Aprendiendo a meditar.

meditation-2240777_960_720Yo creo que la meditación es una herramienta muy útil a la hora de lograr disminuir el proceso estresor, calmar dolencias psicosomáticas, lograr descensos significativos en la presión arterial, fortalecer el sistema inmunológico, hacer más lento el envejecimiento y recargar baterías. Así como a nivel emocional y psicológico estar más calmado, sentir mayor energía y claridad mental, facilitar la concentración en el trabajo, ayudar a focalizarnos para evitar distracciones, y por supuesto en la actividad de estudio, lograr aprendizajes más permanentes y sólidos y mejorar los niveles de creatividad; sin embargo requiere de disciplina y constancia para dominar su técnica, pues los efectos no se observan en las primeras semanas de práctica, sino después de varios meses de ejercicio constante.

El objetivo de la meditación es liberarse de la luchar interior que se produce por querer huir del enojo, la ansiedad o la preocupación; entonces la idea es dejarse llevar sin resistencia, al estado de relajación muscular y respiración lenta, para bajar el ritmo cardíaco y la presión sanguínea.

Se ha demostrado científicamente, a través de aparatos muy sofisticados, cómo durante la meditación se generan cambios en las ondas cerebrales, que difieren de las ondas que se producen al descansar o al dormir, por lo tanto, es una actividad muy diferente.

En el fondo, la técnica de la meditación consiste en enfocarse de manera pasiva y relajada. Es distinto a concentrarse. Aquí la idea es presenciar, como un testigo que no juzga, que no piensa. Es permitir un estado de conciencia para permanecer en contacto con lo observado, desde los sentimientos. Sabemos que la concentración es un trabajo del hemisferio izquierdo del cerebro porque trata de entender el objeto desde la intelectualización. Mientras que la meditación, es una actividad del hemisferio derecho, porque observa el objeto desde el sentimiento, desde la sensación, desde la emoción, dejándose llevar por los estímulos del entorno, sintiendo plenitud.

Por ejemplo, se puede meditar observando el atardecer…sin explicaciones científicas de por qué sucede, sin la angustia por el pensamiento en torno al día que se acabó, o las tareas que tengo pendientes para mañana. Más bien se trata de disfrutar su color, su temperatura, el sonido alrededor, la sensación en general, al mismo tiempo que presto atención relajada, sin crítica, a lo que estoy presenciado porque el objetivo es ser consciente de mí mismo como testigo, para expandir mi conciencia aquí y ahora.

En síntesis, se trata de seducir a la mente para que trabaje más despacio, y puedo lograrlo mostrándole “algo” para que se ocupe de ello.

En una publicación anterior hablé de la mente del mono. La meditación ayuda a que el mono deje de saltar de un lado a otro y se quede quieto sobre una rama; en la meditación esto es “centrarse en una cosa”. Esto se logra cuando hago el cambio desde el hemisferio izquierdo al hemisferio derecho para llegar a los sentidos, a los sentimientos, a la creatividad sensorial; por lo tanto, muchas técnicas de meditación trabajan con todos los sentidos, por ejemplo, observar la llama de una vela, un jardín, un cuadro, escuchar música, acariciar y sentirse acariciado, porque esto anula temporalmente la actividad de la mente racional, para centrarme en la sensación producida por lo observado.

Esta abstracción total (estar “elevado”) que es otro nombre para entender la meditación se logra escuchando, contemplando, centrándome en el presente, en la conciencia de respirar, en la conciencia del cuerpo, en la conciencia del movimiento.

Entonces, no es meditación, forzar la concentración, o hacer un esfuerzo orientado hacia un objetivo, pensar, buscar la iluminación, o hacer ejercicios para fijar la atención.

Más bien la meditación es un momento donde no se hace nada mental, sino que se logra un estado pasivo, receptivo, para serenar la mente. Meditar es permitir el cambio desde las ondas cerebrales Beta a las Alfa y desde la actividad del hemisferio izquierdo, lograr que sea el hemisferio derecho quien logre la relajación psicofísica profunda.

Es lo mismo que disponerse para un estado sin mente, muy relajado, en un cuerpo sereno, que toma conciencia de estar aquí ahora, para fijarse en una cosa. Dicho de una manera más sencilla es estar en el cuerpo, no en la cabeza… perder la mente… llegar a ser los sentidos, para experimentar directamente en lugar de hacerlo a través del filtro del pensamiento.

La meditación debe practicarse todos los días, a la misma hora y en el mismo lugar. Es fundamental identificar cuál es la mejor hora del día, teniendo en cuenta compromisos y también el estado de energía personal. La mañana no es recomendable porque tenemos demasiada energía para sentarnos tranquilamente, y muchos compromisos por cumplir de todo tipo. Así mismo no es adecuado beber café o una bebida estimulante, porque se trata de todo lo contrario, aquietar el metabolismo mental.

Así como meditar antes de irse a dormir por la noche, no es una buena idea, pues la meditación, aunque relaja, también energiza y agudiza nuestra conciencia, y esto no es adecuado para dormir, porque la meditación nos activa. Del mismo modo, un baño caliente antes de meditar tampoco es recomendable, porque dispone el cuerpo para el sueño.

Preparar la habitación, es muy importante. Que sea un lugar limpio y en orden, con iluminación suave, preferiblemente indirecta, tal vez como la luz que ofrecen las velas; quemar incienso, escuchar el canto de los pájaros, o el sonido del agua, pueden ser de ayuda para aquietar la mente.

Para algunas personas es fácil meditar con música compuesta para ello, mientras que otros prefieren el silencio absoluto.

Usar ropas cómodas que no aprieten y quitarse los zapatos, facilita el proceso meditativo.

Las posturas para la meditación también deben ser cómodas. La idea no es auto torturarse, más bien lo contrario, buscar una posición relajada, aquella en la cual podamos mantenernos cómodamente, sin tener que cambiarla durante veinte minutos, que dura una sesión promedio de meditación.

Así mismo, es importante no ser molestado o interrumpido durante el tiempo de la meditación para evitar dar saltos desde el estado Alfa hacia el Beta.

Una técnica de meditación consiste en contar la respiración. Otra en limitarse a escuchar la música con los ojos cerrados. Otra más se realiza observando lo que está alrededor, aquí y ahora, sin juicios ni pensamientos…sólo dejándose llevar por la sensación de ser espectador.

La técnica de mirar fijamente y contemplar un objeto, sin pronunciar palabra se llama Tatrak.

Comúnmente esta práctica se realiza con una vela encendida para observar la llama durante la meditación. O si lo prefiere, antes de comenzar, decida cuál va a ser el objeto de contemplación: una flor, una planta, un cuadro, un mandala. Cualquier objeto es útil siempre y cuando no tenga asociaciones negativas o perturbadoras.

Otra forma de meditar es repetir un mantra. Esta técnica consiste en repetir mentalmente una palabra o una frase de nuestra elección como: tranquilo, paz, amor, aquí y ahora. Y mientras se repite el mantra se toma conciencia de qué parte del cuerpo resuena con él.

Yo creo que, meditar es un proceso poderoso que requiere disciplina y constancia para el aquietamiento de la mente y por lo tanto para lograr armonía y serenidad interior.

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