por medio de instancias representativas , usualmente denominadas como directorios,  los líderes de cada partido toman el estetoscopio, el tensiómetro y observan al interior de varios pacientes (precandidatos) , para medir su “salud” frente a la opinión pública de la ciudad o la región.  En el caso de Medellín y Antioquia,  la mayoría de los partidos tienen variados matices políticas y están divididos por sectores. Estos suelen lograr relativa unidad en tiempos preelectorales, condición primordial para pedirle al organismo electoral, que ejecute una consulta abierta o cerrada y resuelva las dudas sobre los nombres con mejor aceptación para la contienda definitiva.

Algunos expertos políticos coinciden en que las consultas dejan muchas heridas y fragmentaciones dentro de los partidos y recomiendan a los directorios,  la utilización de mecanismos como las encuestas, las discusiones internas o la proclamación del mejor candidato por su trayectoria o aceptación.

No es fácil tener consenso entre las fuerzas de cada partido; las elecciones son a menudo muy cerradas y los electores se inclinan más por hojas de vida y percepción que por posturas ideológicas.  Para nadie es un secreto que será prácticamente imposible que un candidato en las regionales de octubre, logre llegar a un cargo público como candidato único de un solo partido, sin generar los consensos necesarios para darle legitimidad, representatividad y gobernabilidad a su gestión.

Haciendo click aquí encontrarán un útil  FAQ sobre el tema consultas internas y también el cronograma estimado por la Registraduría para estos procesos preelectorales.

Arreglando el país en una embolada

En medio de una embolada de nuevo disfruté el sabor del asfalto

Caminar la calle, olerla, sentirla, acariciar con los pies el asfalto, encontrarme con la gente del común, para comprender quiénes son,  cómo actúan y para dónde van,  es un placer que me hace inmensamente feliz.

Estoy sentado en la banca de algún parque, con un embolador que saca brillo a la punta de mi zapato mientras me cuenta buenas historias y leemos juntos la prensa; sueño en la forma cómo podemos hacer sinergia entre los intereses de todos y lograr un modelo de estado incluyente, evolucionado, culto y con las libertades suficientes para que las personas puedan hacer un ejercicio equitativo de sus  derechos.

Mis dedos sienten con placer la tinta fresca de un periódico,  logro abrirlo – me sorprende-  de un solo movimiento con la ayuda de mis brazos y mi nariz. Allí estoy sentado en la banca de aquel parque lleno de palomas, olor a crispeta, verdura, CO2 y transeúntes que viajan con afán y ceño fruncido en medio de las primeras horas matinales.

Sigo pensando en el modelo de sociedad que nos merecemos y se me vienen a la mente tantas ideas.

Mi oficio como reportero, académico y funcionario público me ha permitido visitar las 16 comunas, los 5 corregimientos de Medellín, mi ciudad y también a 120 de los 125 municipios de mi departamento, Antioquia. En todos he disfrutado observando a las personas, sentado en alguna banca de parque donde las historias deambulan y corroborando que es imposible pensar en justicia o desarrollo si todos no tenemos acceso a las mismas oportunidades.

Pacho el embolador golpea con su cepillo la punta de mi empeine y vuelvo a la realidad. Con la corbata a cuestas recuerdo que tengo el mismo afán que los demás, pero trato de sacudirme de la indiferencia y mientras sostengo en mi mano un billete de 2000 con el que pago mi embolada, comprendo que es la vida misma un don inestimado y su respeto el punto de partida para reconocer el papel que cada uno tiene como ciudadano en medio del caos social que vivimos.