Ámame cuando menos lo merezca…

Yo creo que nada de lo que sucede, sucede porque si. En cada situación de la vida nos enfrentamos con elementos significativos, que toman importancia, sólo cuando nos detenemos a observarlos. Nada sucede al azar, cada evento, cada situación tiene una razón, aunque oculta para algunos, que tiene como objetivo ayudarnos a aprender, y por supuesto a re-descubrir nuestra misión en la tierra.

Yo creo que se resucita, cuando al tocar fondo, el impulso del golpe nos hace salir a flote. Al bajar a los infiernos de nuestros fantasmas y temores, y encontrarnos cara a cara con la realidad de nuestros miedos, surge de entre la bruma de las tinieblas, la luz esperanzadora de la nueva oportunidad, de la puerta que se abre, de la ventana generosa que muestra un nuevo amanecer. Sin embargo,  para ello se requiere un tipo de mirada especial.

Creo que la vida está llena de experiencias buenas y dolorosas y que a veces nos toma por sorpresa y sentimos que no estamos preparados para la confrontación. Pero precisamente de eso se trata: entender que cada alma tiene marcado su destino y que frente a la circunstancias adversas, la calma, la creatividad, la esperanza, la fe y la recursividad son nuestras aliadas certeras, para salir adelante.

Creo que cuando se trata de compartir con otros seres humanos, puedo afirmar que nada me asombra de su naturaleza, pues todo, en el campo de todas las posibilidades, puede suceder y es nuestra tarea, observar sin juzgar, pues soy parte de los demás y el otro de alguna forma es mi espejo.

Así, yo creo que por malas que sean las conductas de los demás y que, adicionalmente algunas de ellas nos hagan daño, es cuando más amor y perdón necesitamos prodigar a esos agresores y por supuesto a nosotros mismos.

El proverbio chino: “ámame ahora, cuando menos lo merezco, porque es cuando más lo necesito” muestra claramente la importancia de abrazar la fragilidad de la naturaleza humana, pues al sentirnos culpables, asustados o poco merecedores, es cuando más necesitamos del amor incondicional de nuestros seres queridos y de su abrazo sincero y reconfortante, para recobrar la fé perdida en nosotros mismos y de esta forma, vivir la resurrección.

4 comments

  1. natalia   •  

    amar cuando no lo merece es uno de los actos de mayor nobleza que se pueden experimentar hacia el otro, porque implica reconocer la propia debilidad y comprender en la humildad nuestras imperfecciones.
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    Precisamente de eso se trata… practicar la humildad en el amor. Juan

  2. Alejandra   •  

    Gracias, por tantas enseñanzas.

    FUERON DEMASIADAS.

    AHH¡¡¡ TODOS LOS HOMBRES NO SON IGUALES, NO PUEDEN SER IGUALES.

    MUCHOS EXITOS

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    La diferencia la marcan los ojos que perciben…Gracias por tu comentario. Juan

  3. Marco   •  

    Articulos como este enriquecen fortalecen y dan sentido a nuestras relaciones. Felicitaciones

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    Muchas gracias por tu receptividad. Juan

  4. Blanca Villegas   •  

    Dr. Juan Carlos, hoy necesitaba recibir este mensaje y así fue.
    Gracias, infinitas gracias por ese encuentro que la vida me ha permitido.

    Dios lo colme de inmensas bendiciones!
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    Blanquita, los mensajes llegan cuando estamos preparados para recibirlos y lo más importante, cuando permitimos que dichos mensajes promuevan cambios en nuestras vidas. Saludo de año nuevo. Juan

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