La polémica de Londoño: lecciones y aprendizajes

Fernando Londoño y Carlos Castaño lograron convertirse en Trending Topic nacional por cuenta de una columna de opinión que fue publicada en el diario El Colombiano en el año 2006. Aprendizajes, veeduría y los disparates de la red.

Una columna publicada por Fernando Londoño durante el año 2006 revivió en las redes sociales el 29 de abril del año 2013. Siete años después, las desacertadas letras de quien fuera Ministro del Interior y de Justicia, durante el primer período del gobierno de Álvaro Uribe Vélez, volvieron a ser tendencia en Colombia.

En la columna titulada “Lo que murió con Carlos Castaño”, el ex ministro rendía un homenaje, según él malinterpretado, al fallecido paramilitar Carlos Castaño Gil, uno de los hombres más sanguinarios que ha tenido Colombia. Lo llamaba: “Intelectual hecho a pulso”.

No obstante, lo más grave entre las explosivas palabras era el final de la columna. En un desastroso desenlace, Londoño afirmaba: “Castaño murió. Ya lo sabíamos. Es hora de que resucite su elemental pero preciso ideario”.

Entre la ira y la indignación, los comentarios de las redes sociales lograron sumar más de 10 mil menciones para Fernando Londoño y cerca de 5 mil para Carlos Castaño, según Analytics Topsy.

Del viaje al pasado, patrocinado por la periodista Vicky Dávila, quedaron varios aprendizajes, los cuales vale la pena resaltar.

Aprendizaje número uno: el pasado no perdona

El 27 de abril, dos días antes del incidente que comprometió tanto el nombre de Londoño como la marca de El Colombiano, Juanita Kremer  echaba mano del humor en Twitter al sostener que “Internet es como la memoria de las mujeres, creemos que las cosas se han borrado; pero, estarán ahí para siempre”.

La columna de Londoño, tal vez olvidada por el diario El Colombiano, es una muestra evidente de esta buena memoria de la red. Una ironía en una sociedad que todavía desconfía de todo lo que no está escrito en el papel.

Minutos después de que el tema se convirtiera en tendencia nacional, el diario antioqueño publicó un artículo en el que aclaraba que la columna era de 2006 y que desde 2009 Londoño no hacía parte de su lista de columnistas.

El diario hizo lo que tenía que hacer: aclarar. En especial, en un momento de confusión en el que en las redes sociales ocurrían tres cosas: se creía que la columna era reciente, se afirmaba que Londoño aún hacía parte de la lista de columnistas del periódico y se gestaba un movimiento para promover la “no pauta” en El Colombiano si seguían publicándose columnas como esta.

Sin embargo, la aclaración mediática del medio paisa no bastó para calmar los agitados ánimos de los cibernautas. La memoria estaba atenta y como ellos mismos lo sostuvieron: “es lo mismo admirar a Carlos Castaño en 2006 que en 2013”.

Aprendizaje número dos: la veeduría ciudadana

Ya no es nuevo hablar de las audiencias participantes. No obstante, el caso Londoño deja en evidencia la importancia que han tenido redes sociales como Twitter y Facebook a la hora de mediatizar las visiones de los ciudadanos.

Aunque en 2006 Facebook ya existía, pocas personas tienen recuerdos claros alrededor de la indignación que pudo producir en aquel entonces la columna del director del programa de radio La hora de la verdad.

Es probable que el malestar hubiera sido igual o incluso superior; no obstante, no logró alcanzar los altos escaños mediáticos, pocas veces conquistados por la ciudadanía. Pero, en esta segunda ocasión, los usuarios impusieron un tema de conversación entre las agendas mediáticas.

En la madrugada del 30 de abril, diferentes emisoras radiales abrieron sus programas con un análisis del tema, los diarios impresos y los portales de internet hicieron curaduría de la información que circuló en la red y Londoño, tuvo que enfrentar un pasado del cual, seguramente, ya se había olvidado.

Aprendizaje número tres: siempre dudar

La columna publicada por Fernando Londoño en 2006 coincide con una época en la que Vicky Dávila era reconocida públicamente como una “Uribista” pura y dura. Incluso, a RCN llegó a llamársele Radio Casa de Nariño, por cuenta de las posiciones de la periodista, presentadora y ahora conductora informativa.

Tras la elección de Juan Manuel Santos como presidente, muchas de estas cosas cambiaron y progresivamente, de un momento a otro, Vicky Dávila comenzó a aparecer en revistas acompañando al actual presidente de la República.

El cambio de Dávila no es diferente al de muchos otros medios de comunicación colombianos. Varios tendrían que dejar que les tiren la piedra. No obstante, si hablamos de criterios independientes en las redes sociales, es necesario formarse un criterio que permita opinar con conocimiento.

Otro dato para recordar: Vicky Dávila pertenece a la casa RCN, el mismo canal que se llena los bolsillos con la transmisión de una novela, según ellos biográfica, según otros alegórica de Carlos Castaño Gil. ¿Víctimas de cortinas de humo?

Aprendizaje número cuatro: formación de criterio

En un ejercicio personal que buscó reunir en una palabra la definición de lo que para los colombianos era la personalidad de una red social pueden leerse diferentes palabras que apuntan, entre otras cosas, a un aspecto que hace que la credibilidad en Twitter y Facebook sea refutada constantemente: falta de criterio en las redes sociales. Podría sumársele desconocimiento.

Según los cibernautas consultados, quienes navegan en las redes sociales son: egocéntricos, opinadores, imposibles, violentos, ilusos, mentirosos, viscerales, borregos, enfermos, desocupados y bipolares.

Aunque también hay cosas buenas: inquietos, humanos y autónomos; la que podríamos llamar #IndignaciónLondoño no buscó ir más allá de un alegato desesperado que llegó a los medios de comunicación para acallarse en las redes sociales. No trascendió, no fue más allá.

Necesaria y vital, esta discusión tenía todo el potencial para ir más allá e incluso evaluar las propuestas políticas que tiene el movimiento Puro Centro Democrático que desde ya tiene aspiraciones políticas.

Al 30 de abril, en las horas de la tarde, un partido de fútbol entre el Real Madrid y Borussia había hecho descender el tema de las honorables listas de independencia tuitera. Sin criterio, no se construye una consistencia, agoniza la constancia.

Qué tal si cambiamos los insultos, los impulsos acelerados y los señalamientos, por verdaderos ejercicios de memoria que permitan hacer un verdadero control a quienes le hacen daño al país.

Aprendizaje número cinco: estamos en campañas

¿Queda alguna duda?

2 comments

  1. jeramirezg   •  

    Publiquen todo elarticulo para que el
    ciudadano lo pueda calificar, no fraces sueltas para malintencionadamente comprometer al autor!!

  2. hernán calle v.   •  

    Releí la columna de Londoño Hoyos y me quedó claro que no se debe negociar con NARCOs. Y recordé bien la entrevista que le hizo DARIO ARIZMENDI a Carlos Castaño desde cualquier lugar de Colombia y me quedó muy claro que Castaño era un PARAMILITAR puro (sin narcotráfico). Y es ahí como se puede entender la columna de Londoño: el gobierno no debe negociar con Narcos y las FARC lo son.

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