¿Sirvió de algo remangarse el pantalón?

Esta fue una de las piezas publicitarias empleadas por la campaña del Día Internacional para la Sensibilización contra las Minas Antipersonal. Cortesía: http://www.remangate.org/

Un seguidor de este blog nos preguntaba al inicio de la semana por nuestra opinión sobre la manifestación simbólica del pasado 4 de abril, cuando muchas personas se remangaron la bota derecha de su pantalón, como protesta contra las minas terrestres y en solidaridad con las personas que han perdido alguna parte de su cuerpo o incluso la vida,  por culpa de este tipo de armamento.

Mi opinión: Como pasa en la política, con este tipo de iniciativas hay una postura que gana y otra que pierde. La ganadora siempre es la postura masiva, que moviliza, motiva, que se contagia, que se comprende; y la perdedora es la iniciativa que no logra ser replicada en el ejercicio de movilización colectiva.

Las teorías occidentales sobre comunicación pública nos ubican como ciudadanos en el rol de reeditores (ver este texto de Juan Camilo Jaramillo). A diario tomamos decisiones que se convierten en signos por medio de los cuales nos relacionamos con lo cotidiano. A la decisión individual se suma la decisión del colectivo y en un entorno donde la democracia se erige en el paradigma de legitimidad, la postura masiva es la ganadora y la minoritaria, aunque exprese lo moral o éticamente correcto; no siempre es la que logra expresarse y validarse.

En resumen: Yo me remangué el pantalón porque me duele que seamos el segundo país del mundo con más minas sembradas, me duelen las personas mutiladas, los campos vacíos y todo el dolor de las minas. Para mí tiene un valor mi mensaje,  sin embargo el hecho de que solo un bajísimo porcentaje de personas en la ciudad hubiese acatado el valioso llamado a remangarse la bota del pantalón aquel día, hace que el mensaje colectivo no fuera masivo y por ende, quizás no hubiera llegado con la fuerza disuasiva que esperaríamos los simpatizantes,  hacia las personas que fabrican, trafican o emplean este armamento.

9133 zapatos rotos que representan al número de víctimas de minas terrestres desde 1990 en Colombia, fue otro signo empleado el 4 de abril en la Plaza de Bolívar de Bogotá. Foto: Jaime Morales

El argumento político que no se masifica en occidente pierde legitimidad como instrumento disuasivo y más cuando se trata de mensajes dirigidos a actores de una sociedad que se oponen radicalmente al sistema vigente o cuya lógica político-económica no les permite el diálogo desde el sentido común colectivo.

¿Usted cree en los resultados positivos de este tipo de manifestaciones?