¿Abundan las ventanas rotas en ciudades de América Latina?

Existe una teoría sobre sociología del vandalismo y la violencia urbana planteada en 1996 por los investigadores George L. Kelling y Catherine Coles ( ver un documento base)  y consiste en la tendencia que tiene un equipamiento urbano que está en mal estado, sucio, quebrado, sin iluminación o basuras a ser más deteriorado y desmejorar el entorno.

 

Es común ver en nuestras ciudades que hay ciertos espacios donde se cumple esta teoría y se gestan verdaderas guaridas de malandrines, donde la falta de aseo, iluminación y – sobretodo- la carencia de una apropiación urbana estimula el miedo en relación con la circulación por ese sector de una ciudad.

 

El descuido con las basuras, la mala iluminación, los equipamientos destrozados, el vandalismo y demás, estimula mayores niveles de inseguridad e incluso conduce psicológicamente al abandono ciudadano de un territorio dice la teoría de las Ventanas Rotas. Foto Cortesía

El descuido con las basuras, la mala iluminación, los equipamientos destrozados, el vandalismo y demás, estimula mayores niveles de inseguridad e incluso conduce psicológicamente al abandono ciudadano de un territorio dice la teoría de las Ventanas Rotas. Foto Cortesía

 

La ciudad, cualquiera que sea no es propiedad de un gobierno, es un concepto que se hace realidad gracias a los imaginarios y usos que dan los ciudadanos y son ellos los que resignifican espacios y les dan sentido con su ocupación, librando la ciudad de rincones vedados, oscuros y con muchas “ventanas Rotas”

 

Una ciudad con personas en la calle es una ciudad más segura, una ciudad a la cual los violentos y los maleantes le tienen temor, pues a veces es más garantía de seguridad la presencia de muchos ciudadanos disfrutando un espacio, que la circulación de una patrulla haciendo ronda con su sirena y sus luces a la cacería de los reyes de la oscuridad y de las ventanas rotas.

¿Abundan las ventanas rotas en ciudades de América Latina?

 

 

Por Alcaldía de Medellín se perfila una tercería

Las últimas encuestas de favorabilidad e intención de voto para la Alcaldía de Medellín marcan una clara pauta. Los aspirantes: Aníbal Gaviria Correa, quien sería candidato único del liberalismo y sumaría otros partidos a su interés y el ex alcalde de la ciudad, Luis Pérez Gutiérrez, quien espera un aval o inscribirse antes del 10 de agosto ante la Registraduría por firmas; son (en el papel) los dos más opcionados candidatos que debatirían por el primer cargo ejecutivo de la ciudad.

(En la galería de izquierda a derecha: Aníbal Gaviria Correa, Gabriel Jaime Rico y Luis Pérez Gutiérrez. Fotos:Cortesía Campañas )


Sin embargo desde mi concepto y a 5 meses y medio de las elecciones territoriales, éste será un debate con tercería y la protagonizará el virtual aspirante de la U, el empresario y periodista Gabriel Jaime Rico, quien es candidato por segunda vez al mandato local y cuyo porcentaje promedio de favorabilidad alcanza el 15%.

Generalmente el cerebro humano prefiere elegir entre las dicotomías, tomar decisiones al estilo “batalla naval” y en clave de marketing político, como también pasa en la guerra, es fácil llevar un proceso electoral a una “confrontación” de dos bandos, entre blanco y negro, entre bueno y malo. La polarización –quizá- hace más sencillo comprender éste y cualquier debate político para los ciudadanos ajenos a los grises de la política. Sin embargo en el caso de estas elecciones, tendremos tres aspirantes con una corta diferencia en las encuestas hasta el final y muy pocas probabilidades de que dos de ellos se unan contra del que puntee, pues nunca vamos a tener una “escapada” con gran margen de diferencia, ni un tercero relegado.

Este será un debate donde los temas de seguridad, movilidad y pobreza serán aspectos recurrentes en los foros y espacios donde se discuta la mejor propuesta programática y el perfil de gobernante más indicado para regir el gobierno de Medellín hasta el 2015. Tanto el ex gobernador Gaviria, el ex alcalde Pérez, como el ex concejal Rico; tienen mucha experiencia y formación para enfrentarlo y brindarle a la ciudad una recta final electoral, que –esperamos- le deje muchos frutos valiosos al gobierno que asume en el Palacio Municipal desde el 1 de enero del 2012.