Usamos Twitter, pero no somos bobos

Una mirada muy personal a un asunto impersonal de la Política 2.0

Perla Toro
perlat@elcolombiano.com.co
@perlatoro

Uso Twitter desde hace casi cuatro años. Cuando comencé a hacerlo no era más que una niña gomosa a la que le gustaba “experimentar con la tecnología”. En ese momento no se podía definir si eso que yo hacía por gusto era importante o si simplemente, era una moda traída de los Estados Unidos, país en el que un Presidente Negro había sido elegido por el pueblo gracias a una campaña innovadora en la que hacía uso de algo llamado “Social Media”.

Para aquel entonces, inicios de 2009 para ser más exacta, Facebook ya era una plataforma famosa, incluso en Colombia. Twitter, por su parte, se aproximaba a su segundo aniversario y en nuestro país era una red social apenas naciente.

Algunos meses después y luego de recolectar un par de seguidores como fueron los casos de @CrisbotalCobo y @Piscitelli comencé a darme cuenta (no había que ser muy astuta para hacerlo) que desde este lugar se estaba generando un cambio, no solo desde la difusión informativa, sino también desde las formas de comunicarse y de movilizar a las sociedades.

Obsesionada con esa idea y unos cuantos libros ligados a la literatura Cyberpunk que ya se habían pasado por mi cabeza, comencé a estudiar el uso de las redes sociales desde dos puntos de vista: la comunicación y el periodismo. Esta serie de observaciones me dieron entonces la oportunidad de trabajar en varios medios de comunicación, al menos tres; labor en la que me sostengo aún.

En estos pocos años de experiencia que ligan al periodismo con las redes sociales, que son mínimos sobre todo si se comparan con los de mis colegas de largo aliento en el oficio, he visto toda clase de cosas. En Twitter, hay desde personas dispuestas a colaborar y a realizar críticas constructivas, hasta aquellas que pierden la conciencia de ese acto “mágico” que hace que detrás de cada computador exista una persona y no un robot que contesta sin corazón. Por no mencionar a quienes creen que detrás de una cuenta de Twitter está el director o gerente de una empresa.

Bueno. Podría profundizar mucho en las experiencias, tal vez sin despertar interés alguno; pero, lo que es importante destacar es que durante estos años de trabajo, no he visto cosas más inusuales en Twitter, que aquellas que pasan con los movimientos políticos, sobre todo cuando comienza alguna clase de campaña electoral.

En las elecciones políticas de 2010, en las cuales se eligió a Juan Manuel Santos como presidente de la República, las redes sociales comenzaron a ponerse de “moda” entre las campañas electorales colombianas. Algunos entendían muy bien el movimiento social que desde estas plataformas se generaba, y otros solo sabían que debían estar allí, presentes, mientras tanto y por si las moscas.

Para este año se registraron casos de campañas negras en las redes sociales, suplantación de identidades, pagos masivos a universitarios para que crearan cuentas de Twitter falsas que siguieran a otros candidatos e incluso el aparente “plagio” de otras campañas, como le ocurrió a Juan Manuel Santos con un video que prometía Más Trabajo y que ya había sido difundido en una población mejicana.

Luego vino el olvido.

Más de un año después el tema político vuelve a ponerse en boca de todo el mundo y las redes sociales no se les escapan a estas lenguas. Hace poco uno de los temas que despertó y que relaciona ambas aventuras de eso que se conoce como Política 2.0, fue la compra de listas de seguidores de algunos candidatos de la Alcaldía de Medellín y de la Gobernación de Antioquia .

Las dudas que comprometen las campañas son claras. Solo basta con observar los primeros 50 seguidores de cada uno de los candidatos a estos cargos, para ver como en algunos casos, la globalización hace más efectos que en otros. ¿Por qué hacer esto? ¿En qué beneficia a un candidato tener seguidores que no pueden votar en Colombia y mucho menos en Medellín o Antioquia? La respuesta es clara y tiene que ver con la influencia, aspecto fundamental para definir la popularidad en Twitter. Tal vez usted no vote por el que más seguidores tenga, pero es mejor dejar el beneficio de la duda entre los indecisos.

Cuando se les preguntó a los asesores de campaña de estos candidatos (pueden verlos leyendo la nota que direcciono desde este post) por la “aparente compra de listas de Twitter”, fueron varias las respuestas que brindaron. La mayoría de ellas se escuchaban en tono ofendido (quien nada debe nada teme) y argumentaban que esta larga lista de seguidores internacionales, en las que figuran lenguas tan lejanas como el mandarín, el indonesio y el urdú, solo respondían al trabajo publicitario. “Los candidatos aparecen en todo el mundo y a la gente le gusta y simplemente le dan seguir”.

Pese a que esta respuesta suena extraña, hubo una en particular que llamó mi atención. “¿Cómo a los medios de comunicación no les dicen nada porque los sigue gente de Estados Unidos?”, dijo uno de los mentores.

Esta pregunta, tocó inmediatamente esas fibras Twitteras que se mueven en mi universo intestinal y comencé a revisar. Primero, la mayoría de personas que siguen los medios de comunicación para los que he trabajado vinculando el periodismo con las redes sociales son de Colombia. Segundo, aquellos que son extranjeros, tienen algún vínculo con nuestro país. Tercero, la gran mayoría de cuentas que provienen del extranjero son de Estados Unidos, España, Francia, Chile, México, Venezuela y Argentina (lo podemos demostrar con estadísticas). Cuarto, no contamos todavía con el beneficio de la globalización que trae hasta nosotros seguidores desde Indonesia. Y quinto, pasaron varios meses, incluso años, antes de que alguno de los medios de comunicación que me han acompañado en este recorrido, tuviera más de 20 mil seguidores. Incluso, en @Telemedellin, cuenta con la que ya no estoy pero a la que todavía le entregó el corazón, esa cifra solo se alcanzó hace poco. Dos años después de haberse lanzado la estrategia Telemedellin 2.0.

Señores, usamos Twitter, pero no somos bobos. Y aunque todavía hacemos parte de la lista de “muchachitos gomosos que experimentan con Internet”, pues muchas empresas todavía no comprenden que más que manejar Twitter y Facebook deben tener en el puesto de trabajo del “Community Manager” a alguien que entienda procesos comunicativos e interactivos; ya sabemos pensar, estamos grandes y entendemos desde hace rato de corrupción y manipulación política.

Solo por hacer un experimento, pregunté entre quienes navegan en Facebook por la opinión que generaba esta compra de listas y las respuestas más importantes de las más de 100 registradas, fueron: “no estamos de acuerdo” y “Twitter todavía no puede votar”.

Ahora, creo que la mecha no se puede dejar apagar porque así como los candidatos hacen de las suyas en las redes sociales, cuando son elegidos como Alcaldes, Gobernadores y otros cargos públicos, también siguen haciendo uso de “ayuditas” que les ayudan a mantener su “popularidad” entre los más jóvenes, a bajarle a los rumores incómodos y a mantenerse entre los Trending Topics como dioses y señores del mundo.

Que paren los alientos, que se detenga la energía política, pero, que por nada del mundo, independiente del resultado, se nos olvide la veeduría 2.0.

5 comments

  1. Víctor Solano   •  

    Felicitaciones Perla por este post. Es increíble el cinismo de algunos candidatos ¿Cómo pretenden que la gente les crea?

    • perlat   •     Autor

      Gracias Víctor y gracias Camilo. Lo que más ira despierta es ver como niegan todo y como pretenden que se crea que personas que ni entienden nuestra lengua, terminen por dar un follow. Por lo menos deberían ser más selectivos a la hora de hacer las compras, que si van a hacer el torcido lo hagan bien. Saludos para ambos y gracias por comentar.

  2. Camilo   •  

    La manipulación política esta a flor de piel. Esta en cada uno de los que utilizamos twitter y cada uno de los lectores atender a las señales y no dejarse ver la cara por la corrupción política.

  3. Diana Carvajal   •  

    Excelente Perla. Estoy culminando estudios de Máster con la U de Barcelona, ahora estamos viendo Comunicación 2.0 con @victorpuig. Así que a mis compañeros que están en diversos países les enseñaré este blog. Será un tema de debate muy interesante.
    …y que no nos sigan viendo la cara de bobos!!!

  4. Bertilda Castro   •  

    Perla…muy bueno el articulo, invita a la reflexion y al verdadero analisis en la efectividad y credibilidad de las redes. El ciudadano es el veedor por excelencia… y como dice Victor…¿como pretenden que la gente les crea?

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