En silencio, sos menos carga

“Lo breve si bueno, dos veces bueno” Esta muy sabia frase la solía leer del profesor Juan José García Posada en algunos de sus buenos textos. Adelgazar las palabras de tamaño y engordarlas de sentido debería ser una constante para la vida. Esa última si es mi frase y la suelo compartir con mis alumnos en la universidad.

Como díria el Rey Juan Carlos: "¿Por qué no te callas?"

La verborrea es la peor de las epidemias que padece hoy nuestra sociedad. El exceso de palabras generalmente viene acompañado de las adulaciones, la pobreza en materia de gestos, la poca hondura en los conceptos, la flaqueza cuando urge la reflexión, la necesidad de rellenar el sin sentido de saborearse o saborear un buen silencio.

La inteligencia se comunica con muy pocas palabras y la riqueza del espíritu también. El silencio no es solo ausencia de voz, es introspección, es escucha, es ir a lo profundo antes que todo.

“En el reino de las palabras todo es posible, de infierno se pasa al cielo sin pestañar. Las promesas se multiplican y solo sirven, para darle un poco de alivio a la enfermedad” Jorge Terren.

Y no me quiero alargar…solo decir que tiene “sabor a asfalto” que en estos tiempos previos a unas elecciones, sea común escuchar y ver ciertos candidatos que hablan y hablan y hablan y hablan y hablan…bla,bla,bla,bla,bla…

Abundancia de precandidatos a 5.5 meses de elecciones

A 175 días de la jornada regional de elecciones  legislativas y ejecutivas en Colombia, aún no se decanta el abanico de aspirantes, sin embargo es importante que todos los ciudadanos empiecen a conocer los nombres y un breve resumen de la hoja de vida de  quienes han saltado al “ruedo político” con el interés de asumir desde el 2012 la Alcaldía de Medellín y la Gobernación de Antioquia.

Me permito remitirlos a un muy buen trabajo del área política del diario El Colombiano que contiene esta información. Hagan click sobre la foto y podrán acceder.

Este es un trabajo multimedia de elcolombiano.com que les recomienda Plaza Pública

¿Qué significa escribir, decir y actuar en política?

Desde nuestra gestión de asesoría con algunos dirigentes políticos, campañas, gobernantes y candidatos en diversos procesos con nuestra agencia Contar Comunicaciones;  hemos aprendido que una buena historia debe escribirse de principio a fin para que la comunicación beba un mínimo de las aguas de la improvisación y sea acertada en sus propósitos.

No creo en la capacidad de improvisación frente al marco discursivo de una campaña. Creo que toda campaña política e incluso todo plan de gobierno, debe escribirse y por lo mismo tener la capacidad de proponer, dialogar, interactuar y hasta defender sus propios postulados; dejando a los acontecimientos y a la dinámica del proceso, los elementos que nos permiten darle actualidad e incluso variar el rumbo y repensar dichos principios de campaña o gobierno.

George Bush fue uno de los presidentes de Estados Unidos con mayor cantidad de ejemplos sobre lo que no se dice, no se escribe y no se hace en política.

No es lo mismo escribir, decir o actuar. Suena obvio, pero son las tres herramientas más frecuentes de la comunicación humana y por ende de la comunicación política y no pocas veces en las campañas o en las dircom de gobierno se mide muy poco el impacto y la pertinencia de utilizar cada una de estas formas de comunicación de cara a la percepción de la llamada opinión pública.

Se escribe:                         Cuando se quiere ser extremadamente preciso, generar un marco muy claro para las palabras y se precisa de la permanencia de las palabras en el tiempo. “Lo escrito, escrito queda”, como diría Pilatos,  por ello hay que evaluar los efectos de comunicar en un tiempo, espacio, coyuntura o público específico; siempre buscando el logro de los objetivos. Generalmente escribir nos evita responder preguntas, ampliar focos de interpretación o  ser malinterpretados. El escribir debe ligarlos con la racionalidad, pero también debe permitir que te consuman desde la emoción.

Se dice:                               En una cultura como la nuestra donde la palabra representa la promesa, la verdad, la credibilidad;  exponemos a un candidato o un dirigente a decir lo que necesitamos que diga, cuando requerimos provocar efectos de compromiso. Decir implica actuar un poco, es decir que las audiencias van a interpretar aspectos como nuestros gestos, vestuario, actitud, mirada, entre otros. “No es más sincero el que dice todas las verdades” por eso exponerse a decir, no implica que uno vaya a decir todo lo que los públicos quieren saber, si no que debemos acertar en construir un discurso breve, emocionante, contundente al que nos lleven todas las preguntas, por diversas y complejas que estas sean.  

Se actúa:                             No se trata de ser histriónicos, pues las audiencias saben cuando se actúa un papelón o cuando se comparte la coherencia. Un político debe atender aquella frase decembrina de “la prudencia que hace verdaderos sabios”  y cuidar aspectos como el lugar, el aspecto físico, el tono de sus palabras, sus gestos, miradas, la forma de entrar en contacto con las personas, el valor que da a las palabras de la más humilde o importante de las personas que se le acerca. Cada escenario que se crea, cada evento al que se asiste debe ser evaluado, medido y pensado, incluso desde la interpretación que van a tener los enemigos de nuestras decisiones.

La emoción es el principal criterio que aplica el elector a la hora de tomar una decisión en las urnas. Por ello hay que ser cuidadosos y tratar de pensar mucho más la forma de contar nuestra historia de comunicación, pues en clave política y en clave de gestión pública, los ciudadanos analizan lo racional pero deciden desde lo emocional.

Perú: A elegir entre el cáncer y el Sida

El 5 de junio se cumple la segunda y definitiva vuelta en las presidenciales del Perú. Fujimori (Izquiera) y Humala (derecha) empiezan a generar polarización. Foto Cortesía PERÚ 21

Entre Ollanta Humala y Keiko Fujimori deberán elegir los peruanos al sucesor del actual presidente Alan García, luego de disputarse la primera vuelta de las presidenciales en el país hermano, cuyos resultados finales reseñó así el diario El Comercio.

Los peruanos llaman chorreo a la dinámica que permite el descenso de recursos hacia las comunidades más pobres del país, como consecuencia de la bonanza en las empresas y sectores productivos del país, en su mayoría radicados en la ciudad de Lima. Desde 2005, cuando García asume el primer cargo ejecutivo de los peruanos, la economía del país hermano evidencia un crecimiento en sus indicadores, principalmente por la forma cómo la minería y los fondos pensionales les permiten – incluso- tener una cifra de crecimiento positivo en 2008, año de la gran debacle financiera en los Estados Unidos. Sin embargo el chorreo no se hizo evidente y una gran brecha entre la miseria y la opulencia se empezó a notar en las grandes ciudades del país como Lima, Arequipa, Trujillo o Piura. El Sur del Perú y las clases menos favorecidas, que cada vez van creciendo; sintonizaron más con el discurso populista de Humala, quien lleva 12 años en campaña, la derecha dividió sus votos entre Toledo y PPK  y en segunda vuelta quedó la hija del ex presidente Alberto Fujimori, quien a pesar de las sanciones judiciales contra su padre, tiene una apasionada recordación de muchos en Perú, por lo que representó la imagen fujimorista en medio de la coyuntural guerra que libró el estado en los 90 contra los grupos de guerrilla como el Tupac Amarú.

Grandes medios peruanos y otros círculos de opinión,  plantean que elegir entre Keiko y Ollanta es como decidirse a padecer cáncer o SIDA. Es claro que habrá un cambio de rumbo a partir de la salida de García del Palacio de Gobierno peruano y el constinuismo está descartado. Por estos días los candidatos derrotados se reúnen con los dos ganadores de la primera vuelta y los “sobrevivientes” con sus equipos de campaña, tratan de hacer una lectura del panorama, pues la polarización será evidente y la forma cualquier palabra, decisión, actuación, adhesión o desacierto, será clave para que en la puerta del horno se queme el pan. Ollanta le pasó con García en las últimas elecciones y Keiko querrá que aquella historia se repita.

Sobre el tema, recomiendo este análisis de la periodista Carmen Villa.

¿Sirvió de algo remangarse el pantalón?

Esta fue una de las piezas publicitarias empleadas por la campaña del Día Internacional para la Sensibilización contra las Minas Antipersonal. Cortesía: http://www.remangate.org/

Un seguidor de este blog nos preguntaba al inicio de la semana por nuestra opinión sobre la manifestación simbólica del pasado 4 de abril, cuando muchas personas se remangaron la bota derecha de su pantalón, como protesta contra las minas terrestres y en solidaridad con las personas que han perdido alguna parte de su cuerpo o incluso la vida,  por culpa de este tipo de armamento.

Mi opinión: Como pasa en la política, con este tipo de iniciativas hay una postura que gana y otra que pierde. La ganadora siempre es la postura masiva, que moviliza, motiva, que se contagia, que se comprende; y la perdedora es la iniciativa que no logra ser replicada en el ejercicio de movilización colectiva.

Las teorías occidentales sobre comunicación pública nos ubican como ciudadanos en el rol de reeditores (ver este texto de Juan Camilo Jaramillo). A diario tomamos decisiones que se convierten en signos por medio de los cuales nos relacionamos con lo cotidiano. A la decisión individual se suma la decisión del colectivo y en un entorno donde la democracia se erige en el paradigma de legitimidad, la postura masiva es la ganadora y la minoritaria, aunque exprese lo moral o éticamente correcto; no siempre es la que logra expresarse y validarse.

En resumen: Yo me remangué el pantalón porque me duele que seamos el segundo país del mundo con más minas sembradas, me duelen las personas mutiladas, los campos vacíos y todo el dolor de las minas. Para mí tiene un valor mi mensaje,  sin embargo el hecho de que solo un bajísimo porcentaje de personas en la ciudad hubiese acatado el valioso llamado a remangarse la bota del pantalón aquel día, hace que el mensaje colectivo no fuera masivo y por ende, quizás no hubiera llegado con la fuerza disuasiva que esperaríamos los simpatizantes,  hacia las personas que fabrican, trafican o emplean este armamento.

9133 zapatos rotos que representan al número de víctimas de minas terrestres desde 1990 en Colombia, fue otro signo empleado el 4 de abril en la Plaza de Bolívar de Bogotá. Foto: Jaime Morales

El argumento político que no se masifica en occidente pierde legitimidad como instrumento disuasivo y más cuando se trata de mensajes dirigidos a actores de una sociedad que se oponen radicalmente al sistema vigente o cuya lógica político-económica no les permite el diálogo desde el sentido común colectivo.

¿Usted cree en los resultados positivos de este tipo de manifestaciones?

¿Qué son las consultas?

El 29 de mayo próximo se realizarían las consultas internas de los partidos que así lo soliciten a la autoridad electoral colombiana.

Por estos días varios partidos en Colombia proyectan la realización de consultas. Liberales, Conservadores, Partido de la U, Partido Verde, Polo Democrático, Mira, y los demás movimientos que cuenten con personería jurídica, pueden  examinar su buena o mala salud electoral por medio de estos procedimientos, que son ejecutados por la Registraduría Nacional, antes de las elecciones regionales de finales de octubre próximo.

Por medio de instancias representativas , usualmente denominadas como directorios,  los líderes de cada partido toman el estetoscopio, el tensiómetro y observan al interior de varios pacientes (precandidatos) , para medir su “salud” frente a la opinión pública de la ciudad o la región.  En el caso de Medellín y Antioquia,  la mayoría de los partidos tienen variados matices políticas y están divididos por sectores. Estos suelen lograr relativa unidad en tiempos preelectorales, condición primordial para pedirle al organismo electoral, que ejecute una consulta abierta o cerrada y resuelva las dudas sobre los nombres con mejor aceptación para la contienda definitiva.

Algunos expertos políticos coinciden en que las consultas dejan muchas heridas y fragmentaciones dentro de los partidos y recomiendan a los directorios,  la utilización de mecanismos como las encuestas, las discusiones internas o la proclamación del mejor candidato por su trayectoria o aceptación.

No es fácil tener consenso entre las fuerzas de cada partido; las elecciones son a menudo muy cerradas y los electores se inclinan más por hojas de vida y percepción que por posturas ideológicas.  Para nadie es un secreto que será prácticamente imposible que un candidato en las regionales de octubre, logre llegar a un cargo público como candidato único de un solo partido, sin generar los consensos necesarios para darle legitimidad, representatividad y gobernabilidad a su gestión.

Haciendo click aquí encontrarán un útil  FAQ sobre el tema consultas internas y también el cronograma estimado por la Registraduría para estos procesos preelectorales.

Arreglando el país en una embolada

En medio de una embolada de nuevo disfruté el sabor del asfalto

Caminar la calle, olerla, sentirla, acariciar con los pies el asfalto, encontrarme con la gente del común, para comprender quiénes son,  cómo actúan y para dónde van,  es un placer que me hace inmensamente feliz.

Estoy sentado en la banca de algún parque, con un embolador que saca brillo a la punta de mi zapato mientras me cuenta buenas historias y leemos juntos la prensa; sueño en la forma cómo podemos hacer sinergia entre los intereses de todos y lograr un modelo de estado incluyente, evolucionado, culto y con las libertades suficientes para que las personas puedan hacer un ejercicio equitativo de sus  derechos.

Mis dedos sienten con placer la tinta fresca de un periódico,  logro abrirlo – me sorprende-  de un solo movimiento con la ayuda de mis brazos y mi nariz. Allí estoy sentado en la banca de aquel parque lleno de palomas, olor a crispeta, verdura, CO2 y transeúntes que viajan con afán y ceño fruncido en medio de las primeras horas matinales.

Sigo pensando en el modelo de sociedad que nos merecemos y se me vienen a la mente tantas ideas.

Mi oficio como reportero, académico y funcionario público me ha permitido visitar las 16 comunas, los 5 corregimientos de Medellín, mi ciudad y también a 120 de los 125 municipios de mi departamento, Antioquia. En todos he disfrutado observando a las personas, sentado en alguna banca de parque donde las historias deambulan y corroborando que es imposible pensar en justicia o desarrollo si todos no tenemos acceso a las mismas oportunidades.

Pacho el embolador golpea con su cepillo la punta de mi empeine y vuelvo a la realidad. Con la corbata a cuestas recuerdo que tengo el mismo afán que los demás, pero trato de sacudirme de la indiferencia y mientras sostengo en mi mano un billete de 2000 con el que pago mi embolada, comprendo que es la vida misma un don inestimado y su respeto el punto de partida para reconocer el papel que cada uno tiene como ciudadano en medio del caos social que vivimos.

Información política, anécdotas y raiting

Caida de Fidel Castro

En octubre de 2004 esta imagen y el video con la caida de Fidel Castro le dio la vuelta al mundo, pero pocos recordamos qué pasó de importante allí.

A veces me pregunto qué porcentaje de información política incluimos los periodistas y los medios de comunicación con real trascendencia en la vida de nuestros lectores, televidentes, oyentes o cibernautas y qué tiempo dedicamos a temas como los cálculos electorales, la matemática de los votos, las noticias de “garaje electoral” y algunas peleas de perros y gatos que – como las novelas- nos sacan risas y lágrimas e incrementan nuestros niveles de audiencia, sin mayor impacto en quienes consumen nuestros productos informativos.

Este – sin duda- es un tema apasionante que genera muchos intríngulis y gran curiosidad  por parte de quienes no somos militantes de partido o estamos excluidos –menos mal- de los polos en que se convierte el terreno de la información política en Colombia. Sin embargo, siempre me ha preocupado que los ejercicios de comunicación pública de algunos gobiernos, algunos partidos y algunos dirigentes, sólo se oriente por detonantes de momento, escándalos, críticas, peleas personales, sacrificando el preciado espacio en el foro público que deberían ocupar los temas programáticos.

Quién olvida el zapatazo que casi golpea al entonces presidente norteamericano George Bush en medio de un trascendental acuerdo con Irak del que muy pocos se acuerdan.

Pocos recuerdan qué presentaban a los medios los presidentes de EEUU e Irak cuando ocurrió esta anécdota.

Me disgustan los simples anecdotarios políticos, esos espacios en medios donde se parlotean o trascriben kilos de papel de fax o e mail que mandan algunos “brillantes” jefes de prensa en un momento de inspiración o con la promesa de una publicidad a cambio de información pública. No pasa en todos los medios, tengo muchos colegas que hacen un buen trabajo y amplían su agenda a propuestas de programa en relación con aspectos como: salud, educación, vivienda, empleo, movilidad, entre otros…temas que si nos tocan a todos.