Pareciera que ya nadie cree en política

La política pasa por un mal momento como profesión y condición, más allá de la sublime definición aristotélica que apunta a la búsqueda de consensos hacia el bien común, la debilidad técnica del político y de las instituciones políticas es el principal gérmen que lascera la reputación de esta actividad ineludible para la sociedad.

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A Fernando Vera Ángel…

Su voz es inconfundible compañera de las primeras horas de la mañana en la radio política de Medellín, ciudad-escuela de la mejor radio del continente. Hablar de Fernando es comprender que maestros del oficio como Juan Gossain afirmen que “Aunque nunca lo haya visto, pero quién en este oficio no ha oído hablar de Fernando Vera”.

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Partidismo por Ivan Garzón Vallejo

El partidismo les restó legitimidad a las instituciones y convirtió el debate público en un diálogo de sordos. Favorecer a los amigos y perjudicar a los enemigos es su divisa, una forma de gregarismo tan antigua que la advirtió Platón. Los anglosajones se refieren a esto con el nombre de partisanship y el adjetivo partisan, que significa lealtad excesiva hacia una persona, un principio o un partido político.

 

La evidencia empírica del partidismo institucional la ofreció la reciente encuesta Gallup al mostrar que la favorabilidad de casi todas las instituciones viene disminuyendo en el último lustro. El sistema judicial, el Congreso, la Corte Suprema de Justicia, la Corte Constitucional y la Policía son los casos más dramáticos. Quizás porque se perciben comprometidas en defender los intereses de ciertos sectores políticos, sociales y familiares a los cuales ajustan convenientemente sus decisiones y narrativas. Aunque ello las afianza entre sus incondicionales, afecta su credibilidad entre los ciudadanos.

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El Storytelling de Fajardo

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Sergio Fajardo Valderrama, ex alcalde de Medellín, ex gobernador de Antioquia, aspira nuevamente a la Presidencia de Colombia como lo ha manifestado por medio de su cuenta de twitter. Vale la pena recordar que este líder colombiano tiene un storytelling como figura y proyecto político que ha querido evidenciar así:

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La Alcaldía de Villafuerte. Por Juan José García Posada

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Por tratarse de un texto que refleja desde el imaginario de una exitosa telenovela colombiana, la realidad de la vieja política que deteriora el desarrollo de nuestras sociedades, quiero compartir aquí en Plaza Pública, este buen artículo del profesor Juan José García Posada.

e mail: juanjogp@une.net.co

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¿Qué es una Política Pública?

Es un ejercicio realmente ciudadano y de participación. Es imposible construirla con la influencia económica del Estado, pues sus orígenes parten desde una problemática colectiva que es identificada y frente a la cual unos actores se movilizan realmente sin apoyo de publicidad, eventos, recursos o inversión pública; sino desde el propio valor civil. Estos actores que no pueden ser empleados ni contratistas públicos, definen un mapa de actores de la política pública, esos que se encuentran en una arena de acción para resolver. Se generan tensiones y debates que no tienen fin y el tema se incorpora con naturalidad en la agenda pública.

Las Políticas Públicas  se pueden entender como el ámbito privilegiado de realización del “pacto” entre Estado y sociedad. Leer texto básico de los expertos Domingo Ruiz y Carlos Cárdenas

No es política pública un acuerdo, ordenanza o ley; lo es la voluntad colectiva frente a los problemas.

NO es política pública un evento donde se impone la agenda y si incluye solo a los actores que a uno le provocan. Lo es cuando cualquiera es “dueño”

NO es política pública cuando hay protagonistas, en una verdadera política pública es la comunidad y las soluciones los verdaderos protagonistas

No confundamos negocios, intereses personales o egocentrismos con Política Pública

Una buena, legítima y valiosa política pública la defienden y la mantienen en el tiempo los mismos ciudadanos y no el dinero oficial.

¿Abundan las ventanas rotas en ciudades de América Latina?

Existe una teoría sobre sociología del vandalismo y la violencia urbana planteada en 1996 por los investigadores George L. Kelling y Catherine Coles ( ver un documento base)  y consiste en la tendencia que tiene un equipamiento urbano que está en mal estado, sucio, quebrado, sin iluminación o basuras a ser más deteriorado y desmejorar el entorno.

 

Es común ver en nuestras ciudades que hay ciertos espacios donde se cumple esta teoría y se gestan verdaderas guaridas de malandrines, donde la falta de aseo, iluminación y – sobretodo- la carencia de una apropiación urbana estimula el miedo en relación con la circulación por ese sector de una ciudad.

 

El descuido con las basuras, la mala iluminación, los equipamientos destrozados, el vandalismo y demás, estimula mayores niveles de inseguridad e incluso conduce psicológicamente al abandono ciudadano de un territorio dice la teoría de las Ventanas Rotas. Foto Cortesía

El descuido con las basuras, la mala iluminación, los equipamientos destrozados, el vandalismo y demás, estimula mayores niveles de inseguridad e incluso conduce psicológicamente al abandono ciudadano de un territorio dice la teoría de las Ventanas Rotas. Foto Cortesía

 

La ciudad, cualquiera que sea no es propiedad de un gobierno, es un concepto que se hace realidad gracias a los imaginarios y usos que dan los ciudadanos y son ellos los que resignifican espacios y les dan sentido con su ocupación, librando la ciudad de rincones vedados, oscuros y con muchas “ventanas Rotas”

 

Una ciudad con personas en la calle es una ciudad más segura, una ciudad a la cual los violentos y los maleantes le tienen temor, pues a veces es más garantía de seguridad la presencia de muchos ciudadanos disfrutando un espacio, que la circulación de una patrulla haciendo ronda con su sirena y sus luces a la cacería de los reyes de la oscuridad y de las ventanas rotas.

¿Abundan las ventanas rotas en ciudades de América Latina?

 

 

¿Tiempos de crisis en la comunicación Pública en América Latina?

Hablamos de un tema relativamente nuevo y con escasas referencias en materia bibliográfica en América Latina, pero es real que la comunicación gubernamental en tanto herramienta de impacto y con credibilidad en el ámbito colectivo pasa por una profunda crisis. Los 50 marcaron la llegada de los PR a los ámbitos de la política: Seres finos, con clase y sobretodo con muy buen hígado para validar en los cócteles las opiniones de los políticos y hacerles creer que de sus opiniones dependía el afecto masivo, popular y aquel focalizado en ámbitos de decisión. Luego en los 70 aparecen los jefes de prensa, plenamente concentrados en producir texto y fotografías para enviar a los medios. Recién en los 90 se introduce el concepto del dircom a los equipos de gobierno de América Latina y se inicia una fase de especialización del oficio, con factores coyunturales donde la comunicación estratégica y científica jugó un papel decisivo, principalmente en Estados Unidos e Inglaterra.

Hoy los gabinetes de comunicación pública en Colombia – con algunas excepciones- se siguen midiendo por acciones y no por impacto, parecen el brazo armado de los intentos del propio gobernante que se cree comunicador, fungen como aúlicos del poder o solo se dedican a producir papel y firmar ordenes de publicidad en medios.

¿Afrontamos tiempos de crisis para la Comunicación Pública de Gobierno en América Latina?

¿A usted le interesan las Rendiciones de cuentas?

Soy un convencido de que el ejercicio del poder necesita de fuertes lazos que lo vinculen de manera permanente, clara, interactiva y transparente con los ciudadanos. Ya lo hemos compartido muchas veces: Gobernar es comunicar. De hecho las dos actividades o –si me lo permiten- disciplinas, están íntimamente ligadas y más en tiempos como los actuales donde todas las personas son emisores de información e interlocutan a diario con los más poderosos canales que antes sólo “hablaban” de manera vertical y ya…no había lugar a réplica.

Con un evento muy tradicional y una intervención oral de 50 minutos, realizó su rendición de cuentas el Gobernador Luis A. Ramos. En la web oficial hay un texto plano sin mayores ayudas audiovisuales e interactivas. Foto: www.antioquia.gov.co

Haz click aquí para conocer una guía de Transparencia por Colombia para que los dirigentes del país sepan cómo hacer una rendición de cuentas. 

Los modelos de comunicación pública (leer interesante texto del profesor Luis Horacio Botero) proponen a los gobernantes de hoy hacer una rendición pública de cuentas, empleando la mayor cantidad de temas, lenguajes, herramientas y formas de comunicar. Concluidos ciertos períodos debe hacerse este ejercicio como una fecha de corte para abrirse al escrutinio de la comunidad e incluso estar dispuesto a hacerlo cuando el ciudadano lo solicite. Sin embargo veo con preocupación que en la fase final de los gobiernos de Medellín y Antioquia estos ejercicios no han gozado del impacto que deberían merecer.

Aunque en algunas de las rendiciones parciales el Alcalde de Medellín implementó herramientas web 2.0 e incluso eventos simultáneos desde varios sectores de la ciudad, el evento final de rendición de cuentas fue una sencilla presentación oral, transmitida por televisión. Foto Alcaldía de Medellín

 

¿Por qué a los ciudadanos les interesa tan poco “consumir” los ejercicios de rendición pública de cuentas?

¿Estarán fallando gobernantes y asesores en la forma o el fondo en la presentación de los resultados de la acción de Gobierno?

Se abre la plaza pública

¿Qué significa escribir, decir y actuar en política?

Desde nuestra gestión de asesoría con algunos dirigentes políticos, campañas, gobernantes y candidatos en diversos procesos con nuestra agencia Contar Comunicaciones;  hemos aprendido que una buena historia debe escribirse de principio a fin para que la comunicación beba un mínimo de las aguas de la improvisación y sea acertada en sus propósitos.

No creo en la capacidad de improvisación frente al marco discursivo de una campaña. Creo que toda campaña política e incluso todo plan de gobierno, debe escribirse y por lo mismo tener la capacidad de proponer, dialogar, interactuar y hasta defender sus propios postulados; dejando a los acontecimientos y a la dinámica del proceso, los elementos que nos permiten darle actualidad e incluso variar el rumbo y repensar dichos principios de campaña o gobierno.

George Bush fue uno de los presidentes de Estados Unidos con mayor cantidad de ejemplos sobre lo que no se dice, no se escribe y no se hace en política.

No es lo mismo escribir, decir o actuar. Suena obvio, pero son las tres herramientas más frecuentes de la comunicación humana y por ende de la comunicación política y no pocas veces en las campañas o en las dircom de gobierno se mide muy poco el impacto y la pertinencia de utilizar cada una de estas formas de comunicación de cara a la percepción de la llamada opinión pública.

Se escribe:                         Cuando se quiere ser extremadamente preciso, generar un marco muy claro para las palabras y se precisa de la permanencia de las palabras en el tiempo. “Lo escrito, escrito queda”, como diría Pilatos,  por ello hay que evaluar los efectos de comunicar en un tiempo, espacio, coyuntura o público específico; siempre buscando el logro de los objetivos. Generalmente escribir nos evita responder preguntas, ampliar focos de interpretación o  ser malinterpretados. El escribir debe ligarlos con la racionalidad, pero también debe permitir que te consuman desde la emoción.

Se dice:                               En una cultura como la nuestra donde la palabra representa la promesa, la verdad, la credibilidad;  exponemos a un candidato o un dirigente a decir lo que necesitamos que diga, cuando requerimos provocar efectos de compromiso. Decir implica actuar un poco, es decir que las audiencias van a interpretar aspectos como nuestros gestos, vestuario, actitud, mirada, entre otros. “No es más sincero el que dice todas las verdades” por eso exponerse a decir, no implica que uno vaya a decir todo lo que los públicos quieren saber, si no que debemos acertar en construir un discurso breve, emocionante, contundente al que nos lleven todas las preguntas, por diversas y complejas que estas sean.  

Se actúa:                             No se trata de ser histriónicos, pues las audiencias saben cuando se actúa un papelón o cuando se comparte la coherencia. Un político debe atender aquella frase decembrina de “la prudencia que hace verdaderos sabios”  y cuidar aspectos como el lugar, el aspecto físico, el tono de sus palabras, sus gestos, miradas, la forma de entrar en contacto con las personas, el valor que da a las palabras de la más humilde o importante de las personas que se le acerca. Cada escenario que se crea, cada evento al que se asiste debe ser evaluado, medido y pensado, incluso desde la interpretación que van a tener los enemigos de nuestras decisiones.

La emoción es el principal criterio que aplica el elector a la hora de tomar una decisión en las urnas. Por ello hay que ser cuidadosos y tratar de pensar mucho más la forma de contar nuestra historia de comunicación, pues en clave política y en clave de gestión pública, los ciudadanos analizan lo racional pero deciden desde lo emocional.

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