El líder que sabe gobernar con emoción

Son siete las emociones simples que se manifiestan de manera constante en los seres humanos y son catalogadas por los científicos del comportamiento como las más evidentes y tangibles en todos los patrones de acción-reacción desde el comportamiento público.  La pregunta que uno se hace al ver las campañas políticas y los gobiernos de América Latina en cabeza de seres tan racionales y poco cautivantes como nuestra clase política, es:  ¿Cómo lograr ser emocionante en la política?

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Aciertos y Errores en campaña por la Casa Blanca

En la recta final del debate por la Presidencia de los Estados Unidos, la opinión pública  internacional ha presenciado una campaña caracterizada por aciertos y errores que se convierten en lecciones con una profunda huella en la forma cómo se realizan estos procesos en el continente para la siguiente década.

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Por medio de la página Facebook de la consultora MPG, voy a realizar este miércoles 2 de noviembre de 2016 una sesión de asesoría gratuita con base en un nuevo trabajo realizado por el equipo de politólogos y analistas de la consultora a partir de estos meses de campaña en primarias y recta final por la Casa Blanca.

La sesión se cumplirá por la fan page de Facebook de MPG

Hora Bogota: 20:00h

Hora México: 19:00 h

Hora Buenos Aires: 22:00 h

¿Es Relevante el gobierno electrónico o E-Goverment?

E government el gobierno electrónico. Lo primero es recordar un poco la historia de su origen y a partir de allí enterarnos cómo se presenta actualmente frente a las exigencias de una sociedad hipercomunicada.

El Storytelling de Fajardo

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Sergio Fajardo Valderrama, ex alcalde de Medellín, ex gobernador de Antioquia, aspira nuevamente a la Presidencia de Colombia como lo ha manifestado por medio de su cuenta de twitter. Vale la pena recordar que este líder colombiano tiene un storytelling como figura y proyecto político que ha querido evidenciar así:

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¿Fracasaron los gobiernos de Izquierda en América Latina?

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A propósito de la posesión de la Nueva Asamblea Nacional de Venezuela, comparto este texto del internacionalista Carlos Villota SantaCruz, con una mirada amplia a lo ocurrido en 2015 y lo que podría venir en 2016 con algunas transiciones de gobierno que se vienen presentando.

 

A la hora de los balances y el reto que impone la llegada del 2016, para el mundo y en particular para América Latina, es que la ausencia de liderazgo y la carencia  de escuchar a los ciudadanos, en el ejercicio de gobernar: se paga en las urnas. Así se traduce, tras la victoria por la carrera a la presidencia de Argentina de Mauricio Macri y la derrota del “chavismo” en Venezuela en la elección regional.

 

Dos hechos de orden político, que van más allá de las fronteras de los dos países, que de una u otra manera impactarán en un continente, que tiene por resolver la inequidad social, la violencia, la pobreza y la informalidad en el empleo, en particular en una nueva generación que reclama espacios para su ejercicio individual y colectivo, a partir de una sociedad del conocimiento, donde las redes sociales a parte de suministrar información cada segundo, son una fuente de veeduría para los actores que sustentan el poder.

 

En otras palabras, quién no logre interpretar este escenario –cambiante a velocidad de un Fórmula Uno- no sólo tendrá problemas de orden interno sino también externo. Todo gracias a que la comunidad internacional, está vigilante del  juego de ajedrez” que significa hoy ser Jefe de Estado, que a la luz de la geopolítica, debe contar con rendición de cuentas, comunicar con asertividad y salvaguardar la historia, el patrimonio y la naturaleza de cada uno de los países, tendiendo puentes con todas y cada una de las generaciones que le habitan.

 

El 2016 será un año cambios. De cambios drásticos. De entrada, se llevarán a cabo elecciones en Perú, República Dominicana y Estados Unidos. Una puerta al discurso, a la propuesta, a las campañas, pero también a sintonizarse con una ciudadanía mejor informada, más formada políticamente –incluso los abstencionistas- que ya no tragan entero.

 

En el caso de Colombia, con la esperanza de firmar el Acuerdo Final entre el Gobierno del presidente Juan Manuel Santos y la guerrilla de las FARC, tras más de 3 años de negociaciones, -que si cristaliza- tendrá una nueva etapa. Esta vez, en las urnas en un plebiscito, donde ya existen simpatizantes por el sí y por el no. Uno de ellos, el partido del Centro Democrático, liderado por el ex mandatario – hoy senador- Alvaro Uribe Vélez.

 

Como se observa. La radiografía de América Latina no estará lejos de la controversia, tampoco de los medios de comunicación y mucho menos, de quienes en su condición de ciudadanos, aspiran a cargos públicos a través del voto popular. Caso particular será Brasil, donde cualquier cosa puede pasar.

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Por Carlos Villota Santacruz

Internacionalista, Comunicador Social y Periodista experto en marketing político y marketing de ciudad

Twitter@villocol

Como dueles Venezuela…

El fallo de la justicia venezolana que condena a Leopoldo López, no es más que otro número artístico dentro del “circo”- Estado en que se han convertido las ramas del poder público y las instituciones oficiales en ese querido país, hoy lastimado por revoluciones fallidas como diría el presidente de Colombia y en evidente colapso hacia un abismo que con el paso de los días se hace más peligroso en términos de recuperar la estabilidad de esa sociedad, hoy en evidente crisis en aspectos como la economía o la inseguridad.

En términos geoestratégicos es claro que las grandes potencias del mundo seguirán evitando intervenir en Venezuela, igual sus vecinos e incluso los aliados que tiene en América Latina o Asia no van a dejar de respaldar un proveedor como estos; pues Venezuela, pese a tener su institucionalidad y la calidad de vida de sus ciudadanos vuelta añicos, sigue siendo padrino generoso hacia muchas latitudes que son cómplices oscuros de ese llamado Nuevo Socialismo, a través del cual se esconden intereses particulares en detrimento de lo colectivo.

¡Cómo dueles Venezuela!  Sobre todo porque en esa cuesta abajo en tu rodada, es inevitable pensar que saldrás muy malherida de este tiempo oscuro llamado revolución, pero que no es más que el ambicioso atornillamiento de algunas ambiciones que esgrimen ideales que hace tiempo guardaron en el baúl.

Sobre las elecciones del domingo…

Por. Iván Garzón Vallejo

La Ilusión perdida es un texto publicado por Iván Garzón Vallejo en El Espectador.com Foto. IGV

La Ilusión perdida es un texto publicado por Iván Garzón Vallejo en El Espectador.com Foto. IGV

 

Además del que quede de segundo, el próximo domingo habrá en el país otro gran perdedor: la deliberación democrática. Escasa en propuestas novedosas, un lenguaje propio de los estrados judiciales y el permanente recurso al engañoso espejo retrovisor o al futuro utópico, esta campaña dejó claro que los candidatos más opcionados por llegar a la Casa de Nariño dilapidaron una gran oportunidad de proponer un proyecto de país susceptible de ilusión colectiva y unidad, porque en su afán por no perder recurrieron sin pudor a la demagogia, el populismo, la simplificación y la polarización.

Así, apelaron a las pasiones más elementales del electorado: el miedo, el chantaje, pero sobre todo el desprecio hacia el contradictor. Porque eso es lo que se genera cuando se estigmatiza, cuando se criminaliza el debate político, cuando se recurre a los lugares comunes, a las verdades a medias. Como líderes públicos, Juan Manuel Santos y Óscar Iván Zuluaga tenían el deber de promover una ciudadanía responsable, racional y reflexiva. Pero optaron por el atajo de transmitir un eficaz pero contraproducente mensaje: “Él es peor que yo”.

Pero la mayor irresponsabilidad de ambos fue situar a las Farc —¡otra vez!— en el centro del debate electoral. Ambos lo hicieron por conveniencia. El uno, porque el balance de su gobierno ofrecía pocos resultados para mostrar. El otro, porque con ello tocó las fibras de un pueblo que necesita un enemigo para identificarse políticamente. Así, mientras uno propuso un cheque en blanco sin límite de ceros, pues tal es su irresponsable retórica, el otro propuso una suerte de Déjà vu en el que se aplican nuevamente recetas que funcionaron en el pasado y cuyo mejor homenaje hubiera sido evitar intentar aplicarlas siempre.
Si se mira la historia reciente, se verá que en las campañas presidenciales había sido reiterativa la promesa de ‘cambio’. Lógico, pues la política es el modo civilizado de obtener transformaciones sociales. Sin embargo, esta vez casi no se habló de cambio. En vez de ello, se defendió el establishment, ya sea porque se propone un salto al vacío desde el mismo (paz total) o un retorno idílico al status quo de la primera década del siglo (seguridad democrática).

En su lógica propagandística, un candidato dijo que el fin de la guerra será el inicio de las grandes transformaciones: sólo los incautos pueden creer que el fin de las Farc significaría el inicio de una utopía. Más aún si se tiene en cuenta que después de 50 años de conflicto el país, mal que bien, sigue funcionando. El otro candidato dijo que hace cuatro años la guerra se hacía mejor: pero no se puede desconocer que una negociación les abre al Estado y a la sociedad posibilidades políticas que sólo una mal entendida ética de la convicción sabotearía.

¿Por qué los candidatos y sus equipos no se tomaron el trabajo de ilusionarnos con una propuesta que esbozara un futuro posible en el que Colombia diera un paso adelante en tantos frentes que lo reclaman? ¿Por qué seguimos enfrascados en discutir cada cuatro años qué vamos a hacer esta vez con la guerrilla? ¿No dice mucho de nuestra deliberación democrática que tantos ciudadanos y formadores de opinión decidan su voto con base en el mal menor?
No se puede pretender que la discusión pública sea como un seminario de filosofía política. Así lo han advertido, entre otros, Ronald Dworkin y Michael Walzer. Es cierto. El problema es que por cuenta de la irresponsabilidad de la clase política que pretende seguir gobernando nuestra deliberación democrática terminó convertida en algo parecido a una agria disputa de un reality de televisión. Con el agravante de que el motivo de la disputa parecen unos chismes.

Votar en blanco es una forma serena y razonable de protestar contra quienes esta vez embolataron nuestra ilusión. Tenemos derecho a expresar nuestro desencanto y a no calcular quién lo hará menos mal. La buena ciudadanía supone votar con esperanza, no con cinismo.

Publiacado por elespectador.com en:

http://www.elespectador.com/opinion/ilusion-perdida-columna-497608

 

Iván Garzón Vallejo.

* Profesor Universidad de La Sabana
@IGarzonVallejo

 

La ética de J.J.Rendón

Imposible no detenerse, pensar que se ha leído mal e incluso escandalizarse con las declaraciones del asesor político de moda en el mundo, en referencia a la ética. En Revista Semana el experto venezolano Juan José Rendón asegura que la ética es un asunto de filósofos y deja entrever en su publicitario estilo y falaz universo, donde prima sólo la percepción pero no la esencia humana, que el pragmatismo riñe con el deber ser de las cosas: la ética.

En su portal corporativo JJ Rendón afirma que tiene un método denominado Clínica del Rumor, por medio del cual puede distorsionar la verdad.

Siendo la política un verdadero arte que se ejerce desde el servicio a las comunidades, la concertación con ellas, la preocupación por los problemas públicos vistos al más alto nivel y el interés por la persona humana desde sus necesidades colectivas; resulta profundamente contradictorio recibir una asesoría para enfrentar un debate electoral en ausencia de la ética, núcleo de cualquier pensamiento y comportamiento humano que precisamente nos permite ser tan humanos como el mundo nos clama serlo y más en medio de esta dolorosa realidad llena de inequidad, desigualdad, discriminación, corrupción y miedo.

Imposible para un político generar confianzas, cuando éste acepta recibir una asesoría de una persona que relativiza la más elemental y universal de las bases del pensamiento y el comportamiento humano.

A propósito de esta referencia a la ética recomiendo esta entrevista de Semana al asesor político Carlos Andrés Pérez, sobre su último libro. Así mismo este texto de Jorge Mejía Martínez en El Mundo que hace referencia a lo mismo con una interesante reflexión.

¿Es confiable un político asesorado sin ética?

Se abre la Plaza Pública

¿Triunfa más el cambio o la continuidad en unas elecciones?

Es común que en una campaña política un candidato opte por dos posibilidades tradicionales de entrar en sintonía con los ciudadanos: Proponer la continuidad de quienes ocupan su actual cargo u ofrecer el cambio de dicho estilo y políticas. Por naturaleza a los seres humanos – y mucho más en democracias frágiles como las latinoamericanas- nos llama la atención mucho más el cambio que la continuidad.

Por medio de un dibujo-fotografía iluminado con los colores de la bandera nortemaericana y la mirada puesta en el horizonte, Barack Obama propuso el cambio y barrió en las últimas presidenciales de Estados Unidos.

Un caso histórico de propuesta de cambio que es modelo de estudio para muchos que nos gusta la comunicación pública y política, fue la campaña del actual presidente de Estados Unidos, Barack Obama. El ex senador propuso un cambio total en la Casa Blanca, a raíz de un estilo gubernamental desgastado, ridiculizado y además con una torpe respuesta hacia el terrorismo como fue el de George Bush. La movilización ciudadana obtenida y reflejada a nivel financiero y en las urnas, fue abrumadora y llegó un gobierno cuya reputación se pondrá a prueba en su posible reelección en 2012.

En 2010 el entonces candidato Juan Manuel Santos pretendió comunicar continuismo con una imagen propia, pero sus asesores le recomendaron utilizar la imagen del Partido del entonces presidente Álvaro Uribe y eso le permitió ganar las elecciones. Foto Cortesía

Un buen ejemplo de propuesta continuista fue  la campaña del actual presidente de Colombia, Juan Manuel Santos; quien luego de ser el ministro estrella del gobierno de Álvaro Uribe propuso el continuismo del reelegido e insigne mandatario que enarboló las banderas de la seguridad democrática.

¿Es posible proponer una campaña que no aluda al cambio o a la continuidad, sino a una opción neutral?

Se abre la Plaza Pública…

La estrategia del nuevo mejor amigo

Todavía están frescas en la memoria de muchos colombianos, las expresiones de los presidentes Chávez y Santos en noviembre de 2010, cuando se llamaron mutuamente como los “nuevos mejores amigos¨, luego de varios años de tensiones e incluso la amenaza de una guerra entre ambos países antes de la elección del ex ministro de defensa como nuevo mandatario de Colombia.

En el marco de la XXXVII Asamblea de Proantioquia el pasado viernes en Medellín, el presidente Juan Manuel Santos Calderón realizó una confesión que hasta el momento no le había escuchado en público o al menos, muchos en Colombia no tenían claro el raciocinio estratégico del primer mandatario en relación con la recomposición de relaciones con Venezuela.

En el Club Unión de Medellín Santos compartió con los empresarios temas como la seguridad, la inversión extranjera, el vecindario, el empleo, entre otros. Foto: Presidencia de la República.

He aquí el aparte de sus palabras al empresariado antioqueño, frente al tema:

“A algunos no les ha gustado que tengamos buenas relaciones con Venezuela o con Ecuador. ¿Cuál fue el raciocinio en ese frente? Con Venezuela teníamos el peor de todos los mundos; no había dialogo, no había relaciones diplomáticas o sea, ni siquiera teníamos embajadores, no había comercio. Lo único que había era agresiones verbales y amenazas de agresiones militares, amenazas de guerra. Eso es lo que queríamos.

¿Qué era peor que eso? Guerra. Para mí es inconcebible que a estas alturas Colombia y Venezuela se enfrasquen en una guerra. Era realmente absurdo y ridículo.

¿Qué hicimos? Que hay un señor que está al otro lado, con el cual no he tenido tradicionalmente las mejores relaciones, todo lo contrario. Pero resulta que el pueblo colombiano me dio a mí una responsabilidad, ya no soy ni Ministro de Hacienda ni Ministro de Defensa. Soy Presidente de la República.

¿Qué es lo mejor como hombre de Estado con Venezuela? Tener las mejores relaciones posibles y cooperar en lo que sea posible.

¿Este señor estará dispuesto a hacerlo? Pues sino ensayamos nunca vamos a saber.

Lo ensayamos y él, por cualquiera que sea la circunstancia, decidió que sí. Y desde entonces, del 10 de agosto del año pasado a hoy, lo único que hemos tenido con Venezuela y con Ecuador es una mejoría en todos los frentes.

¿Que no es el ideal? Es posible.

¿Que todavía no nos ha pagado la totalidad de las exportaciones que nos deben?
Es posible. Pero nos han pagado el 80 por ciento.

¿Que no tenemos el comercio que tuvimos hace tres, cuatro, cinco años? Es posible. Y creo que no lo vamos a tener otra vez.

Porque tenemos que acostumbrarnos a que ellos tienen una economía diferente a la nuestra, un modelo diferente; es una economía administrada.

Ese libre comercio que tuvimos durante tanto tiempo y que fue tan benéfico para Colombia, no creo que lo vayamos a tener en un futuro cercano. Pero vamos a poder vender muchos productos; de otra forma, pero los vamos a poder vender.

Un mercado importantísimo de todas formas. Petróleo por encima de 100 dólares, es un mercado muy atractivo.

E inclusive en materia de seguridad la situación es muy diferente. Quién de ustedes  se hubiera imaginado lo que sucedió hace ocho días, que el director, reportero o periodista de Anncol, que tanto daño nos ha hecho allá en Europa, llegue a Venezuela lo capturen  y a las 12 horas esté aquí. Que le ha producido a (Hugo) Chávez todo tipo de críticas.

Allá están quemando los retratos del Canciller y de Chávez, y que traidor. Pero lo hizo.

¿Y qué está produciendo en la guerrilla? Ah caray, aquí nos está cambiando el juego. Para nosotros es ganancia neta en todo sentido”.

Todo el discurso completo cuya fuente es www.presidencia.gov.co  lo pueden descargar aquí.

Se abre la Plaza Pública