¿Qué vamos a hacer con tantos huevitos?

En épocas electorales abundan las gallinas en Twitter. No dan la cara; pero, sí cacarean. Ponen huevos y desaparecen antes de que se quiebren.

De cada cinco seguidores que han llegado a mi cuenta esta semana, uno o dos de ellos han sido huevitos de Twitter. La gran mayoría tienen cosas en común: siguen a mucha gente, tienen pocos seguidores y sus alias terminan en números. Algunos de ellos, como es el caso de @Toro2525Toro  tienen el perfil bloqueado. Anotación importante: muy pocos de esos huevitos hablan.

La cuenta de El Colombiano en esta misma red social tampoco ha sido la excepción. En un transcurrir de una hora (promedio) le pueden aparecer 10 seguidores en forma de huevo. Todos tienen las mismas características que los anteriores. En esta ocasión se le suman aspectos interesantes, algunas descripciones han atravesado viajes galácticos para llegar hasta el medio regional.

Medios como El Tiempo tampoco fueron ignorados. Seguidores como @brendallaver, @yarrmer, @Petlikatessen y @AvellaNidia van apareciendo con recurrencia. Lo mismo: siguen a algunas personas (pocas), nunca han trinado o tienen un solo trino y no tienen seguidores.

Algunos de estos huevitos tienen características comunes. Entre sus seguidores hay candidatos políticos que aspiran a un cargo de elección pública en Colombia. Pero, ¿qué pasa al interior de las cuentas de algunos de estos candidatos? Realizamos una observación (sigue la tarea) y encontramos que entre 10 candidatos, al menos ocho de ellos, tienen entre sus cuentas 10 seguidores huevitos por cada 20 que fueron contados.

¿Están de moda los huevos en Twitter? Para quienes no saben, la primera imagen que esta red social pone cuando una persona es novata en una cuenta es un huevo. No haber cambiado la imagen es una de las señales que se emiten para catalogar una cuenta como spam.

Quienes navegan en la red social de los 140 caracteres no han sido indiferentes a la lluvia de huevos y con mensajes que van desde el humor hasta la ironía han señalado que esta clase de fenómenos son cercanos a los momentos políticos electorales y esconden detrás de tanta “huevonada” compras de listas de seguidores para “manipular a la opinión pública”.

¿Tanto huevito que no trina pero sigue, ¿qué significado tendrá? Qué respondan los expertos”. “Y qué justo sea en previo de elecciones. ¿Te dice algo la palabra monitoreo?” “Son trollers que por gallinas tienen es huevo”. Son algunos de los comentarios que han circulado.

Pero la relación entre elecciones, campañas políticas y redes sociales no es nueva. En el año 2011, cuando se realizaron las elecciones regionales y locales de nuestro país, El Colombiano denunció compra de seguidores por parte de algunas campañas políticas.

En 2010, cuando se realizaron las últimas elecciones al Senado y a la Presidencia de la República, La Silla Vacía también reportó algo similar. En este caso señalaba que la estrategia digital de Juan Manuel Santos tenía seguidores fantasmas.

Aunque ninguno de los partidos que han sido señalados ha reconocido la compra de seguidores, esta tarea de comunicadores y community managers es una verdad gritada a los cuatro vientos. Asimismo, la compra de listas de seguidores y de páginas de Facebook con cantidades considerables de “Me gusta” también son prácticas de vieja data en el ciberespacio.

Vale la pena anotar que estos seguidores fantasmas pueden dividirse en dos. Los primeros son simples huevitos que aumentan números e influencia. Pero, hay una especie más avanzada: “los homo-sapiens-huevos”, es decir aquellas cuentas, también falsas, a las que les crean vida propia. Defienden, pelean, hablan de los candidatos pero no existen. Un trabajo recurrente al interior de estas campañas es administrar cinco o 10 cuentas con estas características.

Aunque está visto que estas cuentas y perfiles no sirven para nada, que se reconocen con facilidad y que ala hora de la verdad terminan siendo basura ciberespacial, la tendencia a comprarlas sigue creciendo. ¿Cómo leer el fenómeno? Primero, hay que señalar a los candidatos desesperados que no saben cómo más llamar la atención.

Pero, segundo, y en este caso lo más importante, los electores tenemos otra rama de monitoreo. Si nos mienten con una simple cuenta de Twitter, ¿qué creen ustedes que podrían hacerle al país? El valor del pajarito por el valor de la nada.

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