Encuestas prematuras: Muy Lejos de la Intención de Voto

La motivación usual de los ciudadanos en un continente como América Latina por los procesos electorales solo se presenta – a lo sumo-  los últimos 15 días previos al día D, por ello resulta absurdo, confuso e inútil hacer encuestas de intención de voto a tantos días de las elecciones.

Es claro que estas encuestas, en su mayoría pagadas por las mismas campañas o impulsadas por estos de manera indirecta desde medios de comunicación, buscan mostrar con fortaleza a algunos candidatos que no la tienen en la vida real, pero necesitan el oxigeno de un poco de opinión y rumor para sostener el respaldo financiero de empresarios y el político de algunos partidos y dirigentes, y así seguir nadando en las aguas turbias de una campaña, donde algunos logran pescar en río revuelto.

En muy pocas oportunidades ha habido una coincidencia exacta entre los resultados de las encuestas de favorabilidad realizadas y publicadas varios meses antes y lo que ocurre en las urnas. Foto:

En muy pocas oportunidades ha habido una coincidencia exacta entre los resultados de las encuestas de favorabilidad realizadas y publicadas varios meses antes y lo que ocurre en las urnas. Foto: CORTESÍA

En resumen: Antes de la recta final de una elección, el nivel de motivación de la ciudadanía hacia el voto es muy poca, ni que decir de la cultura sobre el proceso e incluso sobre los mismos candidatos.

¿Qué es Efecto Tijera?

Cuando una tractomula frena intempestivamente, el vagón que impulsa se viene con violencia de lado, arrasando con lo que hay por el carril paralelo. En física a esto se le llama Efecto tijera y cuando lean el siguiente post, no van a dejar de comparar este significado con el que tiene el mismo término en el terreno de la investigación electoral.

:::

En este cuadro que registra una encuesta de hace algunos años realizada por la empresa Gallup se puede observar al entonces candidato presidencial Horacio Serpa Uribe con una proporcionalidad similar entre opinión favorable y desfavorable y una suma de ambos valores cercana al 90%, lo cual podría representar una cercanía al techo de crecimiento. Fuente: Gallup

En términos de marketing e investigación electoral llamamos efecto tijera a la proporcionalidad equilibrada que existe entre la opinión favorable y desfavorable sobre un candidato. Cuando ambos resultados, con proporción directa en crecimiento, cobijan una alta proporción del segmento de personas que potencialmente lo conocen, podría producirse un estancamiento en el crecimiento de dicha opción electoral por cuenta de nichos de indecisos, nuevos votos o voto de opinión, sectores poblacionales que son bastante útiles en la recta final de un proceso como el electoral, que solo le interesa a la mayoría de los ciudadanos a pocas semanas del día D.

El estancamiento obliga al candidato y su equipo a medir las posibilidades de crecimiento real por adhesiones, generación de círculos concéntricos de apoyo e incluso haciendo un esfuerzo en segmentos de votos imposibles o con opinión desfavorable por revertir esta opinión y lograr un crecimiento que le permita correr la carrera real de los votos y la virtual de la moral de sus apoyos, quienes podrían cambiar de bando si ven que el competidor se queda rezagado y pierde opción de triunfo.

Investigar, investigar e investigar es clave para que no nos pase como al camión gigante y terminemos además de frenados, estrepitosamente llevándonos a muchos a nuestro paso en la recta final de un proceso electoral.

Sobre Eficiencia y calidad en la acción de las Contralorías

contraloria

Es común que en Colombia y otros países de América Latina se comprenda la misión del control fiscal con un ánimo represivo y de persecución al funcionario público, sin embargo un reciente documento del Banco Interamericano de Desarrollo, así como algunas experiencias de México y Chile principalmente, proponen que las llamadas contralorías, actúen en clave de un acompañamiento  a la función pública, sin perder el rigor o la fortaleza que supone identificar y sancionar a aquellos servidores que han cometido fallas en la ejecución de los recursos bajo los cuales se les ha tutelado como ordenadores de dicho gasto.

Continuar leyendo

Los 7 ingredientes claves de un buen Cuarto de Guerra

A mi juicio, un buen cuarto de guerra en Marketing Polìtico y Gobierno, debe contar con 7 características esenciales:

 

Uno de los más reconocidos cuartos de guerra de Gobierno es el que integran el Presidente de los EEUU con su cúpula militar y la línea de fuego de su gabinete. Foto:  DRA

Uno de los más reconocidos cuartos de guerra de Gobierno es el que integran el Presidente de los EEUU con su cúpula militar y la línea de fuego de su gabinete. Foto: DRA

Multidisciplinar:     Se conforma por personas con diversas profesiones, formación, pensamiento e incluso experiencia. Solo debe unirnos la lealtad con el candidato, líder o interés político que los reúne.

No Áulico:   Los lambones y los áulicos del líder o candidato sobran en los buenos cuartos de guerra. Allí se discute de manera descarnada la estrategia y por ende se debe tener apertura y franqueza para debatir sobre virtudes y defectos sin generar heridas, susceptibilidades o daños en la relación de equipo.

Eficiente:   El Cuarto de Guerra debe tener una reunión periódica con objetivos precisos, medibles y verificables, emplear bien el tiempo, actuar con prontitud, disponibilidad a ejercer participación y consejo, incluso vía virtualidad.

Variable:     Desde mi experiencia no recomiendo un Cuarto de Guerra permanente para todas las etapas de una campaña o un gobierno. Hay momentos en que las posturas se vician, las tensiones aumentan o hay desgastes que obligan a la rotación de los integrantes.

Cercanía:     Con el gobernante o el candidato, quien debería liderarlo periódicamente o delegarlo en el gerente de la campaña y verificar que el flujo de consulta-recomendaciòn y la escucha de doble vía es eficiente.

Capacidad de lectura y análisis:       Los principales escenarios donde se libran las tensiones públicas de un gobierno o una campaña son los medios o los actos públicos y un buen cuarto de guerra debe contar con información veraz y –sobretodo- capacidad para interpretar los discursos, los actores, las arenas y los mensajes no verbales de cada hecho político.

Prospectivo:   Debe analizar las fisuras de discurso y tensión que se generan en el terreno político y que podrían ser aprovechadas por sus rivales. Anticiparse en la planeación no es actuar, es observar en prospectiva y preparar las armas y la munición ( díria Sun Tzu) para el momento de la defensa o proactivamente a necesidad.

Generar táctica, revaluarla y volverla a generarla:   El principal producto del War Room no son palabras, análisis u opiniones. El ritmo vertiginoso de las campañas y los gobiernos, matizado por la velocidad con la cual la comunicación 3.0 hizo horizontal la relación con los ciudadanos; obliga a que estos comités generen productos tácticos y decisiones que deben implementarse, evaluarse y si es necesario: reforzarse, replantearse o acabarse.

 

 

 

 

 

 

 

¿Qué es un Cuarto de Guerra en Marketing Político y Gobierno?

A partir de un texto publicado hoy en El Colombiano, donde se menciona el término Cuarto de Guerra (War Room), me permito citar algunas definiciones que facilitan el trabajo práctico de este concepto en marketing político y gobierno.

Fue la hoy pre candidata a la Presidencia de EEUU Hillary Clinton en la campaña por la presidencia de 1992 la que creo un centro estratégico de ataque y contraataque en la redacción de un diario de Arkansas con el objetivo de atender las coyunturas complejas de dicha campaña. Foto: historyrat.wordpress.com

Fue la hoy pre candidata a la Presidencia de EEUU Hillary Clinton en la campaña por la presidencia de 1992, donde su esposo fue candidato, la que creo un centro estratégico de ataque y contraataque en la redacción de un diario de Arkansas con el objetivo de atender las coyunturas complejas de dicha campaña y que llamó Cabinet War Room. Foto: historyrat.wordpress.com

 

Aunque para muchos el término viene del cuartel general del líder inglés Sir Winston Churchill en la II Guerra Mundial, denominado Cabinet War Room; fue William Safire, un periodista norteamericano que le escribía los discursos a R. Nixon, uno de los primeros en aproximarse al término y definirlo así: “Oficina Central de mando donde se toman las decisiones estratégicas de una campaña” Por su parte José Adolfo Ibinarriaga y Roberto Trad Hasbun, reconocidos expertos en comunicación estratégica, en 2009 lo definían como: “Un cuerpo colegiado de trabajo diario que atiende situaciones relacionadas con ataques o denuncias contra una campaña” Yo agregaría que ambos conceptos son útiles para marketing político y gobierno.

Un Cuarto de Guerra es en la práctica, el circulo de mayor confianza, compromiso y discrecionalidad que tiene un líder para recibir consejería sobre la estrategia y la táctica que debe aplicar en una situación particular. Un War Room no es un comité dedicado a crisis. Para las crisis puede existir un equipo alterno. No es un cuarto de guerra el espacio donde se tejen las estrategias de campaña negra o guerra sucia. Habrá campañas o gobiernos que lo entiendan así, pero este es un concepto profesional, que demanda de las campañas, los políticos y las personas que se atreven a integrarlo: creatividad, audacia e inteligencia.

Los 11 tipos de candidatos más viciosos de América Latina

Al buscar en el diccionario de la Real Academia de la Lengua sobre la palabra vicioso se encuentra uno esta definición:

Vicioso, sa.

(Del lat. vitiōsus).

  1. adj. Que tiene, padece o causa vicio, error o defecto.
  2. adj. Entregado a los vicios. U. t. c. s.

En esta breve entrada propongo 10 categorías de aquellos vicios errores o defectos más usuales que he conocido en América Latina, de manera directa como consultor o en el seguimiento de algunos comicios y la forma cómo los aspirantes son torpes en caer en los mismos defectos propios o de otros que han errado de manera evidente y muy sonada en su estrategia política para enfrentar un proceso electoral.

La fotógrafa Melina Mara, del diario «The Washington Post», inmortalizó en septiembre de 2013 al senador John McCain, quien fuera candidato a la presidencia de los Estados Unidos, jugando al póquer con su iPhone durante una audiencia del  Comité de Relaciones Exteriores del Senado en la que se autorizó el uso de la fuerza militar en Siria. Foto ABC.ES

La fotógrafa Melina Mara, del diario «The Washington Post», inmortalizó en septiembre de 2013 al senador John McCain, quien fuera candidato a la presidencia de los Estados Unidos, jugando al póquer con su iPhone durante una audiencia del Comité de Relaciones Exteriores del Senado en la que se autorizó el uso de la fuerza militar en Siria. Sin duda un vicio desde la coherencia. Foto ABC.ES

En un mismo candidato podría haber una, dos, incluso los 11 vicios o ninguno. Qué esto sirva como examen para el aspirante e incluso para el equipo que lo rodea

El piloto de avión: Adora la estrategia de aire, le encanta la ventanilla para mirar y pilotear desde arriba, seduce con una sonrisa al flash o a la grabadora del periodista, se viste bien para la sesión de fotos, pero no sabe que hacen sus líderes en el terreno, no direcciona la estrategia, no sabe que es el asfalto ni mucho menos las arenas, tensiones o las fuerzas del territorio.

El callejero:   Hay un placer innato en él por creer que solo con la estrategia de tierra va a ganar y que el aire es tiempo perdido. No hay espacio en su agenda para los medios, la publicidad o el impacto masivo. Cree que todo el que lo mira en la calle con admiración, conversa con él o le pide una fotografía, es un voto fijo, pero se equivoca por exceso igual o más que el “Piloto de Avión”

El financista: Dos son los propósitos en los que debe enfocarse un buen candidato: Buscar Votos y recursos; pero a este tipo de candidato vicioso lo cautiva la búsqueda de recursos y a ello concentra las tres comidas, la montada en bicicleta, el juego de golf e incluso el tiempo con su propio equipo. Este vicio lleva a perder de vista la prospectiva y a centrar todo en una mirada economicista de su propuesta.

Horizonte corto: Busca ganar las elecciones, pero su propuesta no parte de un acumulado, de un proyecto de gobierno que está concluyendo, de retomar lo bueno y ajustar, de un trabajo holístico y con perspectiva. Este vicioso sólo piensa en sus propias propuestas, no lee, no investiga, no cuestiona y sobretodo: No escucha a sus asesores cuando tratan de darle perspectiva y prospectiva frente al fondo que tienen los temas programáticos.

El rey del garaje político: Este candidato vicioso disfruta mucho en reuniones, desayunos, almuerzos, cenas, cocteles con grupos, movimientos, sectores o dirigentes políticos, que se bien podría garantizarle votación, canales de apoyo económico o ideas desde su experticia, el exceso de este vicio de “reinar en los garajes políticos” sesga la percepción de los steakholders que rodean al candidato y sesga la mirada fresca e integral que se debe tener más allá de los cálculos y las arenas de deliberación.

El vicioso qué miedo hacerlo distinto:                         Un candidato debe ser una fina mezcla de buenas intensiones con una capacidad para romper estilos y formas tradicionales de hacer las cosas. Bajo preceptos de rutina y no romper con el confort de unos pocos, el vicioso candidato “qué miedo hacerlo distinto” opta por no moverse de la ruta habitual, no cuestionar o proponer otras formulas ni opciones para buscar soluciones más integrales y de mayor impacto.

El madre Teresa de Calcuta: Es muy positivo que un candidato en medio de ver un territorio con los ojos de ser solución e ilusión para las comunidades, trate de ayudar a las personas más vulnerables, pero el vicio de atender de manera directa estas dificultades hace perder perspectiva global de los problemas, objetividad para su análisis y tiempo para la construcción de soluciones desde una mirada racional aunque siempre sensible.

El omnipresente: El buen producto es aquel que es escaso en persona, que se valora, que define y raciona celosamente los lugares y tiempos donde debe dejarse ver, compartir y darse a sus públicos. El candidato que comete el vicio de la omnipresencia se vuelve “paisaje” y ya sus seguidores lo verán tanto que van a empezar a ignorarlo. Cercanía y simpatía pero racionando la omnipresencia e incluso siendo breve y departiendo lo necesario con los públicos.

El couching: Ciertos candidatos confunden su papel como solución y su propuesta de esperanza como cautivadores; con la función de solucionarle la vida propia a los electores. Un buen candidato es un buen orador y es un buen líder, pero ante todo no puede caer en el vicio de ser orientador personal, psicólogo o couching ni siquiera de su propio equipo. Los electores votan por soluciones, por salidas, por esperanza y no solo por buenos conversadores ni orientadores humanos.

El señor malicia de felpa: Se le puede ver silencioso en las reuniones, nunca está enterado de nada, ni siquiera de las noticias, en su agenda priman los espacios blindados para él mismo o para un grupo de áulicos que le repiten lo bien que va. No tiene fuentes extras, no busca versiones adicionales, no percibe el movimiento de sus enemigos, su estrategia no contempla mirar el futuro y avizorar escenarios. Como el osito de peluche, este candidato se creerá triunfador y el día D su falta de malicia le dirá que la realidad de la política y del gobierno requiere menos candidez y un poco más de habilidad para dudar, pensar mal, no creer en todo y cruzar versiones de la información que recibe para tomar decisiones más cercanas al acierto y no abrazados al osito de felpa.

Señor Doble personalidad:             Llega a la oficina en Bicicleta pero sudando y asfixiado pues nunca monta en cicla, es más, cruza la ciudad veloz en su camioneta con escolta e incluso hace intervenir semáforos afectando la movilidad y agrediendo el derecho de los demás. Es el típico aspirante que carga niños para la foto, se hace tomar el video con las botas pantaneras en la inundación y solo tiene redes sociales para mostrar todo lo “bonita” que es su vida. Hoy ese vicioso tiene muchos flancos débiles para ser descubierto, pues su condición de candidato hace que cientos de hábiles periodistas, gigs o rivales, le estén buscando detalles para evidenciar su doble personalidad.

11 consejos para un mensaje memorable en Marketing Político

Muchos de mis clientes me han escuchado hablar sobre la importancia de que nuestra comunicación nos permita ser memorables como personas, marcas, productos o servicios y sobre esa capacidad de quedarse en la memoria de corto y-o largo plazo de las personas, quiero compartirles algunas ideas fuerza que les pueden conducir por el camino de hacerse inolvidables.

Sin duda Martin Luther King logró hacerse memorable con su discurso en agosto de 1963 de Washington a los pies de la estatua del expresidente Tomas Jefferson; llamado I Have a dream en contra de la discriminación racial en el Mundo. Foto: Diario ABC US

Sin duda Martin Luther King logró hacerse memorable con su discurso en agosto de 1963 de Washington a los pies de la estatua del expresidente Abraham Linconl; llamado I Have a dream en contra de la discriminación racial en el Mundo. Foto: Diario ABC US

La memoria es una facultad selectiva que tenemos todos los seres humanos y algunos animales y que – producto de la formación, experiencias y aproximación a la realidad de cada ser, se desarrolla en clave de selectividad de estímulos hacia los cuales se produce una recordación emocional-racional que activa en el cerebro una serie de substancias químicas que se traducen en una recordación particular de las experiencias vividas con base en la forma como dichas experiencias generan estímulos en nosotros.

Para lograr hacerse memorable comparto 11 tips que me han servido en varias experiencias de campaña y de gobierno.

1. Defina el rasgo único que hace de su imagen una huella digital que nadie en el planeta ( ojo con copiar de la web) pueda repetir.

2. Sea útil con su mensaje. La gente consume casi todo pero puede recordar lo que usa.

3. Cree una historia amena que provoque llegar hasta el final sin hacer previsible esa conclusión.

4. Construya una historia con pasajes emocionantes.

5. Utilice frases cortas que resuman la promesa que usted está dispuesto a cumplir.

6. Comprenda la psicología y la temperatura del color en su imagen central y en sus piezas de comunicación.

7. Seleccione un gimmick sonoro corto, brillante y ojalá con un origen ligado al territorio, la cultura y las sensibilidades de sus usuarios.

8. Genere conversación e intercambio con su mensaje y permita al usuario el diálogo.

9. Acepte la crítica y dialogue con sus críticos de manera constructiva, incluso aceptando la deconstrucción de su imagen y discurso a partir de lo sugerido.

10. Elija muy bien el tiempo del día, la semana, estación, clima, calendario de hechos en su territorio, intereses del Tárget e incluso agenda de medios, antes de comunicar.

11. Sea disruptivo, intente (previo ensayo) lo que nadie haya intentado, marcando innovación y creando nuevas rutas.

¿Qué pierde la política con la Guerra Sucia?

Cortesía: Angelescartoon.com

Cortesía: Angelescartoon.com

 

 

Los últimos comicios en varios países de Latinoamérica se han caracterizado por prácticas de propaganda en clave de guerra sucia y propaganda negra donde no se respetan las normas mínimas de competencia entre varios aspirantes a tomar decisiones trascendentales para nuestras naciones, y como diría Esquilo de Eleusis “la primera víctima es la verdad” en medio del fuego cruzado, o en este caso -diría yo- en medio del nubarrón de insultos y ataques rastreros, el tiempo se agota para dar una mirada más seria a los problemas y las propuestas y finalmente los electores llegan a las urnas más motivados por el odio o el miedo que por la conciencia.

Hablamos de propaganda cuando nos referimos a contenidos altamente emocionales que se roban el alma y emociones de un perceptor; hablamos de propaganda negra o campaña negra, cuando se sacan a la luz pública atributos reales pero no ponderables o inapropiados de una persona que está en la contienda política, con el objetivo de desacreditarla en imagen, reputación y por ende respuesta emocional de voto. Hablamos de propaganda sucia, cuando sale a la luz pública información falsa, tendenciosa o descontextualizada que hace tangible los delitos de injuria y-o calumnia sobre una persona, pero en todos los casos hay dificultades en la judicialización de posibles denuncias, pues estas herramientas se utilizan desde medios indeterminados, estafetas anónimos o por medio de canales no identificables.

Asesores políticos y consultores hoy trabajamos con los candidatos, sus campañas y fortalezas, pero también ejecutamos labores de bench marking que suponen conocer muy bien al o los rivales que se enfrentan y poder capitalizar sus vacíos y falencias en favor de los atributos y fortalezas del potencial servidor público que tratamos de impulsar en una decisión de voto individual y colectiva. Sería imposible asesorar a un candidato sin conocer a fondo y cómo fruto de una investigación juiciosa, metódica y sin intereses distintos – al menos en mi caso- al de lograr el objetivo para el que se es contratado: Ganar las elecciones!

Cosa bien distinta es acudir a la propaganda negra o a la propaganda sucia. La pregunta clave que deberíamos hacernos en caso de conocer detalles de una información REAL de nuestro rival es: ¿Qué tanta incidencia en la incompetencia de nuestro rival para ejercer el cargo público al cual aspira, tiene esa información que vamos a dar a conocer sobre éste? Se parte de que el filtro de la VERDAD ya está transpasado y desde un criterio de alerta para los ciudadanos, podríamos poner en las arenas de la opinión, una información que puede ser trascendental sobre ciertas debilidades de nuestro contendor, que – SIN VIOLAR SU INTEGRIDAD PERSONAL, FAMILIAR O PRIVADA- sean de vital importancia para la decisión del elector, pues finalmente la determinación ciudadana debería permitir la total claridad sobre la naturaleza, origen, decisiones, relaciones, intereses, objetivos y CIERTOS aspectos de la vida e idoneidad de quien se arriesga a lanzarse a esta lides.

En un evento que estuve hace unas semanas en México un conocido consultor político internacional hacía una pregunta y él mismo la respondía, sin que nadie pudiera negar la validez de este juicio: ¿Quiere conocer sus más oscuros secretos? Pues conviértase en candidato, y se va a dar cuenta que se los van a sacar todos, incluso los que usted o sus amigos más íntimos no conocen.

El verdadero problema de la Guerra Sucia no puede ser la susceptibilidad del político, sino la irrelevancia de ciertos temas que se convierten en munición de las campañas sucias y dispersan la mirada, ocupan el tiempo de medios y debates, obnubilan la comunicación de las campañas y convierten el diálogo de los temas públicos de un territorio, en un simple juego de buenos y malos; negros y blancos; donde no cabe el discernimiento en tonos de gris, pues ni siquiera hay información suficiente para poderlo tener. Allí, en medio del lodazal, no cabe el sano abstencionismo o el voto en blanco, pues los bandos se convierten en hordas medievales que van a salvar, un país, una ciudad o una región con su voto, pero muy poco conocen la forma cómo ese caudillo emocional que es víctima y victimario a la vez, va a atender los problemas que al lunes siguiente seguirán siendo el talón de Aquiles de su vida cotidiana… y de nuevo se repite el ciclo ¿o el circo?.

¿Qué le queda a la clase política después de este tipo de confrontaciones? En América Latina solo un promedio del 28% de los ciudadanos consultados por el prestigioso estudio LatinBarómetro, expresa interés en la política y un 90% dice que nunca participaría con una firma, la presencia en un evento o incluso y trabajar para un partido, 3 prácticas tradicionales que no excluyen las demás, pero que constituyen frentes donde tradicionalmente se vincula el ciudadano de “a pie” con la política. Estas cifras hablan de un desinterés, a lo cual se suma que un 75% de los entrevistados latinoamericanos, casi nunca habla con familiares y-o amigos sobre política, comprendida esta desde la óptica electoral, aunque yo si creo que la política en tanto dinámica gubernamental o institucional, es motivo constante de conversación en muchos círculos de confianza en nuestros países, influenciados quizás por el bombardeo de información gubernamental en los medios masivos, debido a la publicidad de Estado que abunda en ellos.

Mis preguntas son: ¿Hasta dónde las prácticas de la propaganda sucia, atentan contra el deseo de los ciudadanos de hablar, participar o intervenir en política? ¿Qué porcentaje de la población siente fatiga y prefiere ceder a una mala negociación en procesos electorales por cuenta del abstencionismo o de un mal voto, debido al hartazgo con la clase política y sus dinámicas que ahora no solo se usan en elecciones, sino en el legislativo, en los medios de comunicación, en reuniones sociales, en debates públicos, en la discusión de temas centrales?

Al final de ciertas campañas, me parece ver a algunos candidatos como boxeadores ensangrentados que han recibido heridas que se prolongan a lo largo de los gobiernos, rencores irreconciliables que impiden construir las soluciones con aquellos que han sido vencidos en las urnas. También me parece que las manos y el voto de muchos ciudadanos llevan ese mismo tinto rojizo que impregna el voto de la ceguera típica de quien toma decisiones movido por el odio.

¿Qué tenemos que hacer los ciudadanos para que las próximas campañas pueden ser diferentes?

Creatividad que supera el dinero y el poder en marketing político: Caso del NO en Chile 1988

Estos son los 5 presidentes que han sido elegidos después del triunfo del NO a la dictadura en 1988 en Chile. Foto Cortesía

Estos son los 5 presidentes que han sido elegidos bajo un sistema democrático, después del triunfo del NO a la dictadura en 1988 en Chile. Foto Cortesía

Vencer una dictadura, derrotando a su vez uno de los mayores anticuerpos en materia de marketing y comunicación política; como es movilizar las emociones a partir de una palabra como el NO; fue posible con creatividad y desde una amedrantada orilla ciudadana, en octubre de 1988 en Chile.

El dictador Augusto Pinochet Ugarte completaba 15 años como máxima autoridad nacional de Chile, luego de haber derrocado en golpe militar al presidente Salvador Allende, provocando una de las más difíciles épocas para los derechos humanos en el país austral.

Presiones internacionales presionaron a la dictadura de Pinochet a convocar una consulta para que los ciudadanos dijeran SÍ a la continuidad o NO a una transición hacia un modelo democrático. Tradicionalmente el uso de palabras negativas y más de la palabra NO, genera desde el ámbito psicológico, una gran resistencia en las personas e incluso la decisión de buscar otras alternativas o la infracción de la prohibición, cuando se trata de normas. Los movimientos socialistas con sus líderes, afectados por el dolor de tantos años, empezaron a buscar herramientas de comunicación para promover el NO con base en el horror de los abusos de la dictadura, sin embargo aparece una propuesta realmente creativa que rompe con todos los recursos, tiempo en medios, poder e incluso las presiones a las que este movimiento ciudadano era sometido por parte del oficialismo, con el fin de impedir su avance.

Durante 15 minutos cada noche en 27 días previos a las elecciones, el movimiento del NO propuso mensajes disruptivos que estimularon una mirada positiva del elector, sintonizaron la causa de la democracia con los ciudadanos y permitieron que en la memoria y emociones de los votantes se alentara que a pesar de decir NO, estaban abriendo las puertas a un futuro esperanzador, colorido y donde el desarrollo colectivo era posible darle continuidad bajo un modelo de estado democrático. Este es un caso que merece todo el análisis y responde una pregunta que ahora se hacen muchos:

¿Cómo es posible hacer una campaña con menos recursos?

Para comprender el proceso vale la pena observar esta buena película que lleva el nombre de NO, protogonizada por Gael García

 

¿Tiempos de crisis en la comunicación Pública en América Latina?

Hablamos de un tema relativamente nuevo y con escasas referencias en materia bibliográfica en América Latina, pero es real que la comunicación gubernamental en tanto herramienta de impacto y con credibilidad en el ámbito colectivo pasa por una profunda crisis. Los 50 marcaron la llegada de los PR a los ámbitos de la política: Seres finos, con clase y sobretodo con muy buen hígado para validar en los cócteles las opiniones de los políticos y hacerles creer que de sus opiniones dependía el afecto masivo, popular y aquel focalizado en ámbitos de decisión. Luego en los 70 aparecen los jefes de prensa, plenamente concentrados en producir texto y fotografías para enviar a los medios. Recién en los 90 se introduce el concepto del dircom a los equipos de gobierno de América Latina y se inicia una fase de especialización del oficio, con factores coyunturales donde la comunicación estratégica y científica jugó un papel decisivo, principalmente en Estados Unidos e Inglaterra.

Hoy los gabinetes de comunicación pública en Colombia – con algunas excepciones- se siguen midiendo por acciones y no por impacto, parecen el brazo armado de los intentos del propio gobernante que se cree comunicador, fungen como aúlicos del poder o solo se dedican a producir papel y firmar ordenes de publicidad en medios.

¿Afrontamos tiempos de crisis para la Comunicación Pública de Gobierno en América Latina?