Ir a la escuela, la travesía de Daniela a lomo de mula

Mientras algunos estudiantes solo tienen que desplazarse un par de cuadras para llegar a sus colegios, muchos otros deben recorrer largos trayectos. Este es el caso de Daniela Ciro, una niña de ocho años habitante de la vereda El Porvenir de El Carmen de Viboral, quien hace poco contó su historia a El Colombiano.

Cinco kilómetros separan a Daniela del colegio, y hasta hace un año debía recorrer esta distancia a pie. Ahora lo hace en mula, pues es beneficiaria del programa Mulas para educar que promueve la Alcaldía de ese municipio con el objetivo de facilitarles a los niños asistir a la escuela.

Cuando termina sus estudios, Daniela regresa a casa: “Anda y desanda el camino que es la vida misma, porque, como escribía Saramago en El Viaje del Elefante, siempre acabamos llegando a donde nos esperan”.

Recomendamos leer el artículo Ir a la escuela, la travesía de Daniela a lomo de mula publicado en El Colombiano y ver el video que detalla el día a día de esta estudiante.

Ir a la escuela, la travesía de Daniela a lomo de mula (1). Julio 22 de 2018, página 12-001

Ir a la escuela, la travesía de Daniela a lomo de mula (2). Julio 22 de 2018, página 13-001

Esta es, además, una oportunidad para hablar de Alberto Salcedo Ramos, cronista colombiano que nos estará acompañando en El taller Prensa Escuela, en el marco del programa Adopta a un autor, de la Fiesta del Libro y la Cultura.

La travesía de Wikdi es una crónica que cuenta la historia de un niño en el Chocó que debe recorrer grandes distancias para llegar a la escuela. Con esta historia, Salcedo Ramos fue ganador del premio Ortega y Gasset en el 2013. Para leer la crónica, haz clic aquí.

La invitación a leer ambas crónicas es también a conversar con nuestros niños acerca de cómo es su viaje al colegio y animarlos a escribir sobre su trayecto, así sea a pie, de una cuadra, o en bus escolar dando vueltas tediosas en trancones citadinos.

 

Ser maestro, un rol irremplazable

“Ningún robot, ni ningún computador, dará lo más importante que requiere la educación a saber: el eros, el amor, solo con amor se enseña y se aprende”, así lo afirma Nelson Vallejo, un paisa radicado en Francia que ha tenido la oportunidad de acompañar la transformación del modelo de educación de ese país.

Vallejo tiene claro que el rol del maestro es fundamental para la formación de ciudadanos capaces de pensar por sí mismos, responsables y solidarios. Si bien asegura que la revolución digital brinda herramientas útiles para acompañar los diferentes procesos educativos, los artefactos tecnológicos no son suficientes para transmitir los saberes más importantes: esos que, como el amor, solo pueden dar las personas.

El Colombiano entrevistó a este filósofo en su más reciente visita a la ciudad. Prensa Escuela recomida entonces leer el artículo “Nelson Vallejo, un paisa influyente en la educación de Francia” que, además, trata temas coyunturales como la enseñanza de la religión y la ética en el colegio.

Además, recomendamos esta charla de TED, en la que Oscar Ghillione retrata la importancia de los maestros para la vida de los alumnos y el impacto positivo que pueden generar en los mismos.

 

 

 

Dime dónde estudias y te diré cómo aprendes

Les recomendamos leer el artículo de El Colombiano: Dime dónde estudias y te diré cómo aprendes, en el que se demuestra la importancia de los espacios para facilitar el aprendizaje.

A continuación, una opinión de Clara Tamayo con respecto al tema.

Cuando leí este informe de la periodista de El Colombiano Helena Cortés, publicado en El Colombiano el domingo 2 de julio de 2017, que trae a colación los estudios de María Rocío Arango, Ernest Leroy Boyer y María Acaso, me identifiqué con la necesidad de que los espacios escolares estén al servicio de la comunicación y el trabajo colaborativo, pues desde que  comparto con maestros y estudiantes esta ha sido una obsesión para mí, o mejor, desde que estudié toda mi vida en un colegio que más bien parecía una cárcel, tal como lo describe el informe.

Me emocionó la manera como la arquitectura quiere darle la mano y devolverle el carácter inspirador a los espacios donde una comunidad educativa debe confluir para pensar y crear.

De la manera como se opera el servicio educativo, en la mayoría de instituciones que conozco, lo cual no me permite generalizar, me ha impresionado siempre el acento sobre el aula y los procesos de aula, de una manera que, a mi juicio, relega a la persona y al proceso de formación a un segundo plano, porque desde mi empirismo y mi mirada simplista de la educación prefiero hablar de procesos de formación.

Entonces, por qué me identifiqué tanto con el informe de Helena Cortés.

Uno pensaría que si el acento está nuevamente en el espacio, ¿dónde queda la persona?  En primer plano, creo yo, cuando es ella quien puede habitar con dignidad un lugar, pensado para la dignidad, en el que transcurre una parte fundamental de la vida.

No obstante, tengo muy claro que el espacio, por sí solo, no propicia ni la comunicación, ni el trabajo en equipo. En un aula convencional la voluntad de un maestro puede sacar las tortuosas sillas al pasillo y pedirles a sus estudiantes que se sienten en círculo para que puedan mirarse a los ojos y conversar, mirar más allá de sus espaldas.

También sé que hay aulas en las que 50 estudiantes no caben sentados en círculo, ni con sillas ni sin sillas…  pero sí sé que será la voluntad del maestro, quien antes de poder tener espacios ideales, como se los merece un proceso de formación humana, es quien puede, con un simple cambio de actitud, devolverle lo fundamental al proceso de formación, en un aula o fuera de ella: la posibilidad de mirarse y conversar, de dignificar los espacios con una presencia inteligente y bondadosa.

Y también sé que es hora de que el Estado sea más coherente con lo que está escrito sobre el deber ser de la prestación del servicio educativo.

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Pienso como tú piensas

Laura García Guerra
Aprendiz de Comunicaciones
Prensa Escuela El Colombiano

Las redes sociales son espacios virtuales que nos permiten interactuar con familiares, amigos o conocidos, conocer sus opiniones, gustos y actividades.

La columna ‘Pienso como tu piensas’ de Arturo Guerrero, publicada en El Colombiano el 9 de marzo, explica cómo las redes sociales están comprimiendo el conocimiento en paquetes homogéneos.

“En las sociedades virtuales instantáneas cada cual oye lo que dicen sus amigos, sin advertir las paredes que tapian los sentidos hacia voces distintas”, así lo explicó Guerrero, manifestando que desde la virtualidad solo se atiende a una dimensión, no hay cabida para otros pensamientos o ideologías.

Para él, cada red se constituye con individuos afines, que satisfacen y refuerzan sus ideas y gustos gracias a un círculo de semejantes que lo retroalimentan. Prensa Escuela considera importante enseñar desde la escuela el valor de la opinión propia y el respeto por las ideas diferentes.

destacado

A partir de la lectura de la columna podría hacer una reflexión del uso de información en las redes sociales, un diálogo con los estudiantes para reconocer el contenido al que ellos acceden, la importancia que le dan y la opinión de cada uno frente a los temas encontrados.

Poemas que viajan por teléfono

Laura García Guerra
Aprendiz de Comunicaciones
Prensa Escuela El Colombiano

¿Alguna vez le han dedicado poemas por teléfono? En Medellín, la cabina literaria, promueve la literatura a través de llamadas telefónicas. Del otro lado de la línea se escuchan poemas de diferentes motivos, por supuesto, los más dedicados son de amor.

“Sueña lo que quieras” de Clarice Lispector, escritora brasileña, es el poema más elegido por las personas. Así lo contó la periodista Mónica Quintero Restrepo en su crónica publicada el 18 de octubre de 2015 en El Colombiano.

María Cecilia Ramírez es administradora de empresas y actriz, y Susana Aristizábal es diseñadora gráfica. Juntas crearon esta experiencia itinerante que ya cuenta con una cabina de teléfono, como las londinenses. “Aunque algunos no lo crean, en esta época todavía muchos quieren llamar a dedicar unas palabras”, contó Ramírez.

Para ellas, es muy fácil conmoverse y dejarse llevar por las historias, quedan en la mitad de un sentimiento y casi siempre un silencio de la otra línea.

Antes de comenzar a viajar con la cabina, crearon un catálogo de poemas con diferentes autores, algunos conocidos, otros no tanto. De ahí que esta propuesta también promueva la literatura. “La intención no es que las personas envíen un poema por enviarlo, sino que se sienten a pensar cuál es el indicado”.

Centros comerciales, ferias y lugares para leer son los espacios que frecuenta esta cabina viajera. Mientras no están físicamente, las dedicaciones se pueden solicitar a través de su página en Facebook. Prensa Escuela invita a visitar su página, y arriesgarse a dedicar poemas de una manera original, a través de una cabina telefónica. ¿Qué tal pedirles a sus estudiantes que dediquen poemas a sus compañeros?.